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Personal Branding, el arte de invertir en ti (3). Creatividad en la estrategia

Introducción a la estrategia personal

Si el lunes pasado Jordi Collell te daba las bases del autoconocimiento, ahora sentamos las bases de lo que debería ser todo proceso de estrategia personal.

Para dejar una cosa clara, diremos que una marca personal no se crea: se gestiona, se planifica, pero ya está creada desde el momento en que adquirimos consciencia y somos capaces de dejar una huella en el corazón de los demás.

¿Qué tiene que ver creatividad con estrategia?

Todo. Lo que nos distingue de los demás es lo que nos hace especiales, únicos. Y hay que descubrir el nacimiento de ese río, explorarlo.

Visión y creatividad.

La estrategia personal empieza definiendo una visión, un sueño a largo plazo, una respuesta a la difícil pregunta ¿Dónde quieres estar en 10 o 15 años? Muchas veces no lo sabes, es algo natural. Vivimos muy al día, planificamos –como mucho- a un año vista. Otras veces no quieres saberlo, prefieres dejar tu futuro como un barco sin timón, que navega hacia donde le lleven los vientos y las corrientes. Aplicar la creatividad en la visión es clave. Puedes optar a ganar un premio Nobel o convertirte en un referente literario. Las opciones son ilimitadas, y no necesariamente deben encontrarse en tu marco actual de actividad. Deben estar en tu sueño. Personas como Steve Jobs o Bill Gates soñaron que todas las familias podían tener un ordenador en su casa. Ahora nos parece algo normal, pero en 1980 eso podía parecer una locura. Y esa es la clave: si tu sueño, tu visión, no parecen una locura, tendrán poco que ver con la creatividad. ¿Por qué no plantearte reducir un 50% la capa de ozono para que el planeta sea un lugar más habitable? O ¿Por qué no desarrollar una metodología que impida que algunos políticos defrauden, incumplan sus promesas o trabajen sólo para sus votantes?

Misión y creatividad

El primer “Mac”

Una vez has definido tu visión necesitarás herramientas para llegar. Es la misión, construida a base de objetivos específicos que, una vez asumidos y unidos, lograrán llegar al destino final, a ese sueño. Si tomamos el ejemplo de la metodología por una política “limpia”, tal vez la misión sea arrancar una macro-encuesta a nivel mundial para conocer la opinión de los votantes hacia medidas de transparencia, luego realizar la misma encuesta entre políticos de todo el planeta, y luego crear diferentes “área test” en el mundo para aplicar esas medidas aceptadas a priori por votados y votantes. Pero en la misión también necesitamos aplicar la creatividad, el pensamiento divergente, llegar más allá de lo que se ha hecho siempre. Como dijo Einstein, si siempre hacemos lo mismo no podemos esperar resultados diferentes. Aquí la locura también juega, y fuerte. Steve Jobs trabajó para que cualquier persona sin ningún conocimiento previo de informática pudiera manejar un ordenador, y creó el Macintosh, un ordenador que integraba monitor y disco duro y funcionaba ¡con un ratón!

Valores y autenticidad

Llegados a este apartado, he cambiado creatividad por autenticidad. Henry Ford dijo en una ocasión “Un cliente puede tener su automóvil del color que desee, siempre y cuando desee que sea negro”. Yo me atrevo a afirmar que una persona pueda abanderar los valores que tenga, siempre que la autenticidad sea uno de ellos. Aquí no hay creatividad que valga. Los valores son los principios que rigen nuestra actividad en la vida, nuestra manera de pensar. Sin autenticidad nuestra marca personal no existe, sin autenticidad el resto de valores sólo serán promesas.

Mensaje y creatividad

Si tienes un perfil en Twitter, no te pierdas las biografías que cuelgan en 160 caracteres muchos twitteros. Hay auténticas joyas:

  • Su loquero de confianza
  • Eslabón en la difusión de las tendencias. Altavoz de quien tenga algo que contar. Facilitadora de conferenciantes.
  • Periodista autodestructivamente perseverante
  • Los papeles dicen que periodista y publicista. Yo voy viendo cómo lo enfoco… Pero siempre con algún tomate

Un mensaje, para ser creativo tiene que ser capaz de transmitir un beneficio, una promesa, una oferta. Hay muchos mensajes que son divertidos, originales o distintos, pero quizás no contrataríamos a su emisor ya que no sabemos lo que ofrece. Por ejemplo, “Frente a frente con la vida”. Es bonito, distinto, pero no sabemos qué hay detrás, qué ofrece.

Público y creatividad

La clave de todo mensaje es saber a quién lo dirigimos. Si queremos seducir a un colectivo religioso, está claro que deberemos tener cuidado con el lenguaje. Si se trata de llegar a un colectivo de quinceañeras, ya podemos prepararnos para utilizar argot SMS telefónico. Mensaje, medio y audiencia tienen que caminar en convergencia, pero la creatividad aquí también es indispensable. En el caso de esa visión sobre la “política limpia” podríamos lanzar una encuesta masiva a la población o quizás sería mejor involucrar al público, a la audiencia. Imaginaos un libro colaborativo titulado “Si yo fuera político…”. Y que cada uno de nosotros diera respuesta a las múltiples preguntas que se plantean los políticos. Pasarían dos cosas, la primera es que seguramente veríamos que “hacer política” no es tan sencillo, y la segunda es que tendríamos una estadística exacta de respuestas del gran público. Y el gran público lo conformamos los votantes, el sostén de las democracias. Como dijo David Ogilvy, “El consumidor no es estúpido, es tu pareja”.

Posicionamiento y creatividad

El posicionamiento personal es el auténtico generador de la diferenciación. Todo posicionamiento necesita ser creíble (autenticidad), relevante, convincente y… notorio. Esta notoriedad requiere altas dosis de creatividad. Hace unos meses tuvimos un cliente que había trabajado como director comercial en distintas empresas. En la última lo despidieron. Se hundió, pensó que ya no sería útil como director comercial y decidió apostar por convertirse en community manager. ¿Es un posicionamiento diferencial?. No, en absoluto, ya que entra en competencia con miles de personas de generación digital con mayores habilidades en el mundo de los bits. Nuestro consejo fue simple: aprovecha tus habilidades naturales (comercial) y mézclalas con tus habilidades adquiridas (community manager). El resultado: Director Comercial 2.0. Eso es un posicionamiento creativo, diferencial.

Conclusión: la estrategia personal es nuestra hoja de ruta. De nada nos vale salir al ruedo de la comunicación sin conocer a fondo cada uno de los puntos anteriores. Si el autoconocimiento nos abre la puerta de nuestras habilidades y competencias, la estrategia nos enseña las herramientas para elevar estas competencias al terreno de la preferencia, de la elección, de la diferenciación. Iremos entrando en cada uno de los temas esbozados aquí para desarrollarlos y sacarles todo el partido. Recuérdalo, todo los lunes en la serie “Personal Branding, el arte de invertir en ti”.

Marketing Humano II: Con “C” de CREER

Decíamos el pasado martes que el MARKETING HUMANO es una forma de hacer marketing que no tiene 4 “P” sino 4 “C”: Creer, Confiar, Colaborar, Comunicar. Hoy centramos esta segunda parte en la primera “C”: CREER

De las distintas definiciones del verbo creer que encontramos en la RAE, nos quedamos con ésta: Dar crédito a alguien. Tan frío pero tan real. Dar crédito es creer. Creo en ti, en tus valores, y por eso te doy crédito, y por eso te contrato, y por eso te elijo. Fue Unamuno quien fue más allá y dijo “Creer es crear”.

Primero: Marcas que creen en personas

¿Por qué triunfan los vídeos virales? Porque las personas creen cada vez menos en las empresas y cada vez más en las personas. Un viral es un vídeo o artículo o imagen que vienen recomendados por alguien cercano a nosotros.

¿Por qué tiene éxito el WOM marketing (Word of mouth o marketing boca/oreja)? Porque se trata de amigos que recomiendan. Y un amigo nunca te recomendará algo que no te guste.

Tanto el marketing viral como el WOM marketing son estrategias que encajarían perfectamente en el radio de acción del MARKETING HUMANO: Se trata de que un mensaje sea emocional y me afecte a mi, no a un colectivo. Si me llega a través de alguien cercano ese mensaje tiene toda la fuerza del universo.

Entonces, ¿Cómo debería enfocarse el marketing desde la perspectiva del CREER? ¿Cómo se puede enviar un mensaje que traslade la frontera de la razón y llegue a la emoción? Marketing experiencia, neuromarketing. Algo que ya nos suena pero no nos parece suficiente.

Las marcas comerciales deben entender que no somos consumidores, ni clientes; deben entender que podemos ser cómplices de su actividad, nos tienen que involucrar en su proceso, hacernos partícipes de su historia. L’Oreal, con “Because you’re worth it” (por que tú lo vales) creó una declaración de principios del marketing humano. Quizás ahora requiera dotarla de acción. Algunas marcas ya lo entienden pero no saben cómo ponerlo en valor. Y no se dan cuenta de que es cuestión de valores más que de intenciones.

Un buen ejemplo de marketing humano basado en la idea de creer fue la campaña de principios de 2000 “¿Te gusta conducir”? firmada por BMW, y creada por SCPF, en que no se mostraba el PRODUCTO, se mostraba únicamente la sensación que produce su utilización. Camper ya habló años atrás de “Me gusta caminar”. Hablamos de un marketing que cree en las personas, las supone inteligentes y no las martillea repitiendo 8 veces la marca en un anuncio. Eso es creer.

También se basó en creer Apple cuando en 1983 anunció el lanzamiento de Macintosh rompiendo la profecía de Orwell de 1984: No llegó a mostrar el producto en un anunció de 1 minuto y aún más: sólo pasó el anuncio una vez por televisión. Fue en un intermedio de la Superbowl. Sin embargo, ese, “1984”, ha sido el anuncio más visto de todos los tiempos. ¿Por qué? Por que los medios lo viralizaron, creyeron.

Después: personas que creen en personas

Todos creemos en algo y en alguien. No se trata de creer en algo superior, de la fe. Hablamos de las creencias que cada uno tenemos y que nos predisponen a aceptar las cosas en positivo o en negativo, a filtrar su capacidad de afectarnos según nuestros parámetros. Esta forma de juicio previo predispone nuestros actos y la credibilidad que damos a los demás.

Por vuestros actos os juzgarán. Tenemos que creer en los demás por lo que son, lo que hacen y lo que dicen. ¿es esto marketing? Sí lo es. Es marketing personal, marketing entre personas, comunicación pura, es esencia relacional. Es lo más grande del marketing. Creerás en una marca si compruebas su promesa de valor. Y llegaras a comprobarlo sólo si la marca cree en ti.

Y las personas somos marcas, así que de igual manera generamos credibilidad. Parece fácil pero créeme que no lo es. Cree en ti, para empezar. También eso es marketing humano. Al fin y al cabo una de las reglas de oro es transmitir el beneficio del producto y que los argumentos para hacerlo sean reales. También es ética.

Si aprendes a creer en ti, y para los tiempos que corren se ha convertido en algo ciertamente complicado, aprenderás a creer en los demás.

La nueva revolución del marketing

Concluyendo, el marketing humano es creer. Es creer en ti y en los demás. Una vez el marketing se genere entre personas, las marcas dejarán de pensar en que con el 3.0 se ha entendido al nuevo mercado. El marketing 3.0 representa un producto que piensa en las personas. Vamos más allá, que las personas crean en las personas. Algo que debería impregnar el marketing social y político desde un principio. Esto sí es una revolución.

Es cuestión de creer.

Seguiremos el martes próximo con la segunda “C”. Entretanto os dejamos los anuncios de BMW y Apple que hicieron historia.

Guillem Recolons & Pablo Adán / asesores de marca personal

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