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Empleados con marca propia ¿cómo se gestiona?, por @guillemrecolons

Tres valores básicos para tu Marca Personal

Abandonar  es una actitud muy humana. Cuando los resultados no son tan rápidos como los esperados o cuando las circunstancias nos llevan por caminos más enmarañados de lo previsto, las ganas de dejarlo correr todo pueden acabar siendo potentes. La gestión de la marca personal no está a salvo del abandono y frente a una tempestad solo la brújula de los valores puede ayudar a llegar al puerto previsto.

Ya sabemos que la gestión de la marca propia, la marca personal, forma parte de un trabajo global. Partimos del reconocimiento de nuestra identidad, del saber quiénes somos, en qué somos buenos y que queremos hacer en la vida . A través de la definición de una estrategia, en la que identificamos a nuestro público al que nos dirigiremos a través de un mensaje dejando bien claro lo que nos hace diferentes de los demás, podemos plantearnos hacernos visibles dentro y fuera de la red. Y también sabemos que si iniciamos el proceso por la visibilidad estamos construyendo  un edificio mal cimentado.

Estamos en inmersos en un paradigma social que todavía valora la velocidad de reacción por encima de otros atributos. Y el “todavía” tiene sentido porque la crisis está reposicionando el concepto de velocidad en las acciones personales y sociales. De velocistas estamos pasando a ser fondistas, a la fuerza.

En la gestión de la marca personal hay tres valores que hemos de tener muy presentes cuando el desánimo aceche y creamos que avanzamos demasiado lentos.

     I.         Fidelidad. Hemos invertido tiempo e ilusiones trabajando la definición de nuestra marca, conociéndonos mejor y proyectando nuestras ilusiones y nuestros sueños hacia el futuro. ¿Tiene sentido que por una diferencia temporal, por una cuestión de tiempo, echemos por la borda el trabajo realizado? La fidelidad es, en este caso, el seguir creyendo en nosotros y en la importancia de lo que queremos hacer. Es también recordar que nadie excepto nosotros nos sacará las castañas del fuego y que si hemos llegado hasta aquí es porque tenemos una historia de la que, en el futuro, queremos ser los guionistas y los protagonistas.

   II.         Respeto. Siempre tenemos personas en nuestro entorno a las que acudimos pidiendo ayuda y en el caso de la gestión de nuestra marca estamos conectando con un público, nuestro público. Para ambos, personas que nos ayudan y el público que nos acoge, es necesario tener respeto. Fidelidad y respeto van cogidos de la mano. Abandonar es dejar colgados a los que nos ha echado un cable y a los que han decidido ponerse de nuestro lado. Aunque los primeros puedan ser profesionales que han cobrado por la ayuda y los segundos sean, de momento, pocos.

 III.         Paciencia. Porque algunas veces las cosas van más lentas de lo previsto. La situación actual no está pensada para velocistas, estamos en una pista llena de obstáculos que hemos de vencer de uno en uno y que por supuesto ni controlamos ni podemos, en muchos casos, prever. Trabajar con el fin en la mente, uno de los siete hábitos del gran Covey que no me canso de repetir, es un gran antídoto contra la falta de paciencia; saber que vamos hacia el punto que queremos nos relativiza las prisas.

Finalmente no caigamos en la tentación de creer que el futuro acaba siempre arreglando las cosas o que alguien nos sacará del embrollo cuando se produzca. Los príncipes azules y las lámparas maravillosas dejaron de existir. No valen las promesas de rescate. Solo nosotros podemos dirigir nuestra marca y nuestra vida.

El profesor entusiasta, Guy Kawasaki, La Luna y la soltura de Patricia

El pasado 11/11/11 compartí charla sobre marca personal en la URJC (Universidad Rey Juan Carlos) con Luis M. García (Venketing), Patricia de la Calle (Liketing), Andrés Pérez Ortega (Marca Propia) y Pau Hortal (Alius Modus, Soymimarca…). La audiencia: Algo más de 130 estudiantes de 1er curso de carrera. Dicho de otra manera, una parte del futuro del marketing y la empresa estaba en esa sala.

De las intervenciones “senior”, destacaría una frase oportuna de Pau Hortal “No tengáis miedo a equivocaros“. No puedo estar más de acuerdo. Aprendemos a menudo por el método de prueba y error, y por más manuales que hayamos leído, la experimentación propia no tiene rival. Pau matizaba que se puede cometer errores hasta los 40 años, que luego mejor atinar ya que el mercado laboral es más exigente para los profesionales de trayectoria.

Sin embargo, en la jornada hubo cuatro protagonistas involuntarios que dejaron una huella marcada. Dejad que os lo trace en pocas líneas:

Luis, el profesor entusiasta

Pocas veces en mi vida he topado con un profesor que sienta su profesión con tanta pasión. El marketing, las herramientas de venta y -ahora- el personal branding corren por sus venas. Desde hace varios meses el profesor ha animado a sus alumnos a seguir  a los principales profesionales de marca personal, a suscribirse a sus blogs, a seguirlos en Twitter… Y ellos, los alumnos, lo han hecho, porque tienen a su particular Leónidas que les mueve a conseguir lo imposible. Es obligatorio seguir al profesor Luis M. García Bobadilla en twitter, en Linkedin y, sobre todo, en Vender o morir, una web más que explícita y en su blog Venketing. Además Luis es autor del libro “Más ventas” (ESIC). Gran tipo, pura pasión.

Guy Kawasaki

¡Qué interesante coincidencia! André, uno de los alumnos que asistía al evento, es un clon de Guy Kawasaki, el autor de “El arte de empezar” y que dejó una profunda huella a su paso por Apple. Y eso no es lo más importante. André era de los pocos asistentes al acto con una VISIÓN, con un sueño de lo que quiere estar haciendo dentro de unos años. Eso le permitirá trazarse una hoja de ruta, esencial para crearse su marca personal. De momento, André ya ha reservado un dominio con su nombre, uno de los consejos que le dio el “sherpa” Pérez Ortega. Te seguiré los pasos, André, tu carrera promete. De momento, ya te he visto por Twitter.

La luna

Hasta la luna y vuelta es el blog de Rocío, otra de las estudiantes que asistió a la conferencia. Rocío ya hace tiempo que trabaja su marca personal. Quizás no sabe lo que estará haciendo en 5 años, pero conoce muy bien su pasión y es consecuente con ella. Su blog refleja el entusiasmo por la moda, por contarlo todo sobre la moda, por compartir. Rocío se acuerda de las personas que sufren cáncer y les dedica un corner en su blog para que los visitantes puedan colaborar. Y todo eso lo hace con poco más de 18 años. Imaginaos lo que puede dar de sí Rocío en los próximos años. Tiembla, mundo. De momento os invito a seguirla en su blog y en Twitter.

La soltura de Patricia

Patricia de la Calle (19) abrió el acto. Salió de la tribuna de oradores y se plantó de pie delante de la pequeña multitud que llenaba la sala. Su marca comercial es Liketing, de “Like Marketing”. Nos habló de marca personal online, de redes sociales. Aunque ella confesaba miedo escénico, dominaba el escenario, controlaba su “prezi” y se dirigía a la audiencia de igual a igual. Ella está en 2º curso, sólo le separa un año de quien la escuchaba. Patricia no es una promesa, es una realidad. Si fue capaz de llegar es porque es una esponja, capaz de absorber conocimientos y de reinterpretarlos. Os recomiendo de corazón su blog Liketing y que la sigáis también en twitter.

La jornada terminó, pero la huella queda.

Guillem Recolons / asesor de marca personal

Emprendedor versus empleado ¿Con quién te identificas?

En este cuadro te proponemos unas cuantas razones para que identifiques cuál es tu perfil. ¿Eres emprendedor o eres empleado?

 

Emprendedor

Empleado

1. Obtiene ingresos incluso mientras duerme. Los empresarios ganan ingresos pasivos. Sólo obtiene ingresos durante las horas de trabajo. Los empleados ganan renta activa, es decir, “no hay trabajo no hay paga”, sobre una base diaria o mensual.
2. Tiene oportunidades ilimitadas de tener ingresos. Tiene un ingreso limitado y una remuneración fija y segura.
3. Da puestos de trabajo. Encuentra un trabajo.
4. Es responsable de que sus clientes, el público y sus empleados estén contentos. Un emprendedor tiene una responsabilidad mayor. Sus ingresos dependen de los interesados en su negocio. Es responsable de hacer feliz a su jefe ya que su remuneración depende de él.
5.. Los emprendedores están comprometidos con su pasión. Y invierten mucho trabajo y paciencia porque creen en lo que hacen. Hace las horas regulares de trabajo. Los empleados suelen hacer las tareas rutinarias.
6. Da a sí mismo descanso y vacaciones, cuando su empresa se convierte en estable (flexible) Hace las vacaciones anuales limitadas y permitidas por su jefe (restringido)
7. Paga impuestos sobre sus ingresos después de deducir sus gastos. Un emprendedor puede reclamar como deducciones de su renta imponible los gastos deducibles de su relación con su negocio Paga impuestos sobre sus ingresos. Un empleado no puede reclamar como deducciones de su renta imponible su transporte, combustible, alimentos y otros gastos relacionados con su empleo.
8. Toma riesgos y se hace responsable de ellos. Los emprendedores son revolucionarios e innovadores. Se queda en su zona de confort . Pero, ¿podemos llamarla zona de comodidad, cuando el aburrimiento es el pan de cada día?
9. Contrata y despide a los empleados. Cuando un empresario tiene un empleado incompetente e irresponsable, si ha despedirlo lo hace a través de un debido proceso. Es contratado y despedido por el empresario. Si el trabajo no le gusta le es difícil dejarlo ya que depende de él para sobrevivir.
10. Da puestos de trabajo. El emprendedor es el dueño de la empresa y el entrevistador. Encuentra un trabajo. El solicitante es empleado de la persona por la que es entrevistada para el trabajo.
11. Creador de contenidos Es lector
12. Puede ser propietario de otros negocios similares. Los emprendedores pueden ampliar sus empresas y compartir las rebanadas de su éxito con los demás. No puede ser trabajador en otras empresas similares. Los empleados están restringidos por una cláusula del acuerdo, es decir, no se les permite compartir sus habilidades, talentos y educación con la competencia.
13. No requieren de títulos de educación para convertirse en emprendedores. Podemos ver que los emprendedores más exitosos son desertores de la universidad. Algunos incluso son ya millonarios. Requiere de una educación superior para obtener una posición más alta. Los empleados están expuestos a la discriminación educativa.
14. Adquiere un poder económico alto a una edad joven. Adquiere la riqueza después de largos años de trabajo. Excepto, por supuesto, si es empleado de Microsoft, Apple o Google.
15.  Crea un sistema que le gusta y lo siguen. Ha de seguir el sistema le guste o no
16. Saca el máximo partido de sus talentos y habilidades. Y aquí es donde empiezan la pasión, el entusiasmo y su felicidad. Utilizar sus talentos y habilidades a medias, a menos que haya encontrado un trabajo, literalmente, perfecto!
17. Tiene un horario flexible y siempre puede cancelar su agenda para dar tiempo a su familia y a sus obligaciones espirituales. No tiene flexibilidad de horario y tiene que pedir permiso de su jefe para dedicar tiempo a su familia y sus obligaciones espirituales.
18. Hace ejercicio físico regular, si lo programa en su agenda. Puede hacer ejercicio físico regular, si su trabajo le permite tener un horario adecuado para ello.
19. Puede controlar su vida privada. No puede controlar su privacidad dentro de su lugar de trabajo.
20. Puede transferir su empresa como un legado o herencia a su cónyuge o hijos. No puede transferir su trabajo como un legado o herencia a su cónyuge o hijos.

5 ideas para disfrutar de la vida. ¿Te atreves?

¿Os ha pasado alguna vez no poder disfrutar de unas vacaciones ansiadas o de un aniversario o de una cita porque el pensar que pasará luego os ha aguado la fiesta? Y en el trabajo ¿aquel proyecto  o ascenso tan ansiado una vez conseguido se ha visto deslucido por las posibles dificultades futuras?  Y ¿el temor a no encontrar un empleo nos ha podido bloquear y hacer que nuestra búsqueda fuera infructuosa?

A mi solía pasarme y he podido comprobar que a muchos de mis clientes esta situación les ocasiona serias dificultades. La verdad es que nunca estamos del todo inmunizados contra la incapacidad de saber y poder disfrutar de lo que tenemos, sea lúdico  o un reto. La buena noticia es que con unos pequeños trucos la situación puede cambiar radicalmente y esto lo saben nuestros clientes que ya han probado la diferencia.

1) Para vivir el presente hay que planificar el futuro del mismo modo que los abuelos decían que lo que pica cura o que en la dosis adecuada un veneno puede curar.  Planificar no es lo mismo que controlar y hablando del futuro no podemos poner ventanas al campo pero si trazarnos una hoja de ruta. El primer paso es definir lo que queremos, imaginarnos lo que vamos a ser o a donde llegaremos. Y con esto tenemos una parte del camino recorrida y no por arte de magia ni por leyes universales tan en boga sino por una obviedad: el que va a ninguna parte no llega a ningún sitio. ¿Suenan los conceptos de misión y visión?

2) Sin brújula se pierde el norte o lo que es lo mismo necesitamos referentes para saber si el camino que seguimos es el que queremos y hemos escogido. Como tenemos poco control sobre muchos acontecimientos y a veces podemos tener la sensación de que perdemos el rumbo y lo que hacemos ha perdido sentido, vale la pena al iniciar el viaje marcar unas reglas del juego que nos ayuden en caso de duda, encrucijada o pérdida. Por esto nuestra marca personal tiene unos valores.

3) Tengamos presente a donde vamos antes de iniciar una acción. Stephen Covey en su clásico  “Los 7 hábitos de la gente efectiva” lo llama empezar con el fin en la mente. Programar a la luz de nuestros valores y de nuestra misión hará que nos acerquemos a nuestro objetivo con menos rodeos, dejando de lado el lastre inútil que con otro modo de proceder iríamos acumulando sin darnos cuenta. Probemos durante un mes con una tarea sencilla, preparemos al agenda de la semana valorando las actividades que vamos a hacer en función de lo que queremos y procedamos con consecuencia con las que nos alejen de nuestro objetivo o no nos aporten suficiente valor, os aseguro que se nota un cambio radical.

4) Aprendamos del error. Y no lo veamos como un tópico, es más desconfiemos de aquellos gurús o coachs que nos lo refriegan por la cara en barbecho. Solo podemos aprender de aquello que está en nuestro ámbito de influencia y si nuestra vida pasa por delante nuestro convirtiéndonos en espectadores no aprenderemos nada, ni de la propia vida ni de los errores. Con brújula, con cuaderno de ruta, con el fin en la mente podremos hacer frente a las adversidades externas y a nuestros propios fallos haciendo las correcciones necesarias para retomar nuestro propio rumbo.

5) A disfrutar. Ahora que el futuro ya no es una amenaza hazte el regalo de vivir el día a día intensamente, porque sabes a dónde vas y vas a donde quieres. Ya nada te lo impide.

Las personas con marca personal viven con intensidad el momento presente. Soymimarca te ayuda a conseguirlo, confía en nosotros.

Jordi Collell / asesor de marca personal

Los 7 pecados capitales de la marca personal

A sabiendas o no una marca personal puede apartarse de las buenas prácticas. Los resultados de esta situación son generalmente malos para la salud tanto física como espiritual. En este post indico siete prácticas que apartan a una marca del buen camino y que es conveniente conocer para evitar o enmendar. Os invito a que me ayudéis a ampliar la lista.

Soberbia: Cuando proyectas a través de tu marca que eres superior a los demás, menospreciándoles. Incapacidad para reconocer el talento ajeno.

Una actitud de marca que se apoya en la soberbia acaba recibiendo como pago la ignorancia y el descrédito por parte de su audiencia. Es una buena vía para convertirse en spam.

Invisibilidad: Si no te ven no existes. Ojos que no ven marca que se muere.

Más claro el agua.

Avaricia: Dar poco y pedir mucho, no tener reciprocidad. No devolver favores, recomendaciones, retwiteos son sus manifestaciones básicas.

Pillar al avaricioso cuesta poco tiempo y acaba por ser ignorado.

Envidia: Cuando la misión implícita o explícita  de la marca es hundir a los demás.

Al final se pierde la credibilidad.

Reactividad: No tomar la iniciativa, actuar a remolque de los acontecimientos.

El riesgo es que sean las circunstancias las que impongan el camino a seguir y la marca sea un mero títere.

Falta de creatividad: No tener propuestas propias de valor, basarse siempre en opiniones y propuestas ajenas.

La marca que no crea  y que solo difunde contenidos ajenos se convierte en un rumor.

Apatía (falta de pasión): Huir del compromiso, no promover el cambio, no buscar y proclamar el sentido de las cosas que hacemos.

La pasión es la esencia de la marca. Cuando falta o no se transmite de manera eficaz la marca desaparece de la mirada de la audiencia y muere.

Si te das cuenta de que tu marca personal está entrando por alguno de estos derroteros actúa y por supuesto cuenta con nosotros.

Jordi Collell / asesor de marca personal

¿Por qué te quedarías tú en una empresa?

Nos decía ayer nuestro amigo y socio Pau Hortal que hoy saber retener a la gente valiosa ha de ser uno de los hitos de la buena gestión empresarial. ¿Qué necesitamos para poder decir “me quedo”?

En un momento como el actual puede parecer una frivolidad hablar de retener talento con un índice de paro que está por las nubes, digámoslo de entrada. Pero retener no tiene solo un significado físico porque muchas personas ante la imposibilidad, real o no, de largarse optan por aletargarse y este estado de hibernación es también una pérdida de talento en si misma.

Me he puesto a pensar en los motivos que he ido acumulando a lo largo de mi carrera para saber si una empresa me interesaba  y os los resumo:

Si no me siento comprometido con mi trabajo me largo. Necesito compartir la misión, visión y valores de la compañía y disponer de los elementos necesarios que me permitan ser consecuente con ellos, no me gustan las declaraciones de papel mojado.

Quiero sentirme apreciado, valorado y único, si no me largo. Sea a través de un plan de carrera o de por lo menos de una hoja de ruta que me permita evolucionar, crecer profesionalmente y que se reconozca en la organización.

No me conviertas en una máquina o me largo. Tener el grado suficiente de libertad y que se promueva mi creatividad experimentando cosas nuevas y que se valoren mis fracasos como parte integrante del proceso de crecimiento o aprendizaje.

Si me aburro tendré que largarme. Mi antídoto contra el aburrimiento es tener responsabilidades y desafíos que sellen mi compromiso con la empresa y ayudar a crecer a los demás.

Si me consideras un” empleado” no cuentes conmigo. Porque yo soy un profesional que tiene vida propia y quiero desarrollar proyectos con sentido que me permitan aportar lo mejor de mí mismo, crecer profesionalmente y tener una vida personal equilibrada. Yo soy mi marca y estoy a tu servicio porque eres mi mejor opción. Si mi marca no puede evolucionar con la empresa lo hará sin ella.

¿Qué quitáis o añadís? El debate está abierto.

Jordi Collell / asesor de marca personal

Como nuestra marca personal enriquece nuestras funciones o como sacar las ojeras de los departamentos de RRHH

Decimos muchas veces que el papel de los departamentos de recursos humanos tiene que cambiar comenzando por su nombre que suena a atávico. Nuestro amigo Andrés Pérez Ortega nos lo recuerda  siempre que encuentra una ocasión propicia y hace bien, no sea que nos olvidemos.

El futuro  pasará por gestionar las marcas personales de los colaboradores en una relación de cliente proveedor con las empresas y en esta tarea estamos comprometidos aunque hay un camino por recorrer y una tarea pedagógica por delante que si bien puede ser árdua no por ello es menos apasionante.

Durante esta transición muchos profesionales al servicio de sus compañías con  la mente abierta y el espíritu motivado para trabajar y desarrollar su marca personal se encuentran con un corsé que les desorienta: la descripción de funciones.

De la mano de Didier Erwoine, nuestro brillante colega belga, vamos a buscar una solución integradora para solaz de los profesionales comprometidos con su marca personal y siempre en beneficio del talento.

Las descripciones de funciones están ligadas al concepto de competencias que en definitiva no son más que capacidades para movilizar recursos para conseguir un resultado mientras que la marca personal va unida al concepto de talento es la unión de lo que una persona sabe hacer con sus motivaciones más profundas, con su compromiso y con la excelencia. Pierre Miralles decía que si la competencia se define por lo que un individuo sabe hacer, su talento se define por lo que hace mejor que los otros. Las competencias están ligadas a la sustituibilidad de las personas y el talento es un elemento singularizador y por ello diferenciador.

Nos dice Erwoine que el talento no cae del cielo, se trabaja como se talla un diamante. Es por esto que el objetivo de la gestión de competencias y de la formación debería ser no tanto llenar las lagunas como completar o afinar los talentos.

Partiendo de esta base una evolución lógica de la descripción de funciones puede consistir en focalizarse en competencias standard y los talentos particulares de cada persona sin describir forzosamente las tareas al máximo detalle y todo esto nos lleva a entrar en una dinámica basada más en proyectos concretos que en generalidades. Aquí cobra sentido la afirmación de que el puesto de trabajo para toda la visa se ha acabado porque entraremos, de hecho ya vamos por este camino, en una nueva etapa de relación entre la empresa y sus colaboradores.

Las competencias son tangibles mientras que el talento es único. Es muy difícil, por no decir imposible, definir un puesto enumerando talentos de entrada aunque a tiro pasado y con la experiencia de un desempeño  por delante la cosa cambia. De todos modos  tener bien explicados los talentos en un puesto  puede ser muy útil para el trabajador y su responsable pero en cualquier caso beberá ser personal y no reutilizable de una persona a otra.

Y mientras tanto, ¿qué hacemos para conjuntar la marca personal con las descripciones de funciones?

Nuestro amigo Didier Erwoine utiliza una bonita metáfora. Imaginemos que vamos a vivir a una casa. Como todas las viviendas tiene características fijas que son difíciles de modificar como la localización geográfica, la superficie de las habitaciones y su distribución, el espacio exterior…

Lo que haremos antes de entrar a vivir es personalizar esta casa rediseñando sus interiores a través de los muebles, tirando o levantando paredes o realizando otros trabajos de adaptación.

La casa en su estado inicial corresponde a nuestra función y hay un marco bien definido que delimita las funciones: exigencias ligadas al puesto de trabajo, tareas a ejecutar, competencias clave a desarrollar entre otras.

La manera con que rediseñamos nuera casa corresponde a nuestro estilo personal, a nuestra marca a nuestra aportación de talento a aquello a lo que vamos a dar importancia y valor en nuestra función, la imagen que queremos construir y todo aquello que es personal intransferible.

La marca personal permite ir más allá de la descripción de funciones que no es más que una base, un punto de partida, siendo responsabilidad de la persona que ocupa el puesto de trabajo saltarse los límites, redefinir sus contornos, darle sentido y en definitiva poner su toque personal.

De esta manera iremos labrando el futuro hasta que sea imposible volver atrás.

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca