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Marca personal de gran alcance, por @jordicollell

SANIDAD “Buscamos durante meses a un investigador que supiera mucho de una faceta muy concreta. Dimos con él, pero sorprendido nos dijo que, si no se equivocaba, en Barcelona teníamos uno de los mejores en esa cuestión. Y resultó que era quien trabajaba en el laboratorio de la puerta contigua” La Vanguardia del 18 de marzo de 2016.

La periodista Ana Macpherson iniciaba así una noticia sobre una alianza entre investigadores de la Vall d’Hebrón en Barcelona, nada que despertara mi interés por el contenido pero sí que me interpeló por el fondo de la cuestión: ni más ni menos que la búsqueda de un perfil profesional representa un trabajo de meses y cuando se localiza resulta que estaba en el despacho de al lado. Podemos decir que son cosas que pasan, que siempre tenemos lagunas de información, y qué le vamos a hacer, porque al final todo va bien si acaba bien. En realidad, y sin el más mínimo deseo de crítica hacia la gestión en concreto porque desconozco los detalles, lo que parece ponerse de manifiesto es un acto de ineficacia motivado por falta de información. Estamos en Europa en la segunda década del siglo XXI.

Busca una marca personal de gran alcance

Cuando hablamos de marca personal, de dejar huella nos referimos precisamente a esto, a ser conocidos  a través de nuestra propuesta de valor por el público al que nos dirigirnos, reconocidos entre otros que hacen cosas similares, recordados para cuando se presente la ocasión en que seamos necesarios y finalmente elegidos. Una de mis funciones es divulgar la importancia de gestionar la marca propia de manera profesional, con método para tener resultados potentes y todavía me encuentro con opiniones contrarias aduciendo que lo más importante es ser un buen profesional y que el resto viene por si solo; el resto al que se refieren es precisamente el que los demás se enteren de lo que estamos haciendo y, mucho más importante, de lo que podemos llegar a hacer para solucionar problemas precisamente a estos que llamamos los demás.

¿Tiene sentido que un científico que es bueno en su materia, que publica regularmente artículos en revistas indexadas, gestione su marca personal?  Sí, porque vale la pena que haga una reflexión sobre el alcance que quiere que tenga su propuesta de valor para no centrarse en un público objetivo demasiado reducido que le puede hacer perder oportunidades y también para poder diseñar un plan de comunicación eficiente que le permita ser localizado de manera simple a través de las palabras clave propias de su actividad investigadora. Posiblemente en el caso que nos ocupa si se hubieran dado estas dos características la búsqueda hubiera sido más rápida.

No basta con ser simplemente visible si no que hay que serlo de manera eficaz y con el mayor alcance posible y para que esto sea posible es necesario un buen trabajo de marca personal que permita definir a quien tiene que llegar la propuesta de valor para no perder oportunidades ni tiempo.

No basta con ser simplemente visible si no que hay que serlo de manera eficaz y con el mayor alcance posible y para que esto sea posible es necesario un buen trabajo de marca personal que permita definir a quien tiene que llegar la propuesta de valor para no perder oportunidades ni tiempo.

Imagen: Freepik

¿Queremos ser víctimas o responsables?, por @jordicollell

Leo en La Vanguardia una entrevista breve del periodista Justo Barranco a Judith Butler que trata sobre la precariedad, sus causas y consecuencias.

Retengo unas frases que a pesar de no ser estrictamente novedosas puestas así en un periódico dan para reflexionar.

Hoy el trabajo de larga duración es cada vez más difícil de encontrar, cada vez más gente entiende su trabajo como temporal y prescindible. Debemos repensar el trabajo en términos de una nueva condición. La gente entra y sale de él y eso hace sus vidas precarias. Su sentido del futuro está hecho añicos.

Conste que es un párrafo descontextualizado y que la entrevista continúa haciendo referencia a la ansiedad generada por la precariedad laboral que junto con la destrucción de las infraestructuras sociales básicas como el derecho a la vivienda, la comida, la sanidad o el trabajo genera situaciones no ya de desprotección si no de destrucción personal por falta de recursos básicos y no poder afrontar las contingencias que aparecen.

La puesta en evidencia de este contexto tiene que hacernos reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos sobre nuestras vidas y si es lícito o no quedarse de brazos cruzados esperando que la solución venga caída del cielo.

De entrada me estoy dirigiendo a los lectores de Soymimarca y a personas de su entorno de difusión. Quiero aclarar este punto porque si bien se trata de un colectivo un tanto indefinido en su estructura socioeconómica parte de unos mínimos distintos a otros colectivos que de manera generalizada tienen un mayor nivel de precariedad por lo menos potencial; lo digo también generalizando y sin ganas de entrar en polémica ni en valoraciones simplonas.

En las situaciones negativas de la vida se producen dos momentos distintos según sea la óptica desde la cual se enfoquen: las que se nos vienen encima de manera fortuita y las que de alguna manera son conocidas o se intuyen. Frente a las primera sólo tenemos la posibilidad de reaccionar porque están fuera de nuestros círculos de influencia y de preocupación mientras que las otras si nos pillan desprevenidos tenemos una responsabilidad en cuanto a las consecuencias que podamos sufrir, es lo que en Soymimarca llamamos acordarse de Santa Bárbara cuando truena.

Hablamos mucho de la precariedad laboral, de la temporalidad de los trabajos, del paso del trabajo de por vida al trabajo por proyecto y de que este fenómeno se produce tanto en grandes organizaciones como en pequeñas y este discurso forma parte de lo que llamamos cambio de paradigma o de manera de ver la realidad.

¿Es moralmente lícito, es éticamente tolerable tomar consciencia de una realidad y más concretamente de los riesgos que esta realidad conlleva y no hacer nada? ¿Actuamos de la misma manera cuando advertimos un riesgo evidente para nuestra salud o integridad física que cuando se trata de un riesgo que afecta a nuestra situación laboral o a nuestros ingresos? ¿Si en el primer caso valoramos que es irresponsable no actuar en consecuencia lo es también en el segundo?

La gestión de nuestra marca personal nos pone en una situación ventajosa frente a las eventualidades que se puedan producir en nuestro entorno laboral porque nos hace ser proactivos y nos da la posibilidad de reflexionar sobre lo dónde estamos, qué queremos, hacia dónde vamos, que riesgos corremos tanto en el momento presente como en el futuro e ir hilvanando posibles soluciones de manera que nunca nos encontremos desprevenidos. Ser conocidos, reconocidos y memorables nos permitirá ser elegidos cuando sea necesario y sin tener que comenzar desde cero cuando la necesidad apriete y tendremos más posibilidades de salir airosos de cualquier situación adversa que se nos presente.

¿No gestionar nuestra marca personal es sencillamente una irresponsabilidad?

Imagen: Freepik

3 pasos para sacar a un político del hoyo

Después de la tormenta siempre viene la calma. Los electores han desalojado a muchos políticos de su parcela de poder, algunos llevaban tanto tiempo afincados que hasta se confundían con el paisaje. Nada es perenne y al final todo cambia. La derrota es a la marca personal de un político algo similar a la prueba del nueve, un demostrativo de equilibrio, corrección y por supuesto de resiliencia.

La digestión de un mal trago electoral comienza cuando acaba el exabrupto, se calma la sed de venganza, se toma consciencia de la realidad, se analiza lo qué ha sucedido y se vuelven a formular propuestas lúcidas.

La marca de un político, la huella que deja en la sociedad, en sus electores y en los que no le han votado, se impulsa o se acaba de hundir según sepa llevar una derrota.
Los pasos a dar son relativamente sencillos aunque muchas veces por obvios no se ejecutan de manera coordinada y acaban en traspiés:

Conectar con uno mismo: Primero siempre lo primero y el puntal básico de una marca es la autenticidad por lo que en los malos tiempos toca quererse mucho, aunque en lenguaje político puede sonar raro, escucharse con sinceridad para saber lo que se siente y no cerrarse a nada y pensar en el futuro sin cortapisas, sin dejarse influir por las creencias limitantes y por la presión del entorno.

Reelaborar la estrategia: Si cuando el electorado daba su apoyo actuábamos de acuerdo con una misión, una visión y unos valores ahora que la cosa está peor apuntalada hemos de rehacer el relato de acuerdo con la nueva coyuntura pero siempre en coherencia con los principios personales y los del partido teniendo siempre el fin en la mente. Y por supuesto pensando siempre en la audiencia, que espera acciones y respuestas siempre, sabiendo que se están dando los primeros pasos para transformar a la audiencia oculta, la que nos votaría pero que en esta contienda no ha ido ni a votar, en votantes nuestros en las próximas elecciones.

Comunicar: Explicarse de manera clara. De un político se espera claridad a través de un relato sólido y coherente.

¿Podéis darme ejemplos de políticos que hayan sabido gestionar una derrota y reforzar su marca personal? Haberlos haylos. Os invito a leer el relato de Jordi William Carnes publicado en La Vanguardia hace unos días que es una muestra de buen hacer.

Jordi Collell / asesor de marca personal

Artículos relacionados: Marca personal para un político que se ha quedado sin trabajo

Anatomía de una decisión que afecta a la marca personal

Un político se sincera y nos cuenta por qué ha aceptado una responsabilidad de gobierno.

Que la política es un arte desprestigiado es una verdad de Perogrullo, desde la prensa hasta las conversaciones de ascensor ninguno de nosotros pierde oportunidad para clavarle una puya.

La situación en el mundo y en nuestro país posiblemente no esté para dar grandes saltos, la economía no acaba de funcionar, el paro sigue desgarrando personas y familias y lo peor es que no se ven signos de dirección claros.

Leyendo ayer La Vanguardia durante la pausa del desayuno encontré un regalo, el  relato de un político que explica el por qué tomó la decisión de aceptar una tarea de gobierno. El político es Ferran Mascarell del que se decía que era hasta hace poco esperanza de los socialistas en las quinielas municipales y ahora es Conseller de Cultura del nuevo gobierno de Convergencia i  Unió.

Decisiones tomamos todos cada día. En muchas ocasiones optamos por el dejar hacer o por el que decidan otros que es una forma un tanto salvaje o irresponsable de decidir delegando. Decidir a veces incomoda, otras da miedo y siempre implica mojarse.

Nuestras decisiones imprimen carácter a nuestra marca personal, según como las tomemos potenciaremos o lastraremos nuestra integridad y nuestra reputación.

Una decisión bien estructurada está basada en la base de nuestra marca personal debajo de la línea de flotación del iceberg. Una decisión con marca personal, y para ello no importa el tamaño o importancia de la misma, se fundamenta en nuestra visión que nos indica el rumbo hacia donde queremos ir, en la misión que fija nuestros objetivos, en los valores que actúan como un indicador de posición de fidelidad hacia la visón y misión y finalmente en el entorno porque lo que decidimos siempre tiene consecuencias  “ecológicas” que afectan a nuestras relaciones en términos generales.

Todos estos elementos están presentes en el texto de Ferran Mascarell que encontrareis seguidamente. Os invito a leerlo y como siempre a opinar.

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca

La cultura de la cultura

FERRAN MASCARELL

Los ciudadanos queremos acuerdos, pactos y progreso, no guerras bizantinas y confrontaciones

14 de diciembre, martes
Solemne acto conmemorativo del 150 aniversario del Ateneu Barcelonès. Pongo de relieve por qué razón los ateneos son más cosa de futuro que no de pasado. Me place ser vicepresidente de esta entidad. Con Oriol Bohigas al frente, con el esfuerzo desinteresado de los demás amigos de la junta le hemos dado la vuelta. Todo es cuestión de ideas, esfuerzo y cooperación. Los asistentes lo reconocen. Oriol recibe una entrañable ovación. El acto es también un homenaje a quien ha capitaneado la transformación. Cuando sea oportuno propondré que la sala inaugurada lleve su nombre.

24 de diciembre, viernes.
Me desayuno con dos noticias inquietantes. Jorge Herralde ha vendido su mítico sello a la italiana Feltrinelli y el Archivo de Carmen Balcells ya está en Alcalá de Henares. Me pregunto por qué razón el país deja escapar con tanta indiferencia dos fragmentos no menores de nuestro mejor capital, el cultural. Hoy Barcelona es algo menos ciudad de editores y hoy la capital de Catalunya ha dejado perder el legado que mejor atestiguaba uno de sus momentos más interesantes de su historia reciente: haber inventado y orquestado el despliegue mundial de la mejor literatura latinoamericana.

24 de diciembre, viernes.
De pronto, a las diez de la mañana de la vigilia de Navidad suena el móvil. En el otro lado de la línea está el presidente de mi país. Me pregunta si me importaría verle en un par de horas. Acudo a la cita, puntual. Él también lo es. Después de los preámbulos me pregunta si quiero ser miembro de su gobierno y dirigir la cartera de Cultura. No me esconde que el inicio será duro, que después quién sabe, pero que en principio si las cosas mejoran desearía que su primera legislatura tuviese una especial significación cultural. Me explica sus argumentos. Quiere a alguien que haga planteamientos de fondo y de futuro. Hago preguntas. Dos esenciales. Mi perfil generará dos reacciones: un debate político notable y una expectativa muy exigente por parte de los diversos sectores culturales. La conversación es larga y franca. Agradable, ordenada. Sincera. En política casi nunca lo son o por lo menos casi nunca lo parecen. ¿Vamos a pensarlo? Por qué no, me digo. Muy pocas veces he conseguido hablar seriamente sobre la cultura de tu país con tu presidente. Sales convencido: este hombre está dispuesto a romper algún molde. De todos modos es una locura. Si aceptaras, armarías un buen lío. Tu partido de referencia no está en su mejor momento. Está enrocado y muy posiblemente la hipótesis de hacer con sus oponentes lo que nunca dejaron que hicieras con ellos les parecerá inadmisible. Les domina un formato antiguo de política. Prefieren la confrontación a la concertación. El diálogo de tanteo con algunos de los máximos dirigentes te lo hace evidente: no les parece concebible. Sólo se les ocurre hablarte del carnet que deberás devolver. No consigues hablar de política, sólo de carnets y enemigos; menos todavía de cultura. La cultura no importa. El circuito de llamadas se va ampliando. Todos los argumentos son parecidos. Todos lo plantean en términos de confrontación. Son proyectos opuestos, antagónicos. Sí – digo yo-,pero nuestro país no está precisamente para cuatro años de enfrentamientos a la vieja usanza. Catalunya necesita concertación, no confrontación. Además, sigo sin entender por qué razón los dirigentes del PSC nunca quisieron aplicar su propio proyecto cultural, por qué razón el PSC ha defraudado tantas veces al sector cultural en estos últimos siete años. Pienso en todo eso mientras acudo como cada año al tradicional Cant de la Sibil·la.

25 y 26 de diciembre. Sábado y domingo.
Mi cabeza hierve. Catalunya vive encajada en una triple crisis de raíz profunda. La económica, dura e impecable; no resoluble en términos estrictamente nacionales, ni tan sólo estatales. La del Estado, extremadamente grave y en fase decisiva; si Catalunya no se libra del peso que supone el actual modelo de Estado, difícilmente saldrá del estrés por sobreesfuerzo en la que anda sometida desde hace demasiado tiempo. Finalmente la política. Los catalanes están cansados de las formas de representación que ofrecen los partidos; los ciudadanos queremos acuerdos, pactos y progreso, no guerras bizantinas, confrontaciones y descalificaciones. Es tiempo de un modo nuevo de hacer política y algunos no parecen verlo. Acabar con la desafección es acabar con la preeminencia de los intereses de los núcleos duros de los partidos políticos. Una foto en un periódico da cuenta de mi reunión de ayer con el presidente de la Generalitat. Mi debate conmigo mismo se hace público. La familia, la comida de Navidad, los regalos, todo se difumina en el mosaico de una meditación de fondo. Hace cuatro años que no estoy en ningún organismo de dirección política. Mi única militancia es una cuota mensual pagada por tradición desde hace más de 25 años. Mis artículos y reflexiones públicas suelen ser mejor acogidas por los demás que por mis propios correligionarios. Trato de poner en orden la secuencia de valores que debe guiar mi decisión. En primer lugar, mi propia convicción sobre el papel esencial de lo cultural. En segundo lugar, los intereses del país. Y sólo en tercer lugar, los intereses de los dirigentes de mi viejo partido. Estoy convencido de que un país vale lo que vale su cultura. Estoy seguro de que la Catalunya democrática en pocas ocasiones ha hecho las políticas culturales que se corresponden con esa convicción. En las políticas culturales demasiado a menudo han prevalecido los intereses de la política corta antes que los de la cultura. Estoy del todo seguro de que la clase de nación a la que hay que aspirar será posible sólo si damos a la cultura un rol renovado: debe ser el instrumento conscientemente constituyente del modelo avanzado de identidad, creatividad, progreso y comunidad que debemos construir. Las llamadas de amigos y conocidos siguen en la onda del día anterior. Algunos parecen considerarme una propiedad del partido. Otros me hablan de la alcaldía de Barcelona. Todos saben cosas de buena tinta. Nadie quiere que su nombre salga a relucir. Estoy harto de este tema. El proceso está siendo barroco, malévolo, malintencionado, profesionalmente perjudicial. El PSC debe aprender a gestionar estas cosas con transparencia o sólo le quedaran dirigentes de aparato. A última hora hablo de nuevo con el presidente. Le expongo mis dudas. Políticamente será complicado, culturalmente puede ser provechoso, personalmente será difícil: esta es mi conclusión. Renuevo mis condiciones. La conversación sigue siendo franca y motivadora.

27 de diciembre, lunes.
A las diez de la mañana me llama de nuevo el presidente. He pensado a fondo durante buena parte de la noche. Estoy decidido a aceptar, pero quiero saber si el presidente sigue convencido. Lo está. Está dispuesto a jugar. Yo también. Digo que adelante. Hablo con el presidente de mi viejo partido: trato de explicarle mi decisión. Me pide que devuelva el carnet.

Es mejor pedir perdón que pedir permiso

El pasado domingo se produjo un interesante debate sobre ética y empresa en el rotativo La Vanguardia. Domènec Melé, catedrático de ética empresarial en IESE, apuesta por “una nueva cultura empresarial”, y apunta el caso de la empresa americana AES que ante un conflicto entre valores y beneficios apostó por los valores.

En el otro lado del debate, Antonio González Barros, presidente del grupo Intercom, apuesta por la persona como eje central del debate ético en su artículo “Lo primero es la persona“, donde arranca afirmando que la ética exige considerar que lo más importante son las personas.

Os reflejamos este último artículo de González Barros, donde se apuesta claramente por ética a través de la marca personal.

Guillem Recolons / Personal Branding Strategist / soymimarca

La ética no es un añadido, sino un componente esencial de la empresa. Se concreta en principios y valores que han de guiar la actuación en la actividad empresarial.

He aquí algunos ejemplos en cada uno de nuestros valores:

Pensar en los demás: en 1997, atravesando una situación complicada, el equipo de dirección decidió no cobrar su sueldo unos meses para poder pagar las nóminas de los empleados. El líder de un negocio dejó que su técnico se fuese a otro proyecto diferente, que le ilusionaba más, retrasando el lanzamiento de la web y teniendo dificultades en cubrir su puesto. Una directiva propuso tomarse una excedencia para dedicarse más a su familia y a su proyecto personal. Todo el equipo la apoyó y felicitó por su decisión. En cada venta de una empresa incubada en el grupo se ha gratificado a todo el equipo. En un mal momento de tesorería llegó una propuesta de un anunciante radicado en Gibraltar que quería invertir en publicidad un millón de euros anunciando casinos on line. No se aprobó.

Poner pasión y alegría: varios emprendedores abandonan sus trabajos seguros para incorporarse a un negocio incipiente dentro del grupo. Lo hicieron con una pasión que contagiaba a sus equipos, dedicando una parte importante de su salario a la compra de acciones de su empresa.

Pensar en grande con humildad: el director comercial de Infojobs, cuando la empresa creció, gracias en buena parte a su gestión, aceptó de buen grado que se contratase a un profesional más preparado para la mayor dimensión del proyecto, pasando él a un segundo plano.

Decidir con autonomía aplicando el sentido común: la persona que proyectó las obras de unas nuevas oficinas tuvo pleno poder de decisión sin haber tenido experiencia previa en este tema. Se le dio carta blanca, y respondió a la perfección. Se anima a aplicar la máxima “es mejor pedir perdón que pedir permiso“.

El 85% de nuestras decisiones las tomamos de manera subconsciente y solo un 15% son decisiones realmente conscientes

A pesar de que  la gran mayoría de nosotros hemos sido educados en la razón  y la lógica, todos sabemos que las emociones siempre han jugado un papel importante  en nuestra vida.

Como psicóloga  me  he interesado por los estudios realizados por el  neurocientífico portugués Antonio Damasio, sobre el papel fundamental que las emociones y los mecanismos inconscientes del cerebro juegan en la toma de decisiones.

Se estima que el 85% de nuestras decisiones las tomamos de manera subconsciente y que solo un 15% son decisiones realmente conscientes.

¿Cómo es posible que todavía existan entornos empresariales que  no tengan en cuenta estos  datos?  ¿Qué relación a largo plazo  pueden establecer con  su público y/o consumidores?

En un momento de crisis como el que estamos viviendo creo que  “ninguna estrategia de negocios inteligente puede darle la espalda a la Neurociencia”. Cuando hablo de estrategias de negocios me refiero a estrategias que tienen que ver con seres humanos, tanto los  que las conciben como los que son destinatarios de las mismas.

Es una época en la que toda empresa debe contar con un enfoque multidisciplinario y con profesionales con marcas personales fuertes que se conviertan en  los  embajadores corporativos de la misma.

No estamos ante una época de cambio sino ante un cambio de época*

Entender  el comportamiento, comprender las etapas del aprendizaje humano, la toma de decisiones, etc., requiere analizar el proceso desde diferentes enfoques, desde distintas disciplinas, en consecuencia  solo un equipo multidisciplinar  válido puede afrontar con éxito la creación  de marcas personales.

Y es por eso que afirmo que darle la espalda a la neurociencia implicaría renunciar a aquello  que decimos querer conocer: el ser humano.

Ya es hora de que empecemos a dar importancia a lo que verdaderamente es importante, las personas, ya que al fin y al cabo las empresas están constituidas, por eso, por PERSONAS.

Montse Taboada / Coach

*Leonardo da Vinci.

El candidato que no está en las redes sociales es invisible

 

Cada vez somos más los que apostamos por la Marca Personal. Desde Soymimarca os ofrecemos esta entrevista publicada ayer por Nuria Peláez de La Vanguardia cuyo contenido y visión compartimos. Buen lunes y mejor lectura.

ENTREVISTA a Amparo Díaz-Llairó, autora del libro ´El talento está en la red´

“El candidato que no está en las redes sociales es invisible”

LVG Foto: Maite Cruz

Considerada una de las 10 mejores profesionales de Recursos Humanos en España según Top Ten Business Experts, Amparo Díaz-Llairó tiene 18 años de experiencia como directora de RRHH en diversas compañías y entidades financieras. Ha impartido cursos y conferencias internacionales en varios países de Europa, Estados Unidos y Oriente Medio, y este año ha formado a responsables de RRHH de más de 250 empresas. Acaba de publicar el libro “El talento está en la red” (Lid Editorial), donde analiza la influencia de las redes sociales en los procesos de selección yenseñaa candidatos y empresas a sacar el máximo provecho a las nuevas herramientas 2.0.

Todo el mundo conoce Facebook pero, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a redes sociales?

Podemos clasificar las redes sociales en profesionales, verticales y generalistas. En las profesionales, como Xing, LinkedIn o Viadeo, se conectan usuarios con similares intereses laborales y formación profesional, por lo que si se mantiene un perfil activo hay una alta probabilidad de encontrar empleo: muchas empresas buscan a sus futuros colaboradores a través de este nuevo medio de reclutamiento. Las redes sociales verticales, por su parte, se caracterizan porque buscan una especialización: están empezando a aparecer redes muy diversas sobre apasionados del motor, informática, marketing, cocina, etc. Facebook, por su parte, es una red generalista y no nació con el fin de ser una red para buscar empleo, pero cada vez se usa más para atraer y reclutar talento.

¿De qué manera?

Muchos profesionales de RRHH utilizan Facebook para realizar campañas de atracción de talento, interactuando con candidatos potenciales a la compañía, y para crearse su marca de empleador o employer branding.También lo usan para obtener información de carácter personal del candidato que en una entrevista personal no preguntarían.

Alemania ha prohibido que se use información de Facebook para descartar candidatos. ¿Está en riesgo la intimidad de los trabajadores?

Si un candidato publica en su perfil de Facebook cierta información de forma transparente para todos aquellos usuarios de la Red, está expuesto a que las empresas puedan revisar su perfil. Hay que ser extremadamente prudente con la información personal y profesional que se exhibe en las redes sociales. También es recomendable no mezclar contactos profesionales y personales dentro de un mismo grupo, ya que se puede cruzar información inconveniente. Por ejemplo, Facebook permiten crear grupos con diferentes niveles de privacidad y acceso a los comentarios, fotografías, vídeos, etc.

¿Tener un perfil en las redes sociales es suficiente para buscar empleo?

El profesional debe ser proactivo y crear su perfil no cuando necesite buscar trabajo sino antes. Darse de alta en una red social es sencillo, pero hay que invertir tiempo para atraer seguidores y construir una buena reputación digital, creándonos nuestra propia marca personal 2.0. Todas las personas que deseen desarrollar una carrera profesional deberían probar a poner su nombre en Google para comprobar qué se está diciendo de ellos y si están consiguiendo sus objetivos de marca personal 2.0. Actualmente no sólo el currículum sino también el perfil profesional en las redes debe ser la tarjeta de visita de un candidato que esté buscando un nuevo empleo. El que no está en las redes sociales es invisible: de hecho, algunos cazatalentos descartan a potenciales candidatos si no los encuentran en una red social profesional, por considerar que no se ha adaptado a las nuevas tecnologías.

¿Se han adaptado las empresas españolas a esta nueva realidad?

El reclutamiento 2.0 es más un cambio de modelo mental que un cambio tecnológico. Los profesionales de RRHH cada vez usan más las redes sociales para buscar perfiles de contenido técnico específico o mandos intermedios, pero sobre todo para atraer a la generación Y. Son los profesionales que ahora tiene entre 18 y 28 años, y que en sólo 5 años representarán el 80% de la población mundial. Según un estudio de Telefónica, el uso de las redes sociales entre los jóvenes aumentó en 2009 un 500%, lo que coloca a España como el segundo país de Europa por penetración con casi tres de cada cuatro internautas como usuarios de las redes. Las empresas deberán reinventar sus canales tradicionales de atracción de talento para captar a esta generación.

¿Salvará el Congreso nuestra reputación?

Leía este sábado una reseña en el ES de La Vanguardia sobre Antoni Meucci que no me dejó indiferente. El texto es a propósito  de cómo poner las “Ideas a Buen Recaudo” escrito por Mayte Rius y poco tiene que ver con mi reflexión. Se ve que Meucci era un florentino emigrado a las américas bien dispuesto para los inventos que un buen día y de manera casual descubrió que la electricidad podía transportar la voz humana creando lo que él llamó  “teletrófono” y que ahora conocemos por teléfono. Lo curioso del caso es que por falta de fondos no pudo patentar su hallazgo, contactó con Western Union que era la empresa de telegrafía más importante de la época que no le hizo caso alguno y ni tan siquiera le devolvió los materiales. Dos años más tarde Graham Bell patentó el teléfono y la historia lo ha elevado la categoría de inventor de este aparato hasta el año 2002 en que el congreso de los Estados Unidos reconoció a nuestro Meucci la paternidad del aparato. Bell se llevó la fama y Meucci un disgusto del copón, la vida es así algunos dirán. Todo esto viene a cuento porque lo primero que pensé tras la lectura fue que hubiera sido de Meucci si hubiera vivido en nuestro siglo y hubiera tenido una marca personal potente. No quisiera entrar en demagogias facilonas pero la pregunta viene al caso porque en cada uno de nosotros hay un Meucci capaz de crear si no teléfonos muchas  otras cosas que nos hacen singulares y significantes para la sociedad y que muchas veces no somos capaces de transmitir. Una marca personal fuerte, una reputación sólida que afianzara lo que Meucci sabía hacer que era ni más ni menos que inventar cosas no hubiera dejado indiferentes a posibles inversores para comercializar su invento. Posiblemente el responsable de nuevos productos de Western, de haber tenido la oportunidad, habría tecleado el nombre de Meucci en Google y las atenciones iniciales hubieran sido distintas. Si la falta de visión, siempre posible, o el miedo a relegar el telégrafo a un segundo plano  o cualquier otro motivo hubieran impedido progresar  en la colaboración nuestro hombre utilizando su red de contactos, sus seguidores en las redes profesionales o aprovechando un evento presencial hubiera podido levantar los fondos necesarios para ver cumplido su sueño y Bell ahora sería posiblemente conocido por otros inventos. Sin soberbias que no vienen al caso pero sin falsas modestias que sólo sirven para limitarnos  podemos afirmar que todos  tenemos aportaciones singulares y únicas y que si no las ponemos en conocimiento de los demás pasarán o bien inadvertidas o serán otros quienes acaben desarrollándolas. Desarrollar nuestra propia marca nos permite descubrir aquello que nos apasiona y por lo que queremos vivir, ponerlo en conocimiento de los demás y apasionarlos para que nos sigan y nos den su apoyo. De nosotros depende conseguir lo que queremos y lo más seguro es que no sea el Congreso quien nos salve nuestra reputación. Jordi Collell López / Personal Branding Coach / soymimarca

Tenemos el curriculum colgando de la cara

Leía en La Vanguardia del domingo  10 de octubre un artículo de Nuria Peláez titulado “El currículum está escrito en la cara” sobre la morfopsicología y la psicomorfología facial que no me dejó en absoluto indiferente.

Por lo  visto, “algunas empresas utilizan el análisis de los rasgos del candidato como herramienta de selección” ya que “ esta técnica permite escoger a distancia al profesional, usando fotografías de los candidatos” y además “ los expertos aseguran que es más fiable que  los test psicotécnicos porque en el rostro es imposible mentir”. Y no acaba aquí la cosa, “además de la selección, la morfopsicología se usa también para valorar a empleados de cara a una posible promoción interna, a veces sin que ellos mismos lo sepan, o incluso para evaluar a los potenciales clientes y socios”.

Yo que iba pregonando por ahí que el currículum había muerto resulta que no solo está vivito y coleando sino que lo llevo pegado a mi cara, que cosas…

Valoraciones éticas aparte, lo que pone de manifiesto el uso de esta técnica es que o nos responsabilizamos de tomar el control de nuestra reputación, de que los demás nos conozcan por lo que realmente somos o valemos o alguien mirando nuestra foto nos interpretará según  su criterio más o menos científico.

Cuando una empresa se encuentra enfrente de un profesional con marca propia no necesita utilizar este tipo de herramientas ya  que la propia marca  le proporciona toda la información relevante y veraz que necesita.

Tomar el control de nuestra propia marca resulta imprescindible para que seamos una opción preferente, para ser relevantes y para que nos conozcan de verdad pero no es un proceso inmediato y requiere compromiso, dedicación y método, quien prometa lo contrario miente pero no hacerlo es abandonarnos, abandonar nuestra identidad a la interpretación de terceros más o menos hábiles y más o menos bien intencionados.

¿Cuándo empezamos?

Jordi Collell / Personal Branding Coach

Nunca me llegó una oportunidad mientras estaba sentado en mi despacho

El  pasado 30 de septiembre  el título “Tener talento es haber descubierto para qué sirves” abría La Contra de La Vanguardia y nos servía una refrescante entrevista a Franklin Pitcher Johnson de la mano de Lluis Amiguet.

Franklin Pitcher es un profesional con marca  personal acuñada en los lejanos tiempos de la prehistoria del 2.0, fundador de innumerables empresas e inspirador de emprendedores en Estados Unidos.

Talento y Marca Personal van siempre unidos de la mano de manera que una persona con marca propia es sin lugar a ninguna duda una fuente poderosa de talento.

Descubrir para que servimos o dicho de otra manera qué es lo que nos hace vibrar, mover y sentirnos vivos es el primer pilar para definir nuestra marca. Es por ello que cualquier proceso de Personal Branding tiene que urgar en lo más profundo de la persona y poner al descubierto sus preferencias, sus habilidades y sus emociones y una vez conseguido esto el resto fluye de manera natural.

Todos tenemos talento, todos servimos para algo, todos tenemos la oportunidad de enfocar nuestra vida hacia aquello que le da sentido, descubrirlo es la llave hacia la auténtica felicidad y realización.

Una marca personal creada a partir de nuestro talento nos ayuda a ser auténticos y refleja nuestro carácter, nuestra visión del mundo y nuestros valores porque está en línea con lo que realmente somos.

El talento da autoridad a nuestra marca  personal y la distingue de otras porque es un activo individual que cada cual desarrolla a su manera y medida. El talento es singular.

Descubrir nuestra marca, desarrollar nuestro talento es abrir una puerta para el éxito, para la notoriedad, para ser únicos y es también el inicio de un viaje en el que tenemos la certeza de que pase lo que pase siempre llegaremos a un buen puerto, a nuestro puerto.

¿Te atreves a viajar con nosotros?

Jordi Collell