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¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

¿Te atreves a salir de tu zona de confort?

Hace unos días reproducirá íntegramente en mi blog personal una entrevista  que realizo La Vanguardia Digital, ya hace unos cuantos años, al Dr. Mario Alonso Puig quien es Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo. Nos habla de temas interesantes como Psiconeuroinmunobiología, que es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos. Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. “Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro”.

En el transcurso de la entrevista se le realiza una pregunta que a mi personalmente no me ha dejado indiferente ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar? Según el Dr.  Mario Alonso Puig “El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona”.

Estoy de acuerdo con sus comentarios, aunque me pegunto ¿Qué es el miedo? y ¿Cómo lo puedo controlar? El miedo es una emoción primitiva que tiene como misión principal. Informarnos de la posibilidad de que las personas que amamos, nuestros proyectos o nosotros mismos estamos en peligro. Cuando tenemos miedo notamos una sensación desagradable, se nos acelera el pulso, sudamos, sentimos sequedad en la garganta y tensión muscular que nos indica peligro. El miedo es, pues una información valiosa que nos va a permitir tomar precauciones y decisiones en vistas a evitarlo.

En general tenemos miedo a todo aquello que no podemos controlar,  en buena parte creo que el miedo nace de la ignorancia y de no enfrentarse a lo que lo causa.

“Nuestro miedo más profundo no es creer que somos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es saber que somos poderosos más allá de toda medida”. Nelson Mandela

Existen diferentes técnicas para controlar el miedo, aunque desde mi punto de vista para acabar con el miedo, todo lo que tienes que hacer es APRENDER a manejarlo y a controlarlo.

“La valentía no es ausencia de miedo, sino el control del miedo con maestría”. Zig Ziglar

Aunque tengas miedo, ¡hazlo! Es la mejor forma de conquistarlo y de hacerte cada vez más apto en controlarlo. Si no controlar el miedo, no sales de tu zona de confort, y difícilmente evolucionarás. Haz tu pequeña lista de cosas que está ahora no has realizado precisamente por eso, porque el miedo te ha paralizado. Y ponte objetivos concretos y específicos. Ya  verás como tu autoestima y seguridad en ti mismo aumenta.

Creo que en los tiempos que vivimos y al ritmo que evolucionan las cosas no te puedes permitir el lujo de vivir paralizado por el miedo, arriesgarte, haz cosas diferentes y obtendrás resultados diferentes.

Sal de tu zona de confort, se valiente, y empieza a gestionar tu propia carrera profesional, no lo dejes en manos de los demás, tu eres único y auténtico y además  sólo tú sabes realmente que le puedes ofrecer al mercado. Gestionar tu marca implica control y responsabilidad.


RESILIENCIA en tu marca ¡Ahora más que nunca!

 

Resiliencia, un concepto estable… en un mundo de cambio continuo

Uno de los conceptos más modernos y llamativos de la psicología actual  aplicado al mundo de los recursos humanos y de la marca personal es el de Resiliencia. Un nombre extraño que alude en el campo de la física, a la capacidad  que tienen algunos materiales de volver a su forma original, cuando han sido forzados a cambiar o deformarse. En psicología, el concepto de resiliencia, señala la capacidad para enfrentar situaciones críticas, sobreponerse y salir airoso y fortalecido, en vez de frustrado o debilitado El vocablo resiliencia tiene su origen en el idioma latín, en el término “resilio” que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar.

Según Rutter, fue adaptado a las ciencias sociales para caracterizar aquellas personas que, a pesar de nacer y vivir en situaciones de alto riesgo, se desarrollan psicológicamente sanos y exitosos. El trabajo que dio origen a este nuevo concepto fue el de  Werner (1992), el cual a lo largo de más  30 años observo a más de 500 niños criados en familias con padres alcohólicos, quienes pese a esto, se recuperaban y lograban una calidad de vida aceptable.

Lo esencial aquí, es comprender, que más allá del análisis del concepto de resiliencia o de su origen, disponemos de una potente capacidad de superación ante las adversidades y que es potestad de cada persona descubrirla o adquirirla. Podemos evitar ciertas circunstancias, pero no podemos evitarlas todas. Es importante tener en cuenta que no podemos ser responsables de todo lo que nos sucede, pero sí de la manera como lo vivimos emocionalmente, pues la experiencia y la vivencia no son lo mismo.

La resiliencia tiene como pilares por un lado una actitud positiva, que engloba optimismo, adaptación, y predisposición a buscar soluciones; y, por otro, el desarrollo de capacidades como el autocontrol, asumir responsabilidades, estructurar las relaciones, y configurar el futuro para tener un objetivo.  Actitudes y capacidades todas ellas esenciales para crear y desarrollar una buena marca personal.

Ejemplos como Nelson Mandela, Gandhi, Stephen Hawking, Ana Frank entre otros son arquetipos del espíritu de “Resiliencia” que distingue a los triunfadores de aquellos que se resignan a asumir calladamente sus circunstancias. Pero como ellos, y sin conocerlos, estoy convencida que existen otros muchos que de forma anónima han construido sus vidas desde el compromiso y la entereza de ánimo necesario para lograr sus metas.

“No son los más fuertes de la especie los que sobreviven, ni los más inteligentes. Sobreviven los más flexibles y adaptables a los cambios”. Darwin

Ahora más que nunca -por las circunstancias que estamos viviendo- poseer una marca resiliente nos permitirá enriquecernos en la crisis y salir fortalecidos.