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¿Quién controla tu carrera?

Hace unos días, un interesante post de Víctor Candel  (@jecanpa ) que hablaba de la incompatibilidad entre plan de carrera y contrato mercantil, provocó mi comentario a través de twitter :

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Acto seguido, el amigo Guillem Recolons me lanzó el desafió a hablar del tema en algo más de 140 caracteres.

Todos podemos constatar que el objetivo de la mayoría en los años 60/70 era entrar a trabajar en una “buena empresa” y permanecer en ella durante toda la vida laboral, con plan de carrera o sin él, ya que la existencia de éste no estaba en nuestras manos.

Llegados a la década de los 90 el objetivo de la mayoría era desarrollar nuestra vida laboral en el mismo sector, prosperando en la misma empresa si ésta nos ofrecía un plan de carrera atractivo, o cambiando de empresa, si no existía o no era suficientemente atractivo.

Hoy todo ello es historia, no voy a ser yo quien os descubra como está el mercado laboral.

Lo que sí que os puedo contar es que hoy en día el contrato mercantil es una alternativa en la que las ventajas pueden suplir, y mucho, los inconvenientes.

Los escenarios pueden ser diversos: desde trabajar a dedicación parcial para diferentes empresas que de forma individual no pueden pagar el 100 % de nuestra dedicación, hasta trabajar al 100 % para una sola empresa con la que decidimos colaborar en un proyecto concreto, durante un período de tiempo determinado y finito.

Sea cual sea el escenario, esta modalidad nos permite crear nuestro propio plan de carrera sin estar en manos de las coyunturas que rodean a los contratados laborales de una determinada empresa.

Todo esto debería ser una opción, es decir, nadie debería apuntarse a esta fórmula como imposición, o como alternativa desesperada.

Para conseguir esto será necesario reforzar determinados valores, actitudes, aptitudes, y sobre todo cambiar de visión.

Lo que seguro que te ayudará si optas por esta  es haber tomado consciencia de tu Marca Personal, ya que a partir de este momento será la única marca que te “ampare”.

Para ello siempre será bueno que un profesional en Personal Branding te acompañe, guíe o ayude, porque ya sabes que si el camino lo haces sólo parece que vas más rápido, pero si vas acompañado seguro que llegas más lejos.

Imagen: freepik

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¿Has hecho ya un chequeo a tu carrera profesional?

Todos conocemos a muchos profesionales y directivos que, a pesar de la época de pesimismo en que estamos viviendo, se enorgullecen, y con razón, de lo bien que les está yendo su carrera profesional. En ciertos casos, tuvieron la suerte de estar en el lugar oportuno en el momento oportuno: una buena educación, una formación superior, tal vez un Master, unos idiomas, unos buenos consejos, alguien que les puso el pie en el estribo para su primer trabajo, oportunidades de desarrollo profesional, un mentor o un “padrino”; y todo ello, de manera más razonada o intuitiva. Y así siguen, mientras no surja un obstáculo.

Sin embargo, otros muchos lamentan que su carrera se vea truncada “por las circunstancias” o la “falta de oportunidades”. Algunos inclusive se percatan de la necesidad de volver a empezar, tras una crisis profesional. Otros toman mientras tanto conciencia de las dificultades que existen para reorientar una carrera profesional mientras que siguen “flotando” en sus lamentaciones.

En todo caso todos empiezan a ser conscientes de que, la gestión de su propia carrera se ha desplazado de las organizaciones de las que forman o formaban parte a ellos mismos. De ahí el mensaje que quiero transmitiros en el sentido de que no debemos dejar en terceras personas,  el azar, las circunstancias, la suerte, vuestro futuro profesional.

Cómo podemos saber hasta donde podemos llegar, si poco o nada nos hemos puesto a reflexionar, si no somos conscientes de cuál fue nuestro punto de partida, ni el camino recorrido desde los primeros años de nuestra vida profesional. Muchos directivos y profesionales “de éxito” resultan poco convincentes cuando son interrogados por su “carrera profesional”, y sobre las opciones de futuro, ya que no han hecho más que mirarse al ombligo con lo que su “reflexión” poco les va a servir para una planificación futura en el momento en el que surja cualquier tipo de adversidad.

La planificación debe de empezar en las primeras fases de la trayectoria profesional. Un profesional o directivo de igual forma que debe de cuidar su salud mediante chequeos cada 2 años debería ser capaz también –con esta misma perioricidad- de hacer un chequeo profesional. Para ello es necesario plantearse:

1. Un análisis (diagnóstico) profesional preciso y exhaustivo, tanto de su trayectoria como de su situación actual, destacando los pasos, las responsabilidades asumidas, los logros conseguidos, los errores o fracasos y sus motivos, las competencias, aptitudes, conocimientos, etc. Es importante no ser condescendiente consigo mismo, el retrato final tiene que ser una “fotografía” fiel de la realidad. En definitiva hay que contestarse objetivamente a las preguntas siguientes: ¿Estoy actuando de verdad como gestor de mi propia carrera? ¿En que fase estoy: crecimiento, estancamiento, etc?. ¿Qué puedo o debo hacer para corregir el rumbo?

2. Otro análisis ha de referirse a su empresa actual, las competidoras y al mercado en general. Valore los resultados, la evolución seguida, los proyectos y desarrollos, la imagen que tienen en el mercado. Las cuestiones son: ¿Realmente, he cubierto una etapa?. ¿He conseguido resultados?, ¿Qué es lo previsible que puede ocurrir en los próximos dos años?.

3. Nada conduce tan lejos como una fuerte motivación para conseguir lo que uno quiere. Revisa cuáles han sido las tuyas,  las prioridades que estableciste y honestamente, cuáles son las actuales. Piensa en si sigues motivado y a gusto en tu puesto y empresa actuales. No olvides considerar tus necesidades y circunstancias personales y familiares. Contéstate a preguntas como: ¿Porqué quiero realmente cambiar?.¿Qué me impide hacerlo?.

4. Fíjate nuevos objetivos a la medida de su ambición, capacidades propias y posibilidades de mercado.  No te olvides de tirar “la piedra lejos” pues los recortes vendrán de todas formas. Al mismo tiempo mantente realista. Intenta no correr el riesgo de quedar definitivamente frustrado y además resentido. Las preguntas son ¿Dónde quiero llegar?, ¿Qué posibilidades de desarrollo tengo en mi actual organización?.

5. Es en este punto, pero no antes, y en función del análisis anterior cuando habrá que empezar a e elaborar o diseñar un Plan con un conjunto de acciones que desarrollarás a corto y a medio plazo. Plan que no tiene que consistir únicamente en transmitir su voluntad de cambio al mercado y que puede pasar por la  adquisición de contenidos formativos, la consolidación de su networking etc.  La cuestión aquí es: ¿Serías capaz de defender y argumentar este plan de acción ante un Head Hunter o ante un especialista en orientación profesional.

Aunque el “valor profesional” y la “suerte” también influyen muchos profesionales se dan cuenta, más adelante que han tomado decisiones erróneas. Muchas de ellas consecuencia de haber tomado decisiones equivocadas y de no haber hecho el esfuerzo de reflexión y análisis necesario.

¿Por qué te quedarías tú en una empresa?

Nos decía ayer nuestro amigo y socio Pau Hortal que hoy saber retener a la gente valiosa ha de ser uno de los hitos de la buena gestión empresarial. ¿Qué necesitamos para poder decir “me quedo”?

En un momento como el actual puede parecer una frivolidad hablar de retener talento con un índice de paro que está por las nubes, digámoslo de entrada. Pero retener no tiene solo un significado físico porque muchas personas ante la imposibilidad, real o no, de largarse optan por aletargarse y este estado de hibernación es también una pérdida de talento en si misma.

Me he puesto a pensar en los motivos que he ido acumulando a lo largo de mi carrera para saber si una empresa me interesaba  y os los resumo:

Si no me siento comprometido con mi trabajo me largo. Necesito compartir la misión, visión y valores de la compañía y disponer de los elementos necesarios que me permitan ser consecuente con ellos, no me gustan las declaraciones de papel mojado.

Quiero sentirme apreciado, valorado y único, si no me largo. Sea a través de un plan de carrera o de por lo menos de una hoja de ruta que me permita evolucionar, crecer profesionalmente y que se reconozca en la organización.

No me conviertas en una máquina o me largo. Tener el grado suficiente de libertad y que se promueva mi creatividad experimentando cosas nuevas y que se valoren mis fracasos como parte integrante del proceso de crecimiento o aprendizaje.

Si me aburro tendré que largarme. Mi antídoto contra el aburrimiento es tener responsabilidades y desafíos que sellen mi compromiso con la empresa y ayudar a crecer a los demás.

Si me consideras un” empleado” no cuentes conmigo. Porque yo soy un profesional que tiene vida propia y quiero desarrollar proyectos con sentido que me permitan aportar lo mejor de mí mismo, crecer profesionalmente y tener una vida personal equilibrada. Yo soy mi marca y estoy a tu servicio porque eres mi mejor opción. Si mi marca no puede evolucionar con la empresa lo hará sin ella.

¿Qué quitáis o añadís? El debate está abierto.

Jordi Collell / asesor de marca personal