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El coraje es el precio que la vida exige para conseguir la paz

Sin duda la marca Amelia Earhart –la gran pionera de la aviación estadounidense- representa la marca de la superación, del inconformismo, de la lucha por los derechos de la mujer y de la pasión por alcanzar nuevas metas. Earhart fue lo que hoy llamaríamos una emprendedora.

¿Cómo vivió Amelia Earhart?

soymimarca.com Nació en Atchinson, Kansas (USA) en 1897, y ya desde pequeña quiso dejar huella. Intrépida, prefería escalar árboles, ir en trineo o cazar ratas con escopeta antes que sentarse en el campo con su familia. Tenía 23 años al empezar su primera lección para conseguir el título de piloto de avión. Pocos meses después compró un biplano biplaza de ocasión, que pintó de amarillo y con el que llegó a alcanzar 14.000 pies, un récord femenino de la época. Cuando Amelia tenía 30 años, George P. Putnam le ofreció ser la primera mujer en cruzar el atlántico a bordo de un avión, proeza que consiguió a bordo de un Fokker trimotor bautizado como “Frienship”. No viajó sola, eran tres de tripulación. Amelia Earhart se había convertido en la primera mujer en cruzar el atlántico en avión. Sus predecesoras no tuvieron suerte y murieron en el intento. Se casó con Putnam, y muy pronto se preparó para cruzar volando en solitario el Atlántico, cosa que consiguió no sin dificultades en mayo de 1932, con un vuelo de casi quince horas. Ahí nació la leyenda. [Tweet “@guillemrecolons: Amelia Earhart es la marca del inconformismo”] Tras conseguir otros récords, sus amigos le recomendaron que dejara de volar, pero su marca rebelde la llevó a plantearse el gran reto de su vida: dar la vuelta al mundo por la ruta del ecuador. Una locura. Tras dos años de preparativos, Earhart se dio cuenta de que la parte final del viaje, cruzar el Pacífico, entrañaba muchas dificultades, por lo que decidió contar para su aventura con dos experimentados pilotos, el Capitán Harry Manning y Fred Noonan. Eligió para la ocasión un Lockheed Electra 10E, un bimotor al que añadió un enorme depósito de combustible. El 1 de junio de 1937 el vuelo empezó sin publicidad volando de Los Ángeles a Miami, de allí hasta Puerto Rico, bordeando el continente americano hasta África y llegando hasta el Mar Rojo. De allí siguió hasta Pakistán, India y Singapur. Earhart enfermó de disentería en esa parte del trayecto y sufrieron algunos retrasos por culpa del mal tiempo. El día 29 de junio llegaron a Nueva Guinea, la etapa justo antes de atacar el Pacifico. Habían volado 22.000 millas y quedaban sólo 7.000 millas de cumplir un sueño. Pero algo falló.

¿Cómo desapareció Amelia Earhart?

Partió  de Nueva Guinea a las 0:00 GMT el 2 de julio de 1937 bajo una situación atmosférica poco favorable. A las 19:30 GMT se recibió el siguiente reporte: «KHAQQ llamando al Itasca. Debemos estar encima de ustedes, pero no los vemos… El combustible se está agotando…» A las 20:14 GMT el guardacosta recibió el último mensaje dando su posición; hacia las 21:30 GMT determinaron que el avión pudo haberse estrellado en el mar y entonces comenzó la búsqueda. Se cree que el avió cayó de 56 a 160 kilómetros de la costa de la isla Howland. Algunos creen incluso que el avión pudo haber flotado debido a los tanques vacíos. Franklin D. Roosevelt autorizó la búsqueda con 9 barcos y 66 aviones, una operación de 4 millones de dólares. El 18 de julio se abandonó el rescate. Circulan decenas de teorías sobre el destino de Earhart y su equipo, tantas que han dado pie a documentales muy interesantes y a películas, la última de ellas “Amelia” protagonizada por Hillary Swank y Richard Gere. También es recomendable el artículo de National Geographic titulado ¿Dónde está Amelia Earhart? Tres teorías sobre su misterioso final y su web oficial www.ameliaearhart.com. A pesar de su misterioso final, Earhart sigue siendo una leyenda, una marca viva y un referente de voluntad, de esfuerzo y de resiliencia. Y como no, con un punto de locura. Entre sus frases célebres destaco tres:

  • El coraje es el precio que la vida exige para conseguir la paz
  • Soy muy consciente de los riesgos… Lo hago porque lo quiero hacer. Las mujeres deben tratar de hacer las cosas tal como los hombres lo han hecho. Y cuando fallen, su fracaso no debe ser sino un reto para otras.
  • La manera más efectiva de hacer algo es hacerlo

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