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¿Das una oportunidad a tus enemigos?

Hoy os dejo la Fabula del León y el Ratón, una excelente lección sobre las oportunidades que nos pueden llegar desde nuestros teóricos rivales.

Estaban un par de ratones jugando en el prado, y sin querer despertaron a un León que dormía en los alrededores. Se levantó de repente y atrapó a uno de los ratones.
El ratón, muy asustado, le dijo al león que le perdonara la vida y así, daría su vida a su servicio. Aunque al león le dio un poco de risa la promesa, aceptó. Unas semanas después, el león fue trapado por las redes de un cazador, sin forma alguna de escapar. El ratón, al escuchar los rugidos del león, se acercó y comenzó a roer la red. De esa forma, el ratón cumplió con su promesa.
El león pensó mucho acerca de ese favor, y de que tenía que hacer un cambio en la perspectiva con la que veía a los otros animales.
Moraleja: No trates mal ni menosprecias a los demás. Puede que en algún momento necesites su ayuda, o que terminen siendo mejor de lo que esperabas. Dales una oportunidad.

¿Buscas el lado positivo de la vida?

 

Para este Viernes Santo os dejo la Fabula del Árbol de los Deseos. Espero que os guste. Tiene una buena moraleja.

Estaba un joven viajero muy cansado, que se sentó junto a un pequeño árbol para poder descansar en la sombra. Lo que no pasaba por su mente, era que ese era un árbol magico: “El árbol que convierte los ‘deseos‘ en realidad“.
Mientras permanecía en la tierra, pensaba en lo relajante que sería tener una cama muy cómoda. En ese instante, apareció esa cama junto a el. Con mucho asombro se lanzó sobre la cama y se dijo así mismo, que sería de lo mas dichoso si una mujer le masajeara los pies. Y enseguida apareció una chica a darle un masaje.
Luego dijo:
– Tengo mucha hambre. Comer en este momento haría de este día uno perfecto.
Enseguida apareció una gran mesa repleta de alimentos y bebidas. Ya saciado y con mucha sueño por causa del vino y la fatiga, se dispone a dormir.
– Dormiré al menos unas dos horas. Lo peor que podría pasar sería que un tigre apareciera mientras estoy durmiendo.
De inmediato apareció un tigre y se lo comió.
Moraleja: Aleja los pensamientos negativos. Siempre debes buscar y ver el lado positivo de la vida, y te sorprenderá los resultados.

Cuidado con el iceberg

Os dejo un relato muy, muy breve de Eloy Mon que nos habla de cambio, adaptación o inadaptación al cambio y la necesidad de revisar constantemente el lugar en que ponemos los pies. ¿Cómo lo interpretáis en clave de marca personal?

Guillem Recolons / asesor de marca personal



Tempus fugit

Encima de un enorme iceberg a la deriva por el Atlántico Norte, un señor de Cuenca, funcionario de correos, y un pingüino discutían por el precio de un sello. El debate era agrio, visceral, a cara de perro, y quizás hubiera durado días, meses, años.

Pero el iceberg no.

¿Concentras tus fuerzas en un único proyecto o dispersas?

La fábula de hoy, atribuida a Boccaccio, nos deja la moraleja de que no se pueden hacer dos dianas con un solo dardo. Es preferible especializarse en una cosa que no tratar de ser experto en muchas. Espero que os guste.

 

La fábula del Ganso y el Caballo

Un ganso que estaba comiendo pasto en un prado se sintió molesto por un caballo que pastaba cerca de él. En tono agresivo le dijo: “No cabe duda de que yo soy un animal más noble y perfecto que tú, ya que la extensión y el espectro de tus facultades está limitado a un solo elemento. Yo puedo caminar sobre el suelo tan bien como tú, y además tengo alas para elevarme por los aires, y cuando lo deseo puedo nadar en lagos y estanques y refrescarme en la frescura de las aguas. Disfruto del poder de las aves, de los peces y de los cuadrúpedos”.

El caballo resopló de forma un tanto desdeñosa y replicó:
“Es verdad que habitas los tres elementos, pero no haces un papel muy distinguido en ninguno de ellos. Vuelas, es verdad, pero tu vuelo es tan torpe y pesado que no tienes derecho alguno a compararte con las golondrinas o las alondras. Puedes nadar sobre la superficie de las aguas, pero no puedes vivir debajo y dentro de ellas, como los peces; no puedes alimentarte en ese elemento ni hundirte hasta el fondo de las olas, y cuando caminas sobre el suelo con tus anchas patas, estirando tu largo cuello y agrediendo con tu grito sibilante a quienquiera que pase cerca de ti, sólo atraes la burla y el desprecio de quienes te ven.
Confieso que estoy hecho para moverme únicamente sobre la tierra, pero… ¡cuánta gracia hay en mis movimientos! ¡Qué elegantes son las líneas de mi cuerpo! ¡Cuán gráciles mis miembros! ¡Cuán grande mi fuerza! ¡Cuán sorprendente mi velocidad! Prefiero hallarme limitado a un solo elemento y ser admirado en él, que ser un ganso en todos.