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Si padeces yoísmo, no te preocupes: hay antídotos, por @guillemrecolons

Creo que no será necesario definir yoísmo. Uno de los capítulos del cómic de Daniel H. Pink Las aventuras de Johnnie Bunko” lleva por título “It’s not about you” (no se trata de ti). El capítulo hace referencia a que las personas que realmente tienen éxito mejoran sus vidas a base de mejorar las de los demás.

En un artículo reciente, William Arruda, uno de mis autores predilectos en personal branding, hace referencia a que “Personal Branding Is Not About You” y va más allá afirmando que la gestión de marca personal no trata de nuestra promoción personal sino de añadir valor a los demás. Gran coincidencia con Dan Pink.

Por supuesto, eso no significa que en nuestra gestión de marca no tenga cabida el marketing personal, solo faltaría, se trata de una herramienta fundamental. Me parece oportuno recomendar este artículo de Andrés Pérez Ortega para perder el miedo a promocionarnos.

La confusión de branding personal con auto-promoción

Salvo honrosas excepciones el 90% de los profesionales confunde el personal branding con la auto-promoción al más puro estilo de Donald Trump y su enfermizo “yo, yo, yo” (puro yoísmo). Y aquí se produce una decepción, un choque. Muchos piensan que esto de la marca personal es parecido a lanzar un nuevo refresco, pero incluso un nuevo refresco requiere de una fuerte propuesta de valor y un sólido territorio de marca para convertirse en un éxito.

El antídoto

La fórmula mágica para curar el yoísmo y empezar a ofrecer elementos de valor a los demás se llama estrategia personal, y consiste en entender qué necesitan los demás que no están obteniendo de una manera adecuada y cómo podemos proporcionar ese servicio o producto de forma única, relevante, notoria.

Valores y discurso emocional

Seamos francos, casi nadie bebe Coca Cola por su buen sabor y casi nadie se endeuda en plazos imposibles por comprar un Audi o BMW pensando que que es un automóvil mejor que nos demás. El territorio de las marcas es pura emoción, y lo mismo vale para la marca personal. Es genial que seas ingeniero, o médico, pero a menos que añadas una historia personal que te haga mejor profesional y persona serás como los demás ingenieros o demás médicos.

Me pongo pesado con la propuesta de valor, pero si se trata de marcas y no de productos debemos sobrepasar el aspecto funcional para trabajar una promesa que vaya más allá.

Por cierto, si aun no te has apuntado al congreso Personal Branding Lab Day te recuerdo que está al caer, aquí tienes el formulario de inscripción.

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La marca como propuesta de valor, por @guillemrecolons

Con demasiada frecuencia se asocia “marca” a “marketing“, quizás porque la primera sílaba coincide, pero también por una invasión de contenidos en la red llegados de cualquier parte del globo que equiparan el marketing al branding.

No seré yo quien analice las diferencias, hay auténticos expertos en marca muy cerca nuestro, como Antonio Monerris, Antonio Núñez, Ivan Díaz, Andy Stalman y muchos más. Pero quisiera poner el énfasis en un aspecto de la marca que, no por clásico, es menos válido: la marca como propuesta de valor.

Sin  propuesta de valor no hay marca

Dicho de otra manera, sin propuesta de valor no hay marca. Y lo mismo ocurre con la marca personal. Por más marketing que le pongamos a la marca, si no trabajamos la propuesta de valor estaremos promocionando algo sin alma, sin emoción, vendiendo un commodity a bajo precio.

Ya vemos que no se trata un mero tema de sintaxis, hablamos de algo que determinará el grado de atractivo hacia una marca, y consecuentemente hacia sus productos o servicios.

Robert Bean, gran experto en marca, la define como a promise delivered, que prefiero no traducir pero que habla de la marca como una promesa de valor, como algo que uno espera recibir con la experiencia de la marca. El marketing, por su lado, es el conjunto de herramientas que nos ayuda a trasladar esa promesa de marca a un público estudiado y definido a través de productos y servicios, anticipándonos incluso a los deseos de ese consumidor (hoy llamado prosumer).

Lo que necesitamos son clientes

Como apasionado de la gestión de marca personal (personal branding) observo que con demasiada frecuencia priorizamos el medio sobre el mensaje y olvidamos la propuesta de valor, compitiendo por obtener seguidores, likes y recomendaciones y olvidando que lo que realmente necesitamos son clientes. Y los clientes necesitan algo de nosotros: que les hagamos aumentar de valor.

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Inscripción abierta del #PBLabDay 2016, por @jordicollell

Tras el éxito de la primera edición de 2015, este año el concepto central del Personal Branding Lab Day #PBLabDay es:

Acelerando la marca personal

Dicen que lo mejor es enemigo de lo bueno; si la afirmación es correcta en la mayoría de situaciones de la vida, todavía lo es más cuando estamos gestionando nuestra marca personal.

Sé de muchas personas que aun  teniendo una gran propuesta de valor demoran su comunicación a la espera de tener perfectamente acabado el proceso de gestión de su marca personal y mientras tanto siguen siendo invisibles en el mundo. Y ya sabemos que cuando no nos ven no existimos a lo ojos de los demás.

Aunque es cierto que la marca personal necesita tiempo para gestionarse, también lo es que las demoras innecesarias provocan la pérdida de oportunidades.

Para conseguir ser visibles, para exponer al mundo y al público al que nos dirigimos la propuesta de valor no es necesario no es imprescindible tenerlo todo atado y bien atado y así podemos empezar a comunicar desde el momento cero, iniciar el diálogo con la audiencia e ir simultáneamente avanzando en la gestión de la marca personal.

Siguiendo el modelo de las lean start-up

Cuando hablamos de las lean start-up entendemos perfectamente que para comenzar las actividades no es necesario tener un plan de negocio completo con complejos estudios de mercado y proyecciones de resultados a varios años si no que con un lienzo (canvas) de un modelo de negocio para entrar en diálogo con los clientes y con un producto mínimo viable es suficiente porque el resto se irá perfeccionando a través de la práctica y de la co-creación con los clientes. ¿Qué nos impide proceder del mismo modo cuando gestionamos nuestra marca personal?

Las start-up y las personas comparten el privilegio de trabajar en condiciones de incertidumbre extremas. Ambas requieren un modelo de gestión que les permita crecer y consolidarse en un entorno en constante cambio, por lo que tiene poco sentido para ellas que inviertan mucho tiempo en hacer grandes planes, ya que corren el riesgo de llegar al final cuando las oportunidades se hayan desvanecido o haya aparecido un competidor con una propuesta de valor similar que las deje fuera de mercado.

El personal branding, la gestión de la marca personal, dura toda la vida, y nada nos impide tener resultados de inmediato sin perder tiempo tiempo y poniendo acelerador.

En el Personal Branding Lab Day 2016 que se celebrará en Barcelona los días 17 y 18 de junio (una jornada y media) trabajaremos las herramientas y las metodologías que permiten comunicar y buscar resultados rápidos al mismo tiempo que gestionamos nuestra marca personal, sin demoras y sin perder oportunidades intentando alcanzar la perfección.

Te esperamos. Inscríbete en www.personalbrandinglabday.com

Marca personal de gran alcance, por @jordicollell

SANIDAD “Buscamos durante meses a un investigador que supiera mucho de una faceta muy concreta. Dimos con él, pero sorprendido nos dijo que, si no se equivocaba, en Barcelona teníamos uno de los mejores en esa cuestión. Y resultó que era quien trabajaba en el laboratorio de la puerta contigua” La Vanguardia del 18 de marzo de 2016.

La periodista Ana Macpherson iniciaba así una noticia sobre una alianza entre investigadores de la Vall d’Hebrón en Barcelona, nada que despertara mi interés por el contenido pero sí que me interpeló por el fondo de la cuestión: ni más ni menos que la búsqueda de un perfil profesional representa un trabajo de meses y cuando se localiza resulta que estaba en el despacho de al lado. Podemos decir que son cosas que pasan, que siempre tenemos lagunas de información, y qué le vamos a hacer, porque al final todo va bien si acaba bien. En realidad, y sin el más mínimo deseo de crítica hacia la gestión en concreto porque desconozco los detalles, lo que parece ponerse de manifiesto es un acto de ineficacia motivado por falta de información. Estamos en Europa en la segunda década del siglo XXI.

Busca una marca personal de gran alcance

Cuando hablamos de marca personal, de dejar huella nos referimos precisamente a esto, a ser conocidos  a través de nuestra propuesta de valor por el público al que nos dirigirnos, reconocidos entre otros que hacen cosas similares, recordados para cuando se presente la ocasión en que seamos necesarios y finalmente elegidos. Una de mis funciones es divulgar la importancia de gestionar la marca propia de manera profesional, con método para tener resultados potentes y todavía me encuentro con opiniones contrarias aduciendo que lo más importante es ser un buen profesional y que el resto viene por si solo; el resto al que se refieren es precisamente el que los demás se enteren de lo que estamos haciendo y, mucho más importante, de lo que podemos llegar a hacer para solucionar problemas precisamente a estos que llamamos los demás.

¿Tiene sentido que un científico que es bueno en su materia, que publica regularmente artículos en revistas indexadas, gestione su marca personal?  Sí, porque vale la pena que haga una reflexión sobre el alcance que quiere que tenga su propuesta de valor para no centrarse en un público objetivo demasiado reducido que le puede hacer perder oportunidades y también para poder diseñar un plan de comunicación eficiente que le permita ser localizado de manera simple a través de las palabras clave propias de su actividad investigadora. Posiblemente en el caso que nos ocupa si se hubieran dado estas dos características la búsqueda hubiera sido más rápida.

No basta con ser simplemente visible si no que hay que serlo de manera eficaz y con el mayor alcance posible y para que esto sea posible es necesario un buen trabajo de marca personal que permita definir a quien tiene que llegar la propuesta de valor para no perder oportunidades ni tiempo.

No basta con ser simplemente visible si no que hay que serlo de manera eficaz y con el mayor alcance posible y para que esto sea posible es necesario un buen trabajo de marca personal que permita definir a quien tiene que llegar la propuesta de valor para no perder oportunidades ni tiempo.

Imagen: Freepik

No seas tóxico, cuenta sólo lo que sea relevante

Para presentarnos a los demás necesitamos haber trabajado un mensaje que contenga información relevante. Aunque esta afirmación sea una verdad de Perogrullo es importante saber que tiene consecuencias prácticas que afectan a la parte visible de nuestra marca personal.

personalbranding_propuestadevalorTodo mensaje va dirigido a un público objetivo que hemos escogido como receptor y nuestra presentación debe de tener en cuenta este principio. Cuando nos presentamos ya sea en una entrevista de trabajo, en la contraportada de un libro, en una reunión de trabajo, en una cena de amigos o cuando escribimos nuestro perfil en redes sociales no estamos haciendo un acto de exhibicionismo en el que nos desnudamos completamente frente a nuestros interlocutores ni tampoco hacemos un ejercicio de narcisismo para contar lo extremadamente buenos que somos si no que debemos explicar en cada caso aquello que  nuestro público necesita saber de nosotros para valorarnos adecuadamente con la finalidad de que desde este momento cero empecemos a convertirnos en conocidos, reconocidos y relevantes y que podamos a partir de aquí ser los elegidos para, por lo menos, continuar la relación.

Preparar el mensaje significa pensar de manera activa y positiva en la audiencia, en lo que es relevante para ella y sobretodo en el encaje de nuestra propuesta de valor con sus necesidades. Al final nuestro mensaje llegará a su destino si somos capaces de explicar en qué podemos ser útiles y necesarios a nuestros interlocutores que no es ni más ni menos que la materialización de nuestra relevancia.

El mensaje tiene que ser clarificador, tiene que aportar más luces que sombras sobre nosotros por lo debe de valorarse y ponderarse lo que se va a contar para dar a conocer aquello que es relevante para la audiencia sin dejarse en el tintero elementos clave para nuestro posicionamiento. Lo que nos callamos, nuestra zona secreta, debe ser lo imprescindible para no crear confusión y para no perder oportunidades porque en marca personal quien mucho calla mucho yerra.

Algunas veces nos preguntamos si debemos dar a conocer de manera pública y en el primer contacto, sobre todo en redes sociales, información referente a nuestra militancia política, confesión religiosa u orientación sexual. La respuesta siempre tiene que venir ponderada por otra pregunta: ¿manifestarlo, aportará información relevante sobre mi propuesta de valor a mi audiencia? y si vemos que la información que aporta no es relevante puede ser que facilitar la información cree más sobras que luces. En cualquier caso la decisión no debe ser ni producto de la irreflexión ni de un voluntarismo mal entendido porque si decidimos no hablar sobre estos temas no estaremos mintiendo, de ninguna manera, si no que lo pospondremos para la ocasión en que desvelarlos sea realmente relevante. Nuestro es el derecho a contar y nuestro es el riesgo por lo que podemos perdernos por no hacerlo.

Ya hemos iniciado  la nueva edición del Postgrado en Personal Branding que coeditamos Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna   y Soymimarca en el que nuestros alumnos profundizarán en la como elaborar mensajes que sean realmente eficaces. Como es  semipresencial  la organización del programa permite quela matrícula siga abierta hasta final de noviembre. Todavía estás a tiempo.

Imagen CC Search / by Pixbay

Si no te quieres no dejas marca

Me preguntaba este fin de semana por los rasgos que tienen de común las personas a las que acompaño en la gestión de su marca personal si es que había alguno o por el contrario predominaba la diversidad.  Trabajo a lo largo del año con personas muy distintas entre si aunque algunas veces compartan profesión y con cada una de ellas mi misión es ayudarlas a tomar consciencia de cual es el universo que generan a su alrededor, de su singularidad enfrente del resto, de cual es su sueño y su propuesta de valor para poder comunicarlos y acabar siendo las elegidas. Como consultor de marca personal me fijo más en lo que diferencia y me paro poco a reflexionar que tienen en común las personas que me han depositado su confianza. Hoy haré una excepción.

 

personalbranding_autoconocimientoAtreverse a gestionar la marca personal requiere una dosis importante de amor hacia uno mismo y  valor. Quien no se quiera no será capaz tomar consciencia de su marca personal y para quererse es necesario estar en disposición de escuchar el propio corazón, de querer reflexionar, asumir y aceptar que estamos donde estamos con un propósito determinado para cumplir una misión. Y todos tenemos un propósito y una misión aunque a veces falte el valor para identificarlos y actuar en consciencia porque es más fácil dejar que los acontecimientos fluyan y seguir la corriente que hacer que las cosas ocurran. Descubrir lo que nos identifica, lo que nos hace realmente diferentes de los demás, lo que nos da sentido nos embarca en una aventura hacia lo desconocido que de entrada da miedo y como nos decía unos post atrás Yoko Ono lo opuesto al amor es el miedo. Sin valor gana el miedo y pierde la marca personal.

 

El primer paso para dejar huella es atreverse a conocerse en profundidad, aceptarse y actuar en consecuencia para poder ser realmente útil a los demás. Quien no quiera o no pueda aceptar su singularidad y la originalidad de su propuesta de valor no tendrá nada propio y original que transmitir y acabará siendo ignorado. Respetarse, quererse y amarse es imprescindible para ser el elegido.

 

Y esto es lo que tienen en común mis clientes. Están dispuestos a mirar a su interior para ver lo que quieren y acto seguido proyectarse hacia los demás con fuerza y con todos los medios a su alcance para ser conocidos, reconocidos, memorables y elegidos.

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Obsesiónate en que tu propuesta sea de valor

Nuestra marca personal está en función de los demás, es una variable dependiente que por si sola carece de sentido y  si estuviéramos solos dejar huella o no dejarla sería una acción equivalente. Es por esto que siempre insisto hasta el aburrimiento que hemos de tener muy claro cuál es nuestra propuesta de valor, lo que somos o dejemos de ser, nuestros antecedentes, los estudios realizados o lo que sea no sirve para nada, absolutamente para nada, si lo que ofrecemos, si lo que ponemos al servicio de los demás no está alineado con sus necesidades y es que lo que quiere nuestra audiencia, nuestro público objetivo, es una oferta, la nuestra, que sirva para solucionarle problemas, situaciones o cubrir huecos a los que no puede atender, nosotros, si nosotros, importamos poco y esto lo hemos de tener muy claro.

No hay marca sin propuesta de valor

Si nuestra propuesta de valor no está contrastada con nuestra audiencia, si no estamos muy seguros que lo que contamos importa a nuestro público corremos el riesgo de convertirnos en la voz que clama en el desierto y de que nadie  nos vaya  a tener en cuenta porque las personas sólo tenemos en cuenta aquello que realmente nos importa.

Nuestra propuesta de valor se alimenta de nuestros principios fundamentales, de nuestra visión , misión y valores y se transforma en propuestas prácticas, en proyectos, en servicios o en productos que ofrecemos a los demás para que los compren.

Kevin Krejci_Flickr / soymimarcaLa semana pasada animé un taller de herramientas para buscar trabajo a los alumnii de la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales de Blanquerna ( Universitat Ramon Llull) y les comentaba que una propuesta de valor clara nos permite enfocar la búsqueda de trabajo de una manera transversal. En muchas ocasiones nos obsesionamos por trabajar en un lugar concreto, una agencia de publicidad, un despacho de abogados, un estudio de diseño o lo que sea y como somos muchos intentando hacer lo mismo al final alguien se acaba quedando fuera. Lo que importa es poder desarrollar nuestra propuesta, donde se haga es lo de menos y este pequeño cambio de enfoque nos aumenta las posibilidades de éxito hasta casi el infinito. Lo importante, pues,  no es donde se trabaja si no lo que se hace. Si no es en una agencia será en una organización social donde podré trabajar como publicitario, o es que no tiene sentido que un sindicato o un banco, por poner un ejemplo, puedan ser espacios adecuados para poner en la práctica mi propuesta de valor.

Una vez nos hayamos quitado de encima los ojeras que nos limitan el resto vendrá casi por si solo. Un mensaje claro y eficaz y una red de contactos que nos permita hacerlo llegar cuanto más lejos mejor nos garantizará ser escuchados, pero esto ya es harina de otro post.

Foto: LicenciaAtribución CC por Kevin Krejci (Flickr)

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El intolerable error de creerse el centro del mundo

 

Me estoy volviendo intransigente. Puede ser cosa de la edad o quizás sea un ataque de lucidez pero de todos modos mi intransigencia va cada día en aumento. Cada vez soporto menos la mediocridad de la identidad sin contenido de valor, la presencia narcisista en el mundo de las redes sociales y el hacer ruido para hacerse notar.

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Nuestra marca personal y también  nuestra identidad cobra sentido cuando es conocida y reconocida por los demás, cuando logra fijarse en la mente y en el corazón de los que nos rodean y así y sólo así se convierte en memorable y nos convierte en la opción preferente.

La marca personal no está en función de si misma, si no hay alteridad no hay marca porque no existe la posibilidad de dejar huella. Nuestra marca existe porque los demás existen y este es un principio que no debemos olvidar en ningún caso.

Estamos al servicio de los demás y lo manifestamos explicando nuestra propuesta de valor, aquello que podemos hacer para ayudar a los que nos rodean a ser mejores y a tener una existencia de calidad. Sin propuesta de valor no hay nada que comunicar, no hay mensaje y sólo se genera ruido.

El hablar por hablar, la presencia en las redes sociales con la única finalidad de simplemente estar convierte la marca personal en un repositorio de mediocridad que la hace, seguramente,  visible pero también inútil. Para  ser tenidos en cuenta es imprescindible que expliquemos claramente qué somos capaces de aportar y de que manera estamos dispuestos a colaborar para que nuestros interlocutores puedan alcanzar sus objetivos y puedan materializar su visión y su misión.

Pensar en nuestro público objetivo, en las personas a las que nos dirigimos y en cómo nuestra propuesta de valor, nuestras habilidades, nuestras competencias y nuestros talentos pueden ponerse a su servicio es el primer paso para evitar la generación de ruido. Y esto no significa que debamos renunciar a lo que somos ni traicionar nuestros principios y mucho menos rebajar el contenido de nuestra misión y nuestra visión, claro que no, pero si sólo nos miramos el ombligo embelesados en nuestra ficticia integridad sin tener la voluntad de adaptarnos, estamos simplemente muertos.

Una marca personal que se emboba mirándose en el espejo y que no tiene la sensibilidad de impregnarse de las necesidades de los demás, una marca personal que no rezuma humanidad y voluntad de servicio deja de ser marca. Que no se nos olvide.

Diferénciate -ahora o nunca-

 

Estamos viviendo una situación muy compleja a nivel económico general y especialmente en el mercado laboral. Recientemente hemos superado la cifra de 6 millones de parados y el índice de paro supera el 27% a nivel general y el 50% cuando hablamos de jóvenes. También es triste conocer que más de 2 millones de hogares españoles cuentan con todos los integrantes de la unidad familiar en el paro. Además, la perspectiva económica y las predicciones de los expertos no prevén que la situación económica y la del mercado laboral mejore a corto plazo (España nunca ha creado ocupación en épocas de recesión o con crecimiento tan bajos del PIB).

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En este entorno tan complejo, cada vez que una empresa publica una oferta de trabajo, recibe cientos o miles de Curriculums. El problema de les empresas es escoger y gestionar tal cantidad de solicitudes, ya que la mayoría de los candidatos presentan un perfil muy parecido. Como profesionales, ¿qué podemos hacer para destacar entre esta multitud? ¿Qué podemos hacer para evitar ser un profesional indiferenciado, un profesional “marca blanca” o una commodity? En este contexto sólo se me ocurre 2 estrategias posibles para hacer frente a este reto: la diferenciación y/o la especialización.

Diferénciate

Diferenciarse resulta imprescindible en un entorno como el actual. La estrategia de diferenciación se basa en crear aspectos relevantes, en dar un valor añadido a nuestra propuesta de valor, en trabajar aspectos como el diseño y la imagen de marca, en potenciar el servicio al cliente, en buscar y encontrar elementos únicos, poco comunes… Hoy en día – a mi entender – resulta mucho más interesante ser diferente que no ser el mejor o incluso el primero. Por lo tanto resulta imprescindible que cada uno de nosotros pensemos y analicemos a fondo en qué nos podemos diferenciar, qué podemos ofrecer al mercado que no lo puedan ofrecer los otros profesionales que compiten con nosotros. Hace unos años, tener una titulación universitaria podía ser un elemento diferenciador, hoy ya no lo es. Hablar bien inglés podía serlo pero actualmente sirve más para descartar candidatos que no para diferenciarse. Tenemos que entender bien, dentro de nuestro ámbito profesional cuáles son los elementos que pueden diferenciarnos de los otros profesionales y a su vez sean bien valorados por las empresas del sector.

Una de las personas que ha desarrollado con mayor acierto esta estrategia de diferenciación es el conocido publicista barcelonés Risto Mejide. Seguramente no es el mejor publicista del país, ni el mejor crítico musical, ni ha sido el primero y seguramente tampoco es el más bien preparado o el que tiene más experiencia. Lo que sí resulta evidente es que Risto es realmente diferente del resto de profesionales. Ha hecho, de la diferenciación (basada básicamente en el atrevimiento, la polémica y la molestia – como él dice – ), su seña de identidad, su estrategia competitiva para convertirse en una extraordinaria marca personal.

Para acabar el tema de la diferenciación quería compartir con vosotros 2 frases que, a mi modo de ver, resumen perfectamente el concepto de diferenciación. La primera es de Ronni Apteker (conocido emprendedor australiano, escritor y conferenciante) que decía “Si no eres capaz de diferenciarte por alguna razón, serás substituido por cualquier razón”. Y la segunda es del sherpa de la marca personal en España, Andrés Pérez Ortega. Dice Andrés, de forma genial, “Si eres uno más, serás uno menos”. Por lo tanto, apreciado lector, ¿ya has pensado cómo te diferenciarás de tus competidores?

Personal Branding no es una campaña de auto-promoción

Seamos serios. El término “Personal Branding” (o branding personal) se está utilizando de manera algo equívoca últimamente. Sí, puedo estar de acuerdo contigo que la expansión de la red 2.0 ha contribuido a democratizar los elementos de comunicación personal. Pero de ahí a pensar a la red es la plataforma para construir la marca personal y aumentar la relevancia va un trecho.

Nos hemos cansado de decir que la marca personal no se construye, se gestiona. Nos hemos cansado de decir que la marca personal 2.0 no existe, que 2.0 es un medio más.

Pero no hay forma, cuando buscas por ahí está repleto de gurús que prometen crearte una marca personal líder en dos semanas gracias a las redes sociales. No sé si es una suerte o una desgracia, pero soy consultor, y veo cada día la complejidad de gestionar marcas para conseguir objetivos personales. La clave está ahí: detrás de toda marca personal debe haber un propósito, un objetivo, y un plan de acción para llegar a él. Detrás de eso estará la comunicación, y las redes sociales pueden ser una plataforma tan buena como cualquier otra para trabajar tu fase de visibilidad.

Confundir personal branding con autopromoción es también un error recurrente en algunos foros. Veamos, al final solo tratamos de una única cosa con el Personal Branding: de llevar a nuestros clientes, amigos o colega una percepción sólida de VALOR sobre algún tema. Y si no hay valor, no hay marca, por más que se empeñen muchos en repetir como loros lo que dicen los grandes “influencers”. Y si no hay valor, hay muy pocas posibilidades de resultar elegid@.

Si alguien es influencer no es porque tenga una buena agenda, es porque se ha trabajado a fondo una estrategia personal sobre un determinado tema y se ha convertido en un REFERENTE DE VALOR para su mercado. Es tan simple como eso, y tan difícil de llegar como eso. No hay que dejarse engañar por falsos profetas ni especialistas multinivel. La gestión de la marca personal hacia un objetivo requiere años de trabajo: y si no, que se lo pregunten a Andrés Pérez, a Neus Arqués, a a Arancha Ruiz, a Oscar Del Santo, a Xavi Roca, a Jordi Collell, a Jane del Tronco, a Natalia Gómez, a Pablo Adán y a algunos otros que llevan años trabajando en un proyecto con constancia, coherencia y esfuerzo.