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Competencia perfecta… o monopolio, por @xaviroca1

Competencia perfecta

En los países más desarrollados del mundo, la mayoría de las empresas se encuentran en mercados llamados de competencia perfecta. Es decir, un modelo económico teórico que los economistas describían como muchas empresas ofertantes que compiten ferozmente entre sí. En este modelo, a medio y largo plazo consigue un equilibrio entre oferta y demanda lo que suele comportar que las empresas suelen tener beneficio cero, fruto de esta competencia.

Indiferenciación

A mi entender, en el mercado de profesionales, la gran mayoría de personas compiten en mercados de competencia perfecta. En estos mercados, los profesionales son indiferenciados y los productos y/o servicios que ofrecen son muy homogéneos. Nadie tiene el poder de fijar el precio de sus productos o servicios; es el mercado el que lo fija. La mayoría son mercados maduros y muy competitivos lo que también conlleva que los profesionales no obtengan beneficios; los más afortunados pueden ir generando ingresos suficientes para cubrir los mínimos gastos y compensar un coste de oportunidad básico.

Monopolio

En el otro extremo de la competencia perfecta se sitúa el monopolio. El monopolio es la situación en la que una sola empresa (o en nuestro caso, hablando de marca personal, un profesional) domina el mercado. En estas situaciones monopolísticas, el profesional es el que fija el precio de sus productos y servicios y las curvas de oferta y demanda suelen proporcionarle sustanciosos beneficios. Este tipo de profesionales es único y no tienen fáciles substitutos.

Oligopolio, duopolio

Evidentemente entre un extremo (competencia perfecta) y el otro (monopolio) existen grandes diferencias y también situaciones intermedias como puede ser el oligopolio (varios competidores en el mercado) o el duopolio (sólo 2 competidores en el mercado). Creo sinceramente que tanto en el ámbito corporativo como en el de la marca personal, la situación se está polarizando. A mi modo de ver, cada vez más los oligopolios acaban convirtiéndose en competencia perfecta o algunos duopolios en monopolio. El mercado es cada vez más binario (o monopolio o competencia perfecta).

Recomendaciones

Y en este entorno, es nuestra responsabilidad decidir en qué tipo de mercado queremos competir. Te aconsejo analices si estás en competencia perfecta (como imagino están la mayoría de profesionales) o en otras situaciones (oligopolio, duopolio o monopolio). Lamento informarte que, si te encuentras en competencia perfecta lo vas a tener complicado. Se trata de mercados muy competitivos, en los que vas a tener nula o muy reducida capacidad para fijar precios y te será difícil tener unos ingresos generosos. Piensa en cómo salirte cuanto antes de la competencia perfecta y optar por situaciones de monopolio (o duopolio y oligopolio).

Cola de león o cabeza de ratón

Una opción es estudiar mercados alternativos con poca o nula competencia. Generalmente suele ser mucho más rentable optar por un mercado muy reducido y tener una posición claramente dominante (cabeza de ratón)  que estar en un mercado mucho mayor y ser uno más. Por ejemplo, estudia como acotar tu mercado actual; ya sea geográficamente, centrando tu propuesta de valor en un segmento concreto de mercado, apostando sólo por satisfacer un tipo concreto de necesidades o bien diferenciándote claramente de tus competidores.

Nueva categoría

Otra opción es crear una categoría nueva (nuevo mercado) que hasta ahora no existía. Y a los que estéis en una situación intermedia entre competencia perfecta y monopolio, tened muy en cuenta la clara tendencia a la polarización del mercado. Sigue de cerca cómo evoluciona tu mercado y empieza a cambiar antes de que aprecies signos de competencia perfecta. Y a los pocos que estáis en situación monopolística tened en cuenta que los monopolios cada vez son más efímeros. Trabaja duro y planifica estratégicamente para evitar caer en un mercado no monopolístico. Tú decides donde competir, en competencia perfecta… o monopolio.

Imagen portada: Pixabay

En un mundo de 7.000 millones de personas diferenciarse no es una opción, es una necesidad

 

En un mundo de 7.000 millones de personas diferenciarse no es una opción, es una necesidad. Creo que da que pensar. Hasta hace poco diferenciarse estaba al alcance de muy pocos:

  • Aquellos con unas capacidades extraordinarias que habían conseguido romper la barrera de la “normalidad” y del anonimato. Algunos reyes, algunos políticos, algunos deportistas, algunos periodistas…
  • Aquellos que, sin tener una capacidades fuera de serie habían decidido romper con el statu quo como modus vivendi, aún a costa de arriesgar su vida: científicos, artistas, escritores…

Ninguno de ellos obtuvo su diferenciación de forma casual. Conocemos a muy pocos hijos de millonarios, pero todo el mundo sabe quién es Paris Hilton. Esta mujer decidió no seguir el protocolo preestablecido de hija de hombre acaudalado y prefirió crear su propio camino, diferenciarse. Muchos pensaréis que es fácil cuando hay dinero. El dinero no tiene mucho que ver. Diferenciarse, tener marca propia, es una actitud. Cualquiera puede ser inconformista.

¿Qué pasa hoy?

Mucha gente cree que es mejor seguir los pasos del rebaño, del pelotón. Hoy ya no. Esa teoría de antes de “hijo, cuando vayas a la mili ten la boca cerrada y no te metas en líos, pasa desapercibido” ya no funciona. Pasar desapercibido ahora, en lo personal y profesional, es desaparecer.

Afortunadamente hoy contamos con muchas herramientas y disciplinas para encontrar un posicionamiento personal único, relevante y notorio. El personal branding (o branding personal) es un proceso estratégico que, más allá de diferenciarse, pretende que uno sea el elegido, la opción. No se trata de competir constantemente, se trata de conocerse bien uno mismo, tener claro un mensaje y un receptor y estudiar la manera de comunicarlo.

Nunca ha sido tan fácil como hoy. Existen multitud de formas de dar a conocer nuestro mensaje, en el mundo del átomo o en el de los bits, no importa.

Si crees que diferenciarse no es una opción, es una necesidad, ponte las pilas y empieza a trabajar tu marca personal. Nunca es tarde.

 

 

La gran incongruencia

 

Muchas personas nos hemos habituado a invertir parte de nuestro dinero en contratar a profesionales para uso personal.

Las aplicaciones son diversas:

  • Están las deportivas, con entrenadores personales para natación, tenis, yoga, triatlon, esquí.. que nos permiten depurar la técnica para conseguir mejores resultados.
  • Tendríamos las relacionadas con ocio y cultura, como cocina, cata de vinos, canto, dicción, pintura, danza, teatro, etc.
  • Y ya en el terreno profesional estamos habituados a contratar profesores particulares -o en pequeños grupos- para mejorar nuestro inglés, nuestras nociones de marketing, de informática, de negociación…

¿No nos estamos olvidando de algo? ¿No hay en todo esto una gran incongruencia?

Estamos obviando invertir en lo que realmente sustenta toda nuestra vida profesional , lo que nos puede brindar posibilidades futuras en momentos difíciles, lo que nos permite diferenciarnos de nuestros competidores, lo que nos da autenticidad: nuestra marca personal, nuestro YO, S.A.