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Las empresas son personas, por @xaviroca1

Hace unos días tuve el placer de participar en el Personal Branding Lab Day (#PBLabDay), el primer congreso sobre marca personal realizado en Barcelona. Fueron dos días geniales compartiendo experiencia con grandes profesionales y amigos. Antes de nada, quiero agradecer al equipo de Soy mi Marca la excelente organización del congreso.

Uno de los aspectos que más me sorprendió fue el constatar el gran avance que ha tenido la marca personal respecto a la marca corporativa. Fueron varios los ponentes que, desde su ámbito profesional demostraron esta tesis. Por ejemplo, Oianko Choperena, especialista en marca personal para políticos, nos demostró con claros ejemplos cómo la marca personal del candidato ha tenido mucho más protagonismo que la marca de los partidos políticos. Demostró con claros ejemplos cómo, en anteriores elecciones, las siglas y el logotipo del partido político habían tenido muchísimo protagonismo mientras que en estas últimas elecciones todo el protagonismo era para la marca personal del político y apenas aparecía el logo y las siglas del partido. En el ámbito de la política, la marca de la persona ha eclipsado a la del partido. Sólo falta analizar el ejemplo de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona. Es la política más valorada en la actualidad, mucha gente la conoce, pero muy pocas personas conocen con qué partido o siglas ha concurrido a las elecciones.

El ámbito judicial y el mundo del derecho parecen seguir por los mismos derroteros. Según nos explicó Paula Fernández-Ochoa, especialista en marca personal en el sector jurídico, la marca personal del abogado ha ganado muchísimo protagonismo frente a la marca del buffet. Constató claramente cómo los clientes son mucho más fieles al abogado en cuestión que al propio despacho. Incluso afirmó que muchos clientes desconocen el nombre del buffet que lleva sus asuntos pues solo conocen y valoran a su abogado.

Y no puedo estar más de acuerdo con estos casos, como claros ejemplos de que la revolución del personal branding ha llegado para quedarse. A mi entender, no se trata de una moda ni nada parecido. Se trata de reivindicar la importancia de la persona en el ámbito profesional. En la época de cambio tan importante que estamos viviendo, con una importante crisis de valores y de confianza, las personas cada vez confiamos más en personas concretas (con nombres y apellidos) que en grandes marcas corporativas. Creo sinceramente que el mundo de los negocios deberá poner en valor la marca de sus profesionales como camino básico e imprescindible para generar confianza en sus clientes. Estoy plenamente convencido que la mayoría de sectores económicos van a girar en torno a la marca personal de sus profesionales (especialmente en el sector servicios). Sectores como el deporte, el derecho, la informática, los servicios empresariales, la medicina y la salud, la óptica, la farmacia, la arquitectura y la ingeniería… deberán incorporar claras estrategias de personal branding para poder ser competitivos en un entorno francamente complejo.

No pretendo hacer un debate sobre si es más importante la marca personal o corporativa. Al contrario, creo que sería un debate totalmente estéril. Las marcas corporativas van a ser más valiosas y van a tener mayor confianza cuanto más potentes sean las marcas personales de sus miembros. A su vez, las marcas personales van a ser más potentes en cuanto trabajen con o para marcas corporativas fuertes y reconocidas. Porque al final, todos tenemos muy claro que las empresas… son personas.

Imagen: Freepik

 

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12 retos del personal branding en la empresa, por @jordicollell

Este texto está inspirado en una publicación de Didier Erwoine, psicólogo belga y precursor de la difusión de la marca personal en las empresas de su país, que nos plantea 12 realidades en forma de retos para las empresas.

1. Nueva configuración de la organización: Las nuevas tendencias organizativas tienden a que las empresas trabajen por proyectos o en red. En este marco los trabajadores dejan de ser meros ejecutantes situados en una estructura jerárquica para tener un papel de “emprendedores” de modo que la identidad estereotipada y la apariencia única dejan lugar a una reconstrucción libre del entorno. Conservando la identidad individual se desarrollan sinergias que promueven una interdependencia saludable.

– El personal branding y la visibilidad individual pueden contribuir a la puesta en marcha de proyectos y espacios virtuales de colaboración así como a la construcción del conocimiento.

2. Imagen personal e imagen corporativa: Del mismo modo que la imagen de la empresa influye en la imagen personal, la imagen de un individuo puede tener un impacto sobre la imagen de la empresa.

– Una imagen fuerte y positiva de un individuo, por carisma, beneficia la imagen de la empresa.

3. Coherencia personal: Con un programa de personal branding la empresa favorece la coherencia personal de sus empleados y dispone a los trabajadores más en consonancia con sus misiones personales y les confiere más confianza en el desarrollo de sus funciones.

4. Nueva concepción del trabajo: Rompe con el antiguo paradigma del trabajo que es proporcionar el sustento. El personal branding refuerza la nueva tendencia:

– Búsqueda de sentido o actividades en concordancia con las pasiones.

– Búsqueda de reconocimiento

– Deseo de desarrollo personal

– Necesidad de interdependencia

– Querer ser “uno mismo” en el puesto de trabajo

5. Motivación: Uno de los desafíos de las empresas es poder conciliar sus retos con los proyectos personales de sus miembros. Los profesionales no se implican realmente  si los proyectos no tienen sentido para ellos.

– Desgraciadamente los individuos conocen mejor los objetivos de la empresa que sus objetivos personales, no están acostumbrados a dejar aflorar y a aceptar sus emociones y motivaciones profundas.

– Ayudar  a que los trabajadores se conozcan más y mejor y que por este hecho tengan una visión más clara de su futuro y de lo que quieren, constituye una fuerte palanca de motivación.

6. Sacar mejor partido de la experiencia: Si gracias al Personal branding el trabajador puede orientarse hacia el tipo de misiones que se corresponden mejor con su evolución y características personales la empresa se beneficia de un nivel de desempeño superior.

7. Gestión de las competencias: El Personal branding permite a la empresa perfilar de manera más certera las contrataciones que en un entorno clásico de contratación.

– Asimismo permite descubrir competencias en los trabajadores que antes hubieran quedado escondidas.

– Algunas empresas como Microsoft, Procter & Gamble, British Telecom, JP Morgan han integrado el concepto de Personal branding en su programa de desarrollo de talento. Estas empresas consideran que la mejor estrategia es pedir que sus trabajadores den lo mejor de sí y no el máximo.

8. Recursos Humanos = Gestores de Marcas Personales: Entramos en una época en que se necesitan profesionales multifunción capaces de cambiar de entornos, equipos y tareas al ritmo de las cambiantes condiciones de trabajo  y la relación empresa / trabajador ya no se basa solo en la fidelidad sino en la capacidad mutua de encaje a corto plazo. Se prevé una tendencia en la que los individuos serán su propia empresa unipersonal.

– La capacidad de los RRHH de gestionar las marcas individuales y contribuir a su evolución de acuerdo con las necesidades de la empresa marcará el nuevo rumbo.

9. Enriquecimiento de las funciones: Desarrollar una marca personal dentro de la empresa permite que el trabajador pueda proponer en cualquier momento de su carrera una oferta de servicios que vayan más allá de su descripción de funciones proporcionando un beneficio mutuo.

10. Networking: Contribuyendo al desarrollo del personal branding la empresa  afianza los contactos de sus colaboradores con el exterior que redundan en beneficio mutuo. Muchas veces se contrata a un profesional más que por sus conocimientos por su red de contactos.

– Lo mismo es aplicable a las redes sociales del entorno 2.0.

11. Competencias del Personal branding al servicio de la empresa: Una persona que desarrolla su marca personal despliega un conjunto de competencias que son de eminente interés y utilidad para la empresa:

– Espíritu de empresa

– Sentido de iniciativa

– Creación y búsqueda de oportunidades

– Creatividad práctica

– Audacia y originalidad

– Capacidad de comunicación y marketing

– Convicción personal y fuerza de persuasión

– Desarrollo de una personalidad fuerte

– Capacidad para desarrollar una estrategia

– Visión clara de sus objetivos profesionales

– Equilibrio de competencias y conocimientos

– Desarrollo constante y óptimo en su dominio profesional

– Pasión por su trabajo

– Desarrollo de una red de contactos

– Anticipación por las novedades y cambios del entorno

– Adaptación al cambio

– Capacidad para construir sus propios referentes

– Aptitud para manejar la incertidumbre

12. Riesgos: una lectura conservadora puede convertir todos o muchos de los puntos anteriores en riesgos para la compañía: Escasa confidencialidad, dispersión de la mano de obra….

Imagen: Freepik

Cómo acabar con los perdedores

Según nos cuentan fuentes próximas al Gobierno ya hemos estamos atravesando la puerta de salida de la crisis pero los efectos se van a notar primero en las empresas y al final en las personas. Esto explica que hasta ahora no nos hayamos dado cuenta de ninguno de los fenómenos positivos que parece experimentar nuestra economía.

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En esta crisis quien más o quien menos ha recibido algún bofetón, muchos lo hemos pasado entre mal y muy mal y la cosa todavía sigue. La destrucción de empleo ha quebrado proyectos personales, roto familias y afectado a la moral de los trabajadores que han tenido la fortuna de no perder su empleo y a los que han acabado formando parte de las estadísticas del paro.

El caso es que ahora que la situación comienza a mejorar las empresas tienen que ponerse manos a la obra para recuperar el tiempo perdido en competitividad; acabada la época de supervivencia toca pensar en el crecimiento. Y es aquí donde las personas, los empleados, cobran protagonismo porque detrás de las decisiones siempre debe de haber alguien dispuesto a ejecutarlas.

Un artículo de Jordi Goula publicado en La Vanguardia nos explicaba que para muchas empresas la prioridad es reanimar a los empleados desmotivados por las circunstancias dolorosas que se han vivido y que han comportado desde despidos, rebajas salariales hasta la pérdida de confianza en la dirección y mucho miedo.

Cuando las cosas han ido mal, nos cuenta uno de los profesionales citados en el artículo, los empleados que han podido permanecer en sus puestos han estado mas comprometidos con las empresas que a la inversa y esto ha generado en algunos casos una quiebra de su contrato emocional con la empresa que en la práctica ha significando que han dejado de aportar lo mejor de si mismos. Reconocer los errores, marcar un rumbo claro y compartir forma parte de la fórmula para encontrar una salida y recuperar la credibilidad como empresa y mejorar el clima laboral pero siempre evitando repetir los errores del pasado abandonando la política de mediocridad en recursos humanos, el café para todos para centrarse en potenciar excelencia según otro de los profesionales a los que artículo da voz.

Excelencia, discriminación positiva hacia los mejores, acabar con el café para todos son elementos que forman parte de la nueva manera de enfocar la realidad tras estos duros años de secano. Nos guste a no hemos entrado en la era de las personas y el anonimato, tan en boga en tiempos pasados en lo que distinguirse era motivo crítica y sospecha ha quedado definitivamente atrás. La excelencia tiene siempre nombre y apellidos.

Una empresa que pretenda ser excelente o se apoya en colaboradores también excelentes o lo va a tener muy crudo porque la generación espontánea de excelencia se produce con poca frecuencia.

Potenciar a los colaboradores más allá de su estricto ámbito laboral, promover que sean conocidos, reconocidos y memorables para que se conviertan en un referente de marca personal e incorporen en su bagaje los principios de la marca corporativa forma parte del cambio de modelo para la nueva etapa en la que el compromiso, respeto, sentido empujan a las empresas a volver a competir en el mercado y recuperar la rentabilidad y la credibilidad.

En el momento en que la marca de las personas y de las empresas se alían y se fusionan para crecer de manera armónica y conjunta nos encontramos ante un nuevo concepto estratégica, el full branding, nacido para que deje de haber perdedores.