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La importancia de seguir a un “Influencer”

 

Influencer:  Palabra que sirve para significar a personas influyentes en ciertos círculos. Utilizada para denominar a esos usuarios que son capaces de influir una parte de la comunidad.

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Puede que algunos piensen que el término “Influencer” no deja se ser otra “palabreja oportunista” que ha nacido a partir de la era 2.0. Pero la figura del “influencer” siempre ha existido. Lo importante es tener claro quién lo es y quién no lo es. Cómo decía Stephen Covey, un “Influencer” es alguien que tiene “visión, disciplina y pasión”. Se trata de una persona que es referente en un determinado ámbito, en definitiva, alguien que merece ser tenido en cuenta.

Eso si, un “Influencer” no es un futbolista que twittea, una modelo bloggera o un tertuliano del corazón con Facebook. Un “Influencer” es un experto, alguien que pone su conocimiento al servicio de todos nosotros y que cumple a la perfección los siguientes requisitos: Alcance, Proximidad, Experiencia, Relevancia, Credibilidad y Confianza.

Pero… ¿Para que me sirve seguir a ciertos “Influencers”? Pues bien, aquí algunas buenas razones:

  1. Información: Para estar a la última en lo que a un tema se refiere. El “Influencer” siempre esta en el ojo del huracán y nos traslada lo último, lo más novedoso, para que estemos al tanto de lo que se cuece en el mundo.
  2. Agenda: Su vida es un constante ir y venir de hechos que tiene que ver con un tema determinado. Seguirlo nos puede ser muy útil para conocer los eventos a los que no debemos faltar.
  3. Opinión: Como experto, su opinión siempre puede arrojar luz sobre determinados temas, como un libro, un curso, un producto… Conocer su punto de vista siempre resulta enriquecedor, y sobretodo fiable.
  4. Viralidad: Interactúa con él, menciónalo en tus posts, twitts… Te puede ayudar a amplificar tu mensaje, comunicarlo con credibilidad y ampliar tu target. El “Influencer” no es tan inaccesible como te piensas, y menos aún dentro del mundo 2.0.

¿Cuántos “Influencers” tienes en tus redes sociales? Puede que haya llegado el momento de que elijas a los referentes en tu sector profesional y les empieces a seguir los pasos. Tus “Influencers” también hablan de ti y de tu marca personal.

Marca Personal con los 5 sentidos (4): El Tacto

El sentido más externo del cuerpo humano es la piel; en ella se encuentran los receptores del tacto, del dolor, de la temperatura y de la presión que ejerce algo sobre nuestra superficie epidérmica.

Mediante el tacto sentimos las cosas que tocamos y así percibimos innumerables sensaciones sobre la realidad más cercana a nosotros.

La superficie de la piel contiene una serie de terminaciones nerviosas distribuidas por todo el cuerpo que transmiten sensaciones al cerebro, al igual que el resto de los sentidos, y nos emiten información sobre aquello que mantiene contacto con nosotros, tanto si lo tocamos nosotros como si algo o alguien nos toca.

Los estudios sensoriales nos afirman que el tacto es el sentido que nos mantiene en constante relación con el entorno, ya que no depende de un órgano concreto y localizado, como ocurre en el resto de los sentidos.

El tacto mantiene una especial relevancia en la relación entre personas, aunque muchas veces pasa desapercibida a nivel de conciencia, y en la mayoría de casos no le prestamos la importancia adecuada.

Para analizar la relación del tacto y su relevancia en cuanto a herramienta de relación y comunicación, y de aporte a nuestra marca personal, utilizamos las siguientes perspectivas:

 

1.    Proximidad.

En la mayoría de ocasiones desde las relaciones de carácter profesional no llegamos a tocarnos, más allá de un breve saludo o un apretón de manos.

La parte del lenguaje que estudia la comunicación en relación a la cercanía se llama proxemia. Con ella aprendemos a interpretar que hay tres anillos que definen el área de cada persona; la zona pública (general), la zona social (donde se producen la mayoría de las relaciones, y la íntima que es aquella que queda reservada a muy pocas personas y que normalmente guardamos con cierto celo.

Esto significa que invadir determinadas zonas de las personas puede producir una sensación de invasión de intimidad sin permiso y provocar molestia o incomodidad. De nuevo la observación y la interpretación del entorno es clave para saber

En ocasiones podemos invadir esta zona ,mediante movimientos corporales inconscientemente (movimientos del cuerpo o de los brazos)  incluso cuando nos acercamos al oído de una persona a decir algo confidencial.

 

 2.    Dar la mano

Un primer momento para traspasar la barrera de la zona íntima es el saludo: el apretón de manos.

La forma en la que damos la mano ha sido objeto de muchas relaciones tácticas, pero huyendo de detalles podemos concluir que la mano se da con el brazo en ángulo recto, sin apretar demasiado ni demasiado poco. Mirando a los ojos, y sabiendo el momento de retirarla.

Un apretón de manos dice mucho de la persona, en un momento más trascendente de lo estimamos en un principio ya que es la primera sensación vía tacto que una persona recibe de nosotros.

 

 3.    Tocar

Tocar, aunque sea levemente, es traspasar una barrera física tremenda, una barrera de protección que separa a las personas de los demás. Es curioso si nos planteamos la cantidad de personas que conocemos y con las que mantenemos una relación de mucho tiempo y sin embargo no las hemos tocado más allá de un saludo en forma de apretón de manos.

 

 4.    Agradecer.

Utilizar el tacto para imponer cordialidad en las relaciones es sin duda una de las funciones más importantes del tacto para una marca personal, y también, por sorprendente que te pueda parecer, para el ejercicio del liderazgo.

¿Quién no espera en forma de palmadita una aprobación por una decisión bien tomada o un trabajo bien hecho?

Concluyendo, hemos revisado que el uso y la comprensión del tacto como acción encaminada a transmitir sensaciones a los sentidos que éstos llevarán hasta el cerebro, tiene su importancia.

Tocar, palpar, dar la mano, agradecer y hasta abrazar. La marca personal se nutre de actitudes.

Ya quedan menos sentidos.