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Las empresas son personas. La evidencia (III). Saint-Jean-de-Monts

El pasado diciembre arranqué esta serie de artículos sobre la humanización en la comunicación de las empresas con el caso de Zurich Seguros. Semanas más tarde hablé de un caso que conocí de primera mano, el caso Hasbro, y hoy os hablo de un caso relacionado con el turismo y las administraciones, el caso de Saint-Jean-de-Monts.

Este caso, un descubrimiento de mi compañera Olga Villacampa, es interesante ya que la humanización se produce en unas circunstancias muy adecuadas.

El marco:

soymimarca.comSaint-Jean-de-Monts es un pequeño municipio de la costa atlántica francesa. Pertenece al Departamento de Vendee, en la región del Pays de la Loire. Su actividad principal es el turismo, siendo la hostelería y restauración el centro de los negocios de esta ciudad.

Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol. Muchos pueblecitos costeros de todo el mundo han volcado su actividad principal en el turismo de vacaciones, la gastronomía, el relax, etc.

La humanización:

Entrando en la web de Saint-Jean-de-Monts hay un apartado del menú que llama poderosamente la atención: Nuestros expertos. Es decir, no aparece el clásico “quienes somos” en que jamás aparece un solo nombre propio sino un compendio filosófico alrededor de las bondades de la organización en cuestión.

Pues bien, en el apartado de nuestros expertos vemos una página repleta de fotografías de personas con su propuesta de valor y la posibilidad de entrar para ampliar la información de cada uno. Lo interesante es que bajo la foto no hay un cargo, hay un área de experiencia. Por ejemplo, Paul es especialista en “no hacer nada”, el arte de desconectar.

soymimarca.com personal branding

Curioso, ¿no?. Pues lo mismo sucede con Sofía, responsable de bienestar, con Laura, responsable de familia, Emmanuelle, eco-responsable, y así sucesivamente. La sensación que produce ver esta página tan humanizada es que uno se sentirá como en casa. Hay varios detalles interesantes: no hay apellidos; eso por un lado puede parecer poco ético, pero lo que hace es crear una sensación de cercanía muy fuerte en un país donde todo el mundo se habla de usted, incluso de hijos a padres.

El ayuntamiento de Saint-Jean-de-Monts nos ha dado una lección de branding personal aplicado a una empresa, y lo ha hecho utilizando con sabiduría al principal conector emocional que las organizaciones pueden poner a disposición de sus clientes: las personas. Paul no es un empleado cualquiera, es un experto en el arte de hacerte desconectar, pero por encima de todo, Paul es una persona. Como tu, como yo.

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Las empresas son personas. La evidencia (I)

 

Aun de forma tímida, algunas empresas empiezan a darse cuenta de un hecho irrefutable: Las empresas son las personas, las empresas son personas. Y lo mismo diremos de las organizaciones de todo tipo, con o sin ánimo de lucro. Podemos decirlo al revés para que nadie tenga la tentación de contradecir el hecho: sin persona o personas no hay empresa.

Lo que frena a muchas empresas a potenciar interna y externamente a sus profesionales es el miedo.

Vaya novedad, ¿no?. Sí, el miedo a que se vayan, a perder a los buenos, a darles excesivo protagonismo. Aquí creo interesante recordar la frase de Napoleón “Aquel que teme ser conquistado seguramente será derrotado“. Es lícito que las empresas opten por retener el talento. Algunas incluso lo detienen. Pero me gustaría hablar de las empresas que tienen el valor de potenciar a las personas por encima de los riesgos que pueda comportar una política de ese tipo.

Todos somos conscientes de que en algunos colectivos hay profesionales con marca propia, con una marca personal tan poderosa que si se van de la compañía sus clientes les siguen. Sería, por ejemplo, el caso de abogados, arquitectos, publicitarios… Pero llegados hasta aquí la cuestión es ¿de verdad marchará de una empresa un profesional que se sienta bien en ella? Que cada uno medite su respuesta. Lo que es seguro es que el dinero ya no es el factor clave de retención de profesionales. Lo que quiere el profesional de una empresa es sentirse de verdad parte de ella, participar en las decisiones clave, participar en la comunicación de la compañía, compartir aspectos clave de la visión, de la misión, de objetivos, de valores…

Afortunadamente muchas empresas y colectivos empiezan a darse cuenta de la importancia del personal branding en la empresa como factor de refuerzo del branding corporativo. En una época en que las personas quieren entenderse con personas, ¿qué mejor medio de comunicación corporativa puede tener una empresa que sus propios profesionales?.

Humanizando la comunicación

Iremos hablando del tema. Aquí vemos un anuncio de la compañía de seguros Zurich que muestra el diferencial de la compañía con algo más que declaraciones de intenciones: Lo muestra con fotografías, con nombres y apellidos. Bravo por Zurich, una empresa que ha perdido el miedo. ¿Y la suya?

zurich