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Una docena de claves para compatibilizar marca personal y empresa

 

Post publicado en el Blog Una docena de…  el 2 de Abril del 2013

A pesar de conocer y creer en el concepto, muchas personas deciden desarrollar su marca personal tras un despido.

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La mala noticia con la que se encuentran en ese momento es que este proceso requiere de meses de duro trabajo hasta desarrollar una marca que sea percibida como útil y fiable. Por si no fuera poco, a este tiempo hay que sumarle el que se tarda en conseguir la visibilidad de dicha marca, ya que de poco serviría el proceso anterior si nadie conoce a la persona en cuestión ni los argumentos por los que debería ser elegido como la mejor opción para una función determinada.

Por ello, parece una buena idea comenzar a desarrollar la marca personal mientras se está en activo, más cuando todo apunta a que habrá que trabajar muchos años hasta una jubilación cada vez más lejana y que la movilidad será (aún más) alta.

Sin embargo, no muchas empresas entienden aún que uno de sus empleados ponga en marcha una estrategia de este tipo, así que antes de hacer nada, sería conveniente que pensaras en esta docena de puntos:

1. Asegúrate de saber qué es una marca personal

Muchas personas confunden el proceso de desarrollo de una marca personal con la fase de visibilidad. Es decir, crear una marca personal no es estar todo el día en las redes sociales. Desarrollar una marca personal es un proceso largo, serio y, como veremos, con no pocos riesgos cuando se inicia dentro de una empresa, así que asegúrate de que sabes lo que haces, lo que puedes conseguir y lo que arriesgas, antes de dar el primer paso.

Lee blogs, libros, haz un curso… Tómate tiempo y no empieces “a ver qué pasa”.

2. Piensa en la compatibilidad filosófica

A pesar de las ventajas que puede aportar, nuestra cultura empresarial no parece la más propicia para aceptar a profesionales con marca propia en sus filas. Al contrario, durante décadas se ha fomentado el “mimetismo profesional”: empleados que no destaquen y que no se desvíen de las consignas que marque la empresa.

Por lo tanto, es conveniente asegurarse de la “compatibilidad filosófica” entre empresa y marca personal. O sea, que si tus convicciones respecto a tu área profesional difieren mucho de las de la empresa, pueden generarte problemas con la empresa por esa divergencia como en el desarrollo de tu trabajo, al tener que ir en contra de aquello que públicamente defiendes.

3. Asegúrate de que la gerencia lo entienda y lo acepte

Quizás has hablado con el departamento de Recursos Humanos y al responsable en cuestión le parece una idea fantástica, incluso te anime a seguir adelante. Pero, aunque así fuese, si la gerencia no está al corriente y se encuentran ante los hechos consumados, el que tendrá problemas serás tú.

4. “Vende” las ventajas para la empresa

Una empresa es tan grande como la suma del talento que consiga reunir. Los profesionales con marca personal son personas proactivas, que han adquirido un compromiso de mejora contínua y que tienen una visión de su relación con la empresa de cierta independencia.

Por ello, son más proclives a aceptar cambios, a asumir riesgos y a proponer puntos de vista diferente. Además, suelen ser grandes embajadores de sus empresas.

5. Explica bien lo que vas a hacer

Si vas a abrir un blog, tener presencia en redes sociales, hacer presentaciones en público, networking, cursos, entrevistas de radio o cualquier otra cosa, explícalo bien y asegúrate de despejar las dudas sobre cómo afectarán estas actividades a tu trabajo.

Tampoco estaría mal negociar de antemano cómo abordar ciertas situaciones que se pueden dar en el futuro: asistencia a eventos o cursos, ofrecer ponencias…

6. Cuidado con los mandos intermedios

Los mandos intermedios suelen ser personas con largo recorrido y que no suelen aceptar bien nada que lleve el apellido cambio. Por tanto, aunque el resto de la empresa aplauda tu iniciativa, pueden llegar a verte como un problema.

Y no hace falta que te explique cómo gestionan los problemas…

7. Tus compañeros pueden malinterpretarte

Quizás te hayas preocupado de explicar a toda la empresa qué haces, por qué lo haces, cómo y cuándo lo haces, pero no has hecho lo propio con tus compañeros. Si dejas que ellos se lo imaginen, pueden pensar que tienes afán de protagonismo, que lo que hagas les hará parecer inferiores o, peor aún, que la empresa puede querer, en un futuro, que todos tengan que “trabajar más”.

Esto originará tensiones que pueden causar más problemas.

8. Intenta no ser “el rarito”

Siempre es recomendable, para que se entienda mejor, que en tu empresa haya alguien más haciendo lo mismo que tú. Además de que os podéis apoyar, se entenderá mejor en la empresa y, seguramente, vuestra opinión será tenida en cuenta.

Sin embargo, ser considerado “el rarito”, “el friki” o “el iluminado” complicará tu vida laboral, tarde o temprano.

9. Cuidado con lo que publicas y cuándo lo publicas

En muchas empresas puedes decir con tranquilidad que has estado de madrugada escuchando “El Larguero” y no pasa nada, mientras que un tuit a la misma hora, aunque sea programado, te puede causar un disgusto.

Lo mismo pasa con los contenidos. Abstente de publicar información interna de la empresa y estudia muy bien qué opiniones pueden ser incoherentes con tu papel en la empresa.

10. Usa disclaimers

Los disclaimers son una serie de frases en las que se recogen las exenciones a las responsabilidades legales que se pudiesen dar, por ejemplo, a partir de comentarios difamatorios, uso de información o de contenidos audiovisuales.

Ejemplo: “El autor no se hace responsable de las opiniones expresadas por los lectores”

Estudia bien en qué posibles responsabilidades podrías incurrir. En caso de conflicto estas frases te puedan ayudar.

11. Revisa tu contrato

Además de no incumplir la ley, deberías de asegurarte de no incumplir los términos de tu contrato. Muchos de ellos incluyen cláusulas que en su día no te parecieron relevante y que hoy te podrían costar tu puesto de trabajo y una demanda judicial.

Por ejemplo, hay contratos que expresamente prohiben la creación de un perfil profesional en Linkedin.

12. Haz un Plan B

A pesar de todas las precauciones que tomes, no estás libre de que, un día, el “viento corporativo” cambie y pases a ser considerado desleal, molesto o cualquier otra cosa y te veas en la calle. En realidad, esto puede pasar, y pasa, independientemente de que hayas decidido desarrollar tu marca personal o no. Por lo tanto, diseña un Plan B para no perder tiempo.

La parte más importante del Plan B es el networking. Cuantos más (buenos) contactos hagas, más posibilidades tendrás de encontrar salidas. Pero no olvides que los buenos contactos se hacen cuando no los necesitas porque, como dice el refrán:

“Quien no quiso amigos en la alegría, no lo busque en la tristeza”

Por tanto, mi enhorabuena si vas a desarrollar tu marca personal dentro de tu empresa o si lo estás haciendo ya, pero toma precauciones.