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Sin propósito somos caos

Una charla, una conferencia o una clase son diálogos de persona a persona entre el que la imparte y los que escuchan y participan. Elaborar contenidos y volcarlos ante un público genera un flujo bidireccional que impacta tanto en el emisor como en el receptor. Estoy hablando desde mi experiencia, claro, y  es posible que otros lo perciban de distinta manera.

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El sábado pasado me invitaron a dar una conferencia sobre como un coach puede hacerse visible en el IV Congreso de Coaching y Liderazgo celebrado en Barcelona de la mano del Institut Gomà y de su directora Herminia Gomà y mientras hablaba de cómo gestionar la marca personal me venía a la mente la palabra propósito. Sin un propósito, sin una visión, sin ser capaces de explicar el por qué estamos en el mundo nuestra marca personal es difícilmente gestionable. Propósito y misión son sinónimos y dan respuesta, en parte, a la pregunta de ¿quiénes somos? que culmina el proceso de autoconocimiento.

Yo soy  un explorador de la vida que ayuda a los demás a encontrar su propio camino para ser  diferentes, conocidos, reconocidos ,memorables y elegidos.

Esta es mi visión y me mueve a actuar día tras día, reto tras reto, obstáculo tras obstáculo y me ha sido indispensable para sortear esta crisis sin fin que nos está hastiando.

El redactado de la visión es personal e intransferible, no se puede delegar porque  refleja lo más íntimo de nuestra identidad pero necesita estar elaborado en un lenguaje claro, conciso y retador. Tiene que escribirse usando nuestras propias palabras y bebe rezumar nuestra esencia.

En marca personal la identidad tiene una relación directa con la alteridad, nuestra esencia tiene sentido en la medida que puede ser percibida por los demás. si nadie nos ve no existimos y si nadie es capaz de captar nuestra identidad nuestra marca se diluye. De esta manera una vez redactada nuestra declaración de propósito, nuestra visión, es imprescindible leerla a los demás par verificar si realmente refleja lo que somos y dependiendo de cual sea el feed back recibido la podremos ir puliendo hasta que se convierta en una auténtica carta de presentación.

Si el propósito no invita a la acción , si la misión no es impactante en palabras Craig y Snook en su artículo “From Purpose to Impact” publicado por la Harvard Business Review  del mes de mayo de 2014, pierde fuerza y se esteriliza.

En palabras de estos autores al redactado y verificación deben seguirle la formulación de objetivos a cinco, dos y un año y un plan a muy corto plazo para hilvanar la aguja teniendo en cuenta los recursos y alianzas clave para iniciar la singladura. En otras palabras a la visión debe seguirle una misión que nos permita tener los pies tocando el suelo y que nos permita saber qué vamos a hacer primero de manera genérica y luego detallada.

Mi misión es ser coach y estratega de personal branding. Esta es la manera que he elegido para ir materializando mi propósito.

Os tengo que confesar que hasta que no tomé consciencia de mi visión y me grabé su redactado en mi corazón andaba por la vida con espíritu de naufrago, de resistente, de superviviente y a pesar de ello las cosas me iban francamente bien pero no era feliz. Ahora tengo las riendas de mi vida y se que lo que hago tiene sentido.

Por cierto, podéis contar conmigo si necesitáis ayuda para explorar el redactado de vuestra misión.

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Personal Branding, el arte de invertir en ti (9). Tienes una misión

Vamos a suponer que hemos trabajado distintos escenarios, valorado pros y contras, y ya hemos redactado nuestra visión, el lugar donde queremos estar en 10 o 15 años. Ahora toca definir la misión, definir los puertos de paso que nos llevarán a un destino deseado.
La misión es tu razón de ser, tu contribución al sueño (visión). Se trata de explicar qué haces, para quién y las ventajas que aporta esa contribución.
Por ejemplo, imagina que te quieras dedicar a la política y que hayas redactado esta visión:

Visión

Mi visión es que algún día nuestra sociedad será más justa y abierta, respetuosa con las personas y con el medio, en la que se fomente la iniciativa y la creatividad y se ponga coto a las desigualdades sociales.

Misión

Mi misión es ayudar a las personas a simplificar los procesos que pueden contribuir a su progreso: en educación, en cultura, en aceso al trabajo, en sanidad, en infraestructuras, en la construcción de un entorno justo, solidario y sostenible. Y lo quiero hacer no pensando en un período de tiempo breve, sino con la vista puesta en la siguiente generación, la de nuestros hijos.  

Para ello pongo en marcha una oficina virtual, “Horizonte 2030”, que recogerá todas aquellas sugerencias que puedan contribuir a hacer de nuestro mundo un lugar mejor.

Resumiendo, vemos que la visión es la de un mundo mejor y la misión es la contribución en forma de agilización de procesos y toma de ideas.

¿Te animas a plantear tu misión?. Nadie dice que sea fácil. Mañana será el aniversario del famoso discurso de Martin Luther King “I have a dream“, leído en las gradas del Lincoln Memorial en 1963. Si analizas el discurso, verás que se trata de una visión, un sueño. Pero no contiene recetas. Por desgracia, asesinaron a King en Memphis en 1968, así que me quedo con la idea de que su misión era ser el portavoz y activista principal de ese sueño.