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Entrenar la mirada para unir talento y belleza (científica*), por @maria_a_sanchez

Desde la adolescencia, somos muchas las personas que hemos crecido repudiando todo cuanto se asemejara al artificio en la apariencia. Uniendo, inconscientemente, la ignorancia al embellecimiento.

Un claro ejemplo de esto fue el interesante diálogo que mantuve, días atrás, con una jovencísima (y extraordinariamente madura) amiga, con la que estaba haciendo una práctica de embellecimiento científico.

Me resulta insoportable esa línea artificial, sobre el ojo, que llevan muchas amigas y compañeras de clase

Me decía, mientras yo le dibujaba una ligera sombra al final del párpado superior, para contrarrestar la apenas perceptible línea descendente que se formaba al final de su ojo. Como su expresión es de concentración / elucubración continua sus facciones, a pesar de sus enormes y preciosos ojos claros,  suelen muestran una seriedad que ‘aleja’.

En nuestro próximo encuentro, le animaré a ‘enmarcar sus palabras’ con un ligero color labial, sin brillo, en los momentos en los que necesitara hacerse oír.

¿Crees que llegará a sentirse bien con esos toques de decoración facial, tan nuevos para ella?

Me preguntaba una amiga y colega en esto de la formación en Imagen y Marca Personal. También ponente en el ‘Personal Branding Lab Day’.

Si –le respondí rotunda- solo tiene que hacerse las 200 fotografías que le he aconsejado y seleccionar las 4 mejores, además de atreverse a mostrarse así ante algunos círculos y recibir el ‘feedback’ de quienes la contemplen. Porque no van a detectar que va ligeramente maquillada, solo que ‘se le ve bien’. Porque lo que le he enseñado a hacer es a transmitir la felicidad que lleva dentro. Ama la vida que lleva. Ahora se le nota que está feliz y cuando trabajemos su verticalidad y aumente su flexibilidad al caminar, verás!’

El hecho de que exista tan marcado prejuicio en la unión de embellecimiento y talento, se debe, en mi opinión, a que es difícil imaginar que una persona que cuida extremadamente su imagen, pueda invertir su tiempo leyendo a Nietzsche.

Sn embargo, nadie se asombra de que una persona pueda llevar una empresa, una casa, tener dos hij@s pequeñ@s, tener una imagen impecable y cultivar su talento a la vez, como mi querida (y no nombrada) amiga y colega.

Vaya una loa en este post al talento, las mujeres, las madres y la belleza científica!

Por cierto, os recuerdo que los próximos 22 y 23 de junio se celebrará la 3a edición del Personal Branding Lab Day, en esta ocasión dedicado al Personal Branding en la empresa.

Negra, mujer y pobre en los Estados Unidos de la segregación, por @scristinadiez

Maya Angelou lo tenía todo para que su biografía se perdiera entre la de los millones de anónimos compatriotas. Ser negra, mujer y pobre en el interior de los Estados Unidos a principios del siglo XX era sinónimo de partir con una desventaja extrema, pero cuando en 1993 fue invitada a leer “On the Pulse of Morning”, uno de sus poemas, durante la toma de posesión de la presidencia de Bill Clinton se hacía un reconocimiento público a la vida singular de una mujer excepcional que destacó como activista de los derechos civiles, novelista, actriz y conferenciante.

Maya Angelou (Marguerite Ann Johnson) nació en 1928 en el seno de una familia desestructurada que vivía en un pueblecito de Missouri donde la segregación racial ni siquiera era cuestionada.

A los siete años fue violada por el novio de su madre y poco tiempo después el agresor apareció asesinado presumiblemente a manos de la familia de Maya. Tales hechos impactaron tanto a la pequeña niña que durante más de cinco años fue incapaz de articular una sola palabra. Toda esta etapa de su vida quedaría recogida en su novela autobiográfica “I Know why the caged bird sings”, una de sus obras más conocidas. Tal y como reconoció en la novela “Cuando me enteré del asesinato, pensé que mi voz había matado a un hombre, así que no era seguro hablar. Al poco tiempo, ya no sabía por qué había dejado de hablar, simplemente no hablaba”. Fue durante esta etapa en la que se convirtió en una lectora voraz que aprendió a valorar las palabras y tomar consciencia del valor de las palabras. En definitiva, a amar el lenguaje.

A los catorce años se convierte en la primera mujer afroamericana conductora de tranvía en San Francisco

Marcada por la difícil relación que mantuvo con su madre, llena de idas y venidas, con catorce años se convierte en la primera mujer afroamericana conductora de tranvía en San Francisco. Aunque pudiera parecer anecdótico, aún faltaban un par de décadas para que se firmara la Ley de Derechos Civiles que acabara con la segregación y ser la pionera en cualquier ámbito no hace si no destacar la fortaleza de carácter y la voluntad de Maya.

Con 16 años deja de estudiar al quedarse embarazada de su primer y único hijo y decide emanciparse y vivir por su propia cuenta. Empieza entonces una etapa en la que deambuló por los más variopintos trabajos, incluidos periodos en los que trabajó como bailarina, camarera, prostituta y proxeneta.

Su primer matrimonio, con un músico griego, la llevó a Europa en 1951. Allí probó suerte como cantante, llegando a hacer una gira, y allí conoció a James Baldwin, escritor y activista por los derechos civiles, que la incitó a que escribiera.

De regreso a los Estados Unidos mantuvo una gran amistad con Martin Luther King, con quien luchó por los derechos civiles de los afroamericanos y con Malcolm X, con el que empezó a colaborar poco antes de su asesinato en 1965. Vivió en primera persona el proceso de independencia de diferentes estados africanos, llegando a vivir en El Cairo y en Acra. Tras su experiencia en África realizó una serie de documentales para la National Educational Televisión y finalmente en 1969 publicó su primera autobiografía “I Know why the caged bird sings”, convirtiéndose en el primer best-seller de no-ficción de la historia escrito por una mujer negra.

Sus obras están marcadas por la denuncia al racismo y por su exaltación del valor, la perseverancia, la supervivencia y la propia autoestima. De sus reflexiones se han sacado decenas de frases inspiradoras que han recorrido el mundo, pero desde aquí recogemos una que tiene mucho que ver con la marca personal: “Todos olvidarán lo que dijiste, todos olvidarán lo que hiciste, pero nadie olvidará lo que les hiciste sentir.”

A partir de los años 70 Maya compaginó su trabajo como escritora con el de profesora universitaria sin rechazar pequeñas incursiones en el mundo del espectáculo, ya que participó como actriz en la serie “Raíces” y llegó a componer letras para Roberta Flack.

La estrecha amistad con la todopoderosa Oprah Winfrey la convirtió en figura popular en los hogares norteamericanos y su último reconocimiento llegó en 2011, cuando el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla de la Libertad, el galardón civil más prestigioso entregado en Estados Unidos. En 2014 Maya Angelou fallecía con una tan vida plena que daría para vivir, como mínimo, otra vida más.

A PESAR DE TODO ME LEVANTO (And still I raise)

Tú puedes escribirme en la historia

con tus amargas, torcidas mentiras,

puedes arrojarme al fango

y aún así, como el polvo… yo me levanto.

 

¿Mi descaro te molesta?

¿Por qué estás ahí quieto, apesadumbrado?

Porque camino

como si fuera dueña de pozos petroleros,

bombeando en la sala de mi casa.

 

Como lunas y como soles,

con la certeza de las mareas,

como las esperanzas brincando alto.

Así, yo me levanto.

 

¿Me quieres ver destrozada?

Con la cabeza agachada y los ojos bajos,

los hombros caídos como lágrimas,

debilitados por mi llanto desconsolado.

 

¿Mi arrogancia te ofende?

No te tomes tan a pecho

que yo ría como si tuviera minas de oro,

excavándose en el mismo patio de mi casa.

 

Puedes dispararme con tus palabras,

puedes herirme con tus ojos,

puedes matarme con tu odio,

y aún así, como el aire, yo me levanto.

 

¿Mi sensualidad te molesta?

¿Surge como una sorpresa

que yo baile como si tuviera diamantes

ahí, donde se encuentran mis muslos?

 

De las barracas de la vergüenza de la historia,

yo me levanto.

Desde el pasado enraizado en dolor,

yo me levanto.

Soy un océano negro, amplio e inquieto,

manando,

me extiendo, sobre la marea,

dejando atrás noches de temor, de terror.

Me levanto,

a un amanecer maravillosamente claro,

me levanto,

brindado los regalos, legados por mis ancestros.

Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.

Me levanto.

Me levanto.

Me levanto.

2 pautas para construir una Imagen Profesional… ¿atractiva?, por @Maria_A_Sanchez

A vueltas con el Capital Erótico

Muchos han sido los comentarios que nos han llegado a partir del post sobre los ‘silencios verbales y visuales’, gracias. Todo debate, con respeto, enriquece.

En esta ocasión, el tema es la atracción.

Dice el Diccionario de la Real Academia de la lengua Española, del concepto ‘atractivo-va’: Que atrae o tiene fuerza para atraer.

En clase suelo preguntar a las alumnas que afirman que desean estar atractivas también en situaciones profesionales: y una vez que has ‘atraído’ con tu apariencia a alguien… ¿Qué? ¿Has pensado en el siguiente paso?

Considero que el vestuario profesional femenino ‘oficial’ está por diseñar y que se debe a que, las mujeres somos relativamente novatas (apenas 50 años) en esto de ser profesionales en otro ámbito distinto al del hogar. Vaya desde aquí una agradecida loa a l@s expert@s en tareas del hogar, crianza de niñ@s, etc… si es lo que deciden hacer. Cuidan de nuestro futuro.

Volviendo al uniforme profesional femenino, en este momento me consta que hay vari@s diseñador@s estudiando posibilidades. De momento, en las pasarelas solo vemos vestuario para mujeres que van de fiesta y de vacaciones y pocas, pocas, modelos con apariencia de ir al trabajo.

Me gustó la perspectiva que le dio a la mujer profesional Joaquina Fernández, en su charla ‘Talento Femenino en Acción’, que impartió en TEDxGranViaWomen. Manteniendo la distancia sobre su experiencia personal en cuanto a referentes.

Es cierto que frente a los 200 años de ‘uniforme profesional’ masculino, nosotras casi acabamos de ‘aterrizar’. Hasta hace relativamente poco tiempo, el objetivo femenino por excelencia era atraer (con el fin de ser elegida como madre de su ‘camada’) a un hombre fuerte, que mantuviera a la familia que le daríamos. En ello ponía la mujer todo su esfuerzo, mejor o peor aleccionadas por las mujeres de la familia.

En nuestros días ha cambiado mucho la educación, pero no tanto el instinto de nuestra naturaleza de mujer, que continua en nuestro cerebro, con el fin de perpetuar la especie. Como buen ‘instinto’, es inconsciente y poco le importa que el entorno de la ‘hembra’ ha cambiado, que hay circunstancias en las que solo tenemos intereses profesionales.

“¡Es cierto! A menudo, nos sorprendemos, en una negociación de trabajo, buscando la mirada de aprobación del hombre, y comparándonos con las otras mujeres, si las hay.” Me suelen comentar alumnas y clientes laboralmente muy bien posicionadas. E incluso menospreciándolas, siempre les respondo, porque nuestro cerebro ‘primario’ las percibe como rivales ante el macho.

Joaquina Fernández nos recomienda, en la antes mencionada charla, una inteligente solución: poner la intención en el autoconocimiento y en formarnos para poder desarrollar nuestro talento. Y yo añado: Mirando ‘de lejos’ cada circunstancia, como ‘observadora’ (que diría Ana Tomás, coach y gran amiga) para disociarnos emocionalmente y poder vestir con un objetivo en mente: comunicar nuestra ‘Marca Personal’. Con la idea del personaje que protagonizamos en mente: labor que desempeñamos y jerarquía que tenemos. Importante: preparar el vestuario profesional por la noche, para evitar vestirnos del humor que nos levantamos, de la mano de las emociones.

Esto (el desear instintivamente atraer) no es un problema, solo una característica fruto de nuestra naturaleza más básica que aflora. El problema existe cuando reaccionamos impulsivamente. Para evitarlo, solo tenemos que respirar de un modo consciente, tomar conciencia del impulso y dar paso a la razón. Lo contrario nos lleva a elegir ‘captadores de atención’ en forma de objetos (sonoras pulseras, pendientes / collares móviles, etc.) o expresiones de inconsciente coqueteo ( miradas de reojo y/o risas nerviosas fuera de tono).

¿Es malo? Sí, si nos desvían de nuestro objetivo de ese momento.

Suelo repetir una frase de Carmen García Ribas ‘ Seducir es poder, coquetear es sumisión’. Ella también nos recomienda respirar… y sonreír ante ese impulso. Sobre todo, ser estratégicas, como escribe en el prólogo de mi libro NO Imagen: Marca Personal, Salud y Belleza Científica.

Los expertos anuncian que esta reacción de nuestro cerebro mas primario, en situaciones profesionales, irá disminuyendo, que todavía es pronto para ver la adaptación al medio.

Suelo hablar mayormente de la situación de la mujer, porque está directamente relacionada con mi especialidad: la gestión de la ‘Identidad Visual’ o Imagen de Marca Personal, pero la reacción de la que hablo no nos afecta solo a nosotras… a los hombres les sucede otro tanto. Es también común que se sientan atraídos por compañer@s de trabajo, y han de tomar las riendas de su instinto básico, (que les empuja a copular, también para perpetuar la especie) para frenarlo, y continuar trabajando con normalidad.

En cuanto a ‘códigos visuales’ (léase peinado / vestuario), ellos lo tiene más fácil: Cabello corto, chaqueta (dependiendo de la jerarquía que deseen transmitir), camisa y pantalón. Corbata si/no dependiendo de la formalidad. No voy a entrar en la conveniencia de ser más coherentes y si deseamos cuidar el medio ambiente, deberíamos de comenzar a cambiar el protocolo de vestuario en profesional masculino en agosto. Ese será otro post.

Lo dicho: se trata de ser conscientes de que existe esa parte en nuestra naturaleza humana y ‘ver venir’ la reacción, para ‘respirarla’. Es curioso cuánto se parece este sistema al que recomiendan para dejar un hábito (tabaco, comer compulsivamente, etc.)

Este hecho (el de que las mujeres sintamos la ‘necesidad’ de estar atractivas) no nos debe preocupar, nos debe ‘ocupar’. O mejor dicho, sí, nos debe pre-ocupar: en el sentido de que nos ocupemos de ello previamente, para evitar la situación.

El proceso es tan simple como seguir estos dos pasos:

1: Diferenciar, al adquirir una pieza de ropa, unos zapatos, cualquier elemento de la apariencia, si la vamos a utilizar como adorno (para atraer), o como uniforme de trabajo (para comunicar). Ambos objetivos se restan eficacia juntos.

2: Preparar nuestro ‘uniforme profesional’ por la noche, pensando en el momento más importante del día siguiente.

Es tan fácil restar fuerza a la ‘Marca Personal’ de mujeres muy preparadas profesionalmente, como dejarse llevar por nuestra ‘naturaleza de hembra’ y poner en marcha lo que ahora se llama “Capital Erótico”.

Tres cosas al respecto:

1: Llamada de atención para recordar algo que considero crucial: la gente que nos mostramos, tenemos mucha responsabilidad, porque ‘nos miran, nos copian’, cuidado lo que hacemos y decimos.

2: Referenciar el artículo del semanal de El País para el que me entrevistaron

3: Escenificar un caso reciente, de una colega a la que admiro mucho y a la que vi elegir a, para acompañarme a una situación profesional importante, una ‘atrayentemente erótica’ camisa semi-transparente; una falda tan corta que le dejaba incómodamente los muslos al aire al sentarse. Todo ello le hizo no estar al 100%, además estuvo, durante las 8 horas que duró, ‘subida’ a unos tacones de más de 10 cms (cuando la recomendación del instituto biomecánico recomienda un máximo de 4 cms., plataformas aparte). Sufría por ella, si… pero además, íbamos juntas… yo compartía parte de su marca: lo poco natural que resultaba la postura corporal forzada, porque se el doblaban las corvas y balanceaba su pelvis. Sin contar lo insalubre que es, porque dobla las lumbares, hasta forzar las cervicales y provocar lesiones.

En mis consultas, clases y conferencias me harto de decir que la imagen de los demás no importa. A mí la de mi amiga sí me importaba. Primero, porque además de estropear su cuerpo, estropeaba ‘nuestra Marca Personal’ al poner su ‘Capital Erótico’ en marcha en una situación en la que compartía ‘cartel’ conmigo.

Marca Mujer: Experiencias y estrategias que aportan seguridad, por @Maria_A_Sanchez

Ellas sacan mejores notas pero son más inseguras’. Es lo que reza el informe PISA, del que se han hecho eco los medios de comunicación.

En diversos eventos, con motivo de la conmemoración del día de la mujer, y desde diferentes ámbitos, me han pedido mi opinión al respecto. Deseo compartir desde aquí mi punto de vista, y las pautas que doy al respecto en cualquier consulta, clase o conferencia, desde mi profesión: asesora de imagen, desde hace casi 20 años, en Alicante, y profesora de ‘Imagen Estratégica para el diseño de la Marca Personal’ en diversas instituciones.

Carmen García Ribas, profesora de comunicación en ESCI (escuela de negocios de la Universidad Pompeu Fabra), directora del máster ‘Liderazgo Femenino’, en el que imparto esta asignatura, y autora del libro El síndrome de Maripili, nos dice que las mujeres necesitamos la mirada del hombre.

¿Es eso lo que les da inseguridad a las jóvenes estudiantes? ¿Qué sus compañeros no las miran? ¿Es por eso que los fines de semana vemos esas apariencias tan…? Pongan ustedes el calificativo que deseen. Cualquiera de ellos será contrario a ‘naturales’. Ya Platón se preguntaba, ante el maquillaje muy evidente: ¿Por qué se maquillan las mujeres, que esconden?

Antes de escribir este texto, para añadir datos ‘frescos’ a mi razonamiento, decidí hacer mi propia encuesta, con una única pregunta:   Mujer igual a… qué?

Me respondieron mujeres que para mí son referentes (quiere esto decir que las observo y copio en diversos sentidos). Si vd., lector o lectora, no es consciente de que tiene sus referentes, le aconsejo que los busque, y los reconozca como tal. Así tendrá más datos sobre su ‘Marca Personal’.

Si, yo también dije en su día me creí que no copiaba a nadie, hasta que hice el ejercicio de observación y reflexión necesario. Fue muy aleccionador. Encontré, sobre todo, personajes de películas.

Las respuestas más comunes de las mujeres consultadas las esperaba: feminidad, curvas, cuidados, detalles, belleza…

Quiero referirme especialmente a una respuesta que me sorprendió agradablemente. ’ La palabra mujer es igual a libertad: puedes tener un hijo si quieres; seguridad: puedes desenvolverte en muchos campos, somos polifacéticas. ¡Me encanta ser mujer!’. Acabó diciendo mi interlocutora. Y la conversación derivó en otros temas más interesantes, si cabe, sobre experiencias, relaciones… Ahí fue cuando vi claramente que hay algo que caracteriza, especialmente, a la mujer: la comunicación de nuestras emociones.

Esto es, probablemente, una de las cosas que nos hace más vulnerables a las mujeres… más inseguras, como nos dice el ‘informe Pisa’. Los expertos en negociación coinciden en dos cosas: Si hablas de lo que sientes, estás en manos del receptor de tu mensaje, y si prestas atención al halago, te debilitas.

Dos características típicas de las mujeres: hablamos con relativa facilidad de nuestros sentimientos, y provocamos la adulación acicalándonos… a veces en exceso.

Extrapolemos la ‘estrategia del silencio’ a la comunicación mediante la apariencia. Recomiendo a alumnos y clientes, en mis conferencias, talleres y consultas, sobre ‘Imagen de marca Personal’ los mínimos ‘ruidos visuales’. O lo que es lo mismo: minimalismo en sus componentes: peinado, vestuario, complementos…

Que sea lo que decimos y lo que hacemos lo que ‘hable’ de nosotras.