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Algunas ventajas del networking offline, por @guillemrecolons

Despegarse de la pantalla del ordenador, salir de casa o de la oficina para asistir a eventos, leer libros, ver películas o dar charlas puede considerarse aburrido o políticamente incorrecto en plena era 2.0, pero creedme, es fantástico.

Y no es que yo pase muchas horas frente a la pantalla, pero me gustaría que fueran menos. Lo cierto es que ahí fuera hay un mundo. Ayer por la mañana, preparando una conferencia, comentábamos entre socios el poder del networking offline comparado con el online. No somos muy de “las diez ventajas” y todo eso, pero sin números mágicos dejadme exponer qué tiene el offline que no tiene (aún) el online:

  • Romper la sensación de aislamiento que produce estar unas horas o toda la jornada frente al ordenador. No hay skipe que sustituya un buen abrazo o un buen apretón de manos.
  • Tomar una cerveza con un amigo, un cliente, un colaborador. Eso aún no existe en la red.
  • Intercambiar tarjetas de papel. Puede parecer poco ecológico, pero yo todavía conservo tarjetas de los años 80. Posiblemente no sean vigentes, pero es como recordar un álbum de fotos, estimula la memoria y puede provocar un deseo de búsqueda de alguien que nos dejó huella.
  • Poner cara y voz a personas cuyos perfiles son fotos de la 1ª comunión. ¿Os imaginas ponerle cara a un geek (friki digital)?
  • Las emociones, los sentidos, se transmiten de una forma más eficaz “en vivo”. La suma del lenguaje verbal y el no verbal da un resultado completo, que unido a olores, sensaciones táctiles, se convierte en casi perfecto.
  • La posibilidad de poder distinguir entre amigos, conocidos y saludados -parafraseando a Josep Pla-, es mayor en la calle que en la red, donde recibimos peticiones de amistad de personas a las que no conocemos de nada. Reivindico ese tratamiento diferenciado. No es lo mismo un vecino de tres puertas más allá que alguien que fue pareja de juventud o que un cliente. Nuestra marca personal se activa para sacar a relucir el camaleón que llevamos dentro.
  • Compartir información es más fácil. Si tengo un problema informático lo puedo resolver en un foro online. Pero los que hemos nacido antes del 2000 preferimos que nos lo cuente alguien delante nuestro y que nos diga qué botones hay que tocar. Quizás la realidad aumentada cambiará alguno de estos aspectos, pero a principios de 2011 aún no veo que esta tecnología se aplique de manera masiva.
  • El valor cualitativo de un encuentro presencial es mayor, ya que intervienen en él los 5 sentidos y echamos las máscaras fuera. No hay fotos de 1ª comunión, nuestra cara es la real, nuestros gestos hablan de nosotros. Es posible que asistiendo a una conferencia conozcamos a 10 personas, muchas menos de las que posiblemente leerán este post, pero su valor será mayor.
  • Para resumir os diré que, en persona, las interacciones a menudo crean un entorno más favorable.

Por supuesto, no hay nada de malo en continuar nuestro networking online; las métricas siempre son interesantes. Pero de vez en cuando, y hoy es un día para hacerlo, hay que reivindicar apretones de manos como el de mi socio Ignasi, que te deja la mano inutilizable durante 10 minutos, una auténtica sensación “offline”.

Como nuestra marca personal enriquece nuestras funciones o como sacar las ojeras de los departamentos de RRHH

Decimos muchas veces que el papel de los departamentos de recursos humanos tiene que cambiar comenzando por su nombre que suena a atávico. Nuestro amigo Andrés Pérez Ortega nos lo recuerda  siempre que encuentra una ocasión propicia y hace bien, no sea que nos olvidemos.

El futuro  pasará por gestionar las marcas personales de los colaboradores en una relación de cliente proveedor con las empresas y en esta tarea estamos comprometidos aunque hay un camino por recorrer y una tarea pedagógica por delante que si bien puede ser árdua no por ello es menos apasionante.

Durante esta transición muchos profesionales al servicio de sus compañías con  la mente abierta y el espíritu motivado para trabajar y desarrollar su marca personal se encuentran con un corsé que les desorienta: la descripción de funciones.

De la mano de Didier Erwoine, nuestro brillante colega belga, vamos a buscar una solución integradora para solaz de los profesionales comprometidos con su marca personal y siempre en beneficio del talento.

Las descripciones de funciones están ligadas al concepto de competencias que en definitiva no son más que capacidades para movilizar recursos para conseguir un resultado mientras que la marca personal va unida al concepto de talento es la unión de lo que una persona sabe hacer con sus motivaciones más profundas, con su compromiso y con la excelencia. Pierre Miralles decía que si la competencia se define por lo que un individuo sabe hacer, su talento se define por lo que hace mejor que los otros. Las competencias están ligadas a la sustituibilidad de las personas y el talento es un elemento singularizador y por ello diferenciador.

Nos dice Erwoine que el talento no cae del cielo, se trabaja como se talla un diamante. Es por esto que el objetivo de la gestión de competencias y de la formación debería ser no tanto llenar las lagunas como completar o afinar los talentos.

Partiendo de esta base una evolución lógica de la descripción de funciones puede consistir en focalizarse en competencias standard y los talentos particulares de cada persona sin describir forzosamente las tareas al máximo detalle y todo esto nos lleva a entrar en una dinámica basada más en proyectos concretos que en generalidades. Aquí cobra sentido la afirmación de que el puesto de trabajo para toda la visa se ha acabado porque entraremos, de hecho ya vamos por este camino, en una nueva etapa de relación entre la empresa y sus colaboradores.

Las competencias son tangibles mientras que el talento es único. Es muy difícil, por no decir imposible, definir un puesto enumerando talentos de entrada aunque a tiro pasado y con la experiencia de un desempeño  por delante la cosa cambia. De todos modos  tener bien explicados los talentos en un puesto  puede ser muy útil para el trabajador y su responsable pero en cualquier caso beberá ser personal y no reutilizable de una persona a otra.

Y mientras tanto, ¿qué hacemos para conjuntar la marca personal con las descripciones de funciones?

Nuestro amigo Didier Erwoine utiliza una bonita metáfora. Imaginemos que vamos a vivir a una casa. Como todas las viviendas tiene características fijas que son difíciles de modificar como la localización geográfica, la superficie de las habitaciones y su distribución, el espacio exterior…

Lo que haremos antes de entrar a vivir es personalizar esta casa rediseñando sus interiores a través de los muebles, tirando o levantando paredes o realizando otros trabajos de adaptación.

La casa en su estado inicial corresponde a nuestra función y hay un marco bien definido que delimita las funciones: exigencias ligadas al puesto de trabajo, tareas a ejecutar, competencias clave a desarrollar entre otras.

La manera con que rediseñamos nuera casa corresponde a nuestro estilo personal, a nuestra marca a nuestra aportación de talento a aquello a lo que vamos a dar importancia y valor en nuestra función, la imagen que queremos construir y todo aquello que es personal intransferible.

La marca personal permite ir más allá de la descripción de funciones que no es más que una base, un punto de partida, siendo responsabilidad de la persona que ocupa el puesto de trabajo saltarse los límites, redefinir sus contornos, darle sentido y en definitiva poner su toque personal.

De esta manera iremos labrando el futuro hasta que sea imposible volver atrás.

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca