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No seas tóxico, cuenta sólo lo que sea relevante

Para presentarnos a los demás necesitamos haber trabajado un mensaje que contenga información relevante. Aunque esta afirmación sea una verdad de Perogrullo es importante saber que tiene consecuencias prácticas que afectan a la parte visible de nuestra marca personal.

personalbranding_propuestadevalorTodo mensaje va dirigido a un público objetivo que hemos escogido como receptor y nuestra presentación debe de tener en cuenta este principio. Cuando nos presentamos ya sea en una entrevista de trabajo, en la contraportada de un libro, en una reunión de trabajo, en una cena de amigos o cuando escribimos nuestro perfil en redes sociales no estamos haciendo un acto de exhibicionismo en el que nos desnudamos completamente frente a nuestros interlocutores ni tampoco hacemos un ejercicio de narcisismo para contar lo extremadamente buenos que somos si no que debemos explicar en cada caso aquello que  nuestro público necesita saber de nosotros para valorarnos adecuadamente con la finalidad de que desde este momento cero empecemos a convertirnos en conocidos, reconocidos y relevantes y que podamos a partir de aquí ser los elegidos para, por lo menos, continuar la relación.

Preparar el mensaje significa pensar de manera activa y positiva en la audiencia, en lo que es relevante para ella y sobretodo en el encaje de nuestra propuesta de valor con sus necesidades. Al final nuestro mensaje llegará a su destino si somos capaces de explicar en qué podemos ser útiles y necesarios a nuestros interlocutores que no es ni más ni menos que la materialización de nuestra relevancia.

El mensaje tiene que ser clarificador, tiene que aportar más luces que sombras sobre nosotros por lo debe de valorarse y ponderarse lo que se va a contar para dar a conocer aquello que es relevante para la audiencia sin dejarse en el tintero elementos clave para nuestro posicionamiento. Lo que nos callamos, nuestra zona secreta, debe ser lo imprescindible para no crear confusión y para no perder oportunidades porque en marca personal quien mucho calla mucho yerra.

Algunas veces nos preguntamos si debemos dar a conocer de manera pública y en el primer contacto, sobre todo en redes sociales, información referente a nuestra militancia política, confesión religiosa u orientación sexual. La respuesta siempre tiene que venir ponderada por otra pregunta: ¿manifestarlo, aportará información relevante sobre mi propuesta de valor a mi audiencia? y si vemos que la información que aporta no es relevante puede ser que facilitar la información cree más sobras que luces. En cualquier caso la decisión no debe ser ni producto de la irreflexión ni de un voluntarismo mal entendido porque si decidimos no hablar sobre estos temas no estaremos mintiendo, de ninguna manera, si no que lo pospondremos para la ocasión en que desvelarlos sea realmente relevante. Nuestro es el derecho a contar y nuestro es el riesgo por lo que podemos perdernos por no hacerlo.

Ya hemos iniciado  la nueva edición del Postgrado en Personal Branding que coeditamos Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna   y Soymimarca en el que nuestros alumnos profundizarán en la como elaborar mensajes que sean realmente eficaces. Como es  semipresencial  la organización del programa permite quela matrícula siga abierta hasta final de noviembre. Todavía estás a tiempo.

Imagen CC Search / by Pixbay

¿Has encontrado ya tu Por qué?, por @xaviroca1

Me cuentan mis padres, que una de las primeras palabras que aprendí (justo después de aprender a decir papá y mamá) fue ¿por qué?. Dicen además, que era una de las palabras que utilizaba con mayor frecuencia. Cuando recibía alguna orden o instrucción, siempre preguntaba ¿por qué? No me gustaba obedecer (de mayor tampoco) y siempre quería saber el porqué de las cosas, los verdaderos motivos que hay detrás de cada acción, orden…

Con el tiempo, me he ido dando cuenta que realmente el “porqué” es una de las palabras más importantes en la vida. En el ámbito empresarial y profesional resulta también decisivo. La mayoría de empresas y de personas se quedan sólo en el qué. Es decir, se ciñen en lo que hacen, en qué actividades realizan. Algunas personas, se centran en el cómo, es decir en la forma en cómo realizan determinadas actividades. Pero, lamentablemente, muy pocas personas se plantean el por qué.

En una entrevista a Sir Sebastian Coe, exatleta británico y presidente del comité olímpico organizador de los JJOO de Londres 2012 comentaba “a menudo creemos que lo más importante de las cosas es cómo las hacemos, cómo las conseguimos, pero yo creo que primero debe preguntarse por qué, por qué hacemos una cosa u otra”. También afirmaba que antes de la elección final de Londres como sede de los JJOO de 2012 reunió a todo su equipo de la candidatura y les dijo: “no dejaré salir a nadie de esta sala hasta que se haya respondido íntimamente a una pregunta: por qué estoy aquí”. De esta forma, Coe no solicitaba justificaciones de por qué, sino el compromiso que tenían los miembros de su equipo con el por qué.

A mi entender, las pocas personas que se preguntan el por qué, son las que marcan la diferencias, las que inspiran a los demás, las que dejan marca. Si analizas a fondo la obra de grandes personas como Steve Jobs, Mahatma Gandhi, Howard Schultz, Martin Luther King, Bill Gates… te das cuenta de que han tenido muy claro siempre el por qué hacían lo que hacían. Es decir, significa dar sentido a aquello que estás haciendo y tener muy claro porqué lo haces. La cuestión del por qué es la que discrimina la diferencia entre un liderazgo y un buen liderazgo. Aunque son relativamente poco numerosos, los líderes y las organizaciones con la capacidad de inspirarnos tienen a los clientes más fieles y a los empleados más comprometidos. Suelen también tener unos beneficios superiores a la media del sector. Además, son más innovadores y mantienen estos factores durante mucho tiempo.

Lo resume a la perfección Simon Sinek en su extraordinario libro “La clave es el por qué”. Como explica el propio Sinek, en el liderazgo, en la empresa y en la vida, lo que quieres hacer y cómo lo harás no es el factor principal. Lo fundamental, es por qué quieres hacerlo.

Hay personas y organizaciones que son pioneras y logran éxitos continuamente. En cambio otras, quizá mucho más cualificadas, pasan desapercibidas. En el liderazgo resulta fundamental tener un porqué nítido y potente, creer en una idea, una marca, con tanta convicción que incite a las personas a pasar a la acción. Sólo las personas y las empresas que tienen muy claro su “por qué” son las que inspiran a los demás. Las personas y empresas que aman lo que hacen y son más productivas y creativas, tienen mucho más éxito y sobre todo, aportan más valor, son mucho más felices y hacen felices a los suyos.

Y tú, ¿tienes clara ya tu causa? ¿has encontrado ya tu por qué?

Image CC Search /   Nevit Dilmen