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Y tú, ¿para qué has nacido? – por @xaviroca1

Sí, has leído bien… ¿para qué has nacido? Y te lo estoy escribiendo a ti. Como diría Risto Mejide, no lees hacia otro lado. Me estoy refiriendo a ti ¿sabes por qué demonios estás en este mundo? ¿tienes una ligera idea de qué harás con tu vida?

Llevo muchos años haciendo esta pregunta a numerosas personas. Es una de las preguntas que acostumbro a formular en mis cursos, talleres y conferencias. Ya sean estudiantes adolescentes, universitarios, profesionales liberales, desempleados, empresarios… la mayoría no saben qué responder a mi pregunta. Bien, de hecho yo tampoco se qué contestar cuando me lo pregunto a mí mismo. Y créeme que lo hago a menudo. Y esto que traigo mucho tiempo investigando y documentándome al respeto.

Si eres de los que lo tiene claro, que sabe perfectamente para qué ha nacido, mi más sincera enhorabuena. Cómo decía el psicólogo norteamericano Abraham Maslow (más conocido por su jerarquización de las necesidades humanas en una pirámide) “no te preocupes si no sabes para que has nacido, si no sabes qué quieres hacer con tu vida. Te puedo bien decir que es un logro muy poco habitual”.

Las personas afortunadas que lo han descubierto, la mayoría de ellas lo han hecho por accidente. De repente, se les ha aparecido una oportunidad, una actividad que les ha encantado y en la que se han encontrado como “pez en el agua”. En algunos casos, lo describen como una especie de epifanía, como un momento mágico donde se los ha hecho la luz en medio de las tinieblas. Pero la mayoría no tendremos esta suerte en forma de revelación.

A los que no nos pase, sólo nos queda ir trabajando, ir probando nuevas actividades, nuevas funciones hasta que encontramos realmente la más adecuada a nosotros. A mí, personalmente, más que angustiarme el hecho de no conocer qué pinto en este mundo, me atrae bastante este desconocimiento. Me anima a leer mucho, a probar nuevas disciplinas y a buscar nuevos retos profesionales con cierta frecuencia. De hecho me atraen mucho los retos, aquellas actividades que no conozco mucho. Me gusta probarme en nuevos escenarios y a la vez, me aburren aquellas actividades que ya no son tan nuevas para mí, que ya las sé hacer y podemos decir que tengo un cierto nivel.

Bien, te aconsejo que dediques tiempo a pensar qué haces en este mundo. Que trabajes al descubrir tus talentos, tus motivaciones, aquellas actividades donde puedes tener más éxito, ser más feliz y aportar más valor en la sociedad. Hoy en día hay numerosos test por Internet (algunos gratuitos y otros de pago) que te pueden ayudar en tu autoconocimiento. No obstante, el que te recomiendo mientras vas investigando es que disfrutes del camino. No te centres tanto en el destino y piensa más en cómo estás realizando este viaje. El cómo, es decir, la forma de hacer las cosas, tus valores, es esencial para ir disfrutando de este trayecto mientras vas buscando tu destino, mientras esperas que una epifanía te responda a estas preguntas tan trascendentales.

Si te gusta el cómo haces las cosas, seguro que irás encontrando retos que te acercarán a tu destino. Y llegues o no a descubrir tu papel en el mundo, seguro que disfrutarás del viaje y ayudarás a los demás. Céntrate en el cómo y seguro que encontrarás el qué. Y acabo con la siguiente reflexión.

Dicen que los 2 días más importantes en la vida son el día que naces y el día en que descubres por qué.

Mientras llega este segundo día, esforzado en que todos los días que has vivido, hayan pagado la pena. Por qué como decía Steve Jobs “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”.

Una nueva mente

Esta semana, como la anterior, seguimos sin saber como puede acabar la cosa. Me refiero a la crisis claro. Partamos de la suposición de que al final la cosa acaba peor de lo esperado y nos quedamos todos a dos velas. Nos va a tocar aguantar pero como la vida sigue deberemos cambiar algunos puntos de vista para individualmente darle la vuelta a la tortilla, después ya lo haremos en grupo. Volvamos de nuevo con una de mis obsesiones de los últimos post: el cambio de paradigma.

Una vez tengamos los bolsillos vacíos, el apoyo público sea un bonito recuerdo y estemos solos ante el peligro de manera definitiva posiblemente haya llegado el momento de cambiarnos las gafas, pensar en positivo y pasar a la acción.

Daniel H. Pink escribió hace ya un lustro un libro que yo considero de cabecera. Se trata de Una Nueva Mente que lleva como apostilla “ una fórmula infalible para triunfar en el mundo que se avecina” y define seis competencias esenciales para poder ver  y cambiar con enfoque renovado  la realidad.

1)   Diseño. Se trata de desarrollar la capacidad de crear cosas con sentido, tanto objetos como servicios. Está relacionado directamente con la innovación pero da un claro paso al frente buscando la valores más elevados.

2)   Narración. Hasta ahora hemos desarrollado la habilidad de unir datos objetivos creando argumentos más o menos efectivos para explicar una realidad y convencer a los demás. El nuevo enfoque se basa en llegar al corazón a través de relatos.

3)   Sinfonía. Hasta ahora hemos sacralizado la especialización y el enfoque perdiendo la idea del conjunto. Se trata de adiestrarnos en ver la imagen global de cada situación que nos permita transgredir sus propios límites y unir ideas que en principio pueden parecer dispares y fuera de lugar.

4)   Empatía. El pensamiento lógico, que tan útil nos es y que nos distingue a los seres humanos, por si solo no basta. Necesitamos desarrollar la capacidad de comprender lo que realmente importa a los demás y que nos permite establecer relaciones duraderas.

5)   Juego. No se trata de no tomarse las cosas en serio, sino de una actitud de ver la realidad desde su lado divertido, paradójico, curioso. La vida no es drama sino descubrimiento. Aprendamos a valorar lo que vivimos como si fuera un juego, sin drama.

6)   Sentido. Venimos de la cultura del tener, de la abundancia de todo, sea material o no. La acumulación sin sentido nos ha llevado en parte a la crisis. Preocupémonos del sentido, del propósito de las cosas, en definitiva de ser.

Y por supuesto todos estos puntos son pilares en la gestión de una Marca Personal potente, indispensable para salir del lío en que estamos metidos perdiendo pocas plumas.

¿Y si nos quitan lo bailao? 6 ideas para seguir vivos

Esta semana, como la anterior, seguimos sin saber como puede acabar la cosa. Me refiero a la crisis claro. Partamos de la suposición de que al final la cosa acaba peor de lo esperado y nos quedamos todos a dos velas. Nos va a tocar aguantar pero como la vida sigue deberemos cambiar algunos puntos de vista para individualmente darle la vuelta a la tortilla, después ya lo haremos en grupo. Volvamos de nuevo con una de mis obsesiones de los últimos post: el cambio de paradigma.

Una vez tengamos los bolsillos vacíos, el apoyo público sea un bonito recuerdo y estemos solos ante el peligro de manera definitiva posiblemente haya llegado el momento de cambiarnos las gafas, pensar en positivo y pasar a la acción.

Daniel H. Pink escribió hace ya un lustro un libro que yo considero de cabecera. Se trata de Una Nueva Mente que lleva como apostilla “ una fórmula infalible para triunfar en el mundo que se avecina” y define seis competencias esenciales para poder ver  y cambiar con enfoque renovado  la realidad.

1)   Diseño. Se trata de desarrollar la capacidad de crear cosas con sentido, tanto objetos como servicios. Está relacionado directamente con la innovación pero da un claro paso al frente buscando la valores más elevados.

2)   Narración. Hasta ahora hemos desarrollado la habilidad de unir datos objetivos creando argumentos más o menos efectivos para explicar una realidad y convencer a los demás. El nuevo enfoque se basa en llegar al corazón a través de relatos.

3)   Sinfonía. Hasta ahora hemos sacralizado la especialización y el enfoque perdiendo la idea del conjunto. Se trata de adiestrarnos en ver la imagen global de cada situación que nos permita transgredir sus propios límites y unir ideas que en principio pueden parecer dispares y fuera de lugar.

4)   Empatía. El pensamiento lógico, que tan útil nos es y que nos distingue a los seres humanos, por si solo no basta. Necesitamos desarrollar la capacidad de comprender lo que realmente importa a los demás y que nos permite establecer relaciones duraderas.

5)   Juego. No se trata de no tomarse las cosas en serio, sino de una actitud de ver la realidad desde su lado divertido, paradójico, curioso. La vida no es drama sino descubrimiento. Aprendamos a valorar lo que vivimos como si fuera un juego, sin drama.

6)   Sentido. Venimos de la cultura del tener, de la abundancia de todo, sea material o no. La acumulación sin sentido nos ha llevado en parte a la crisis. Preocupémonos del sentido, del propósito de las cosas, en definitiva de ser.

Y por supuesto todos estos puntos son  pilares en la gestión de una Marca Personal potente, indispensable para salir del lío en que estamos metidos perdiendo pocas plumas.

Jordi Collell / Coach y Asesor de marca personal