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¿Tu carrera es de paja o de piedra? ¿Lo has pensado?

Hace unos años tomé la decisión de salir a correr todos los días. Venía de un largo paréntesis de sedentarismo y necesitaba poner en marcha mi organismo. El primer día me lancé a una carrera veloz y estuve a punto de acabar bajo las ruedas de un autobús, estaba tan exhausto que no me fijé mientras cruzaba una calle.

En mi carrera profesional siempre he sido un corredor de fondo, me he movido más por la consecución de resultados de manera sólida aunque no rápida que por la rapidez efímera del corto plazo. Y no me ha ido nada mal.

Ser un fondista en la vida y en la carrera profesional implica tener tenacidad. Cambiamos solidez por rapidez. ¿Recordáis el cuento de los tres cerditos? pues a mí me gusta construir la casa con ladrillos y si no es posible, con madera pero nunca de paja aunque las primeras necesiten tener cimientos y sean de elaboración más lenta porque la quiero al amparo de malos vientos y de lobos traidores en forma de crisis.

He visto profesionales con potenciales de carrera similares que han tenido resultados divergentes a causa de la diferencia de sus planteamientos respecto a la velocidad. De los que empezaron corriendo para tocar el éxito muchos se quedaron por el camino o alcanzaron cimas más bajas mientras los que decidieron marchar con paso firme pero seguro manteniendo el ritmo y la respiración adecuados acabaron en su mayoría en posiciones de más responsabilidad y mejor remuneradas que los primeros. Mientras que los primeros se acabaron desanimando y bajando la guardia cuando las dificultades se mantuvieron en el tiempo los segundos aguantaron y buscaron nuevas formas para llegar.

La tenacidad en un material es la resistencia que opone a ser roto, desgarrado, doblado o suprimido. Y la tenacidad en la vida ¿qué es? Pues más o menos lo mismo la capacidad para perseguir un objetivo a pesar de los obstáculos que se encuentren en el camino, es la resistencia a parar, a renunciar, a abandonar y es el empeño en continuar, reformular y adaptar para sortearlos.

Tenacidad va unida a objetivos personales. Tener formulado lo que queremos ser de mayores, haber escrito nuestra visión y misión y definido las reglas del juego que son los valores nos permite avanzar con el fin en la mente y nos da la perspectiva necesaria para situarnos y tomar las decisiones correctas.

Trabajar nuestra marca personal desarrolla  tenacidad. Ser frágil también es una decisión.

Jordi Collell / asesor de marca personal

¿Ocupas el lugar que por carácter te corresponde?

Todos tenemos un lugar en el mundo y nadie es mejor ni peor por su forma de ser. El secreto está en saber realmente cómo somos y que es lo que realmente nos hace sentir bien y ser felices.

© DISNEY

Tenía un compañero de trabajo que tras una reunión con muchas personas se sentía cansino, que no cansado, falto de energía y de ánimos. En cambio una larga jornada de reflexión preparando una estrategia, analizando una inversión o haciendo largos y pesados cálculos parecía no hacer mella en su cuerpo. Era una persona introvertida.

En cambio un antiguo socio mío excelente comercial no toleraba sin acabar rendido, exhausto y con un humor de perros tener que estar trabajando solo o en un grupo reducido o sentarse  a pensar y preparar algo y en cambio, en una reunión tumultuosa o en una convención en medio de desconocidos se movía como pez en el agua. Era un extrovertido.

Normalmente los introvertidos prefieren trabajar solos o en “petit comité” compartiendo información y no son amantes de las interrupciones y por ello acaban siendo expertos en alguno o varios temas. Pueden ser buenos escuchando a los demás, pensando o desarrollando  conceptos e ideas.

En cambio los extrovertidos les gusta el fregado, trabajar con mucha gente y en grandes grupos, pasar rápidamente a la acción, motivar, negociar, divertir o convencer a los demás.

En algún momento todos hemos de ser introvertidos o extrovertidos motivados por las circunstancias o por el trabajo y por esto es tan importante que conozcamos como realmente somos. Porque con algo de entreno un introvertido puede aprender a compartir y manifestar opiniones e información con los demás para evitar, por ejemplo,  lo que los franceses llaman “Esprit d’escalier” que no es ni más ni menos que acordarse cuando ya estás fuera, en la escalera, de lo que hubiesen podido decir y no dijeron y acabar estresados y con sensación de impotencia. O los extrovertidos pueden aprender a contar hasta diez antes de actuar para no tomar decisiones de manera impulsiva.

A modo de confesión yo soy una mezcla de ambas cosas con un punto dominante de introversión por lo que también tengo mi kit de supervivencia a punto para cuando la ocasión lo requiere.

Y todo esto, ¿tiene algo que ver con nuestra marca personal? Pues claro que si. Afortunadamente para un blogger de personal branding todo o casi todo tiene que ver con la persona y con su marca y ello le permite escribir casi a diario sobre temas muy variados sin apenas repetirse.

Nuestra marca es el reflejo de nuestra manera de ser, de nuestra integridad y dependiendo de nuestras preferencias por la introversión o por la extroversión podremos apuntar hacia los objetivos personales y laborales que nos hagan más felices, conseguir ser los elegidos y ocupar nuestro lugar en el mundo sin sentirnos descolocados.