Entradas

¿Qué priorizamos, marca o producto?, por @guillemrecolons

El branding, referido a la marca, es el conjunto de valores intangibles, y a la vez estos valores son los que fundamentan la diferencia.

En otras palabras, dos productos idénticos se pueden diferenciar gracias a la marca, y de ahí que la preferencia, la elección final, tenga mucho que ver con el branding. Cuando vamos a un bazar chino no vamos a buscar una experiencia de marca, vamos a buscar un producto, un commodity, algo barato, substituible y funcional. Difícilmente un objeto comprado en ese tipo de canal ofrecerá una experiencia sensorial o espiritual, ya que carece de una marca que le dote de valores, personalidad, lugares, imágenes, frases, eslóganes, músicas…

A eso le añadiremos que una marca puede incluir varios productos, cosa que no suele suceder a la inversa.

¿Cómo afecta la dinámica marca/producto al personal branding?

Con las personas hay elementos comunes, pero también matices importantes. Todavía son muchos los profesionales que confunden marketing con branding, y la diferencia es clara: el marketing trabaja para el conocimiento y el branding para el reconocimiento.

Y lo mismo sucede con nuestra marca y nuestros productos. La marca personal se construye en base a la percepción de valor de una persona, desde un punto de vista global y teniendo en cuenta factores emocional y espirituales. Nuestros productos proceden sobre todo de nuestras competencias, y se refieren a nuestra área funcional.

Cuando hablamos de que Pedro es arquitecto hablamos de producto. Si añadimos que se formó en una universidad de prestigio, que trabajó con el equipo de Luis Barragán, y que está considerado como uno de los referentes de la arquitectura moderna, hablamos de marca.

Producto y marca en el Business Model Canvas

En el modelo de negocio creado por Alexander Osterwalder, distinguiría una parte que configura el producto y otra, bastante mayor, que configura la marca.

Marca o Producto? soymimarca.com

Como vemos en el modelo, existen unas áreas, coloreadas en azul que corresponden a nuestras funcionalidades, a nuestro producto: soy arquitecto, soy escritor, soy administrativo, me gradué en arquitectura, en periodismo o en derecho. Son las zonas reservadas a “Actividades clave” y “Recursos clave”. Por si solas, estas áreas no nos distinguen ni nos dan reconocimiento, pero en cambio sin ellas no podemos sostener un modelo de negocio, una estrategia de posicionamiento personal, y, en última instancia, una correcta gestión de nuestro branding personal.

Dicho de otro modo: sin producto no hay modelo. Pero en cambio, si tenemos un producto, podemos trabajar el branding para convertirnos en la opción diferencial, relevante y por ello preferente.

Así pues, respondiendo a la pregunta del título ¿qué priorizamos, marca o producto?, queda claro que sin producto no tenemos modelo de negocio, y sin marca –o con marca commodity- no ofrecemos una propuesta global lo suficientemente atractiva como para ser la opción elegida. Por orden, necesitamos un producto sólido para que el branding tenga un punto de apoyo y un sentido competitivo.

Seguiremos hablando de este tema en unos días, entretanto espero tu feedback.

[subscribe2]

No seas tóxico, cuenta sólo lo que sea relevante

Para presentarnos a los demás necesitamos haber trabajado un mensaje que contenga información relevante. Aunque esta afirmación sea una verdad de Perogrullo es importante saber que tiene consecuencias prácticas que afectan a la parte visible de nuestra marca personal.

personalbranding_propuestadevalorTodo mensaje va dirigido a un público objetivo que hemos escogido como receptor y nuestra presentación debe de tener en cuenta este principio. Cuando nos presentamos ya sea en una entrevista de trabajo, en la contraportada de un libro, en una reunión de trabajo, en una cena de amigos o cuando escribimos nuestro perfil en redes sociales no estamos haciendo un acto de exhibicionismo en el que nos desnudamos completamente frente a nuestros interlocutores ni tampoco hacemos un ejercicio de narcisismo para contar lo extremadamente buenos que somos si no que debemos explicar en cada caso aquello que  nuestro público necesita saber de nosotros para valorarnos adecuadamente con la finalidad de que desde este momento cero empecemos a convertirnos en conocidos, reconocidos y relevantes y que podamos a partir de aquí ser los elegidos para, por lo menos, continuar la relación.

Preparar el mensaje significa pensar de manera activa y positiva en la audiencia, en lo que es relevante para ella y sobretodo en el encaje de nuestra propuesta de valor con sus necesidades. Al final nuestro mensaje llegará a su destino si somos capaces de explicar en qué podemos ser útiles y necesarios a nuestros interlocutores que no es ni más ni menos que la materialización de nuestra relevancia.

El mensaje tiene que ser clarificador, tiene que aportar más luces que sombras sobre nosotros por lo debe de valorarse y ponderarse lo que se va a contar para dar a conocer aquello que es relevante para la audiencia sin dejarse en el tintero elementos clave para nuestro posicionamiento. Lo que nos callamos, nuestra zona secreta, debe ser lo imprescindible para no crear confusión y para no perder oportunidades porque en marca personal quien mucho calla mucho yerra.

Algunas veces nos preguntamos si debemos dar a conocer de manera pública y en el primer contacto, sobre todo en redes sociales, información referente a nuestra militancia política, confesión religiosa u orientación sexual. La respuesta siempre tiene que venir ponderada por otra pregunta: ¿manifestarlo, aportará información relevante sobre mi propuesta de valor a mi audiencia? y si vemos que la información que aporta no es relevante puede ser que facilitar la información cree más sobras que luces. En cualquier caso la decisión no debe ser ni producto de la irreflexión ni de un voluntarismo mal entendido porque si decidimos no hablar sobre estos temas no estaremos mintiendo, de ninguna manera, si no que lo pospondremos para la ocasión en que desvelarlos sea realmente relevante. Nuestro es el derecho a contar y nuestro es el riesgo por lo que podemos perdernos por no hacerlo.

Ya hemos iniciado  la nueva edición del Postgrado en Personal Branding que coeditamos Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna   y Soymimarca en el que nuestros alumnos profundizarán en la como elaborar mensajes que sean realmente eficaces. Como es  semipresencial  la organización del programa permite quela matrícula siga abierta hasta final de noviembre. Todavía estás a tiempo.

Imagen CC Search / by Pixbay

Personal Branding, el arte de invertir en ti (32). No hay marca sin producto

 

A menudo se entiende la marca como un todo, como un fin en sí mismo. Pero para trabajar tu marca necesitas uno o varios productos. Nike no sería nada sin sus zapatillas deportivas. Por eso es tan importante que en un proceso de personal branding definamos con mucha claridad cuál es el producto que ofrecemos, cómo es, para quién y qué problemas resuelve.  A mucha gente este discurso le suena mercantilista, pero hasta el Papa de Roma ofrece un producto.

Valor, uniqueness, relevancia y poder de persuasión

Podemos vivir en un mundo idealizado, pero si a final de mes tienes que pagar alquiler o hipoteca no te queda más remedio que ofrecer un producto. Y puedes ofrecer más de uno. Si a ese producto o grupo de productos le das un VALOR ÚNICO, RELEVANTE y lo comunicas bien, habrás conseguido un paso más para apuntalar tu MARCA personal. Así es como funciona. Tina Turner goza de una excelente marca, pero antes ha tenido que trabajar un producto contra viento y marea, rodeada de adversidades y problemas: Su marca es la energía, la fuerza, la música en estado más salvaje.

Una marca puede contener distintos productos / Foto: Pinterest

Definir el producto no es fácil. A menudo hablamos con personas que no tienen claro qué ofrecer porque sus CV están plagados de experiencias distintas, sectores diferentes y estancias cortas en empresas. En ese momento lo que se requiere es utilizar una herramienta de la que todos los seres humanos estamos provistos: la creatividad.

La creatividad no se sustenta únicamente en tener una idea: debe ser nueva, no partir de un referente excesivamente cercano.

Como dice el especialista en marca Antonio Monerris, “…La creatividad o la innovación tienen que partir de un nuevo sistema de referentes. Una transformación que puede ser cognitiva o decididamente emotiva: un cambio en lo que sabemos y pensamos, pero también en lo que sentimos y en lo que implica para nosotros…”

Pues si te encuentras en una situación dispersa, dale valor a la dispersión. Da a entender que tu curiosidad no tiene límite, que quieres entender el mundo en muy diversas facetas, y no encasillarte en una. Contra la idea del especialista hoy emerge una nueva figura, el “holístico”, el que sabe tener una visión global sobre las cosas. Quizás en un caso así tu producto sea muy valorado, ya que eres capaz de entender un problema desde diferentes perspectivas.

Sea como sea, una buena marca personal se irá configurando a base de consolidar productos de alto valor. No hay marca sin producto.