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Marca: si no la tienes créala; si la tienes cuídala

Recuerda, el marketing ha cambiado.

Los consumidores no creen en ti, ni en tu marca ni en tu producto. Es el nuevo marketing ¿aún no te has dado cuenta?

Tu público objetivo (que lo tienes, por si no lo sabías) ha cambiado. Si ha cambiado el marketing ¿por qué no vamos a cambiar nosotros? ¿o es que hemos cambiado nosotros primero y el marketing después? Vaya lío.

Lo cierto es que lo que digas de ti mismo es importante, pero no será suficiente. Podrás dedicar tiempo a configurar un perfil impecable, a recomponer tu CV, pero, recuerda, el marketing ha cambiado.

La opinión para la compra o la selección no se basa sólo en la marca (si no la tienes créala, si la tienes cuídala) sino en lo que los demás opinen de tu marca. De ahí la importancia de que la visibilidad y la gestión de las relaciones vayan de la mano.

Por muy valioso que seas para optar a un puesto de trabajo, a la adjudicación de un contrato, a una relación de confianza, de poco servirá si no tienes que refrende tu marca, tu persona.

El prescriptor, los prescriptores, aquellas personas que me conocen, que pueden dar fe de lo que cuento, los que van a gestionar mi recomendación, son elementos claves en la construcción de mi marca.

Como ves, estamos planteando algo más allá de nuestra propia marca, incluso de las tácticas para hacernos visibles. Estamos conformando un entorno de acción en clave de branding personal.

La recomendación actúa como un claro acelerador en el proceso de compra y selección. Es una prueba más de que lo dospuntocero es una herramienta más pero nunca única no definitiva.

Cuida tu reputación, trabaja tu red de contactos, ten claro un círculo de prescriptores capaces de avalar tu marca.

Selección k

Hay seres vivos que se reproducen por miles, dejando al azar la supervivencia de muchos de ellos, y por lo tanto la selección genética. Sin embargo hay otros que se reproducen de manera más controlada, a menor escala, por lo que invierte mucho en ellas, mucho tiempo, mucho sacrificio. Lo primero es la selección “r”. Lo segundo, la selección “k”.

Tad Waddington es un especialista en el análisis del rendimiento de las personas en las empresas, e intenta convencernos del gran potencial que se puede obtener de ellas desde dentro de las organizaciones.

Realmente esto a simple vista tiene poco que ver con la marca personal, sin embargo para el desarrollo de una marca personal (Dios mío, más alla de la identidad digital) es fundamental el establecimiento de objetivos.

En la medida en la que seamos capaces de cerrar nuestro círculo de aptitudes y posibilidades, a aquellas que más posibilidades de éxito tienen, y nos centremos en ellas con sacrificio y entrega, como objetivos reales y retadores, más cerca estaremos de llegar a cumplirlos.

Así pues, nuestro amigo e iniciador de la marca personal Tom Peters ya nos lo cuenta de manera parecida. “No sólo hay que hacer una lista de prioridades que hay que hacer. También otra de lo que no hay que hacer”.

No dejemos que la ausencia de claridad y concreción en nuestros objetivos deriven en un amplio abanico de ellos. No hace falta que sea sólo uno, pero nunca muchos y dispersos.

Todos sabemos en qué podemos destacar, en qué somos mejores, o en qué podemos serlos si nos lo proponemos. Y si no lo tienes claro estamos para ayudarte. Ahí es donde nace la palanca que hará que podamos mover nuestro mundo, y por qué no, el de los demás. A eso se le llama Dejar Huella. ¿has empezado ya?

¿Te quieres mucho? Un chequeo para nuestra marca -2-

Recuerdo que  hace muchos años utilizaba frecuentemente el automóvil para los desplazamientos dentro de la ciudad y durante las esperas en lo embotellamientos me aficioné al zapping radiofónico. En cierta ocasión di con una entrevista al abogado Roca i Junyent que estaba hablando de sus aficiones, cuál fue mi sorpresa cuando tan ilustre ciudadano manifestó que lo que realmente le gustaba era estar en Babia, en catalán tenemos un verbo con este significado “badar”.  De manera automática entré en sintonía con el entrevistado, aquello también me gustaba a mí y no me había atrevido hasta este momento a formularlo.

Señores lo confieso, a mí me gusta estar en Babia.

Encontrar momentos para tener la mente en estado de reposo, en este estado alterado de consciencia que nos da la oportunidad de penetrar en nuestro interior de una manera natural, que nos centra en nosotros, que nos permite fluir y vagar con nuestros pensamientos y encontrar nuestro silencio sin prestar atención aparente a lo que nos rodea es una manera de estar en Babia y es el inicio del segundo punto de nuestro chequeo.

¿Tenemos tiempo para estar solos? Aquí solos quiere decir eso sin más compañía y sin otra ocupación fuera de nosotros mismos.

Veo a mí alrededor mucho miedo a pasar tiempo sin más compañía que nosotros, hablando con amigos y clientes  se interpreta como si la ausencia de público creara una situación de insoportable vacío existencial. Estar en silencio alarma y sin embargo  es la única manera de entrar en contacto con nosotros mismos, con nuestro interior. Cuando queremos entablar una conversación íntima con un amigo no buscamos precisamente un lugar abarrotado y en cambio con nosotros actuamos de manera diferente.

Os propongo hacer una experiencia de soledad dando durante tres semanas un paseo diario de no más de treinta minutos. Podemos aprovechar el momento de la comida del mediodía, cuando vamos o volvemos del trabajo o cualquier otra situación que se presente.  De lo que se trata es de estar este tiempo en contacto con nuestro interior sin más historia dejando fluir lo salga de nuestro interior sin juzgarlo simplemente observándolo con curiosidad y respeto.

Nos daremos cuenta que a medida que lo vamos practicando nos volveremos más comprensivos y tolerantes con nosotros mismos y descubriremos valores y recursos que tenemos olvidados, nos conoceremos mejor.

Querernos es ni más ni menos que esto, conocernos mejor, prestar atención a nuestra persona y sentirnos únicos.

El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, se encuentra con un zorro que le dice “Por favor domestícame” y el Principito le responde” De acuerdo pero no dispongo de mucho tiempo. Tengo amigos para descubrir y muchas cosas para conocer” y el zorro le replica “Sólo se conocen las cosas que se domestican. Los hombres ya no tienen tiempo para conocer. Compran cosas hechas a los comerciantes. Pero como no hay comerciantes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo domestícame” Y el Principito le pregunta “¿Qué tengo que hacer?”  El zorro listo como todos los zorros le responde “Hay que tener mucha paciencia. Para empezar te sentarás un poco lejos de mí, en la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. El lenguaje es una fuente de malentendidos. Pero cada día te podrás sentar más cerca…” Disculpad la traducción directa del original en francés que no es profesional pero respeta perfectamente el fondo.

¿Y qué relación tiene esto de querernos con nuestra marca personal?

Uno  de los objetivos de nuestra marca personal es ser atractivos, notorios y reconocidos para ser la opción preferente, para ser elegidos por nuestro entorno. Si no nos queremos, si no estamos bien con nosotros mismos ¿qué proyectaremos a los demás?

Cuando cuidamos de nosotros, cuando desarrollamos nuestra estima personal nos estamos preparando para hacerlo con los demás.  Estar  atentos a nuestro interior,  satisfaciendo nuestras necesidades y deseos, siendo felices con nosotros mismos nos permite estar más disponibles para los demás y nuestra marca sale reforzada.

Amemos al prójimo como a nosotros mismos.

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca

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