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8 tips sobre introspección y marca personal, por @FranSegarraB

El proceso de introspección es fundamental para tu marca personal. Aquí tienes unos tips que te pueden ayudar a conocer la parte más importante de un proceso de personal branding: la parte introspectiva.

1 – Revisa tus logros.

A veces olvidamos que hemos conseguido cosas, recuerda aquello que has conseguido y revisa cómo lo has conseguido.

2 – Revisa tus errores.

Estamos en una sociedad en la que nos está prohibido fallar. Pero fallar es bueno. Recuerda tus errores y apunta los aprendizajes que has extraído de ellos.

3 – Detecta tus valores.

Los valores son aquello en lo que se fundamentan nuestras creencias más profundas. Detecta los valores que rigen tu comportamiento para conocerte con más profundidad.

4 – Sueña.

Deja volar tu imaginación y define quién quieres ser. ¿Cuál es tu visión? ¿Por qué quieres ser recordado?

5 – Visualiza lo que te apasiona.

Encuentra aquello que te apasiona, pero no lo pienses solamente, escríbelo. Déjalo en un lugar bien visible, que lo veas todos los días y que recuerdes porque estás trabajando.

6 – Otorga a tu pasión una forma real.

Si tu sueño es ser futbolista, pero tu edad ronda los 30, puede que resulte un fracaso intentar ser un jugador de primera división. Pero si te apasiona el mundo del futbol, mira de qué manera, dentro de tus opciones reales, puedes participar en él… ¿Abrir un blog de futbol? ¿Empezar tu carrera como entrenador? ¿Participar en alguna revista especializada? ¿Crear una marca personal de referencia en este sector? Seguro que encuentras alguna modalidad de tu sueño que sea alcanzable.

7 – Marca Personal es un proyecto a largo plazo.

No es una receta mágica, es un trabajo a largo plazo para gestionar tu carrera con esta perspectiva. Empezar por conocerte más en profundidad te dará la llave para una correcta gestión de tu proyecto de vida.

8 – Ordena tus ideas.

Para darles un sentido. Crea a partir de ellas un proceso continuo que haga que estas se vuelvan proyectos con objetivos reales, alcanzables y medibles. En definitiva de lo que se trata es de ordenar esas ideas y proyectos que tienes en mente para trazar un camino que los lleve a la realidad.

 

Llevando a cabo un proceso de marca personal, vas a trabajar en ti mismo y vas a descubrir cosas de ti que desconocías (introspección). Tanto en el ámbito personal (capacidades en ti que no sabías, formarte en aspectos, ver que eres capaz de hacer cosas que nunca te habías atrevido a hacer…) como en el profesional (descubrir nuevas oportunidades de negocio) así como conocer a gente que te enriquecerá i impulsará a alcanzar tus objetivos.

Imagen: Unsplash: Gerome Viavant

Personal Branding, el arte de invertir en ti (30). ¿Tienes espíritu emprendedor?

El gran error que cometen a menudo muchos head hunters es que contratan emprendedores y no espíritu emprendedor. Y hay una gran diferencia. Yo puedo manifestar que soy emprendedor. Y también que soy guapo. Pero la realidad es la que es, y a veces, del dicho al hecho hay un trecho.

Hace un par de semanas leí un excelente artículo aparecido en HBR, en que el consultor Chris Smith alerta de la gran diferencia entre lo que aparece sobre nosotros y lo que nosotros manifestamos. Pero Smith se centra en su experiencia como consultor y head hunter.

Hoy prefiero apuntar algunas claves que podrían configurar el espíritu emprendedor. Muchas son puro sentido común, aquí están:

  • Foto: Pinterest

    Estar dispuesto a fracasar. Nuestra cultura latina entiende el fracaso como un tabú, como un punto final. Si alguien tuvo un negocio fallido, será difícil que bancos, business angels o inversores privados confíen en esa misma persona para un nuevo proyecto. No se dan cuenta de lo mucho que ha aprendido gracias a su fracaso. Tiene una experiencia excelente, que le advertirá de peligros conocidos cuando emprenda de nuevo.

  • Estar dispuesto a triunfar. Puede parecer una obviedad, pero no todo el mundo está preparado para gestionar el éxito con eficacia. Y si no que se lo pregunten a tantas empresas, grupos musicales y equipos deportivos que se han desmontado apenas han llegado a la cima. Se necesita una buena dosis de autoconfianza, haber soñado o visualizado un camino inexplorado, una ruta hacia un caladero lleno de peces.
  • Olvidarte de la mitad de tu DAFO. El análisis de debilidades-amenazas-fortalezas-oportunidades (también conocido como SWOT o FODA) no tiene que convertirse en una terapia empresarial para arreglar desperfectos. Hay que “venirse arriba” con las fortalezas y oportunidades. Ese el el camino. Cuando estemos en marcha, ya nos preocuparemos de las amenazas. Y las debilidades, ni tocarlas, son las que nos diferencian de un robot, las que nos humanizan.
  • Estar dispuesto a “currar”. El esfuerzo es un denominador común de todas las personas con espíritu emprendedor. Sin esfuerzo puedes llegar arriba si eres un especulador (en el peor sentido), un estafador o alguien que trafica con influencias. Pero la mayor parte de seres humanos está dispuesta a asumir que habrá que trabajar duro para levantar un proyecto, una idea, un negocio. Y aquí no se trata de trabajar 12 horas diarias, no es un problema de cantidad, sino de intensidad. El espíritu emprendedor no descansa los sábados ni domingos. Puedes estar paseando, corriendo o viendo un partido de básket y de repente -zas- , te llega una idea, una inspiración que no puedes dejar de anotar con urgencia en un papel o en tu smartphone.
  • Tener una mente abierta. Aunque quieras ser fiel a una idea, la idea de la que surge el proyecto, el negocio, necesitas entender que todo cambia y que a veces hay que ser flexible a los procesos que requieren virar la nave. El proyecto inicial de Soymimarca estaba dirigido a reforzar el branding personal de los estudiantes universitarios, un colectivo muy necesitado de estrategia personal. Al reunir a algunos grupos de estudiantes nos dimos cuenta que el proyecto funcionaría muy bien como ONG, pero no como negocio.
  • Estar apasionadamente enamorado del proyecto. Solo así se entiende que tantas personas con espíritu emprendedor pasen horas y horas trabajando 24x7x12 sin pestañear. Las endorfinas se encargan de mantener la vela encendida, en algo que va más allá del interés personal, el dinero o la idea del éxito: es la pasión por el proyecto, un impulso parecido al de dos personas locamente enamoradas.
  • Tener sobre la mesa un Business Plan. Puede parecer un trámite administrativo, pero el Business Plan es más útil de lo que parece, ya que obliga a fijar objetivos, estrategias, costes, previsiones de ingresos y a disponer de herramientas de evaluación continua. Es posible que al cabo de un año el BP ya no sirva, que el contexto haya cambiado. No hay problema, se hace otro.
  • Tener los ojos muy abiertos. Mostrar inquietud, estar permanentemente dispuesto a aprender cosas nuevas. Saber distinguir el grano de la paja. Aquí no se trata solo de lo que hemos aprendido mediante la educación, sino de seleccionar entre los miles de mensajes que pasan cada día por delante nuestro cuáles nos pueden ser verdaderamente útiles. No es fácil, requiere práctica y mucha voluntad.
  • Pensar a lo grande. A veces los árboles no nos dejan ver que el bosque es muy grande y está lleno de oportunidades. En este punto vale la pena hacerse la pregunta: Lo que yo haga ¿ayudará a cambiar el mundo? ¿contribuirá a mejorar la economía de mi área geográfica? ¿conseguirá salvar vidas o mejorarlas?. A veces puede costar el mismo esfuerzo poner en marcha un proyecto para 5.000 que otro para 3  millones de personas. Muchos de los negocios que han tenido éxito en los últimos años se basaban en precios de venta y márgenes muy bajos pero pensando en mercados muy grandes. Mirad si no el caso de la app Angry Birds; es lo que se conoce como “the long tail“.
  • Estar dispuesto a conocer a gente nueva. Algunos prefieren el término networking, pero al final se trata de vencer la pereza de asistir a actos, intercambiar tarjetas, buscar personas en las RRSS… Sin público no somos nadie, y aunque una parte de los contactos se acercará a nosotros si creamos buenos contenidos, al resto hay que ir a buscarlo. Tirar la red es la acción, pero antes hay que asegurarse que el caladero tiene los “peces” que buscamos.
  • Ser constante, tener paciencia. Suelo repetir que Roma no se construyó en un día. Un proyecto que cuaje requiere tiempo, pero sobre todo requiere constancia, perseverancia. Quien la sigue la consigue, dicen, así que vale la pena marcarse rutinas, disciplinas que nos ayuden a superar los pequeños obstáculos del camino. Llevar una buena brújula siempre nos ayudará a llegar a buen puerto.

Si tienes espíritu emprendedor estoy seguro de que apuntarías alguna clave más. Te invito a hacerlo, será un placer completar esta bitácora.

¿De qué estás hecho tú?

De compromiso, de sacrificio, de lucha, de perseverancia….¿Te has preguntado de qué estas hecho? A veces deberíamos hacer un alto en el camino para reflexionar sobre nuestra auténtica esencia. Recordar aquellos indicadores de paso que han sido claves en nuestro camino, o que todavía lo son. Esos valores grabados a fuego en lo más profundo de nuestro ser que nos acompañan toda nuestra vida, y dan sentido y autenticidad a nuestra marca personal.

“Estoy hecho de deporte”. Este es el título de la inspiradora campaña de la marca deportiva ASICS. Una campaña que ensalza los valores del deporte y que apela al esfuerzo y al sacrifico que supone una carrera deportiva. Un vídeo que pone en evidencia la importancia de los valores, ya sea en el deporte o en la vida misma.

[youtube]http://youtu.be/lRaZdVYpJY8[/youtube]

Personal branding, el arte de invertir en ti (7). ¿Tienes visiones?

Visión y marca personal: sin destino no hay hoja de ruta posible

En branding personal, no hace falta ser visionario para tener una visión. Tu puedes tener una. O varias.

Bill Gates. Fuente: Flickr CC

Uno de los ejercicios complejos en una estrategia personal es tratar de definir una visión a largo plazo. Es un ejercicio de proyectiva, de creación de escenarios, y tiene mucho que ver con la consecución de un sueño, de un objetivo difícil pero alcanzable con esfuerzo, pasión, creatividad y disciplina.

Un buen ejemplo de visión lo tendríamos en Bill Gates, fundador de Microsoft, quien imaginó en su juventud que todos los hogares podrían disponer de un ordenador. En su momento, ese sueño podía rozar la obscenidad, ya que los ordenadores existentes en el momento de formular la visión ocupaban el tamaño de una habitación y su coste los hacía reservados para grandes corporaciones, universidades y el estamento militar.

Un ejemplo coetáneo al anterior es la visión del desaparecido fundador de Apple, Steve Jobs, quien soñó con la posibilidad de que cualquier personal sin conocimientos de informática pudiera manejar un ordenador. Esa fue la antesala del Macintosh.

Lo cierto es que sin una visión es difícil llevar a cabo una planificación estratégica personal eficaz, ya que la visión es un destino, y sin destino no hay hoja de ruta posible.

Un dibujo mental

Redactar la visión es una tarea más fácil si somos capaces de hacer trabajar al lado derecho de nuestro cerebro haciendo un dibujo, aunque sea mental. En ese dibujo tenemos que imaginar por qué queremos ser reconocidos en 10 o 15 años. Si unos capítulos atrás hablábamos de gestionar nuestra fama (en pasado), aquí hablamos de planificar nuestra fama (futuro).

Esfuerzo, pasión, creatividad y disciplina

No vale decir “quiero ser el mejor”, hay que currárselo un poco más y aplicar también pasión (sin ella no somos personas), creatividad (sin ella seremos uno más) y finalmente hemos de ser disciplinados en el camino para llegar. Por ejemplo:

En diez años, quiero ser un referente de innovación en el campo del desarrollo personal en los países de habla hispana.

Ahora te toca a ti.

¿Por qué unas personas tienen éxito y otras no?

¿Eres un fuera de serie? ¿Por qué unas personas tienen éxito y otras no?

La segunda es una pregunta difícil de contestar. Y no, el talento no es la respuesta. Lo descubrí hace dos años, cuando Linda Reichard me prestó el libro “Outliers” (Fueras de Serie) de Malcom Gladwell. Mi idea preconcebida sobre el talento -compartida por casi todo el mundo- se vino abajo.

Leo en El País (y coincido):

¿Qué diferencia a quienes hacen algo especial en la vida de quienes no lo hacen? Fueras de serie explora las curiosas historias de los grandes jugadores de fútbol; bucea en la peculiar infancia de Bill Gates; busca qué convirtió a los Beatles en el mejor grupo de rock; y se pregunta qué distingue a los pilotos que estrellan aviones de los que no. A través de su viaje por el mundo de los «fueras de serie», los mejores, los más brillantes y famosos, nos convence de que nuestro modo de pensar en el éxito es erróneo.

Prestamos demasiada atención al aspecto de estas personas, y muy poca al lugar de donde vienen, es decir, a su cultura, su familia, su generación y a las singularidades de su educación. Brillante y entretenido, Fueras de serie es toda una referencia que al mismo tiempo iluminará y hará disfrutar.

La semana pasada mi post “Adiós talento. Hola esfuerzo, hola pasión” desató no pocas críticas en las redes sociales. NADIE admite la inexistencia del talento (corrijo, mi amigo el sherpa Andrés Pérez Ortega tampoco cree en “eso”), pero todo el mundo admite que sin esfuerzo, pasión, contactos y suerte no se llega a ninguna parte. Aunque el libro no sea nuevo, os recomiendo de corazón su lectura, que no deja indiferente.

¿Te vas a dejar engullir por la crisis?

No se si será casualidad o que la situación está realmente peor de lo que parece pero cada vez con mayor frecuencia me encuentro personas que están en situación de búsqueda activa de trabajo, que están en el paro. Hay colectivos que parecen estar especialmente tocados como los arquitectos y otros algo menos pero recibo avisos de casi todos los sectores y me da que pensar.

Bastantes de mis contactos que están a pleno, medio o bajo gas profesionalmente hablando dejan entrever signos de preocupación por lo que pueda pasar a muy corto plazo, según la mayoría a partir de las elecciones vendrá lo que tenga que venir y parece que no será muy bueno.
Las actitudes inmediatas de los dos grupos que acabo de definir son sin embargo dispares. Los primeros, que están en el paro y por ello ya son sufridores en propia carne, se ven en la necesidad de hacer algo para encontrar lo más rápidamente posible un empleo, poder decir que todo ha sido un susto fenomenal y que por suerte ha vuelto  a salir el sol. Los segundos esperan a verlas venir y se mueven con tiento absoluto con miedo de despertar alguna fuerza oculta que actúe en su contra.
La búsqueda por lo general es apresurada y comienza por una entrada en tromba en las redes sociales sobre todo las profesionales, llenando perfiles, escribiendo currícula apresuradamente y buscando cuantos más contactos mejor.
Los que trabajan no tienen tiempo y me cuentan que cuando lo necesiten ya se pondrán a hacer algo, así de simple y así de indefinido.
Tengo la sensación y así se lo doy a entender a los que tienen ganas de escuchar que se están dando muchos palos de ciego.
De esta saldremos, esto lo tengo muy claro, pero el futuro será algo distinto de lo que hemos vivido hasta ahora. Se está poniendo fin a la época de las certitudes en el terreno laboral y profesional, lo que parecía intocable se está poniendo en tela de juicio, los funcionarios , adalides del empleo seguro, comienzan a ver las garras del paro arañar cada vez más cerca para pones sólo un ejemplo fácil. El trabajo fijo y de por vida se está acabando y esta afirmación que hasta hace poco parecía un tópico prospectivo se está convirtiendo en una evidencia.
Los que lean la realidad con los ojos del viejo paradigma sufrirán y se darán de bruces mil y una veces hasta que decidan abrir los ojos y aquellos que se muestren abiertos a las exigencias de la nueva realidad deberán trabajar duro pero estarán mejor posicionados y se ahorrarán un dolor estéril.
El futuro que se nos viene encima estará marcado por los proyectos personales, por lo que cada cual decida hacer con su vida y por supuesto con su profesión. Estamos abocados a vivir en un mundo de profesionales independientes en función de lo que ofrezcan y de cómo lo hagan encontrarán clientes individuales o empresas que les contratarán. Y la relación será, en todo caso temporal, en función de las necesidades y de cada situación. Trabajaremos por proyecto.
Tanto los que ahora están en el paro como los que sufren porque no ven el futuro claro tienen la oportunidad de convertirse en el profesional del futuro descubriendo en su interior qué es lo que les apasiona, qué es lo le permite ser felices y escribiendo su propio proyecto personal que les permitirá dejar huella, ser reconocidos como la opción proferente y ser los elegidos.
Si tú, querido lector, aun no has empezado ponte manos a la obra y no te dejes engullir por la crisis. Apúntate al carro de los ganadores, te lo mereces.
Y por supuesto puedes contar con nosotros.
Jordi Collell / Coach y Asesor de marca personal

Las 8 virtudes de la marca personal

Todo veneno tiene su antídoto, aunque para evitar males mayores es más práctico estar siempre alerta para eludir el peligro.  Para prevenir que los vicios tomen por asalto nuestra marca personal lo mejor es mantener una actitud virtuosa. Es fácil, es barato, es seguro y nos pone más a tiro conseguir el objetivo número uno de nuestra marca que es, ni más ni menos, ser la opción preferente, ser los elegidos.

Consistencia: Mantener el timón con un rumbo definido.  No dar bandazos, saber explicar el por qué de lo que hacemos.

Nos ayudará el tener claros nuestra misión, visión y valores.

Humildad: No somos los reyes del mambo. Apreciemos las aportaciones de los demás y considerémoslas una aportación positiva y un regalo.

Dejemos de compararnos  con los demás, tomemos consciencia de nuestras limitaciones y abrámonos a la ayuda. Si pedimos seguro que se nos dará, haced la prueba.

Generosidad: Se trata de dar y de devolver. Acabaremos recibiendo con creces.

Devolvamos favores, agradezcamos las recomendaciones. Si nos retwitean o mencionan  seamos recíprocos y crearemos una onda expansiva de abundancia.

Pasión, compromiso y buen humor: Seamos vehementes, mostremos nuestras ilusiones, pongamos los medios personales para realizarlas y siempre con una sonrisa. Crea efecto llamada.

Pensar en grande,  apuntar alto y buscar los medios a nuestro alcance para ir avanzando nos ayudará en este cometido.

Proactividad: Se trata de que estemos atentos  a lo que pasa a nuestro alrededor para anticiparnos a los acontecimientos. Nuestra marca será un referente.

Tomemos un poco, muy poco, de tiempo para contemplar nuestra marca como  si fuéramos un observador externo. Preguntemos a los demás. Informémonos sobre lo que pasa y lo que pasará. Y, siempre, actuemos.

Creatividad: Podemos cambiar las cosas, podemos hacer cosas nuevas, ¿a qué esperamos?

Una propuesta nueva, un artículo inédito, un pensamiento innovador a la semana es un reto fácil de conseguir y de superar. ¿Qué perdemos en intentarlo?

Visibilidad: Recordemos que nuestra marca es un iceberg. Hagamos quela punta brille.

Redes Sociales, blog, twits. Conferencias, artículos cursos. Eventos, reuniones de amigos, tertulias. Todo vale y además divierte.

Buenas maneras: Imagen que proyectamos, lenguaje no verbal que utilizamos y como nos expresamos. Así nos ven, así nos mostramos.

¿Proyectamos a través de nuestra imagen los valores de nuestra marca personal? Cuando hablamos, ¿transmitimos eficazmente lo que queremos decir? ¿Nuestros gestos nos acompañan?

Los profesionales de la marca personal te ayudamos a poner en práctica las Ocho Virtudes de Tu Marca Personal. Sólo tienes que confiar en nosotros.

Jordi Collell / asesor de marca personal

Los 7 pecados capitales de la marca personal

A sabiendas o no una marca personal puede apartarse de las buenas prácticas. Los resultados de esta situación son generalmente malos para la salud tanto física como espiritual. En este post indico siete prácticas que apartan a una marca del buen camino y que es conveniente conocer para evitar o enmendar. Os invito a que me ayudéis a ampliar la lista.

Soberbia: Cuando proyectas a través de tu marca que eres superior a los demás, menospreciándoles. Incapacidad para reconocer el talento ajeno.

Una actitud de marca que se apoya en la soberbia acaba recibiendo como pago la ignorancia y el descrédito por parte de su audiencia. Es una buena vía para convertirse en spam.

Invisibilidad: Si no te ven no existes. Ojos que no ven marca que se muere.

Más claro el agua.

Avaricia: Dar poco y pedir mucho, no tener reciprocidad. No devolver favores, recomendaciones, retwiteos son sus manifestaciones básicas.

Pillar al avaricioso cuesta poco tiempo y acaba por ser ignorado.

Envidia: Cuando la misión implícita o explícita  de la marca es hundir a los demás.

Al final se pierde la credibilidad.

Reactividad: No tomar la iniciativa, actuar a remolque de los acontecimientos.

El riesgo es que sean las circunstancias las que impongan el camino a seguir y la marca sea un mero títere.

Falta de creatividad: No tener propuestas propias de valor, basarse siempre en opiniones y propuestas ajenas.

La marca que no crea  y que solo difunde contenidos ajenos se convierte en un rumor.

Apatía (falta de pasión): Huir del compromiso, no promover el cambio, no buscar y proclamar el sentido de las cosas que hacemos.

La pasión es la esencia de la marca. Cuando falta o no se transmite de manera eficaz la marca desaparece de la mirada de la audiencia y muere.

Si te das cuenta de que tu marca personal está entrando por alguno de estos derroteros actúa y por supuesto cuenta con nosotros.

Jordi Collell / asesor de marca personal

El cliente ya no es el rey

El rey eres tú

El rey eres tú. De tu formación, tu motivación, y del auto conocimiento y auto estima dependerá que seas, el mejor vendedor del mundo.

No sé si habéis leído el libro de Og MandinoEl mejor vendedor del mundo”. En su revelador contenido, un maestro revela a su discípulo el secreto mejor guardado del mundo.

No voy a desvelar para que no tengáis más remedio que leerlo y disfrutarlo.

La historia del propio Og Mandino es una historia de superación. Al terminar sus estudios ingresó en el ejército, llegando a participar en la 2GM como piloto de combate. A su regreso se empleó como vendedor de seguros, pero fracasó, se dio a la bebida, se arruinó y perdió a su familia. Todo un drama de posguerra bastante actual si miramos a nuestro entorno. ¿os suena?

Cuando más bajo cayó, y más en el fondo estaba, un libro de autoayuda cayó en sus manos y cambió su vida: “Éxito a través de la Actitud Mental Positiva”

Al cabo de unos años Og Mandino, fue un escritor de éxito y llegó hasta el pasillo de la fama de la Asociación de Oradores Nacionales (National Speakers Association).

Sin embargo quiero volver a la peligrosa afirmación del título de este post para puntualizar y desarrollar el porqué de la misma.

Pensamos demasiado en los demás y muy poco en nosotros mismos

A veces pensamos demasiado en los demás y muy poco en nosotros mismos. Actuamos como avatares de marca ajena, generamos comportamientos hacia los clientes que la empresa espera de nosotros o los propios clientes esperan que cumplamos. Y afirmo con rotundidad que estos comportamientos no hacen mucho bien sobre nuestra marca personal.

El buen vendedor, el mágico vendedor, el más grande del mundo, es aquel se siente como una criatura única, que vive cada día como si fuera el último de su existencia, si se siente de bajón revisará sus metas. Optimismo, pasión, generosidad y caridad, fidelidad a sí mismo.

El mejor vendedor del mundo es aquél que vende su marca mejor que nadie. Es el mejor vendedor del mundo de sí mismo, lo demás vendrá sólo.

No sigas buscando fuera, lo mejor está en ti.

Valores personales y marca personal, por @guillemrecolons

¿Por qué las personas somos felices cuando hacemos lo que nos gusta y nos sentimos mal al hacer algo que va contra nuestros principios?

Porque afecta directa o indirectamente con nuestros criterios de valoración, nuestros valores (no confundir con creencias).

Si valoramos la disciplina, estaremos a gusto con aquellas actividades que incluyan un código de conducta rígido y ordenado (el ejército, por ejemplo). En cambio, si en esas condiciones nos obligan a desarrollar actividades creativas nos llegará la frustración.

A menudo, existen valores contrapuestos, como disciplina y creatividad, pero hay personas que pueden abrazarlos sin problemas.

Aquí listamos algunos valores positivos que desde soymimarca creemos que son los más relevantes: Respeto, Honestidad, Amor, Éxito, Diversión, Intimidad, Contribución, Creatividad, Justicia, Reconocimiento, Privacidad, Integridad, Disciplina, Seguridad, Paz, Aventura, Poder, Pasión, Salud, Confort, Responsabilidad, Mejora continua, Familia, Esfuerzo, Mérito.

Por supuesto, también existen valores negativos, como los celos, el temor, la humillación, la depresión

A la jerarquía de valores la llamamos escala de valores. Creamos nuestro “top 5”.

Si nos marcamos un objetivo en nuestra vida, en nuestro trabajo, en nuestro entorno, y no tenemos en cuenta nuestros valores, entraremos en un conflicto interno que creará un freno para llegar al éxito.

También es importante evitar los conflictos de valores, como tratar de ayudar a un pariente saltándonos normas cívicas. A veces, ciertos valores actúan como pantalla, como el éxito o el ansia de poder, que pueden desequilibrar otros aspectos de nuestra vida como nuestras relaciones personales

Nuestros valores están al frente de nuestra marca personal, y marcan nuestro comportamiento. Por eso es tan importante identificarlos, ordenarlos por prioridades y ser consecuentes. Por ejemplo, una persona que valore su intimidad y privacidad no debe ser forzada a exponer públicamente aspectos interiores de su vida. Una persona que valore la seguridad y la paz podría pensar en dedicarse al orden público.

Fotografía: shutterstock.com