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¿Eres diferente? ¿Para qué sirve? ¿Quieres serlo?

Pregunta 1. ¿Eres diferente?

Asumamos por un momento que la creatividad está en la diferencia. Nada que ya esté dicho, hecho, fotografiado o filmado puede considerarse diferente si existen referentes muy cercanos. La inspiración no debería ser el plagio.

Si lo que cuentas, haces o proyectas no es diferente, no hay ningún problema. Sobrevivirás. Eso sí, sin dejar ninguna marca.

Pregunta 2. ¿Para qué sirve?

Ser diferente sirve para convertirte en la opción preferente. Siento no dar una respuesta más extensa, así que la repetiré y la destacaré: Ser diferente sirve para convertirte en la opción preferente.

Pregunta 3. ¿Quieres serlo?

La pregunta sería ¿Quieres dejar marca? o ¿Prefieres pasar desapercibid@?. Es pregunta de blanco o negro, de sí o no, de ahora o nunca.

La moraleja del cuento: si quieres crear tu marca personal, ahora o nunca.


3 meses de soymimarca

Nacimos en octubre, aún vamos en pañales, pero en estos tres trepidantes meses hemos hablado de muchas cosas:

Esperamos no haberos aburrido demasiado. En cualquier caso, es un buen momento para un balance ya para recoger todas las sugerencias que vosotros, queridos lectores, tengáis para enriquecer este blog sobre marca personal.

Hemos escrito las primeras 66 páginas de un libro que aún no tiene editor ni título. Todavía nos queda mucho camino por recorrer con la marca personal. Esperamos hacerlo juntos.

Guillem Recolons / Personal Brand Strategist / soymimarca

Marca Personal: Tener poder para crear valor -I-

“Management is doing things right; leadership is doing the right things.”  Peter F. Drucker

Este es un post escrito para todos aquellos profesionales y empresas que creen que su misión en la vida es hacer que las cosas, las personas y las organizaciones con las que se relacionan avancen, prosperen, cambien y tengan resultados extraordinarios. Está pensado para aquellos que tienen o quieren tener poder para dejar su huella en el mundo, en su empresa, en su familia, en las asociaciones en las que participe, en sus amigos y para los que intuyen que pueden ser actores del cambio en general.

El poder es esto, la habilidad para hacer que las cosas cambien, para dirigir este cambio de acuerdo con unos valores y una misión personales. También es la capacidad para conseguir que otras personas hagan cosas que de manera ordinaria no harían.

Hablar de poder escuece, no es políticamente correcto y muchas veces negamos nuestro interés  hacia él en un arrebato de pudor. No hemos sido educados para ejercer el poder, no hemos sido formados para destacar, es mas destacar está socialmente mal visto y lo legal es pasar desapercibido, ser del montón, ir tirando y evitar el riesgo por si las cosas salen mal. ¿Nos es familiar este razonamiento?

En toda organización hay dos tipos de poder, el que podríamos llamar formal y que depende de la posición que la persona ocupa  y el informal que se origina a través de características individuales como la personalidad, las habilidades y las aptitudes. Es poder formal el que permite recompensar o castigar, controlar o usar recursos y tener acceso y control a la información. Dentro del poder informal encontramos el de los expertos basado en tener una habilidad fuera de lo común, el de relación basado por un lado en ser apreciado, admirado o querido y por otro en la capacidad de tener contactos y finalmente el poder carismático basado en la capacidad de convicción de algunas personas que hace que los demás les sigan a pies juntillas.

Lo fastidioso del poder formal es que mandar,  mandar, mandan pocos, lo del mando y ordeno está mal visto y puede acabar induciendo a errores, es decir mal. La mayoría de nosotros necesitamos para ejercer nuestra capacidad de acción, nuestro poder, trabajar  y relacionarnos con otras personas que están fuera de nuestro ámbito jerárquico por lo que la cosa está difícil.

¿Podemos poner nuestra marca personal al servicio de los demás, de las organizaciones en las que participamos, de nuestra empresa para hacer que las cosas que dependen de nosotros funcionen, prosperen y cambien cuando sea preciso? ¿Puede ser nuestra marca personal una fuente de poder al servicio de la marca corporativa?

Lo que caracteriza nuestra marca personal es lo que nosotros somos, nuestra autenticidad, lo que queremos ser y hacer, nuestra manera de ver el mundo y de relacionarnos con los demás. La marca corporativa se basa en lo que la empresa quiere ser, en su misión, en como enfoca la manera de estar en el mundo, en su visión y bajo que principios lo hace, sus valores.

Si las empresas fomentan no sólo que sus colaboradores conozcan y compartan su marca corporativa sino que además también fomentan que sus colaboradores desarrollen su marca personal de manera que compartan algunos de los aspectos clave de su misión, visión y valores, ¿no estarán creando PODER?, ¿no estarán facilitando que los que tienen que hacer que las cosas funcionen lo hagan con convicción, motivación y entusiasmo?

Tener profesionales y colaboradores implicados requiere darles la capacidad para llevar a término su misión personal dentro de la empresa,  darles poder, apoderarles, para que la huella que deje la compañía en forma de creación de valor sea mayor y más profunda. ¿Negaría un propietario, un accionista la posibilidad de ver aumentado el valor de su empresa?

Un colaborador sin marca propia es una persona sin poder en la organización y no crea valor.

No detectar e impulsar las marcas personales dentro de la empresa degrada al colaborador, al profesional a la categoría de empleado y destruye valor.

soymimarca ha nacido para impulsar la creación de valor en las empresas desarrollando las marcas personales de sus colaboradores al servicio de la marca corporativa.

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca

El iceberg soymimarca de la marca personal

Queríamos encontrar una metáfora visual para explicar nuestro proceso de construcción de la marca personal, y nos ha parecido que el iceberg es la representación perfecta de nuestro método de trabajo. Muchos piensan que la marca personal es la parte emergente del iceberg, la de las redes sociales, los blogs, el networking… , pero lo cierto es que esa parte no sirve de gran cosa si antes no hemos trabajado la parte sumergida, la que define nuestra posición actual, analiza el porqué de esa posición, traza una nueva hoja de ruta y determina unas herramientas para seguirla.

La marca personal es el iceberg al completo. No existe lo uno sin lo otro. Igual que no existe 2.0 sin 1.0 Además de la imagen, os dejamos un vídeo que explica con mayor detalle el funcionamiento del iceberg soymimarca.

Esperamos que os animéis a construir desde hoy vuestra marca con nosotros. Es una buena inversión: invertir en uno mismo. ¿Cuándo empezamos?

¿Es siempre bueno que su gente sea su marca?

Adjuntamos artículo muy interesante de Tino Fernández sobre la marca personal en los profesionales activos que se publicó el pasado 28 de mayo en Expansión y Empleo. En artículo colabora nuestro consultor de marca personal Guillem Recolons y nuestro amigo Andrés Pérez Ortega, entre otros.

Muchas compañías recelan de los profesionales clave que alcanzan un protagonismo superior al de la identidad corporativa. Resulta difícil luchar contra ello.

Son embajadores excepcionales de las empresas, de sus marcas y de sus productos. Pero su gran capacidad de comunicación, la cantidad de seguidores que arrastran y el protagonismo que alcanzan, impulsado por las redes sociales y profesionales, asusta a más de una compañía.

Eva Levy, socia fundadora de Eva Levy & Partners, habla de empleados con mucho talento que son excelentes comunicadores. Se trata de profesionales clave que han entendido el poder de las redes sociales haciendo márketing de su marca personal a la vez que impulsan la de sus firmas, creando un auténtico valor económico y estableciendo relaciones con los clientes, los medios, los analistas y los accionistas.

Mónica Deza, socia directora de W&M Consulting Group, añade que estos empleados clave aprovechan las ventajas y circunstancias de un nuevo paradigma económico: “Cada vez hay más freelance en lo que se conoce como la gigeconomy, el entorno del pequeño trabajo. Se trata de profesionales bien formados, con una buena gestión de su marca personal y que aprovechan el talento fuera de las organizaciones, con grandes posibilidades de desarrollar su propia carrera”. Enseñar a la gente clave dónde está la suma de su marca personal con la de la compañía es un beneficio indudable para la propia empresa.

Nuevos expertos
Dan Schawbel, socio director de Millennial Branding y autor del bestseller Me 2.0, asegura que la recesión implica que no sea suficiente con ser bueno en el propio trabajo. “El escenario económico obliga a que cada uno sea un experto en su campo. Cada vez más, es necesario ser creativo para distinguirse de los demás. Tu gente es tu marca –talento es lo mismo que marca–, y una compañía debe decidir si finalmente permite a sus empleados este tipo de evangelización. Las ventaja de hacerlo es contar con una voz mucho más poderosa, con un mensaje más consistente para los clientes y que los empleados se sientan autorizados y mucho más productivos. Si las empresas no ven a sus plantillas como embajadores de su propia marca corren el riesgo de perderlos para otras compañías”.

Guillem Recolons, fundador de Lateral Consulting, explica que “las organizaciones se van dando cuenta de que resulta cada vez más difícil frenar el hecho de que la gente con talento desarrolle una identidad fuerte. Es mejor apoyarlas, porque al final van a favor de la corporación, siempre que esta marca personal esté vinculada a ella. Hay que dejar camino para desarrollar esa marca personal, que hablen de ella en la compañía, porque es un medio de comunicación con más fuerza y credibilidad que los mensajes corporativos. Y se debe vincular a los valores positivos de la firma”.

Detener o retener
Eva Levy coincide en que “si no te diferencias y no tienes a los mejores no es posible sobrevivir en un mercado tan competitivo. Hoy existe una necesidad de distinción de las empresas, y esta se da más por las personas que por los productos. Hasta ahora las organizaciones daban escasa importancia a esos profesionales”.

Levy advierte que, evidentemente, esa visibilidad puede implicar que headhunters y otras compañías puedan pujar por esos profesionales más brillantes. La cuestión es cómo retener el talento, y esto implica más una simbiosis que ofrecer más dinero. La búsqueda de los mejores ha de ser constante.

Mónica Deza asegura que “las empresas las hacen las personas. Muchas compañías están en la fase de detener el talento, en vez de retenerlo. Hay que tratar de que la gente no se vaya, invirtiendo en ella”. En este sentido Andrés Pérez Ortega, experto en marca personal, afirma que una de las claves es “captar a ese 1% de profesionales que realmente quieren desarrollar este tipo de actividades, utilizando como herramienta de márketing a esa minoría que tiene voluntad de sobresalir. De directores de recursos humanos se debe pasar a gestores de marcas personales”.

Sintonía
Por su parte Dan Schawbel cree que “al reclutar a cada profesional hay que estar seguro de que existe una visión y una misión común, y atributos de marca. Si no se contrata talento que se pueda integrar en la cultura de la empresa, este puede abandonar la organización en poco tiempo y arruinar el ambiente corporativo”.

La idea es que, una vez que se capta a los empleados adecuados, es necesario formarlos en todo lo que se refiere a la agenda de la compañía y permitirles el uso de las redes sociales para construir su marca y apoyar la misión de su compañía.

Schawbel considera que “la marca personal se vuelve egoísta y trata de ser más importante que la propia compañía cuando la persona y la organización no están en sintonía. Es entonces cuando el empleado tiende a abandonar la organización, a crear la suya propia o a trabajar para otra empresa que sí esté alineada con sus principales intereses”.

Guillem Recolons se refiere asimismo al temor que muestran numerosas firmas ante la posibilidad de desarrollar las marcas personales. “En esto influyen negativamente los casos de personas que no están contentas en su compañía. Crean su marca personal para decir ‘¡Aquí estoy!’; es una forma alternativa de salir de la empresa. Lo ideal sería que las organizaciones conozcan con qué empleados pueden contar, y que éstos sepan que las empresas cuentan con ellos”.

Andrés Pérez recuerda que “muchas compañías tienen miedo de la información que sale, de que la percepción que se tiene desde el exterior no sea la que controla el departamento de comunicación. Que la imagen que ofrece la compañía no sea la que esta desea que se tenga. Es un miedo absurdo a perder el control, porque no se puede ocultar ni tratar de controlar, sino sacar el máximo rendimiento a esa capacidad de comunicación y favorecer las herramientas de visibilidad”.

Tú no quieres ser una marca blanca, por @guillemrecolons

Las matemáticas no engañan. Las marcas blancas o marcas de distribución ya significan el 50% del mercado en muchos sectores.

Os preguntaréis ¿Son necesarias las marcas blancas? Desde un  punto de vista coyuntural podríamos estar de acuerdo en que sí, son necesarias. Pero desde un ángulo de marketing, me arriesgo en afirmar que las marcas blancas son la expresión del fracaso de las marcas de autor. Si no lo digo, reviento.

Muchas marcas comerciales no han sabido justificar su valor. Si a eso le añadimos que muchas marcas comerciales fabrican para marcas de distribución, el caos está ya sobre la mesa. Este cocktail asesino ha venido provocado -entre otras cosas- por la linealidad de la comunicación, campañas muy persuasivas a corto plazo, pero con nula proyección emocional de los valores de la marca a largo plazo.

Y las personas, ¿Pueden las personas convertirse en marcas blancas? Sin ninguna duda.

Antes, pasar desapercibido era un valor. En la mili, por ejemplo, destacar por arriba o por abajo era un peligro contrastado. Las personas debían hacer lo correcto, lo pautado, lo establecido. La diferencia no estaba primada.

Pero ahora, uy ahora… Ahora hay que autogestionarse de una manera distinta, más agresiva, muy focalizada. La creatividad es la diferencia. El que no sobresale por algo cae en la espiral del aburrimiento, del vacío, con el riesgo de convertirse en una marca personal blanca. Ponte en Google, googlea tu nombre… ¿No sales?, eres una marca blanca.