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Inmediatez, frustración y personal branding

Estamos acostumbrados a manejar mucha información. Acudir a un buscador, teclear la palabra o el concepto que buscamos y recibir un alud de resultados es cuestión de segundos. Si tenemos un problema de tipo práctico para solucionarlo nos vamos a un foro y de manera inmediata recibimos con casi total seguridad la respuesta que necesitamos y hasta es posible que esté en formato de video o tutorial para facilitar todavía más las cosas.

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Estamos acostumbrados a la inmediatez y tenemos tendencia a rechazar aquello que no aparezca en un instante.  Diez segundos es media vida, treinta se hacen insoportables y un minuto es una eternidad.

La inmediatez y la gestión de la marca personal son malas compañeras de viaje. Es un principio que tenemos que recordar en bastantes ocasiones a clientes y participantes en talleres, la gestión de la marca personal tiene sus tiempos, requiere incorporar hábitos, conocimientos y cambios personales y esto se consigue a base de invertir esfuerzos y tiempo. Nadie ha dicho nunca que ser el elegido por los demás se consiga tras unos pocos clicks.

La búsqueda  de resultados prácticos inmediatos está relacionado con la cultura del tener y la gestión de la marca personal forma parte de la cultura del ser.  Anteponer el tener al ser es empezar la casa por el tejado.

Las mejoras personales, el reconocimiento por parte de los demás, el convertirse en un experto o incorporar nuevas técnicas para comunicar mejor son el resultado de los cambios que previamente se han realizado en nuestro interior y sin los cuales todo producto resulta efímero e ineficaz.

Saber venderse es uno de los objetivos que recurrentes que se proponen los asistentes a nuestros talleres. Es algo que no se consigue de inmediato porque es el resultado de haber incorporado altas dosis de autoconocimiento, reflexionado sobre lo que se ofrece a los demás, la propuesta de valor, para poder explicar en qué somos diferentes, haber elaborado un mensaje y escogido el público al que lo queremos dirigir.

 Para conseguirlo no existe ningún elixir, ninguna piedra filosofal  ni, por supuesto, ninguna fórmula mágica. Nosotros abrimos puertas y ofrecemos método, la práctica regular y el tiempo se encargan del resto y en cualquier caso para obtener resultados nuevos antes hemos de cambiar. El ser siempre va antes del tener y si esperamos lo contrario lo más seguro es que aparezca la frustración.

Hoy se inician las sesiones presenciales del postgrado en Personal Branding que realizamos con la Facultad de Comunicación de Blanquerna. Durante este curso académico nuestros alumnos se han ido adquiriendo  a través de la plataforma de enseñanza a distancia los conocimientos y las habilidades que les permitirán acompañar a sus clientes con garantía de éxito en la gestión de su marca personal, en su proceso de personal branding. Presentarán trabajos finales de alta calidad, al final se podrán posicionar como expertos para ejercer esta apasionante profesión y lo podremos celebrar todos juntos.

Una vez más la tenacidad, el esfuerzo y el tiempo invertido ofrecen su  recompensa.

La marca personal no se crea ni se destruye, solo se gestiona

 

No se trata de transponer de manera mecánica la ley general de conservación de la energía que enunció Lavoisier, considerado creador de la química moderna, no se trata de esto, lo que quiero remarcar es que la marca personal no es una moda, no es una tendencia ni un impulso pasajero.

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Dejamos huella desde que nacemos, todos y cada uno de nosotros, de manera consciente o no pero las personas que nos rodean, los demás, siempre nos identifican a través de algo y ha sido así a lo largo de la historia de la humanidad. La visión que los demás tienen de nosotros puede corresponderse con lo que realmente somos, nuestra identidad, o no. Así de pronto todos tenemos una zona secreta que solamente cada uno de nosotros conoce y que esconde habilidades, talentos, conocimientos y experiencias que si nosotros no queremos nunca verán la luz.

Gestionar la marca personal es poner en conocimiento de nuestro entorno información suficiente para que lo que este ve de nosotros sea, como mínimo, una imagen fiel de lo que realmente somos. Siempre ha habido personas que han gestionado su marca, que se han ocupado en transmitir correctamente su mensaje para que los demás pudieran captarlo y así convertirse en conocidos, memorables para al final ser los escogidos para una finalidad, tarea o misión concretos.

La gestión de la marca personal, el personal branding, no es una moda pasajera. Con internet y las redes sociales la democratización de la gestión de la propia marca ha venido para quedarse porque la sociedad ha cambiado la manera de ver las cosas y las personas. Antes éramos seres anónimos y la distinción, la marga, era por lo general mal recibida porque indicaba que las cosas no iban por buen camino. Se marcaba a los convictos , a los esclavos y se utilizaban signos distintivos en el vestido para singularizar algunas profesiones , era mejor pues pasar desapercibido. Ahora, si no somos visibles no transmitimos una propuesta de valor y pasamos a ser translúcidos para los demás, estar sin ser visto es la forma más común de no estar.

Nuestra sociedad pide personas comprometidas y decididas en la aportación de valor. La persona, cada uno de nosotros, se ha vuelto más significativa, más relevante e independiente y por ello capaz de trabajar de manera autónoma por lo que la gestión de la marca de cada uno ha pasado a ser una necesidad en aumento.
Invertir en la gestión de la propia marca es pensar en el futuro y prepararse para ayudar a los demás a gestionas su marca personal es una inversión de futuro.
Dentro de pocos días iniciaremos el primer Postgrado en Personal Branding codo a codo con la Facultat de Comunicació Blanquerna de la Universitat Ramón Llull. Si quieres invertir en una profesión de futuro no dejes escapar la oportunidad.