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Tu carrera, ¿la haces o te la hacen?

Durante las primeras sesiones con nuestros clientes siempre que sale a la palestra la carrera profesional algo abstracto se mueve en el ambiente. El concepto suena a recurrente, a tópico, a etéreo cuando en realidad se trata de un proceso que conducido correctamente nos ayuda a llegar casi siempre al éxito y es un eslabón básico de nuestra marca personal.

La semana pasada escribí sobre  la tenacidad, hoy volveremos al origen y revisaremos los aspectos básicos de la carrera profesional.

De mi experiencia personal puedo aportar que me quedé muy tranquilo y relajado cuando descubrí  que podía gestionar mi carrera usando herramientas y principios similares a los que ya estaba empleando como directivo en mi empresa y que, de esta manera, haciendo un uso adecuado de mis recursos tarde o temprano acabaría llegando el retorno esperado. Yo nunca he creído en negocios fáciles y rápidos, lo confieso de entrada.

Mis descubrimientos contrastados a través de mi ya larga experiencia, para algo sirve el paso del tiempo, y con un palmarés del que me siento orgulloso se pueden resumir en:

–       Nuestra carrera dura toda la vida. De aquí mi insistencia sobre la tenacidad en el post de la semana pasada. Que la velocidad y las prisas no nos cieguen porque lo importante es llegar aprendiendo y disfrutando del camino. Y habrá siempre dificultades, tengámoslo presente.

–       Nuestra carrera es NUESTRA. Nadie te va a arar tu campo ni te va a desbrozar tu camino. Tú trazas el camino, lo preparas y comienzas a andar. Si esperas que alguien lo haga por ti acabarás siendo el acólito de este “alguien”.

–       Nuestra carrera es un proceso definido y estructurado. Dicho de otra manera no se improvisa. En algún momento hemos de pararnos a definir lo quienes somos, a donde vamos y que queremos.

–       Y es esencialmente sencillo. Aunque las cosas sencillas algunas veces son las más difíciles de llevar a cabo pero siempre puedes acudir Soymimarca ti te echaremos una mano. Mira que perogrullada, se trata de:

o   Saber lo que queremos. Y esto se resume en establecer metas, en definir escenarios, en escribir nuestra carta a los Reyes Magos  aunque cada meta tiene que tener un plan de acción y además ser realista, mensurable, alcanzable, definida en el tiempo y ecológicas es decir sostenible por nuestro entorno vital, personal y familiar.

o   Medir nuestro avance. Las metas  y los planes hay que seguirlas y para ello se necesitan indicadores.  Si no hacemos revisiones periódicas correremos el riesgo de engolfarnos en el día a día, olvidarnos de lo dicho y avanzar por derroteros que no os interesan.

o   Corregir el tiro. Como la duración del proceso es larga nos encontraremos con que nosotros cambiamos y los entornos cambian y tendremos que redefinir  y ajustar periódicamente lo que sea necesario para no acabar como los pobres dinosaurios que por no poder adaptarse a nuevas circunstancias ya no están. Además siendo conscientes de que todo cambia  nos aparecerán nuevas metas y proyectos que enriquecerán nuestro camino y estaremos preparados para coger al vuelo las oportunidades que se presenten.

Y siempre estamos a tiempo para tomar el control de nuestra carrera lo de ser viejo o joven, maduro o inexperto y otros calificativos que no nos sirva de excusa. Y como cualquier proceso es mejor hacerlo bien acompañado que sólo recuerda que puedes contar con nosotros. No dejes pasar el tiempo, ponte en marcha.

Jordi Collell / asesor de marca personal

¿Tu carrera es de paja o de piedra? ¿Lo has pensado?

Hace unos años tomé la decisión de salir a correr todos los días. Venía de un largo paréntesis de sedentarismo y necesitaba poner en marcha mi organismo. El primer día me lancé a una carrera veloz y estuve a punto de acabar bajo las ruedas de un autobús, estaba tan exhausto que no me fijé mientras cruzaba una calle.

En mi carrera profesional siempre he sido un corredor de fondo, me he movido más por la consecución de resultados de manera sólida aunque no rápida que por la rapidez efímera del corto plazo. Y no me ha ido nada mal.

Ser un fondista en la vida y en la carrera profesional implica tener tenacidad. Cambiamos solidez por rapidez. ¿Recordáis el cuento de los tres cerditos? pues a mí me gusta construir la casa con ladrillos y si no es posible, con madera pero nunca de paja aunque las primeras necesiten tener cimientos y sean de elaboración más lenta porque la quiero al amparo de malos vientos y de lobos traidores en forma de crisis.

He visto profesionales con potenciales de carrera similares que han tenido resultados divergentes a causa de la diferencia de sus planteamientos respecto a la velocidad. De los que empezaron corriendo para tocar el éxito muchos se quedaron por el camino o alcanzaron cimas más bajas mientras los que decidieron marchar con paso firme pero seguro manteniendo el ritmo y la respiración adecuados acabaron en su mayoría en posiciones de más responsabilidad y mejor remuneradas que los primeros. Mientras que los primeros se acabaron desanimando y bajando la guardia cuando las dificultades se mantuvieron en el tiempo los segundos aguantaron y buscaron nuevas formas para llegar.

La tenacidad en un material es la resistencia que opone a ser roto, desgarrado, doblado o suprimido. Y la tenacidad en la vida ¿qué es? Pues más o menos lo mismo la capacidad para perseguir un objetivo a pesar de los obstáculos que se encuentren en el camino, es la resistencia a parar, a renunciar, a abandonar y es el empeño en continuar, reformular y adaptar para sortearlos.

Tenacidad va unida a objetivos personales. Tener formulado lo que queremos ser de mayores, haber escrito nuestra visión y misión y definido las reglas del juego que son los valores nos permite avanzar con el fin en la mente y nos da la perspectiva necesaria para situarnos y tomar las decisiones correctas.

Trabajar nuestra marca personal desarrolla  tenacidad. Ser frágil también es una decisión.

Jordi Collell / asesor de marca personal