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Convence, diferénciate y sé relevante, por @guillemrecolons

Hace pocos días prometí en el post Recognition, Reputation and Reach que hablaría sobre tres elementos clave del posicionamiento personal: preparar un mensaje creíble, diferencial y relevante, y hacerlo siempre bajo el paraguas de la autenticidad.

La marca personal va íntimamente relacionada a un posicionamiento. Sin posicionamiento no conseguiremos despertar la atención ni el interés de nadie. Nuestra oferta profesional se perderá como se pierde una gota en el mar.

Mensaje convincente/creíble: nuestro mensaje central tiene que estar articulado alrededor de nuestra oferta profesional y del público al que nos dirigimos. Ofrecemos consultoría en telecomunicaciones para la PYME, ofrecemos soluciones legales en el ámbito de la agricultura y ganadería, ofrecemos consultoría de marca personal para empresas, emprendedores y profesionales… ¿qué ofrecemos? ¿a quién? ¿es creíble y coherente?

Mensaje diferencial: aquí radica gran parte de nuestra propuesta de valor, lo que nos diferencia de nuestros competidores, la parte más creativa y a la vez la más difícil. Nuestro posicionamiento personal debería comenzar con el texto “soy el único que…”. Caben varios ejemplos: soy el único arquitecto especializado en material reciclado, soy la única taxista que le ofrecerá lo mejor de la ópera italiana, soy la única economista especializada en derecho fiscal internacional… ¿en qué somos diferentes?

Mensaje relevante: la creatividad sin más no sirve, necesitamos que el mensaje se ajuste en afinidad, funcionalidad, momento y oportunidad a nuestro público objetivo. Si hacemos un esfuerzo para vender un automóvil a alguien que acaba de adquirirlo, nuestra oferta le será irrelevante. Para ello es vital conocer a nuestro posible cliente y saber en qué momento será receptivo a una oferta. ¿Es este el momento y el lugar adecuado?

Finalmente, la autenticidad. Gran aspecto ligado a una marca, y más cuando es una marca personal. Es vital que nuestro mensaje esté alineado con nuestra visión, nuestra misión y nuestros valores, con nuestra personalidad. Podemos fijarnos en otros modelos para mejorar, pero sin llegar a fingir, sin forzar nada, sin cambiar el YO. Veo muchos vídeos y conferencias magistrales que dicen cosas como que hemos de dirigirnos a la gente echando los hombros muy hacia atrás; si no lo has hecho nunca se notará que actúas. Sé auténtico.

Espero haberos ayudado un poco a afinar vuestro posicionamiento y a entender su importancia. Estoy a vuestra disposición.

¿Ambicionas lo imposible?

Cerramos la semana con la cuarta y última de esta pequeña serie de fábulas. Hoy, la fábula del perro y su reflejo en el río nos muestra la necesidad de poner un freno a la ambición.

LA FÁBULA DEL PERRO Y EL RÍO

Un perro vadeaba el río llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del río y creyó que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo. Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre.
Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno: Este porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero; porque se lo llevo la corriente.

MORALEJA: La codicia nos hace perder oportunidades

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Instantes de marca

Se nos ha muerto Maria Schneider.  Mi recuerdo se proyecta hacia un cine de Ginebra, olor a sudado, botellas por el suelo y el vecino de delante con gafas de pasta, barba, pelo largo sin lavar desde Dios sabe cuándo que se gira y comenta “nosotros somos de Valencia ¿y vosotros?”

Era el verano del 74 y Franco estaba convaleciente de una flebitis, su penúltimo verano, y nosotros, tres amigos recién salidos de los escolapios con el COU acabado y a punto de entrar en la universidad nos habíamos perdido en un pequeño trozo de España que era aquel cine sucio de la civilizada Suiza, los suizos debían de haber huido porque allí dentro no había ninguno.

La vida es un cúmulo de instantes, de momentos singulares que nos hacen únicos e irrepetibles como la escena que acabo de contar. Detrás cada situación por adocenada que pueda parecer hay siempre un instante sublime que nos pertenece y que nada ni nadie nos puede arrebatar.  Si somos capaces de contarlos en primera persona, si nos atrevemos a transmitir realmente lo que somos, si de estos momentos de sencillez personal conseguimos proyectar su imagen al mundo dejaremos el anonimato y habremos creado nuestro momento de marca.

María, que nos ha dejado, tuvo su momento de marca en el Último Tango en París, después que yo recuerde fuese y no hubo nada.

Identificar nuestros momentos nos hace tomar consciencia de lo que somos, de quienes somos y es un auténtico chute de autoestima. Yo soy singular, tengo muchas cosas que tú y el resto no tenéis, tengo mis instantes de marca.

Los hechos, los momentos no están aislados.  Uno tras otro configuran lo que somos, crean la imagen que los demás tiene de nosotros. Son como gotas de agua que convertidas en vapor vuelven a caer una detrás de otra sobre un vidrio transparente. Poner cada recuerdo en orden, buscar la conexión de cada momento con el siguiente hace que nuestra vida sea un relato coherente, explicable y por supuesto irrepetible.

Y esto es lo que nos diferencia, la manera cómo somos capaces de contar lo que somos, lo que hacemos y lo que queremos ser y hacer. Diferenciarse en este mercado homogeneizante, diversificado y por ello cruel, es explicar con claridad y rotundidad que porque somos únicos lo que hacemos también lo es aunque a simple vista pueda parecer similar a lo que hace otro, porque no hay dos profesionales iguales y porque con mi historia a cuestas yo estoy dando un servicio que nadie es capaz de dar.

Y esto y mucho más es lo que hacemos cuando creamos marca personal.

Y aquella tarde cine ha hecho posible que hoy compartamos este post. Desde Valencia, donde me encuentro ahora, un recuerdo para María que se nos ha ido.

Algunas ventajas del networking offline, por @guillemrecolons

Despegarse de la pantalla del ordenador, salir de casa o de la oficina para asistir a eventos, leer libros, ver películas o dar charlas puede considerarse aburrido o políticamente incorrecto en plena era 2.0, pero creedme, es fantástico.

Y no es que yo pase muchas horas frente a la pantalla, pero me gustaría que fueran menos. Lo cierto es que ahí fuera hay un mundo. Ayer por la mañana, preparando una conferencia, comentábamos entre socios el poder del networking offline comparado con el online. No somos muy de “las diez ventajas” y todo eso, pero sin números mágicos dejadme exponer qué tiene el offline que no tiene (aún) el online:

  • Romper la sensación de aislamiento que produce estar unas horas o toda la jornada frente al ordenador. No hay skipe que sustituya un buen abrazo o un buen apretón de manos.
  • Tomar una cerveza con un amigo, un cliente, un colaborador. Eso aún no existe en la red.
  • Intercambiar tarjetas de papel. Puede parecer poco ecológico, pero yo todavía conservo tarjetas de los años 80. Posiblemente no sean vigentes, pero es como recordar un álbum de fotos, estimula la memoria y puede provocar un deseo de búsqueda de alguien que nos dejó huella.
  • Poner cara y voz a personas cuyos perfiles son fotos de la 1ª comunión. ¿Os imaginas ponerle cara a un geek (friki digital)?
  • Las emociones, los sentidos, se transmiten de una forma más eficaz “en vivo”. La suma del lenguaje verbal y el no verbal da un resultado completo, que unido a olores, sensaciones táctiles, se convierte en casi perfecto.
  • La posibilidad de poder distinguir entre amigos, conocidos y saludados -parafraseando a Josep Pla-, es mayor en la calle que en la red, donde recibimos peticiones de amistad de personas a las que no conocemos de nada. Reivindico ese tratamiento diferenciado. No es lo mismo un vecino de tres puertas más allá que alguien que fue pareja de juventud o que un cliente. Nuestra marca personal se activa para sacar a relucir el camaleón que llevamos dentro.
  • Compartir información es más fácil. Si tengo un problema informático lo puedo resolver en un foro online. Pero los que hemos nacido antes del 2000 preferimos que nos lo cuente alguien delante nuestro y que nos diga qué botones hay que tocar. Quizás la realidad aumentada cambiará alguno de estos aspectos, pero a principios de 2011 aún no veo que esta tecnología se aplique de manera masiva.
  • El valor cualitativo de un encuentro presencial es mayor, ya que intervienen en él los 5 sentidos y echamos las máscaras fuera. No hay fotos de 1ª comunión, nuestra cara es la real, nuestros gestos hablan de nosotros. Es posible que asistiendo a una conferencia conozcamos a 10 personas, muchas menos de las que posiblemente leerán este post, pero su valor será mayor.
  • Para resumir os diré que, en persona, las interacciones a menudo crean un entorno más favorable.

Por supuesto, no hay nada de malo en continuar nuestro networking online; las métricas siempre son interesantes. Pero de vez en cuando, y hoy es un día para hacerlo, hay que reivindicar apretones de manos como el de mi socio Ignasi, que te deja la mano inutilizable durante 10 minutos, una auténtica sensación “offline”.

¿Amas a los demás? Un chequeo para nuestra marca -3-

En menos de año y medio en mi familia hemos enterrado a tres seres queridos, mi padre, mi suegra y mi madre. Hasta que de una forma u otra no perdemos un ser querido no nos damos cuenta de lo importantes que son para nosotros las personas que queremos.

Yo tengo muy claro que necesito a los demás para crecer y sentirme pleno, para compartir los buenos y malos momentos y estando a su lado para acompañarles en su crecimiento y celebrar sus momentos de plenitud.

Mi familia, mis amigos  y también el resto de personas que me rodean son uno de los pilares en los que me apoyo y de este modo se convierten, sin que ellos lo sepan, en uno de los pilares de mi marca personal.

Henry Cartier-Bresson / El beso

En las sesiones con mis clientes siempre acabamos profundizando las relaciones con la familia, los amigos, los colegas, los conocidos, los otros miembros del club o la asociación, los compañeros de universidad o la propia pareja. Al final muchos de los temas que surgen en nuestras sesiones de trabajo tienen en su origen el hecho de que no estamos solos y  de que las relaciones no son siempre precisamente fáciles.   Vamos a dedicar a los demás nuestro tercer chequeo.

El primer punto a chequear es el respeto. Respetar a  nuestros semejantes es ser conscientes de su complejidad y de su singularidad, es dejarles crecer y realizarse y estar atentos a sus necesidades y también a sus metas.

El respeto requiere aquel nivel de madurez que nos aleja de la posesión, necesitamos haber tomado consciencia de que somos autónomos, de que no necesitamos imperativamente a los demás para actuar y saber detectar que podemos vibrar de manera acompasada y simultánea con otras personas.

Pensemos en nuestras relaciones y seamos sinceros.

Vayamos al segundo punto que se inicia cuando las cosas no van o no han ido bien, nos han herido o por lo menos así lo hemos sentido, nos han traicionado y el mundo se ha hundido a nuestros pies. Pasado el cabreo inicial, que en mi caso considero positivo y liberador, podemos tomar dos actitudes, seguir en estado de enfado y ofensa o iniciar una toma de distancia para seguir caminando dejando de lado nuestro papel de víctima y a esta última postura solemos llamarla perdonar.

Perdonar no es simplemente olvidar, es aceptar y reconocer el mal que nos han hecho para recrear la relación con la persona que nos ha lastimado. Recrear es volver a empezar haciendo borrón y cuenta nueva mirando al otro con ojos renovados y aceptando nuestra parte de responsabilidad. De esta manera el perdón es un hecho liberador y nos da un impulso en nuestro recorrido.

Perdonar no es sencillo y requiere una cierta práctica. Empecemos por perdonarnos a nosotros mismos cuando nos hacemos daño, hagamos borrón y cuenta nueva y así seremos capaces de hacerlo con los demás.

¿Tenemos el borrador a punto o todavía no lo hemos incorporado a nuestra caja de herramientas?

Y cuando no estamos solos ¿qué hacemos? Si ya hemos tomado consciencia y aceptado que necesitamos a los demás ¿cómo estamos con ellos? Es nuestra relación mono direccional o por el contrario damos y recibimos. El tercer punto de chequeo lo dedicaremos al compartir.

Nuestra pareja, los amigos, los hijos, lo otros miembros de nuestra familia ocupan un lugar importante en nuestras vidas, necesitamos su contacto, su apoyo, su afecto y de este modo nos sentimos útiles. Lo mismo pasa con los compañeros de trabajo y con los otros miembros de la colectividad. En el intercambio de afectos, opiniones, proyectos, afinidades nuestra vida cobra una nueva dimensión.

Compartir requiere dedicación que es poner a disposición de los demás nuestro tiempo.

Manifestar los sentimientos a las personas que queremos también es compartir.

y en la calle codo a codo, somos mucho más que dos

¿Damos y recibimos de manera equilibrada? ¿Somos capaces de dar sin sentirnos desposeídos? ¿Aceptamos recibir sin sentirnos usurpadores? ¿Nos atrevemos a pedir? o ¿quizás es más fácil dar porque preserva mejor nuestra intimidad? ¿Abrimos nuestro corazón del mismo modo que queremos que los demás nos abran el suyo?

Para acabar quiero compartir un poema que resume de manera muy clara y directa lo que significa para mí amar.

Te Quiero de Mario Benedetti

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

Gracias por haber llegado hasta aquí. Te espero en el siguiente chequeo.

Por cierto! En nombre de todo el equipo de soymimarca, FELIZ AÑO NUEVO!!

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca

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