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¿Qué es la Marca Personal?, ¿Para qué sirve?

 

La Marca personal (en inglés Personal Branding) es un concepto de desarrollo personal consistente en considerarse uno mismo como una marca, que al igual que las marcas comerciales, debe ser elaborada, transmitida y protegida, con ánimo de diferenciarse y conseguir mayor éxito en la relaciones sociales y profesionales. La marca personal persigue que la impresión causada sea duradera y sugiera el beneficio de la relación entre el titular de la marca y el observador.

©soymimarca

En los tiempos que corren, gestionar una marca personal es algo más que necesario, es  ganar un activo que difícilmente se puede valorar.

Al igual que las grandes marcas comerciales, aquellos que deseamos ser conocidos y respetados por nuestro trabajo, necesitamos una estrategia clara para desarrollar y posicionar nuestra marca. Quien no conoce a Bill Gates, Steve Jobs, Michael Dell, Porter,…todos ellos son grandes marcas… El concepto de marca personal no trata de convertir a las personas en objetos materiales, sino  al contrario, trata de que la persona no sea catalogada como un currículum vítae, igual a otros, sino que la persona sea vista como diferente y capaz de aportar su valor único e irrepetible.

A diferencia de otros enfoques de técnicas de mejora profesional que tienden a la mejora de las características personales, este enfoque de marca personal tiende a la promoción personal a través de la percepción que lo demás tienen de uno. Desde soymimarca te ayudamos a la creación operativa de tu marca.

¿Qué significa “creación operativa “? Significa que soymimarca no actúa sólo como un coach sino que llega al planteamiento táctico de IMPLANTAR la marca personal utilizando todos los recursos offline y también los recursos de la web 2.0.

¿Cuándo fue la última vez que te planteaste quién soy, que quiero y como puedo conseguirlo?

Ahora ya no hay excusas, es el momento de actuar y desde soymimarca te podemos acompañar en este proceso. ¿Te atreves?

Nunca me llegó una oportunidad mientras estaba sentado en mi despacho

El  pasado 30 de septiembre  el título “Tener talento es haber descubierto para qué sirves” abría La Contra de La Vanguardia y nos servía una refrescante entrevista a Franklin Pitcher Johnson de la mano de Lluis Amiguet.

Franklin Pitcher es un profesional con marca  personal acuñada en los lejanos tiempos de la prehistoria del 2.0, fundador de innumerables empresas e inspirador de emprendedores en Estados Unidos.

Talento y Marca Personal van siempre unidos de la mano de manera que una persona con marca propia es sin lugar a ninguna duda una fuente poderosa de talento.

Descubrir para que servimos o dicho de otra manera qué es lo que nos hace vibrar, mover y sentirnos vivos es el primer pilar para definir nuestra marca. Es por ello que cualquier proceso de Personal Branding tiene que urgar en lo más profundo de la persona y poner al descubierto sus preferencias, sus habilidades y sus emociones y una vez conseguido esto el resto fluye de manera natural.

Todos tenemos talento, todos servimos para algo, todos tenemos la oportunidad de enfocar nuestra vida hacia aquello que le da sentido, descubrirlo es la llave hacia la auténtica felicidad y realización.

Una marca personal creada a partir de nuestro talento nos ayuda a ser auténticos y refleja nuestro carácter, nuestra visión del mundo y nuestros valores porque está en línea con lo que realmente somos.

El talento da autoridad a nuestra marca  personal y la distingue de otras porque es un activo individual que cada cual desarrolla a su manera y medida. El talento es singular.

Descubrir nuestra marca, desarrollar nuestro talento es abrir una puerta para el éxito, para la notoriedad, para ser únicos y es también el inicio de un viaje en el que tenemos la certeza de que pase lo que pase siempre llegaremos a un buen puerto, a nuestro puerto.

¿Te atreves a viajar con nosotros?

Jordi Collell

¿Es siempre bueno que su gente sea su marca?

Adjuntamos artículo muy interesante de Tino Fernández sobre la marca personal en los profesionales activos que se publicó el pasado 28 de mayo en Expansión y Empleo. En artículo colabora nuestro consultor de marca personal Guillem Recolons y nuestro amigo Andrés Pérez Ortega, entre otros.

Muchas compañías recelan de los profesionales clave que alcanzan un protagonismo superior al de la identidad corporativa. Resulta difícil luchar contra ello.

Son embajadores excepcionales de las empresas, de sus marcas y de sus productos. Pero su gran capacidad de comunicación, la cantidad de seguidores que arrastran y el protagonismo que alcanzan, impulsado por las redes sociales y profesionales, asusta a más de una compañía.

Eva Levy, socia fundadora de Eva Levy & Partners, habla de empleados con mucho talento que son excelentes comunicadores. Se trata de profesionales clave que han entendido el poder de las redes sociales haciendo márketing de su marca personal a la vez que impulsan la de sus firmas, creando un auténtico valor económico y estableciendo relaciones con los clientes, los medios, los analistas y los accionistas.

Mónica Deza, socia directora de W&M Consulting Group, añade que estos empleados clave aprovechan las ventajas y circunstancias de un nuevo paradigma económico: “Cada vez hay más freelance en lo que se conoce como la gigeconomy, el entorno del pequeño trabajo. Se trata de profesionales bien formados, con una buena gestión de su marca personal y que aprovechan el talento fuera de las organizaciones, con grandes posibilidades de desarrollar su propia carrera”. Enseñar a la gente clave dónde está la suma de su marca personal con la de la compañía es un beneficio indudable para la propia empresa.

Nuevos expertos
Dan Schawbel, socio director de Millennial Branding y autor del bestseller Me 2.0, asegura que la recesión implica que no sea suficiente con ser bueno en el propio trabajo. “El escenario económico obliga a que cada uno sea un experto en su campo. Cada vez más, es necesario ser creativo para distinguirse de los demás. Tu gente es tu marca –talento es lo mismo que marca–, y una compañía debe decidir si finalmente permite a sus empleados este tipo de evangelización. Las ventaja de hacerlo es contar con una voz mucho más poderosa, con un mensaje más consistente para los clientes y que los empleados se sientan autorizados y mucho más productivos. Si las empresas no ven a sus plantillas como embajadores de su propia marca corren el riesgo de perderlos para otras compañías”.

Guillem Recolons, fundador de Lateral Consulting, explica que “las organizaciones se van dando cuenta de que resulta cada vez más difícil frenar el hecho de que la gente con talento desarrolle una identidad fuerte. Es mejor apoyarlas, porque al final van a favor de la corporación, siempre que esta marca personal esté vinculada a ella. Hay que dejar camino para desarrollar esa marca personal, que hablen de ella en la compañía, porque es un medio de comunicación con más fuerza y credibilidad que los mensajes corporativos. Y se debe vincular a los valores positivos de la firma”.

Detener o retener
Eva Levy coincide en que “si no te diferencias y no tienes a los mejores no es posible sobrevivir en un mercado tan competitivo. Hoy existe una necesidad de distinción de las empresas, y esta se da más por las personas que por los productos. Hasta ahora las organizaciones daban escasa importancia a esos profesionales”.

Levy advierte que, evidentemente, esa visibilidad puede implicar que headhunters y otras compañías puedan pujar por esos profesionales más brillantes. La cuestión es cómo retener el talento, y esto implica más una simbiosis que ofrecer más dinero. La búsqueda de los mejores ha de ser constante.

Mónica Deza asegura que “las empresas las hacen las personas. Muchas compañías están en la fase de detener el talento, en vez de retenerlo. Hay que tratar de que la gente no se vaya, invirtiendo en ella”. En este sentido Andrés Pérez Ortega, experto en marca personal, afirma que una de las claves es “captar a ese 1% de profesionales que realmente quieren desarrollar este tipo de actividades, utilizando como herramienta de márketing a esa minoría que tiene voluntad de sobresalir. De directores de recursos humanos se debe pasar a gestores de marcas personales”.

Sintonía
Por su parte Dan Schawbel cree que “al reclutar a cada profesional hay que estar seguro de que existe una visión y una misión común, y atributos de marca. Si no se contrata talento que se pueda integrar en la cultura de la empresa, este puede abandonar la organización en poco tiempo y arruinar el ambiente corporativo”.

La idea es que, una vez que se capta a los empleados adecuados, es necesario formarlos en todo lo que se refiere a la agenda de la compañía y permitirles el uso de las redes sociales para construir su marca y apoyar la misión de su compañía.

Schawbel considera que “la marca personal se vuelve egoísta y trata de ser más importante que la propia compañía cuando la persona y la organización no están en sintonía. Es entonces cuando el empleado tiende a abandonar la organización, a crear la suya propia o a trabajar para otra empresa que sí esté alineada con sus principales intereses”.

Guillem Recolons se refiere asimismo al temor que muestran numerosas firmas ante la posibilidad de desarrollar las marcas personales. “En esto influyen negativamente los casos de personas que no están contentas en su compañía. Crean su marca personal para decir ‘¡Aquí estoy!’; es una forma alternativa de salir de la empresa. Lo ideal sería que las organizaciones conozcan con qué empleados pueden contar, y que éstos sepan que las empresas cuentan con ellos”.

Andrés Pérez recuerda que “muchas compañías tienen miedo de la información que sale, de que la percepción que se tiene desde el exterior no sea la que controla el departamento de comunicación. Que la imagen que ofrece la compañía no sea la que esta desea que se tenga. Es un miedo absurdo a perder el control, porque no se puede ocultar ni tratar de controlar, sino sacar el máximo rendimiento a esa capacidad de comunicación y favorecer las herramientas de visibilidad”.

Tú no quieres ser una marca blanca, por @guillemrecolons

Las matemáticas no engañan. Las marcas blancas o marcas de distribución ya significan el 50% del mercado en muchos sectores.

Os preguntaréis ¿Son necesarias las marcas blancas? Desde un  punto de vista coyuntural podríamos estar de acuerdo en que sí, son necesarias. Pero desde un ángulo de marketing, me arriesgo en afirmar que las marcas blancas son la expresión del fracaso de las marcas de autor. Si no lo digo, reviento.

Muchas marcas comerciales no han sabido justificar su valor. Si a eso le añadimos que muchas marcas comerciales fabrican para marcas de distribución, el caos está ya sobre la mesa. Este cocktail asesino ha venido provocado -entre otras cosas- por la linealidad de la comunicación, campañas muy persuasivas a corto plazo, pero con nula proyección emocional de los valores de la marca a largo plazo.

Y las personas, ¿Pueden las personas convertirse en marcas blancas? Sin ninguna duda.

Antes, pasar desapercibido era un valor. En la mili, por ejemplo, destacar por arriba o por abajo era un peligro contrastado. Las personas debían hacer lo correcto, lo pautado, lo establecido. La diferencia no estaba primada.

Pero ahora, uy ahora… Ahora hay que autogestionarse de una manera distinta, más agresiva, muy focalizada. La creatividad es la diferencia. El que no sobresale por algo cae en la espiral del aburrimiento, del vacío, con el riesgo de convertirse en una marca personal blanca. Ponte en Google, googlea tu nombre… ¿No sales?, eres una marca blanca.