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Enamórate de tu competencia, por @jordicollell

Las empresas pobres se desentienden de sus competidores; las del montón copian a sus competidores; las ganadoras marcan el  camino a sus competidores

Philip Kotler

 

No estás solo. La competencia está ahí.

Aunque no te lo creas, y a pesar de la originalidad de tu propuesta de valor, no estás solo. No te preocupes, no tienes un clon o, por lo menos, es poco probable que sea así, pero seguro que hay varias personas que hacen cosas semejantes a las que tú estás haciendo. Por lo tanto, es importante que sepas qué pasa por el mundo e intentes conocer a tus semejantes.

¿Benchmarking te suena a chino?

Seguro que no. El benchmarking es, ni más ni menos, mirar lo que hace tu competencia para aprender de ella. Si miras estrategias ganadoras, puedes incorporar a la tuya lo mejor de lo mejor y a además mejorarlo todavía más con tu aportación y tu originalidad. Y no te limites a tus competidores inmediatos. Fíjate en aquellas personas que son referentes para ti y mira que puedes incorporar de su manera de hacer aunque su propuesta de valor sea muy diferente a la tuya, no te cierres en tu entorno y abre la mente al mundo.

¿Y esto cómo se hace?

El primer paso ya lo tienes hecho, que es conocerte a ti mismo y tu propuesta de valor pero si quieres poner la guinda al pastel prepara un DAFO de tu marca personal, que todavía te dará más información.

Piensa en quienes son tus competidores pero no pienses en negativo, tus competidores son también tus aliados. Los personal branders hablamos de coopetidores, de colaboradores y competidores al mismo tiempo, es un concepto acuñado por Andrés Pérez Ortega que si lo interiorizas te aportará paz interior y disminuirá tu beligerancia. Al grano, detecta a quien está haciendo algo similar a lo que tu haces y elabora una lista.

Búscales por la red, utiliza las palabras clave que te definen y busca algunas de similares y empápate de lo que están haciendo. Entra en sus páginas, mira lo que comparten en redes sociales y conócelos tan bien como te conoces a ti mismo.

Detecta sus puntos fuertes y aquello que precisamente tu no estás haciendo y sería interesante que hicieras. Vuelve a hacer una lista.

Sonsaca sus puntos débiles y toma también nota para no caer en los mismos, si te equivocas que no sea por tropezar en las mismas piedras en que lo han hecho otros, se original también en esto.

Finalmente mira que puedes incorporar a tu manera de hacer, a tu estrategia. Y no tengas mala conciencia, no estás copiando, simplemente estás investigando para utilizar lo mejor de los mejores y esto es ser creativo.

Invierte tiempo

No caigas en la simpleza de creer que un ejercicio de benchmarking se hace en un plis plas, lleva su tiempo como todas las cosas importantes de la vida. Pero los resultados siempre son positivos, aprendes un montón y mejoras exponencialmente. La inversión vale la pena. Y si no tienes tiempo búscalo o dedícate a otra cosa.

Es una cuestión de hábito

Cuando hayas conseguido analizar a tus competidores en algo rutinario verás que la cosa es más divertida de lo que parece. Convierte el benchmarking en un hábito y entrarás en una dinámica de aprendizaje continuo y ten la certeza de que conforme tu vayas mejorando los demás se fijarán en ti y formarás parte de su entorno de benchmarking. Al final siempre es un ganar-ganar.

Y ahora, manos a la obra

No esperes más y ponte a trabajar con tus competidores. Y si te cuesta y no sabes como empezar aquí nos tienes, Soymimarca te ayudará siempre que lo necesites, cuenta con nosotros.

Imagen: Replashed.com

Marketing Humano IV: Colaborar es clave

Iniciamos esta cuarta entrega de “Marketing Humano” recordando las cuatro “C”: Creer, Confiar, Colaborar y Comunicar. Hoy nos centramos en una “C” importante, la de Colaborar.

Es obligado referenciar a Kotler y sus 10 principios del nuevo marketing”, en que cita el marketing colaborativo y lo define como un marketing que evoluciona desde el transaccional (1950) y el relacional (1980) y cuyo eje central es la colaboración con el cliente –la persona- para juntos crear nuevas y únicas formas de generar valor.

Recordaremos que en el principio del marketing, conocido como marketing transaccional, la empresa definía y creaba valor para los consumidores. La llegada del marketing relacional implicaba que la empresa debía atraer, desarrollar y fidelizar a los clientes rentables.

Pero el gran éxito de la “C” de colaborar consiste en que por fin la empresa cuenta con las personas –clientes- a la hora de diseñar y distribuir sus ideas. La empresa invita a personas externas a desarrollar conjuntamente ideas que luego puedan generar nuevos servicios o nuevos productos. Sólo así se entienden fenómenos como Wikipedia, la mayor enciclopedia colaborativa que existe. Sólo así se entiende que podamos elegir un mismo modelo de reloj con 15 pulseras de colores distintos. Sólo así se entiende que exista en las tiendas de alimentación la posibilidad de elegir chocolate negro con chile, con naranja, con frambuesa, con menta, con canela, y con una montaña más de sabores.

Las personas ya no nos conformamos con comprar un reloj, queremos un reloj personalizado, que sea casi exclusivo nuestro.

La realidad de la web 2.0, un fenómeno colaborativo por excelencia, ha facilitado un contacto más directo entre las empresas y las personas gracias a los blogs, las redes sociales y la mayor utilización del storytelling como elemento de comunicación emocional. Si pruebo un nuevo sabor de chocolate, entro en la web o el blog del fabricante y les doy mi opinión. Eso me cuesta 30 segundos, cuando 20 años atrás suponía un trámite de semanas.

Si una marca me convence por un precio muy bajo pero sin aportarme otros valores, para mí será un simple commodity, pero nunca llegará a la categoría de marca, ya que le faltará el vínculo emocional.

Este nuevo enfoque de la actividad comercial de las empresas implica un acercamiento cada vez mayor a las personas o clientes, un ámbito de colaboración continuada y positiva. Es una oportunidad que ni empresas ni personas deberían desaprovechar, uno de los aspectos más humanos del marketing.

Pero aún vamos más allá. El espíritu colaborador debe trasladarse desde la dirección empresa-cliente a la colaboración entre personas.
El verdadero marketing humano, el colaborativo, plantea un principio universal humanista de colaboración entre personas basado en el conocimiento, el respeto, la sinergia y el espíritu de desarrollo personal, crecimiento y aprendizaje.

No nos quedemos únicamente en el plano empresarial o de mercado, el nuevo marketing no consiste solamente en un cambio de dirección, sino en el traslado a nuevo dimensión, de carácter relacional y conceptual.

Nos quedará pendiente hablar de la última “C”, la de comunicar. La semana que viene sin falta. No olvides seguir el debate en Twitter con el hashtag #marketinghumano

Guillem Recolons y Pablo Adán / Asesores de marca personal

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