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¿Abandonas o Pivotas?, por @jordicollell

Cuando se nos pone entre ceja y ceja un sueño, una idea o un proyecto lo más recomendable es ponerlo en marcha porque de lo contrario la vida nos acabará pasando factura. Como decía Theodore Roosevelt:

Es duro fracasar pero mucho peor es no haber intentado triunfar.

Frases como esta sirven, en general, para hacer “memes” y llenar las redes sociales, y  en realidad  lo que necesitamos es que alguien nos responda a la pregunta: ¿Y ahora qué?

Una idea, un proyecto, un sueño que quieren tomar forma son iniciativas que en su nacimiento se mueven en condiciones de incertidumbre extrema, sabemos lo que queremos, creemos que tenemos una propuesta – y que es de valor – y poco más, porque todo el resto está por definir. Eric Ries definió como lean start up aquellas instituciones humanas diseñadas para crear nuevos productos y servicios en situaciones de incertidumbre extremas, por lo que nuestros proyectos personales no están lejos de este concepto, por lo menos cuando empiezan a ver la luz.

Si un proyecto no comienza arropado bajo el manto de la simplicidad es posible que no llegue a fructificar en su vida. A veces simplicidad y método parecen no ir cogidos de la mano y acabamos apostando por la complejidad porque es mejor utilizar un método complejo conocido que arriesgarse a algo nuevo por conocer. Como siempre las creencias pesan.

La incertidumbre va unida al concepto de caos y aunque este último está de moda preferimos que se quede en casa de los demás porque también lo relacionamos con el fracaso y en este caso cuanto más lejos mejor. Lo bueno del caso es que la incertidumbre puede gestionarse y esta es la gran aportación de Ries.

Todo empieza con una propuesta de valor dirigida a un segmento de clientes con los que entramos en relación a través de un canal online u offline estableciendo unas relaciones determinadas. El inicio es un modelo de negocio y el primer objetivo es establecer de manera clara si lo que ofrecemos es realmente de valor para nuestro público, si es realmente lo que quieren y sobretodo cuanto están dispuestos a pagar.

La formulación de un modelo de negocio permite que se lo expliquemos a nuestros clientes antes de hacer grandes pruebas para poder ir ajustando el tiro.
Y lo más importante es empezar cuanto antes porque como nos decía Mark Twain:

El secreto de salir adelante es comenzar.

Y a partir de ir trabajando con nuestros clientes conseguir que sean ellos los que con sus consejos, sus quejas y recomendaciones hagan evolucionar nuestra oferta hacia un producto o servicio más completo, evolucionado y mejor. Comenzar cuanto antes para cocrear con nuestro público objetivo.

Hacer planes de negocio profundos, estudios de mercado complejos y utilizar herramientas sofisticadas puede desanimar la iniciativa, porque están diseñados para negocios establecidos o con un cierto historial estadístico y no para ideas en proceso de desarrollo, y retrasan la puesta en marcha. ¿Quiere esto decir que hay que cerrar los ojos y esperar a que el éxito se manifieste como si se tratara de una revelación? Rotundamente no. Pero siempre utilizando indicadores sencillos y eficientes que nos indiquen si vamos por el camino esperado.

Y, ¿qué sucede cuando las cosas no salen como pensamos? En un entorno clásico normalmente abandonamos porque fruto de la planificación previa ya hemos invertido tanto que el cambio se hace complicado, en cambio, en una mentalidad de lean start up cambiamos de rumbo, pivotamos, para tomar un nuevo enfoque.
En los proyectos como en la vida la posibilidad de pivotar nos hace flexibles, adaptables y capaces de evolucionar para tener éxito y no desaparecer.

Tres claves para convertir una simple idea en un buen negocio

 

Las ideas por buenas que sean si no bajan al mundo real se convierten en humo. Uno de los riesgos que corremos cuando trabajamos nuestra marca personal es quedarnos en el mundo de los sueños, en el limbo de lo que nos gustaría. Y como de sueños no se vive hemos de tener herramientas que nos permitan un aterrizaje con garantías de éxito. De un sueño nace una idea, de una idea nace un proyecto y de este proyecto nace un negocio.

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No es que me haya convertido en un ser odiosamente materialista pero cada vez tengo más claro que si no somos capaces de gestionar nuestra marca con criterios y herramientas empresariales podemos acabar siendo coleccionistas de lo que pudo ser y no fue, y eso acaba perjudicándonos. Y como consultor de marca personal es lo que repito hasta la saciedad a mis clientes.

Pero, ¿hay algún método que nos pueda garantizar el éxito? En esta época de charlatanes y vendedores de páginas web y posicionamientos maravillosos la pregunta puede sonar a tramposa pero lo cierto es que si somos capaces de trabajar seriamente una idea acabaremos convirtiéndola en un buen negocio o desestimándola, y en esto consiste precisamente el éxito. Muchos consultores con la intención de cerrar una venta no ayudan a sus clientes a ser críticos y se enzarzan en desarrollar cosas imposibles y esto es malo para todos, sobretodo para los clientes. Un asesor de marca personal no cierra nunca una venta, gana un cliente, y de esto ya iremos hablando a lo largo de este curso porque da mucho de si.

Si os ha gustado mi concepto de éxito os recomiendo que sigáis tres pasos para conseguirlo:

I. Construir modelos de negocio: Para ir directos al grano me refiero al Business Model Canvas. Se trata de plasmar en una hoja de papel, en un lienzo, nuestra idea como si ya fuera un negocio y para ello se utilizan nueve apartados: Propuesta de Valor que ofrecemos ,en que Actividades Clave se concreta y qué Alianzas debemos configurar. Clientes a los que nos dirigimos, Relaciones que queremos establecer con ellos y a través de que Canales queremos conseguirlos. Y para acabar abordamos los Flujos de Ingresos y la Estructura de Costes.

Si somos capaces de pasar este primer filtro nuestra idea ya será mayor de edad y se habrá convertido en un negocio, pero aun falta seguir trabajando.

II. Trabajar el modelo con los clientes: Antes de enzarzarnos en gastos quizás vale la pena preguntar a nuestros clientes si las hipótesis en que hemos basado nuestro modelo son consistentes. Fundamentalmente las que se refieren a la propuesta de valor, los productos y las relaciones. Preguntar es de sabios y ganaremos más de lo que creemos y hasta puede ser que nuestro modelo crezca, os lo digo por experiencia. Y, por cierto, se trata de un trabajo interactivo de cocreación que por algo estamos en la era 3.0.

III. Austeridad: Cuando el modelo de negocio alcance la solidez necesaria es el momento de comenzar a invertir. Buscando fondos primero y creando empresa después. Evitemos los gastos innecesarios y las pérdidas de tiempo.

 a.    Mirarse el ombligo es caro. Me refiero a la tentación de hacer grandes y costosos business plan. No vale la pena , ya hemos hablado con los clientes vayamos lo máximo al grano y las proyecciones más allá de tres años son pura invención. No perdamos el tiempo.

 b.    Lo gratis suele ser bueno. Por lo menos en momentos iniciales. No compremos herramientas de gestión hasta que realmente sean necesarias. Las hojas de cálculo dan todavía mucho de si.

 c.    Lo barato acaba siendo caro. Si necesitamos que alguien nos eche una mano para desarrollar algún aspecto del negocio vale la pena buscar lo mejor aunque sea más caro. Actualmente hay muchos charlatanes que trabajan gratis o a bajo costo escondiendo un bajo nivel profesional. Vale la pena informarse antes. Las personas no son herramientas y quien no sabe valorar su trabajo no puede ser un buen aliado.

Y al final de todo un poco de suerte tampoco va mal porque aunque la suerte se la fabrica cada cual a veces nuestra intuición nos juega malas pasadas.

Buen trabajo y ya me contaréis.

 

Si eres un emprendedor tenemos un plan para ti

Arrancar una idea, diseñar tu plan de negocio, buscar inversores…Nadie dijo que emprender fuera fácil, por eso Soymimarca ha diseñado un Pack para emprendedores.

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Si eres un emprendedor, este plan de marca personal te servirá para diferenciarte, para ser relevante, para ser notorio y para que tu trabajo sea percibido como un valor. Recuérdalo, el único responsable de tu gestión eres tu, a través de tu branding personal. En un mercado complicado y altamente competitivo ganará el que esté mejor preparado, mejor situado, mejor posicionado y el que ofrezca mayor VALOR. Esa es la clave: tus futuros clientes tienen que entender de manera rápida y clara que TU o tu empresa aportará más valor.

 

Principales beneficios de soymimarca

  1. Profundizar en la idea de negocio, descubrir competencias, motivaciones y valores y disponder de caminos para desarrollarlos.
  2. Disponer de herramientas para generar y desarrollar un posicionamiento de marca personal que me permita ganar visibilidad en mi entorno sin plantear inversiones no asumibles.

 

El pack soymimarca Emprendedores

Incluye:

  • Cuestionario previo online
  • 2 sesiones de 60 minutos con el equipo responsable de autoconocimiento y estrategia para delimitar competencias y habilidades, y detectar oportunidades
  • 4 sesiones de 60 minutos con el equipo de comunicación para crear los perfiles 2.0 en redes sociales profesionales, creación de una marca personal por la vía del blog y de la web de empresa, refuerzo de la notoriedad a traves de Google Adwords.
  • 1 sesión de networking
  • 1 supervisión trimestral online para medir los progresos
  • Posibilidad de sesiones via Skype
  • Posibilidad de sesiones en lugar y en horas a convenir

Inscripción al Pack Emprendedores:
Si tienes interés en este programa o deseas formalizar tu inscripció ponte en contacto con nosotros.

No hay sitio para todos

Esta afirmación generó un interesante debate posterior a su pronunciación. Fue recientemente en una ponencia sobre Marca Personal para Emprendedores.

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La parte más emocional de la audiencia se reveló contra una aseveración que pudiera generar desánimo en aquellos cuyo afán de superación, positivismo y autoconfianza. En un principio quedé sorprendido, casi incomprendido por lo que entendía como una mala interpretación de mi propuesta.

¿Hay realmente sitio para todos?

No hay sitio para todos, es una trágica realidad que implica que el mercado laboral no podrá absorber en los próximos años, más de los que nos gustaría, a todos aquellos que por estar en desempleo, ser estudiantes o figurar entre los valientes que van a promover proyectos emprendedores.

No hay sitio para todos es una llamada a ver la realidad, lejos de esfuerzos mentales que puedan generarnos situaciones o ilusiones difíciles de conseguir.

No hay sitio para todos es una llamada a la superación y a la distinción como personas y también para el valor de nuestro proyecto.

No hay sitio para todos es una referencia para desarrollar y promover nuestra marca personal, distinguirnos, ser relevantes y ser referentes.

No hay sitio para todos significa que al menos hay sitio, aunque sea más pequeño, para que aquellas personas que hagan bien las cosas, consigan establecerse objetivos y  llevar a cabo sus estrategias personales con sus proyectos bajo el brazo consigan hacerse un hueco.

No hay sitio para todos, lo siento pero es así. Lo habrá para aquellos que tomen conciencia de esta situación y a partir de ella se pongan en marcha.