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El optimismo es la fe que conduce al éxito. Nada puede hacerse sin esperanza y confianza.

 

Una mente optimista con alma luchadora y una mujer capaz de plantarle cara a la adversidad: Hellen Keler. (27 de junio de 1880 – 1 de junio de 1968), Alabama, Estados Unidos.

 

HelenKeller

Helen Keller

Con tan sólo 19 meses se quedó sorda y ciega. Más allá de avocar su vida al fracaso, este hecho marcó el comienzo de una vida de superación. Gracias a su institutriz Anne Sullivan aprendió a comunicarse, y gracias a ello pudo optar a una educación digna, incluso llegándose a graduar en la universidad de Radcliffe, siendo la primera persona ciega y sorda en obtener un título universitario.

 

Consiguió ser autora, activista política y oradora mundialmente famosa, llegando a impartir conferencias en más de 39 países.  Su segundo cometido en la vida fue fundar  la Helen Keller International, una organización sin fines de lucro para la prevención de la ceguera. Helen murío el 1 de junio de 1968, murió mientras dormía.

 

Helen tiene una de esas vidas de las que vale la pena aprender.  Ella es el claro ejemplo de que nada es imposible.  De que podemos llegar a ser lo queramos ser. De que el esfuerzo determina nuestro destino. De que aunque tengamos todo en contra, no hay excusa para luchar y hacer que la voluntad y el deseo ganen la batalla al miedo.

 

Sus frases derrochan optimismo y esperanza. Existe lección de vida en cada una de ellas. Siempre recurro a ellas en busca de inspiración. Gracias Hellen.

 

  • “Lo mejor y lo más bonito de esta vida no puede verse ni tocarse, debe sentirse con el corazón.”

 

  • “La seguridad es más que nada una superstición. La vida es una aventura atrevida o no es nada.”

 

  • “Mucha gente se hace una idea equivocada sobre la verdadera felicidad. No se consigue satisfaciendo los propios deseos, sino siendo fieles a un cometido que merezca la pena.”

 

  • “Lo que una vez disfrutamos, nunca lo perdemos. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos.”

 

Personal Branding, el arte de invertir en ti (47). La cualidad de la ligereza

 

Una marca personal tiene que ser ligera y formulo esta afirmación con plena consciencia y no precisamente a la ligera. La personas tendemos a la complejidad y precisamente por esto es difícil percibir lo que somos y lo que queremos de manera clara y rápida. Muchas veces hasta nos cuesta a nosotros saber quienes somos y lo que queremos, no en vano el primer pilar en la gestión de nuestra marca personal es el autoconocimiento. Y mientras tanto lo que los demás pueden percibir es una amalgama de características que mas que dejar huella en sus corazones puede oprimirlos por la pesadez.

Con la ligereza concluimos una serie de artículos que iniciamos el pasado 18 de marzo bajo el título de “Haz tu marca memorable” y en el que hemos hablado de cualidades de la marca personal como  narrabilidad, bondadautenticidad, disposición, relevanciaoptimismo, responsabilidadmagnanimidadhumorhumildad y humanidad.

ligerezaLigereza es sinónimo de agilidad, levedad, rapidez, presteza y prontitud entre otros pero también lo es de inconstancia, irreflexión, trivialidad y futilidad.

Por mi práctica profesional veo que la mayoría de personas llegamos a tomar consciencia de marca tras haber vivido una vida más o menos intensa en la que  hemos acumulado cosas, relaciones y experiencias que nos han llevado a ser lo que somos en este preciso momento y que configuran lo que los demás perciben de nosotros. Recordemos que nuestra marca está en función de los demás y que sin ellos no tendría razón de ser porque no habría corazones en los que grabar nuestra huella.

En el proceso de autoconocimiento tratamos de comprender e inventariar nuestra complejidad para reorientarla hacia nuestros objetivos finalistas y a partir de aquí gestionar nuestro día a día. Una vez hecho esto lo explicamos a los demás para que nos perciban tal y como somos, nos tengan en cuenta, nos graben en su memoria y seamos lo elegidos.

Si nuestro territorio es excesivamente complejo, si hay demasiadas cosas que nos tienen prisioneros y enmarañan nuestra esencia la mejor solución es soltar lastre ,abandonar todo aquello que no es esencial y que nos convierte en demasiado densos para seguir nuestro camino y para que los demás puedan percibirnos de manera real. Algunas veces personas, relaciones, creencias y objetos deben aparcarse en el camino de manera temporal u olvidarse para siempre.

Y es así que nosotros y nuestra marca ganamos en ligereza y podemos seguir nuestro camino para alcanzar los objetivos que nos hemos fijado con mayor rapidez.

Sin ligereza dejaremos una marca pesada y torpe.

Personal branding, el arte de invertir en ti (41). El optimismo como marca.

 

Algunas personas miran al mundo y dicen ¿por qué?, otras miran al mundo y dicen ¿por qué no?” George Bernard Shaw  

Hemos hablado ya de narrabilidad, de bondad, de autenticidad, de disposición  y de relevancia dentro de las cualidades esenciales de la marca personal. Hoy hablamos del optimismo.

El optimismo es una manera de mirar el mundo, es una actitud, una forma de ser y una forma de hacer, de actuar. Es la tendencia a esperar que el futuro depare resultados favorables, es al mismo tiempo un valor que ayuda hacer frente a las dificultades con un estado de ánimo positivo y es también tener confianza en nuestras propias capacidades y posibilidades contando siempre con la ayuda de los demás.

El optimismo es un elemento relevante de una marca personal que influye enormemente sobre nosotros y sobre nuestro entorno. Un optimista es siempre percibido como una persona positiva que avanza y ayuda a los demás para que vayan adelante a pesar de las dificultades.

Lo contrario del optimismo es el pesimismo. Por desgracia todos conocemos personas pesimistas que se empeñan en descubrir siempre el lado oscuro de las cosas de manera que ni avanzan ni dejan avanzar. El pesimista va siempre con las ojeras puestas que sólo le dejan ver las piedras que encuentra por el camino pero que le impiden tener la perspectiva necesaria para captar las oportunidades y acaba siendo un elemento considerado como tóxico porque emponzoña con su actitud su vida y la de los demás.

El optimista nace y se hace. Para cultivar optimismo en nuestra vida y en nuestra marca es necesario que nos conozcamos bien, que sepamos lo que queremos y que lo transmitamos de manera eficaz. Gestionar la marca personal contribuye a generar dosis importantes de optimismo porque un optimista es ante todo realista y es consciente del terreno que pisa, siempre es responsable de lo que hace y es por ello capaz de comprometerse en proyectos de larga duración. El pesimista considera que el optimismo es un acto de irresponsabilidad y su propia ceguera le frena al compromiso y a la acción. El optimista tiene siempre un proyecto; el pesimista una excusa.

Winston Churchill decía que “un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”. Y tu cuando miras un vaso ¿cómo lo ves, medio vacío o medio lleno

La ilusión del caminante

 

Cuando nos fijamos objetivos y gracias a trabajar muy duramente los alcanzamos, tenemos la sensación de que nos hemos quedado cortos y nos sentimos insatisfechos. Es lo que se llama la ilusión del caminante.

¿Estamos condenados a vivir en la insatisfacción?

Alfred Sauvy, demógrafo francés que vivió entre 1898 y 1990, la describió de la siguiente manera: Cuando se pregunta a una persona: “¿qué aumento de tus ingresos te permitiría satisfacer tus necesidades?, la respuesta general es: “Aproximadamente un aumento de un tercio”. Al repetir la pregunta diez años más tarde a las personas que han conseguido un aumento de aproximadamente un tercio de sus ingresos, la respuesta continua siendo la misma:  ”Una tercera parte más”.

El profesor Jordi Busquet nos cuenta en su libro sobre el esnobismo, editado en catalán por la Editorial UOC, que este tercio es tan inalcanzable como el horizonte.

¿Nos persigue la maldición de no poder llegar nunca a alcanzar felizmente nuestros objetivos? ¿Seremos eternamente un rebaño de insatisfechos?

Cada uno de nosotros tiene la respuesta, porque a fin de cuentas cada cual se fija los objetivos que quiere y los indicadores que considera oportunos para valorarlos. Y saber volver la vista atrás, para ver de dónde venimos y dónde estamos ahora, que puede tener muchas veces efectos balsámicos.

A mi me gusta revisar mis metas para ir superando dificultades y escalando cimas cada vez más altas, pero esto no es una excusa para vivir permanentemente insatisfecho. Valoro lo que soy y valoro lo que tengo porque año tras año cierro el balance con ganancias, aunque en los últimos años y gracias a la crisis se materializan más en vivencias y experiencia que en bienes materiales. Y tengo por norma no quejarme aunque la situación me indigna profundamente y aprovecho cualquier medio para denunciarlo.

Para el que le quede alguna sombra de insatisfacción a causa de la ilusión del caminante, que recuerde los versos de Calderón de la Barca en La Vida es Sueño:

Cuentan de un sabio, que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que cogía.
«Habrá otro», entre sí decía,
«más pobre y triste que yo?»
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.

Al gestionar nuestra Marca Personal  incorporamos elementos de visión panorámica que nos permiten situar nuestros logros en su contexto exacto para poder disfrutarlos con plenitud. Ya sabes la solución, te espero.

Personal branding, el arte de invertir en ti (36). Haz tu marca memorable

 

Me ha encantado el artículo de Deborah Shane sobre las cualidades necesarias para mejorar el magnetismo personal. Algunas de esas cualidades equivalen a valores, otras se acercan más a habilidades. Para hacer tu marca memorable, empieza por aquí:

  • NARRABILIDAD
  • BONDAD
  • AUTENTICIDAD
  • DISPOSICIÓN
  • RELEVANCIA
  • OPTIMISMO
  • RESPONSABILIDAD
  • MAGNANIMIDAD
  • HUMOR
  • HUMILDAD
  • HUMANIDAD
  • LIGEREZA

Durante los siguientes lunes las iremos desarrollando, hoy empezamos por:

NARRABILIDAD

Google Images

Creo que el vocablo no existe, pero lo definiría como la cualidad de convertirse en relato. En pocas palabras, si una persona no tiene una historia que contar que la haga única, no tiene relato, no tiene marca.

Todos tenemos algo que contar. Antonio Núñez, autor de “No dejes que te lo cuenten” y de “Storytelling en una semana” lo plantea así:

¿Por qué hay personas que convencen más rápidamente que otras? ¿Cómo logran seducirnos los discursos políticos? ¿Por qué hay campañas publicitarias que recordamos de memoria y otras las olvidamos en el acto? ¿Cómo consiguen hacernos vibrar algunas presentaciones?

La respuesta -dice Nuñez- está en la forma en la que el mensaje está contado. Los relatos logran que transformemos simples datos en emociones y sensaciones genuinamente personales. Mediante la narración, y no la argumentación, conseguiremos seducir a nuestra audiencia y hacer que invierta su tiempo en nosotros.

A menudo pongo el ejemplo de que no es lo mismo la presentación personal descriptiva que la que utiliza el relato. Veamos un ejemplo:

Descriptiva: Me llamo Guillem Recolons, soy publicitario y especialista en marca personal. He trabajado en Tiempo BBDO, J. Walter Thompson, Bassat & Ogilvy, Saatchi & Saatchi, Altrafroma, y recientemente fundé con otros socios la consultora en Personal Branding Soymimarca.

Relato: Soy Guillem Recolons, mi sueño de pequeño era ser publicitario.Y aquí me tienes, después de haber trabajado en algunas de las mejores agencias de publicidad del mundo, ahora tengo la suerte de volcar mi experiencia en el desarrollo y branding personal, en Soymimarca.

La narrabilidad no es otra cosa que hacer que un mensaje llegue a la cabeza a través del corazón. Utilizando un símil, es la diferencia de un perfume bueno u otro mediocre: el bueno dura más tiempo, se retiene mejor.

No se trata de dónde estés, sino dónde quieres llegar (VÍDEO)

Hoy te proponemos 3 minutos y medio de inspiración. Un vídeo lleno de sabios consejos que te ayudarán a acercarte cada vez más a la felicidad. Muéstrate, inspírate, ama tu trabajo… Y empieza a ver la vida desde una nueva perspectiva. Esperamos que te guste.

[youtube]http://youtu.be/1aW7TIFU66E[/youtube]

Personal Branding, el arte de invertir en ti (26). Nos esperan grandes oportunidades

Parece que el mundo occidental, salvo rara excepción, no hace otra cosa que hablar de crisis. Cualquier encuentro casual deriva en una conversación derrotista que acaba culpando a banqueros, políticos de todos los colores y grandes instituciones mundiales. Estoy convencido de que hay que hablar de ello, luchar por derechos perdidos y tratar de reconquistar un estado de bienestar que se aventura difícil y de largo recorrido.

Pero cuando hablamos de personas, y siempre respetando el espíritu crítico, sería interesante incluir parámetros de esperanza, oportunidad y reto en el mensaje que damos a los demás. Ser la típica persona ceniza convencida de que todo irá peor, de que aún no hemos tocado fondo, de que esto acabará en una guerra… puede dar de sí para publicar un libro. Pero la vida real requiere que nos levantemos cada mañana con ganas de cambiar este puñetero mundo, de aportar nuestro granito de arena para introducir una mejora, por insignificante que pueda parecer. Si los banqueros y políticos no fueran la respuesta, quizás la respuesta esté en cada uno de nosotros. Las grandes revoluciones de los últimos siglos siempre han empezado desde las personas. No nos resignemos a luchar por un mundo mejor.

Todo esto viene a cuento por un mail que me ha llegado de una persona (guardaré el anonimato) que no conozco pero que me ha alegrado el día y me ha hecho ver lo insignificantes que pueden llegar a ser algunos de nuestros problemas más cotidianos. Ahí tenéis el texto:

“…aprovecho esta oportunidad para desearles un inmejorable año nuevo. Sé que, aparentemente se presenta muy oscuro,  pero yo no puedo dejar de tener la sensación de que nos esperan tiempos de grandes oportunidades e importantes cambios a todos los niveles. Me siento,  a pesar de mis 50 años, como una mujer que mira con ilusión sus otros 50 años en los que puedo crecer y potenciar mis actitudes, talentos y competencias… me siento iniciando una nueva etapa de vida pero con la experiencia de mis 50 primaveras anteriores…”

Personal Branding, el arte de invertir en ti (12). La paciencia como valor pilar

Estamos habituados a tener lo que necesitamos de manera instantánea. Nos cuesta aceptar que tengamos que invertir tiempo para conseguir algo porque a pesar de la crisis todavía somos bastantes los que tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas. Pero, ¿qué pasa cuando las cosas van más lentas de lo que esperábamos o simplemente se tuercen?

La paciencia es uno de los valores fundamentales de la marca personal.

Las cosas importantes no suceden de un día para otro, sino que se van forjando lentamente hasta que salen a la luz. Tener la pretensión de querer ser la opción preferente de manera instantánea es solo eso, una pretensión.  Porque gestionar nuestra marca personal requiere tiempo para conocernos bien, para descubrir lo que realmente queremos, y para darlo a conocer.

Y a pesar de tener las cosas muy claras y los planes muy definidos siempre aparecen circunstancias no previstas en el guión que hacen que aquello que parecía fácil y directo sea más costoso.

La paciencia es una actitud que nos permite soportar los contratiempos y las dificultades para conseguir un objetivo. Nos ayuda a pasar por situaciones difíciles, muchas veces caóticas, sin derrumbarnos y nos da fuerzas para superar las ganas de abandonar, de tirar la toalla, sin duda una de las más terribles tentaciones.

Tener paciencia no tiene nada que ver con aguantar lo insoportable, no es una actitud pasiva sino todo lo contrario. Es saber ver la luz al final del túnel y eso requiere tener unas metas muy trabajadas y definidas.

Foto: Flickr CC

En todo proceso de gestión de la marca personal que se precie se sientan las bases para desarrollar la paciencia y el Método del Iceberg es una buena herramienta, una de las mejores. Cuando definimos la misión y la visión, cuando sabemos hacia donde vamos y con que medio de transporte, estamos desarrollando el músculo de la paciencia, estamos iluminando el final de nuestro camino para que sea visible en todas las circunstancias.

Trabajar con el fin en la mente, en palabras de gran Covey, “es imprescindible para poder ser pacientes y saber esperar aquello que queremos conseguir sin resignarnos a rebajar nuestras ambiciones”.

Educar la paciencia implica desarrollar una sensibilidad para identificar los problemas, los contratiempos, las alegrías, los logros y los fracasos del día a día. La paciencia es un valor de marca personal que se apoya en el resto de los valores y que nos permite tener siempre y frente a cualquier circunstancia una actitud optimista y una vida equilibrada.

Ser paciente implica ser creativo e innovador para adaptarse a las circunstancias que van surgiendo sin olvidar lo esencial de nuestra meta, para convertir los momentos de espera en momentos útiles, para sacar provecho de la adversidad.

La paciencia nos ayuda también a transmitir seguridad y sosiego a los demás, a no ver siempre la botella medio vacía y de esta manera tenemos más posibilidades de ser tenidos en cuenta, de ser memorables.

Desarrollar este valor de marca personal requiere una dosis elevada de conexión con uno mismo y de fidelidad con lo que nos hemos propuesto, porque una vez más, sólo de nosotros depende que seamos capaces de gestionar y dirigir nuestra vida.

Una receta para levantar el ánimo

Hace pocos días una amiga antropóloga me explicó como en la antigüedad los “xamanes” curaban la depresión.

Cuando alguien se les acercaba para que le curaran y tenía los síntomas de lo que hoy denominamos depresión le hacían estas cuatro preguntas:

1.- ¿Cúanto tiempo hace que no bailas?.

2.- ¿Cúanto tiempo llevas sin cantar?.

3.- ¿Cúanto tiempo hace que no escuchas a tu silencio interior?.

4.- ¿Cúanto tiempo hace que no oyes contar un cuento?.

No se si a todos los que podemos estar más o menos deprimidos por la situación nos resultará aplicable esta cura… pero, ¿Qué cuesta intentarlo?

Los tocapelotas, arriba tu optimismo!

Que todo está muy mal ya lo sabemos, que todo va a peor lo podemos presuponer. Lo que no podemos tolerar es que nadie nos diga que no vale la pena hacer nada. No es lo mismo.

La revista de publicidad Control editó hace una semanas un especial optimismo. Desde aquí los felicito por ello y me sumo al lado de la humanidad que ve el vaso medio lleno.

Dice Emilio Duró que no te rodees de gente negativa, y también lo dicen otros muchos. Si te pegas a alguien negativo, te negativizas.

No planteo el positivismo como un placebo que transmita falsa ilusión. Planteo un positivismo que nos haga ver las oportunidades y que nos exija para sacar lo mejor de nosotros mismos.

Atrás quedaron los tiempos en que los martes por la tarde había spa y jueves por la mañana había golf . Ahora son los tiempos que nos exigen, los que necesitan sacar lo mejor de cada uno. Ya no vale dejarse llevar por la corriente de éxito a la que tan injustamente se han subido los que no lo merecían.

Pero llega un momento, con lo jodido que está el mundo, en que el positivismo te da la energía necesaria no sólo para sobrellevar todo esto, sino para salir adelante dignamente. Y siempre llega el tocapelotas de turno, el agorero apocalíptico con su mensaje: “esto es el final”, “no podremos salir adelante”, “qué va a ser de mí”… Lo reconozco, una vez fui uno de esos, fui un tocapelotas.

Pero ahora me apunto a dejar a los tocapelotas a un lado, y a rodearme de gente activa, emprendedora e ilusionada.

Y si no hay final de Champions española, pues tampoco pasa nada.