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#Frases marca personal -semana 28 julio 2014-

personal branding + guillem recolonsmarca y valor / soymimarcasoymimarca.com personal brandingsoymimarca.com empresas fuertesbranding soymimarca.comnetworking soymimarca.comEsperamos que os hayan gustado las #Frases marca personal de esta semana. Si quieres ver toda la colección te invitamos a visitar nuestro tablero “memes” en Pinterest. Feliz fin de semana!

Sin confianza no hay marca personal que valga

La confianza es uno de los aspectos más importantes en la vida. Resulta esencial en disciplinas tan complejas como el deporte, el management, las relaciones personales… y también en el desarrollo del liderazgo y en la gestión de la marca personal. Me atrevería a decir que es el aspecto más importante tanto para empresas como para profesionales. Apostamos por productos y por profesionales que nos dan confianza y descartamos aquellas opciones que, por diferentes motivos, no nos generan confianza.

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Lamentablemente, la confianza también es uno de esos conceptos de los que se habla más cuando está ausente que cuando están presente. En un momento como el actual, con una grave crisis económica, grandes escándalos a nivel empresarial, una creciente pérdida de confianza en los políticos por múltiples casos de corrupción… el concepto confianza entra en escena con más fuerza que nunca. Hoy en día, la confianza resulta un elemento de vital importancia.

Por confianza se entiende la esperanza que se tiene en alguien o en alguna cosa. Es un término que proviene del latín confidere que significa tener fe (fides) en alguien. Se trata de un concepto muy relacionado con la fe, la esperanza, la fidelidad y la lealtad. Y todos estos conceptos están muy relacionados con el liderazgo y la marca personal.

No existe liderazgo ni líder si éste no es capaz de ganarse la confianza de su gente, de sus seguidores. Lo mismo sucede con las marcas personales. Se sustentan en la confianza. Sin ella, no hay marca personal que valga.

Es evidente que conseguir la confianza resulta imprescindible para tener éxito. Ahora bien, ¿qué puedes hacer como persona y profesional para que la gente te tenga confianza, te tenga fe? Para explicarlo me apoyaré en la magnífica teoría elaborada por el profesor José Maria Gasalla. Este profesor de la Deusto Business School presenta su modelo de gestión por confianza como la suma de la autoconfianza y las 7 C’s. La autoconfianza resulta imprescindible para conseguir generar confianza en los demás.

¿Cómo vas a lograr que confíen en ti si no lo haces tú mismo? A continuación te explico brevemente las 7 C’ necesarias para conseguir la confianza:

  • Competencia profesional: se trata del primer requisito para generar confianza. Tienes que ser competente en tu trabajo, tienes que ser bueno en tu profesión. Debes apostar por formarte continuamente y estar al día en los aspectos clave de tu sector.
  • Consciencia de los demás: los buenos líderes deben estar muy atentos a las necesidades de sus seguidores, clientes, compañeros… Resulta fundamental que entiendas su comportamiento, que seas empático y gestiones eficientemente tu relación con ellos.
  • Claridad: debes hablar de forma clara, sincera, sin engaños ni embudos, diciendo siempre la verdad y mirando a los ojos a la persona con la que estás hablando.
  • Cumplimiento: resulta imprescindible que cumplas con aquello que dices que harás y evitar prometer cosas que luego no podrás cumplir.
  • Coherencia: se trata básicamente de que tus pensamientos y tus palabras estén alineadas con tus acciones, con tus hechos, es decir, actúa de forma consecuente con aquello que dices.
  • Consistencia: está muy relacionado con el concepto anterior. Se puede definir como la perseverancia en el comportamiento de acuerdo a unos valores.
  • Coraje: para generar confianza en los demás debes ser valiente, atreverte a tomar decisiones y a asumir riesgos.

Trabajando estas 7 C’s, cualquier persona que quiera, puede potenciar y aumentar la confianza que genera en los demás. Sin confianza no se puede desarrollar un buen liderazgo ni tener una gran marca personal. Porque ya lo decía el periodista norteamericano Henry Mencken “confianza es el sentimiento de poder creer a una persona incluso cuando sabemos que mentiríamos en su lugar”.

La trampa de la lealtad II

A muchos todavía nos sorprende el nivel de lealtad que muchos profesionales mantienen con sus organizaciones pese a la constante ruptura de las promesas de seguridad de empleo que es condición clave para esta lealtad.

No hace muchos meses, escribía que la idea de una carrera profesional significaba culturalmente (hasta la década de los 90) un proceso por el cual alguien ocupaba distintas posiciones a lo largo de su vida dentro de una organización como consecuencia de una serie de ascensos casi “automáticos o por antigüedad” a puestos de más alto nivel. Un modelo de carrera semejante al servicio civil en la administración. Afirmaba también que este modelo se fundamentaba en un proceso definido por la lógica del progreso, un conjunto de posiciones en una estructura jerárquica basada en las suposiciones siguientes: La distribución piramidal de la jerarquía, el crecimiento continuo de la organización que ofrecía oportunidades de desarrollo personal mediante el ensanchamiento de la pirámide y la compensación a los “perdedores” fundada en la continuidad.

Todos somos perfectamente conscientes (entre otras cosas porqué nos guste o no nos guste los estamos viviendo) de los cambios que se han producido en las organizaciones en los últimos 25 años. Por una parte el criterio de estabilidad y permanencia se ha roto de forma casi definitiva y ya está empezando a afectar a sectores tan “seguros” como los vinculados a la administración pública. En segundo término las organizaciones actuales y las del futuro parece que se van a definir por un proceso continuo y permanente de descentralización y achatamiento de las estructuras soportado por desarrollos tecnológicos cada vez más potentes y por el fenómeno de las redes sociales que permite la implantación de nuevas estrategias de gestión basados en los elementos colaborativos, la gestión de proyectos. Todo ello en un entorno en el que el desarrollo de políticas de motivación, retención y compensación estarán estrictamente basadas en la consecución de resultados.

No se trata de hacer juicios de valor sino de constatar lo que ocurre y lo que probablemente va a seguir ocurriendo, entre otras cosas, porqué y a pesar de la crisis, parece que no somos capaces de modificar el modelo de funcionamiento de la realidad y de que cualquier otra que seamos capaces de visualizar, resulta probablemente peor.

Son estos cambios los que han motivado que incluso el cine se haya hecho eco de este tipo de tendencias. Películas como “the company man” o “up in the air” aunque pueden ser en algunos aspectos no totalmente “reales” muestran la situación por la que hoy viven, vivimos, muchos profesionales en el mundo. La dinámica carrera-empleo sigue cambiando. Los supervivientes de los procesos de reestructuración son conscientes de “tener un empleo” pero igualmente no saben si “tienen una carrera”, como mínimo en el sentido “tradicional” que todos hemos utilizado y algunos incluso aprendido en nuestro periodo formativo en los años 70 y 80.

A pesar de todo ello, como muchos estudiosos han destacado, existe un ligamen inconsciente, pero muy poderoso, entre los individuos y las organizaciones para, aun en la situación de ruptura actual de muchos de los paradigmas que han fundamentado la relación empresa-empleado, seguir preservando elementos claves de la relación tradicional y del criterio de lealtad. Los individuos tendemos y buscar la seguridad, a sentirnos cómodos en contextos que controlamos, y a rechazar cambios fundamentales en nuestras vidas. No se si esto también estará cambiando.

Para el individuo de hoy una comunidad de lealtades proporciona un sentido especial de identidad: uno es un empleado de…….., o funcionario de la administración, en muchos casos como su padre lo fue antes. Esta comunidad profesional define con quién se relaciona, cómo vive, qué expectativas tiene. Si eso desaparece una parte de la identidad personal se pierde. Para la organización la comunidad de lealtades puede proporcionar, (si se gestiona adecuadamente) unos empleados entregados, flexibles, cooperativos, dispuestos a hacer un esfuerzo extra cuando es necesario. Ninguna de las dos partes está realmente interesada en abandonar el pacto.

Este principio que es válido para grandes organizaciones y probablemente para la administración pública se rompe, de forma radical, respecto a los que  trabajan en pequeñas y medianas empresas o han decidido (por voluntad o por obligación) desarrollar su carrera como emprendedores. Esto lleva a una dualidad social entre dos colectivos: aquellos que participan de la parte de la “tarta” que asegura un determinado compromiso de lealtad y los otros que se ven, voluntaria o involuntariamente impelidos a desarrollar su vida profesional en ámbitos en los que será imposible desarrollar una carrera de larga duración en una misma organización.

Las dos fuerzas básicas que actúan socavando las organizaciones corporativas tradicionales son el cambio continuo y la diversidad. Tradicionalmente las organizaciones se han estructurado internamente para la permanencia de un orden o sistema. Las personas cooperan en parte porque saben dónde encajan y en parte porque saben que su relación será duradera y que si el orden es transgredido por ellas, ese recuerdo volverá para atormentarlas. No obstante, el problema es que esta buena voluntad no ha conducido a unas organizaciones coordinadas y eficaces. En lugar de ello, ha llevado a muchos profesionales –después de una etapa inicial de conmoción y rabia- a refugiarse en sus propias trincheras, procurando hacer su trabajo concreto lo mejor posible, pero perdiendo contacto con el conjunto y manteniendo una postura de implicación activa con los objetivos de la organización.

Esta desconexión entre las fuerzas del entorno y la propia dinámica interna de las organizaciones ha hecho que muchos profesionales hayan terminado dejándose llevar por los acontecimientos y perdiendo toda motivación para el crecimiento y el desarrollo personal. Muchas personas terminan escondiéndose, dejándose llevar y cerrando los ojos a la realidad. Su lealtad hacia la compañía, aunque sigue siendo muy fuerte es ahora algo totalmente abstracto, no el resultado de un auténtico entusiasmo por lo que la empresa era y hacia, sino el resultado del convencimiento apoyado en las vivencias pasadas de que algún día todo se solucionaría. Muchos aguantan cómodamente retrayéndose en la realización específica de la tarea que se les ha encomendado acercándose, cada vez más a la figura del “burócrata” que se limita a hacer el propio trabajo, conforme a las instrucciones y reglamentos definidos perdiendo todo margen de creatividad y estando desconectados por completo de las metas generales de la organización. En estos casos la implicación y el compromiso no existe.

¿Es rentable cargarse a los directores?

Podemos aportar pruebas. Las compañías que apoyan la marca personal de sus empleados funcionan. La puesta en marcha del nuevo paradigma, de empleados a trabajadores autónomos, mejora no sólo los resultados de las compañías sino que las remuneraciones de los colaboradores son superiores en un 20% en comparación con organizaciones similares. Y esto, por ejemplo, sucede en una empresa que factura  más de 350 millones de dólares.

En la edición de diciembre 2011 de la Harvard Business Review, Gary Hamel  nos explica la experiencia de Morning Star Company  dedicada el proceso  de los tomates en tres factorías y nos da cuatro pistas para poner en marcha la transición hacia este modelo de gestión.

¿Que pasa en el mundo mundial?

 a) Una empresa con 10 trabajadores necesita uno  para dirigirlos, si aplicamos la misma proporción pongamos que para una de 100.000 se necesitarán 11.111 directivos dado que también será necesario un staff para dirigir a los directivos. Esto significa mayor coste.  b) Tanto personal tiene que justificar su puesto y las decisiones se toman a través de imbricados procesos que las alargan y alargan. Esto significa ineficacia. c) Al final acaba tomando la decisión una persona en base a sus propios criterios que no tienen que coincidir exactamente con los intereses de la compañía. Esto significa arbitrariedad. d) Las normas y la jerarquía matan muchas veces el sentido de la responsabilidad de los empleados ya que si como consumidores podemos tomar la decisión de gastarnos 30.000€ en un automóvil o en cualquier otra cosa de manera responsable cuando queremos realizar un gasto de pongamos 3.000€ en la empresa en la que trabajamos hemos de seguir un procedimiento la mayoría de las veces complicado. Esto significa matar las ganas de hacer cosas.

¿Qué hacen en Morning Star Co.? 

a) Cada colaborador es responsable de la redacción de su misión personal en la que indica cual será su contribución para alcanzar los objetivos de la compañía. b) Cada año cada colaborador negocia con los colegas que están más afectados por su trabajo un plan operativo para poder llevar a buen término su misión, a esto lo llaman Colleague Letter of Understanding (CLOU). c) Las 23 unidades de negocio de Morning Star negocian un acuerdo de proveedor/cliente entre ellas, en un proceso similar al de las CLOU. d) No existen responsabilidades definidas de manera centralizada y cada colaborador tiene la posibilidad de tener mayores responsabilidades en función de sus habilidades y experiencia. e) Se motiva la realización y puesta en marcha de propuestas operativas y de negocio. f) Como todo lo anterior no funciona sin información esta última se distribuye de manera indiscriminada  en toda la organización. g) Los planes, las ideas y las decisiones de inversión se consultan entre colegas. Una inversión de 3 millones de dólares se comenta con más o menos 30 colegas. h) Las disputas y desacuerdos se saldan a través de la mediación interna. i) Periódicamente se revisan entre pares las decisiones tomadas. Por lo menos una vez al año, en febrero, se organiza una reunión estratégica en la que cada unidad de negocio expone el estado de las cosas y los resultados alcanzados. j) Cada año, cada colaborador hace una autoevaluación indicando el nivel de cumplimiento de su CLOU, se elige un comité de compensación que valora las autoevaluaciones y fija, como su nombre indica, las compensaciones económicas individuales. Así de simple y así de fácil.

¿Qué ganan  con ello en Morning Star? 

a) Menores costes, lo que se ahorran en salarios y gastos fijos lo pueden emplear en mejores compensaciones para los colaboradores y para impulsar el crecimiento. b) Mejor ambiente ya que el politiqueo y otras prácticas no productivas se acaban cuando no se compite para subir en el escalafón. c) Mayor iniciativa  y proactividad, producto de la mayor libertad de acción. d) Mayor lealtad, la ausencia de rivalidades permite a los colaboradores centrarse  más en la organización. e) Aumento del “talento”: al ser cada persona responsable de la calidad de su trabajo se invierte individualmente en mejorar conocimientos y habilidades. f) Mejores decisiones:  al eliminar los niveles piramidales  las decisiones que se toman son más rápida y más inteligentes. g) Aumenta la flexibilidad: Se responde más rápidamente a los retos al estar las personas más acostumbradas a compartir y trabajar en equipo.

¿Todo es color de rosa?

Pues no, la verdad, porque todo cambio de manera de hacer conlleva riesgos. a) Difícil adaptación por parte de muchas personas que ha desarrollado toda su carrera en organizaciones jerárquicas. b)Enmascarar la responsabilidad: Cuando no se encuentran respuestas a los retos que se presentan, al no haber nadie que tome el toro por los cuernos la cosa puede derivar en u  reino de mediocridad. c) Puesta en marcha lenta: Poner en funcionamiento las nuevas incorporaciones puede tardar un año.  d) Crecimiento personal: Sin escalafón puede resultar complicado evaluar el progreso individual y puede convertirse en un problema real si se quiere, por ejemplo, cambiar de empresa.

¿El modelo es exportable? 

Claro que lo es, y vale la pena probarlo dado que las ventajas superan netamente los inconvenientes y se puede hacer de manera controlada y progresiva. 1) Aunar las misiones personales con la de la compañía, el modelo del redactado individual de misión incidiendo en cómo se puede crear valor tiene sentido. 2) Ampliar la autonomía de las personas eliminando las prácticas que la limitan e impiden el desarrollo de la misión. Contribuir al desarrollo de la marca personal de los colaboradores es una forma de dar mayor autonomía. 3) No poner barreras a la información ya que para actuar inteligentemente las personas necesitan tener elementos para clacular el impacto de sus decisiones. 4) Limar la pirámide jerárquica disminuyendo las distancias entre los que dirigen y los demás y responsabilizando a cada persona de sus decisiones.

Soymimarca, por ejemplo, ha desarrollado un programa de Embajadores de Marca para impulsar a las organizaciones hacia el cambio de paradigma.

 

La lealtad consigo mismo

Somos muchos los que participamos de la idea de que la pérdida de fe en que una organización nos proporcione una carrera de larga duración ha sido acompañada del reconocimiento de que puede haber mejores oportunidades en otros contextos, que no todo es trabajar para grandes organizaciones o estructuras burocratizadas y de que existen también oportunidades después de una situación de crisis como puede ser la pérdida de un empleo no deseada.

Esto explica, a parte de los factores económicos y de mercado, el incremento sustancial de las personas que por necesidad o por estricta motivación actúan profesionalmente de forma independiente o creando pequeñas empresas de servicios y que 25 años atrás seguirían vinculados a grandes estructuras organizacionales. También explica los problemas existentes en la reintegración de estos “entrepreneurs” en las grandes estructuras.

Resulta muy complejo compartir la lealtad consigo mismo con la de una organización en la que no se participa en la toma de decisiones.

Las dos fuerzas básicas que actúan socavando las organizaciones corporativas tradicionales son el cambio continuo y la diversidad. Tradicionalmente las organizaciones se han estructurado internamente para la permanencia de un orden o sistema. Las personas cooperan activamente, dan lo mejor de sí mismos, cuando saben dónde encajan, cuando participan en la toma de decisiones, y cuando reciben alguna recompensa específica por su compromiso personal.

¿Cómo manejas el dialogo entre la lealtad contigo mismo/a con la lealtad a tu organización?

Pau Hortal / socio consultor