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Cuatro antídotos contra el miedo

Cada día vamos a peor. Nuestro mundo estable se hunde de manera casi irremisible. Las noticias sobre el futuro de nuestra economía son poco esperanzadoras, de nada sirven las medidas que se tomen aunque lleven bendiciones. Peligra nuestro bienestar y nuestro sustento.

Y ¿ahora qué? ¿Nos quedamos en casa hasta que pase el chaparrón? ¿iniciamos un proceso de sufrimiento silencioso dado que todo se escapa de nuestras manos? O ¿qué?

Si nos quedamos en casa esperando a que todo se solucione como ha sucedido en el pasado corremos el riesgo de quedarnos sin casa, sin trabajo. Las cosas difícilmente volverán a ser como eran, los paraguas que antes nos protegían se han roto en medio de la tempestad y del exterior, llámese estado o lo que sea, recibiremos cada vez menos, nos guste o no, porque no hay con que pagarlo.

Si sufrimos en silencio podemos somatizar nuestro dolor, pasarlo peor para al final acabar siendo víctimas de las circunstancias, que siempre es un consuelo porque nos libera de la responsabilidad.

¿Qué tal si tomamos cartas en el asunto y nos auto declaramos protagonistas?

Os propongo algunas ideas para conseguirlo:

1)    Admitamos la realidad. Nos guste o no las cosas son como son y la situación está como está. De nada sirve negar lo evidente. Las cosas van mal y pueden ir a peor. Admitir no es convertirse en víctima, simplemente es tomar consciencia para poder actuar.

2)    Definamos cómo nos afecta la situación y cómo nos puede afectar. ¿Peligra nuestro trabajo?, ¿Está en juego nuestra pensión y ya estamos en los cincuenta? ¿mis ahorros se han reducido?

3)    De perdidos al río. Si realmente tenemos motivos de alarma y vemos que nos dirigimos hacia una situación que nos incomoda, ha llegado el momento de luchar, de cambiar y de tomar cartas en el asunto. Si no hacemos nada seguro que estaremos peor.

4)    Cuidar la Marca Personal. Tomemos las riendas de nuestra historia y seamos los protagonistas de nuestra vida. Es de definir lo que queremos y cómo vamos a conseguirlo, nuestra marca personal nos ayuda a marcar el rumbo y a corregirlo cuando soplan vientos desfavorables.

Que el miedo no nos corte las alas.

Jordi Collell / Coach y Asesor de marca personal

Nuestros clásicos: ¿Por qué todo el mundo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena?

Primero quiero felicitar a Pau Hortal por el excelente post de ayer titulado Carta a un amigo despedido. En segundo lugar, hoy publico uno de nuestros primeros posts, de octubre 2010, muy dirigido a personas que trabajan y se sienten en una falsa zona de confort.

Cuando predicamos por estos mundos sobremarca personal, tema que nos apasiona en gran manera, el networking ocupa siempre un lugar privilegiado porque se trata de uno de sus pilares fundamentales.

Sabemos que un 80% de los puestos de trabajo no se anuncian y se cubren a través de contactos. Nuestra oferta de bienes y servicios encuentra en nuestra red de contactos la plataforma natural de lanzamiento, de prueba y de prescripción y cuando la utilizamos las respuestas suelen ser positivas y alentadoras.

El objetivo fundamental de toda marca es ser conocida por el máximo número de personas, ser recordada y ser la elegida.

Cuando queremos construir o mejorar nuestra red de contactos partimos de cuatro niveles básicos:

–       La familia, que constituye el nivel básico del que echamos mano en cualquier momento y situación porque normalmente no tenemos que convencer a los nuestros para que nos echen un cable.

–       Las amistades, los fieles en momentos de goce y de tristeza, aquellos a los que queremos y que nos quieren porque nos aceptan tal como somos y con los que hemos tejido lazos emocionales potentes. Nos ayudan siempre que pueden.

–       Los conocidos, que sin ser amigos son solidarios y muchas veces nos escuchan y nos recomiendan. Nos ayudan por lo que perciben de nosotros, de lo que somos y hacemos.

–       Los desconocidos, a los que nos acercamos a través de las redes sociales y de eventos presenciales o por pura casualidad y a los que interesamos o no dependiendo de la coherencia de nuestro discurso y comportamiento ya que no tienen otra referencia inicial de nosotros.

Cuando la necesidad acucia el ingenio se agudiza y retomamos aquellos contactos que habían estado durante años en el congelador, recontactamos con aquellos compañeros de escuela o de facultad a los que no veíamos ni en las cenas anuales o nos lanzamos a una carrera de participación en reuniones, conferencias, eventos para poder ver y hacernos ver. Finalmente nos volvemos unos internautas sagaces y capaces de participar en mil y un grupos y discusiones.

Durante semanas y ahora por lo de la crisis meses o incluso algún que otro año mantenemos vivo el fuego de la agenda, hasta somos capaces de quemarnos sin sentir dolor y finalmente llega el momento en que hemos conseguido nuestro objetivo, encontrar trabajo, la reunión con el prescriptor de prescriptores que nos abre la puerta que necesitábamos y respiramos sosegados.

Al cabo de un año aquellos contactos que iban a ser eternos, aquellos amigos reencontrados, los desconocidos que se habían unido a nuestro bando, los foros que recibían nuestros comentarios con regularidad han pasado a la situación de espera, vaya que vuelven a estar en el refrigerador a la espera de ser reutilizados cuando otra necesidad se cebe en nosotros. Y por supuesto nuestras nuevas ocupaciones nos impiden contestar los correos con regularidad e interesarnos por nuestros interlocutores, por lo que están haciendo, por lo que están viviendo.

Este es uno de los errores habituales del networking, la falta de fidelidad a los contactos la ausencia  de reciprocidad cuando ya creemos que no los necesitamos.

El networking es ante todo una actitud ante la vida y ante las relaciones con las demás personas, es el dar y recibir constantes, es encontrar aquel íntimo placer de comunicarnos con nuestros semejantes porque nos interesan por lo que son o porque lo que hacen nos resulta curioso y enriquecedor podamos o no sacar un provecho inmediato. No nos cansaremos nunca de repetirlo a nuestros clientes y amigos ya que de no ser así tendremos una marca personal incompleta.

Acordémonos de Santa Bárbara siempre y no sólo cuando el ruido de los truenos nos indique que estamos en plena tormenta porque puede ser que la primera vez tengamos suerte pero a la  segunda, cuidado con el rayo.

Jordi Collell / asesor de marca personal / post publicado originalmente el 26 octubre 2010

15 M: Los 7 pilares de la indignación. ¿Los apoyas?

Hace tres meses desde Soymimarca preguntábamos ¿Tú te indignas o tragas con todo? comentando el libro de Stéphane Hessel “Indignaos”. La pantalla ha sido sustituida por las plazas y la pregunta está más viva que nunca.

¿Debemos aguantar estoicamente todas las situaciones que se producen? ,  ¿Hemos de aceptar las acusaciones de que somos unos malgastadores y frívolos que nos están lloviendo?, ¿El ajuste de cinturón es para todos o sólo para unos cuantos que son los que además están pagando el desaguisado? Y a la vista de lo anterior, ¿hay o no hay razones para indignarse?

La indignación se traduce en siete puntos que nos resume la publicación www.20minutos.es;  apoyarlos o no depende de cada cual.

  1. Control Político: Eliminación de los privilegios de la clase política con un control estricto del absentismo de cargos electos, eliminación de la inmunidad asociada al cargo, supresión de los privilegios respecto a impuestos, años de cotización y monto de las pensiones.
  2. Bancos: Prohibición de cualquier rescate o inyección  de capital a entidades bancarias, devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado y la prohibición de bancos españoles en paraísos fiscales.
  3. Servicios: Servicios públicos de calidad, con la supresión de gastos inútiles en la Administración y el establecimiento de un control de gastos, la contratación de personal sanitario hasta acabar con las listas de espera y de profesorado para garantizar la ratio de alumnos por aula, reducción del coste de matrícula en la educación universitaria, financiación pública del la investigación, y un transporte público barato, de calidad y ecológicamente sostenible. Reducción del gasto militar.
  4. Participación: Mayor participación en aspectos como el control de internet         ( con la abolición de la ley Sinde), protección de la libertad de información, referéndums obligatorios y de gran calado por cuestiones que modifican las condiciones de vida de los ciudadanos y para medidas dictadas desde la  Unión Europea.
  5. Paro: Fomentar las reducciones de jornada, la conciliación laboral, la jubilación a los 65 años, bonificaciones para empresas con menos de un 10% de contratos temporales y el establecimiento del subsidio de 426 euros para parados de larga duración.
  6. Impuestos: Aumento del tipo impositivo alas grandes fortunas y entidades bancarias, eliminación de las SICAV, recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio, el control de la fuga de capitales a paraísos fiscales y la promoción a nivel internacional de la adopción de una tasa a las transacciones internacionales ( tasa Tobin)
  7. Vivienda: Expropiación por el Estado y alquiler de las viviendas construidas y n vendidas, ayudas al alquiler para jóvenes y personas con escasos recursos y la cancelación de la hipoteca con la entrega de la casa al banco.

Las personas con marca se distinguen del conjunto por sus decisiones y por sus actitudes, huyen de lo gris  y de lo políticamente correcto, quieren ser singulares y dejar huella. Son personas comprometidas y por ello acaban siendo la opción preferente. ¿Puede tener marca personal alguien que no tenga la capacidad de indignarse?

Jordi Collell / asesor de marca personal

¿Por qué te quedarías tú en una empresa?

Nos decía ayer nuestro amigo y socio Pau Hortal que hoy saber retener a la gente valiosa ha de ser uno de los hitos de la buena gestión empresarial. ¿Qué necesitamos para poder decir “me quedo”?

En un momento como el actual puede parecer una frivolidad hablar de retener talento con un índice de paro que está por las nubes, digámoslo de entrada. Pero retener no tiene solo un significado físico porque muchas personas ante la imposibilidad, real o no, de largarse optan por aletargarse y este estado de hibernación es también una pérdida de talento en si misma.

Me he puesto a pensar en los motivos que he ido acumulando a lo largo de mi carrera para saber si una empresa me interesaba  y os los resumo:

Si no me siento comprometido con mi trabajo me largo. Necesito compartir la misión, visión y valores de la compañía y disponer de los elementos necesarios que me permitan ser consecuente con ellos, no me gustan las declaraciones de papel mojado.

Quiero sentirme apreciado, valorado y único, si no me largo. Sea a través de un plan de carrera o de por lo menos de una hoja de ruta que me permita evolucionar, crecer profesionalmente y que se reconozca en la organización.

No me conviertas en una máquina o me largo. Tener el grado suficiente de libertad y que se promueva mi creatividad experimentando cosas nuevas y que se valoren mis fracasos como parte integrante del proceso de crecimiento o aprendizaje.

Si me aburro tendré que largarme. Mi antídoto contra el aburrimiento es tener responsabilidades y desafíos que sellen mi compromiso con la empresa y ayudar a crecer a los demás.

Si me consideras un” empleado” no cuentes conmigo. Porque yo soy un profesional que tiene vida propia y quiero desarrollar proyectos con sentido que me permitan aportar lo mejor de mí mismo, crecer profesionalmente y tener una vida personal equilibrada. Yo soy mi marca y estoy a tu servicio porque eres mi mejor opción. Si mi marca no puede evolucionar con la empresa lo hará sin ella.

¿Qué quitáis o añadís? El debate está abierto.

Jordi Collell / asesor de marca personal

Tu carrera, ¿la haces o te la hacen?

Durante las primeras sesiones con nuestros clientes siempre que sale a la palestra la carrera profesional algo abstracto se mueve en el ambiente. El concepto suena a recurrente, a tópico, a etéreo cuando en realidad se trata de un proceso que conducido correctamente nos ayuda a llegar casi siempre al éxito y es un eslabón básico de nuestra marca personal.

La semana pasada escribí sobre  la tenacidad, hoy volveremos al origen y revisaremos los aspectos básicos de la carrera profesional.

De mi experiencia personal puedo aportar que me quedé muy tranquilo y relajado cuando descubrí  que podía gestionar mi carrera usando herramientas y principios similares a los que ya estaba empleando como directivo en mi empresa y que, de esta manera, haciendo un uso adecuado de mis recursos tarde o temprano acabaría llegando el retorno esperado. Yo nunca he creído en negocios fáciles y rápidos, lo confieso de entrada.

Mis descubrimientos contrastados a través de mi ya larga experiencia, para algo sirve el paso del tiempo, y con un palmarés del que me siento orgulloso se pueden resumir en:

–       Nuestra carrera dura toda la vida. De aquí mi insistencia sobre la tenacidad en el post de la semana pasada. Que la velocidad y las prisas no nos cieguen porque lo importante es llegar aprendiendo y disfrutando del camino. Y habrá siempre dificultades, tengámoslo presente.

–       Nuestra carrera es NUESTRA. Nadie te va a arar tu campo ni te va a desbrozar tu camino. Tú trazas el camino, lo preparas y comienzas a andar. Si esperas que alguien lo haga por ti acabarás siendo el acólito de este “alguien”.

–       Nuestra carrera es un proceso definido y estructurado. Dicho de otra manera no se improvisa. En algún momento hemos de pararnos a definir lo quienes somos, a donde vamos y que queremos.

–       Y es esencialmente sencillo. Aunque las cosas sencillas algunas veces son las más difíciles de llevar a cabo pero siempre puedes acudir Soymimarca ti te echaremos una mano. Mira que perogrullada, se trata de:

o   Saber lo que queremos. Y esto se resume en establecer metas, en definir escenarios, en escribir nuestra carta a los Reyes Magos  aunque cada meta tiene que tener un plan de acción y además ser realista, mensurable, alcanzable, definida en el tiempo y ecológicas es decir sostenible por nuestro entorno vital, personal y familiar.

o   Medir nuestro avance. Las metas  y los planes hay que seguirlas y para ello se necesitan indicadores.  Si no hacemos revisiones periódicas correremos el riesgo de engolfarnos en el día a día, olvidarnos de lo dicho y avanzar por derroteros que no os interesan.

o   Corregir el tiro. Como la duración del proceso es larga nos encontraremos con que nosotros cambiamos y los entornos cambian y tendremos que redefinir  y ajustar periódicamente lo que sea necesario para no acabar como los pobres dinosaurios que por no poder adaptarse a nuevas circunstancias ya no están. Además siendo conscientes de que todo cambia  nos aparecerán nuevas metas y proyectos que enriquecerán nuestro camino y estaremos preparados para coger al vuelo las oportunidades que se presenten.

Y siempre estamos a tiempo para tomar el control de nuestra carrera lo de ser viejo o joven, maduro o inexperto y otros calificativos que no nos sirva de excusa. Y como cualquier proceso es mejor hacerlo bien acompañado que sólo recuerda que puedes contar con nosotros. No dejes pasar el tiempo, ponte en marcha.

Jordi Collell / asesor de marca personal

¿Tu carrera es de paja o de piedra? ¿Lo has pensado?

Hace unos años tomé la decisión de salir a correr todos los días. Venía de un largo paréntesis de sedentarismo y necesitaba poner en marcha mi organismo. El primer día me lancé a una carrera veloz y estuve a punto de acabar bajo las ruedas de un autobús, estaba tan exhausto que no me fijé mientras cruzaba una calle.

En mi carrera profesional siempre he sido un corredor de fondo, me he movido más por la consecución de resultados de manera sólida aunque no rápida que por la rapidez efímera del corto plazo. Y no me ha ido nada mal.

Ser un fondista en la vida y en la carrera profesional implica tener tenacidad. Cambiamos solidez por rapidez. ¿Recordáis el cuento de los tres cerditos? pues a mí me gusta construir la casa con ladrillos y si no es posible, con madera pero nunca de paja aunque las primeras necesiten tener cimientos y sean de elaboración más lenta porque la quiero al amparo de malos vientos y de lobos traidores en forma de crisis.

He visto profesionales con potenciales de carrera similares que han tenido resultados divergentes a causa de la diferencia de sus planteamientos respecto a la velocidad. De los que empezaron corriendo para tocar el éxito muchos se quedaron por el camino o alcanzaron cimas más bajas mientras los que decidieron marchar con paso firme pero seguro manteniendo el ritmo y la respiración adecuados acabaron en su mayoría en posiciones de más responsabilidad y mejor remuneradas que los primeros. Mientras que los primeros se acabaron desanimando y bajando la guardia cuando las dificultades se mantuvieron en el tiempo los segundos aguantaron y buscaron nuevas formas para llegar.

La tenacidad en un material es la resistencia que opone a ser roto, desgarrado, doblado o suprimido. Y la tenacidad en la vida ¿qué es? Pues más o menos lo mismo la capacidad para perseguir un objetivo a pesar de los obstáculos que se encuentren en el camino, es la resistencia a parar, a renunciar, a abandonar y es el empeño en continuar, reformular y adaptar para sortearlos.

Tenacidad va unida a objetivos personales. Tener formulado lo que queremos ser de mayores, haber escrito nuestra visión y misión y definido las reglas del juego que son los valores nos permite avanzar con el fin en la mente y nos da la perspectiva necesaria para situarnos y tomar las decisiones correctas.

Trabajar nuestra marca personal desarrolla  tenacidad. Ser frágil también es una decisión.

Jordi Collell / asesor de marca personal

Pero… ¿Qué diantres es eso del coaching?

Lejos de las explicaciones que os puedan dar diccionarios y gurús, hoy os adjunto una escena de la película “La leyenda de Bagger Vance” que me recomendó mi buen amigo Pablo Adán, y que creo que explica a la perfección el trabajo del coach.

Lógicamente, os recomiendo ver la película entera, en la que Will Smith (coach) hace un buen trabajo sobre su coachee, Matt Damon, en una trama bien dirigida por Robert Redford y también coprotagonizada por Charlize Theron. Os guste o no el mundo del golf -a mi personalmente me atrae-, la relación entre coach y coachee (mal traducido, entrenador y entrenado) está espléndidamente narrada.

Hablando de coaching y de su especialización en marca personal, no os perdáis mañana el excelente artículo de Jordi Collell titulado “¿Sabes poner la crisis bajo control?”. Una pequeña joya.

Guillem Recolons / asesor de marca personal

¿Sabes en qué eres fuerte? Y a qué estás esperando… ¡Concéntrate en ello!

Si cuando iniciamos un proceso de desarrollo de marca personal con un cliente nos centramos en su autoconocimiento, no  lo hacemos por casualidad, ni por complicar las cosas, aunque a veces podría ser un ejercicio motivante.  Si la marca personal es el reflejo de lo que realmente somos, de nuestra autenticidad, parece lógico comenzar por el principio descubriendo lo que somos. Y esto que parece una verdad de Pero Grullo (hacía tiempo que no salía el personaje), es mucha veces más complicado de lo que parece. Pocas personas se conocen a fondo.

Todo esto viene a cuento porque hoy quiero comentar la importancia de conocer nuestras competencias, nuestros puntos fuertes, aquello en lo que somos naturalmente buenos.

Es muy frecuente en mi actividad como coach ejecutivo encontrar clientes que están preocupados por descubrir aquello para lo que no valen con la única finalidad de trabajar de manera sobrehumana en hacer girar la tortilla y convertir la incompetencia en competencia. Hasta aquí podríamos convenir que tenemos poco que objetar porque el superarse, el vencer obstáculos, el ser mejor es loable, bonito y hace que las empresas y la sociedad tengan mejores profesionales y personas. La pregunta clave en estos casos es ¿con qué coste de oportunidad? y con ello me refiero a lo que se deja de hacer, a lo que se deja de lado para dedicarse a la tarea de ser mejores en lo que somos más o menos malos o del montón.

En la mayoría de casos y después de mucho indagar, sucede que al potenciar  nuestras debilidades abandonamosaquello en lo que realmente somos buenos. Sí señores, para vestir el santo de la incompetencia desvestimos al de nuestras competencias y esta actitud lleva al sufrimiento y en algunos casos al fracaso.

Cuando por el contrario nos centramos en nuestras competencias, lo que realmente hacemos es sacar brillo a nuestras habilidades más genuinas y a partir de aquí podemos plantearnos cómo ser mejores y cómo podemos alcanzar nuestro máximo potencial para ponerlo al servicio de los demás.

Y si pensamos en  nuestros colaboradores o en nuestros semejantes y nos planteamos la manera de ayudarles a ser mejores, vale la pena que les demos la oportunidad de crecer en lo que son fuertes para que brillen en beneficio propio y de todos en lugar de atormentarlos para que mejoren en aquello para lo que no sirven.

Y tú, querido lector que pacientemente has llegado hasta este punto, ¿eres del clan de las competencias o del de las incompetencias? De ti y solo de ti depende pero seas del clan que seas siempre encontrarás en nosotros todo el apoyo necesario para desarrollar y fortalecer tu Marca Personal.

Jordi Collell / asesor de marca personal

Tortilla de patatas sin patatas

Hace algún tiempo las autoridades sanitarias prohibieron la utilización de huevos frescos en bares, restaurantes y hoteles. En su lugar, se están utilizando huevos pasteurizados para preparar, por ejemplo, la tortilla de patatas. Aunque al principio costó un poco asimilar esa pérdida de frescura, ahora nos parece lo más normal del mundo. Pero ¿Qué le pasaría a la tortilla de patatas si le quitáramos las patatas?

Durante estas fechas se cumple un año del primer encuentro de gestión de la marca personal que se celebró en el Hotel Intercontinental de Madrid, a raíz del cual publiqué un post en mi blog de Lateral Consulting titulado “Señoras, señores… el currículum ha muerto (o eso parece)”. El encuentro marcó un antes y un después en mi carrera, y me atrevería a incluir en esa afirmación a mi socio Jordi Collell, con el que compartimos viaje y asiento en el encuentro. No solo eso, además, y como ya hemos comentado en algún que otro post, esa cita fue el embrión del proyecto de SOYMIMARCA que nacería justo 6 meses después, el 4 de octubre de 2010.

Lo que más me epató del encuentro fue la primera intervención, la de Andrés Pérez Ortega, el sherpa de la marca personal. Debo reconocer con absoluta sinceridad que el resto de intervenciones y debates fueron muy interesantes, pero no estaban en la órbita geoespacial de la marca personal. Algunos hablaron de protocolo, otros de gestión empresarial, otros de creatividad, otros de comunicación de crisis… interesante. Pero lo de Andrés fue grande, fue el motor que nos llevaría a acercarnos aún más al mundo de la marca personal, y fue el motor de otros encuentros que hemos tenido posteriormente con él.

El caso es que este año se repite el evento, organizado por Mas Cuota, igual que el año pasado. Hay algunos cambios sin importancia, como el hecho de que se celebre en Pamplona, a principios de mayo, también cambia el título, ahora es “1er encuentro Personal Branding & Neuromarketing”. Los ponentes repiten, excepto uno. ¿Adivináis cuál?

Este año no estará Andrés Pérez Ortega. Imagino que la organización ha considerado que su aportación a la marca personal no es indispensable. Tampoco estará Neus Arqués, ni Tomás Marcos ni Pablo Adán ni Arancha Ruiz ni Dan Schawbel.

Tortilla de patatas, pero sin patatas.

Guillem Recolons / asesor de marca personal

¿Eres el rey de los marrones? Saber decir NO refuerza tu marca personal

Estás agobiado por un cierre, una entrega o una presentación que no acaba de salir como tu quisieras. Tu jefe, con cara felina y ademanes agresivos, merodea alrededor de tu mesa jadeando de impaciencia…y de repente suena el teléfono y te proponen partipar en un grupo de mejora, un comité de ahorro o acudir a apagar un incendio que no te incumbe. Huele a marrón!

Si esta situación no te es familiar, enhorabuena, tu ya no eres de este mundo y puedes apagar la pantalla porque lo que viene a continuación no te interesa. Si todavía eres un mortal ahí van unos consejillos traídos de ultramar.

Aprender a decir NO es una competencia básica. Ser el rey de los marrones y tragar con todo tiñe nuestra marca personal de un color no deseado y aunque lo hagamos de buena fe tarde o  temprano nos puede salir el tiro por la culata.

Leía hace poco en el libro de William Ury “The Power of a Positive No” cuatro argucias que nos pueden servir para no hacer lo que no queremos y al mismo tiempo salir con nuestra marca personal reforzada.

Digamos simplemente NO o No, Gracias. A veces la vía directa es la más corta y si lo hacemos con una sonrisa y damos las gracias por haber contado con nosotros, miel sobre hojuelas.

Acudamos a nuestros “principios”. Una persona con principios tiene una base sólida y se le supone una marca personal potencialmente fuerte.  Decir por ejemplo “tengo por principio no abrir un nuevo expediente mientras no tenga los cinco anteriores solucionados”  o “tengo por principio que en época de presupuesto /cierre/ entrega o lo que sea no participar en nuevas tareas” puede ayudarnos a encontrar la vía de solución.

Nuestra agenda nos salva, seguro. Siempre podemos agradecer la propuesta pero ¡qué mala suerte! No tengo ninguna entrada libre en mi agenda hasta dentro de tres semanas.

Ahora no entra dentro de mis planes. Pero en el futuro es posible que me interese lo que me proponéis, gracias de todos modos y seguimos en contacto.

Y siempre quedaremos como unos auténticos señores si decimos prefiero decirte que no antes que hacerlo en malas condiciones y nuesrro interlocutor nos agradecerá la honestidad y verá en nosotros alguien en quien se puede confiar. Esto es marca personal ,¿no?.

Si te ha gustado este post y te animas a trabajar con nosotros tu marca personal te enseñaremos cómo ser consciente de tus propios límites para  no acumular promesas y compromisos no cumplidos.

Ha sido un placer.

Jordi Collell / asesor de marca personal