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Personal branding, el arte de invertir en ti (37). Bondad

 

La bondad es la segunda cualidad que necesita toda marca personal que quiera ser memorable  y que se define por la orientación  a hacer el bien. El lunes anterior enumeramos las cualidades de una marca y empezamos hablando de la narrabilidad.

La bondad es una tarea fácil porque de entrada la idea de hacer el bien suena a trasnochada, a tópico y a obviedad. ¿Quién en su sano juicio afirmaría que su objetivo vital es hacer lo contrario?

Desde la perspectiva de la gestión de la propia marca la idea de hacer el bien, de la bondad, empieza con uno mismo y va estrechamente unido al concepto de felicidad.

Somos felices cuando encontramos sentido a lo que hacemos, cuando tenemos un estado interior de alegría y de satisfacción, cuando nos planteamos retos y luchamos por conseguirlos. La felicidad muchas veces está en el camino que hemos escogido más que en los logros concretos que hayamos podido conseguir.

El camino hacia la felicidad empieza en el momento en que nos planteamos preguntas del tipo ¿quiénes somos? ¿ hacia dónde vamos? o ¿cómo podemos transformar el mundo?

La respuesta sincera a estas preguntas y la actuación posterior en consecuencia  comenzará a dar a nuestra marca personal , a la huella que dejamos en el corazón de los demás, los primeros colores de bondad.

La bondad de nuestra marca también estará relacionada con la capacidad que tengamos de poner nuestras habilidades y conocimientos, nuestra propuesta de valor, al servicio de los demás para ayudarles a conseguir sus metas.

Si contribuimos a hacer a los demás más felices conseguiremos ser tenidos en cuenta de manera permanente y habremos conseguido nuestro objetivo como marca.

Pero, no lo olvidemos, todo empieza por nosotros y en nuestro interior. Si no somos capaces de escucharnos, de saber trazarnos un camino, de encontrar sentido a lo que hacemos poco podremos aportar a los demás y seremos poco creíbles. ¿Quién se dejaría ayudar por un amargado? ¿quién escogería a un incompetente? porque el camino se demuestra caminando y en esta caso más que en ningún otro.

Es por esto que la gestión de la marca personal empieza por conocernos mejor, por descubrir lo que nos da sentido, por reconocer nuestra propuesta de valor, por identificar a quién podemos ayudar.

Sin bondad, sin esta inclinación a hacer el bien, una marca personal no deja huella y se convierte en una herida para la humanidad. Y lamentablemente la historia nos ha proporcionado algunos casos notorios.

Es mejor pedir perdón que pedir permiso

El pasado domingo se produjo un interesante debate sobre ética y empresa en el rotativo La Vanguardia. Domènec Melé, catedrático de ética empresarial en IESE, apuesta por “una nueva cultura empresarial”, y apunta el caso de la empresa americana AES que ante un conflicto entre valores y beneficios apostó por los valores.

En el otro lado del debate, Antonio González Barros, presidente del grupo Intercom, apuesta por la persona como eje central del debate ético en su artículo “Lo primero es la persona“, donde arranca afirmando que la ética exige considerar que lo más importante son las personas.

Os reflejamos este último artículo de González Barros, donde se apuesta claramente por ética a través de la marca personal.

Guillem Recolons / Personal Branding Strategist / soymimarca

La ética no es un añadido, sino un componente esencial de la empresa. Se concreta en principios y valores que han de guiar la actuación en la actividad empresarial.

He aquí algunos ejemplos en cada uno de nuestros valores:

Pensar en los demás: en 1997, atravesando una situación complicada, el equipo de dirección decidió no cobrar su sueldo unos meses para poder pagar las nóminas de los empleados. El líder de un negocio dejó que su técnico se fuese a otro proyecto diferente, que le ilusionaba más, retrasando el lanzamiento de la web y teniendo dificultades en cubrir su puesto. Una directiva propuso tomarse una excedencia para dedicarse más a su familia y a su proyecto personal. Todo el equipo la apoyó y felicitó por su decisión. En cada venta de una empresa incubada en el grupo se ha gratificado a todo el equipo. En un mal momento de tesorería llegó una propuesta de un anunciante radicado en Gibraltar que quería invertir en publicidad un millón de euros anunciando casinos on line. No se aprobó.

Poner pasión y alegría: varios emprendedores abandonan sus trabajos seguros para incorporarse a un negocio incipiente dentro del grupo. Lo hicieron con una pasión que contagiaba a sus equipos, dedicando una parte importante de su salario a la compra de acciones de su empresa.

Pensar en grande con humildad: el director comercial de Infojobs, cuando la empresa creció, gracias en buena parte a su gestión, aceptó de buen grado que se contratase a un profesional más preparado para la mayor dimensión del proyecto, pasando él a un segundo plano.

Decidir con autonomía aplicando el sentido común: la persona que proyectó las obras de unas nuevas oficinas tuvo pleno poder de decisión sin haber tenido experiencia previa en este tema. Se le dio carta blanca, y respondió a la perfección. Se anima a aplicar la máxima “es mejor pedir perdón que pedir permiso“.