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Hacer carrera en tiempos difíciles (I)

La mejor medida para el éxito profesional es la de conseguir los mejores resultados en el puesto/posición que se ocupa en cada momento.

El término “carrera” es un tanto confuso. Hay quien entiende que debemos medir la carrera en función del número de saltos y del nivel alcanzado. Otros piensan que el “éxito” hay que valorarlo en base al grado de satisfacción y/o motivación que tenemos en cada momento de nuestra vida. Probablemente, como en muchos aspectos de nuestra existencia, la verdad está en el “cóctel” adecuado de estos y otros componentes.

En épocas de crecimiento, hacer “carrera” puede entenderse como un conjunto de metas a corto plazo fijadas en diferentes puestos y/o compañías. Sin embargo, en épocas de crisis, la “carrera” exige un esfuerzo más sostenido, es “algo” que conseguiremos más a medio o largo plazo.

Si analizamos el impacto que una situación de crisis genera en el empleo llegamos a las conclusiones siguientes: La primera es que probablemente existirán menores probabilidades de crecimiento y desarrollo en nuestra organización; la segunda es la de que podemos en cualquier momento vernos afectados por una reducción de personal y por tanto abocados a la pérdida del empleo, y la última cuantitativa, que no cualitativa, de los puestos que ofertan las compañías como consecuencia de la reducción en el volumen de empleo y la menor movilidad de los profesionales.

En una situación “de crisis” como la que estamos viviendo, con pérdidas constantes de los volúmenes de empleo, con reducciones sustanciales en el número de ofertas en el “mercado de trabajo visible”, los procesos de búsqueda se complican aún más si cabe como consecuencia del mayor número de profesionales en situación “out” y su mayor flexibilidad en la negociación de sus condiciones de acceso al mercado de trabajo.

En tiempos difíciles todos somos conscientes de que tiende a acentuarse el principio de que una gran parte del mercado de trabajo se mueve a través del denominado “mercado oculto”. Y esto es así fundamentalmente por dos razones: La primera, porque se pretende reducir los costes inherentes a un proceso de selección; la segunda, porqué quien más contrata es la compañía de tipo medio o pyme, mucho más habituada a utilizar el networking como medio de búsqueda.

Por ello, el mejor consejo que podemos dar a los profesionales que “desean hacer carrera en una situación de crisis” es la de centrar todos sus objetivos a corto y medio plazo en la consecución de los mejores resultados en su puesto y en hacerlos visibles interna y externamente.

¿Consideras que estamos en un momento difícil para el desarrollo de tu carrera profesional?

Pau Hortal / socio consultor

No, no es necesario ser cabrón

Me estreno como co-autor de este blog tras mi incorporación a SOYMIMARCA. El post de hoy, dedicado a un libro que he leído recientemente, lo publiqué el pasado domingo en mi blog personal.

Este libro es el que bajo el título “¿Hay que ser cabrón para llegar a Director General?” acaban de publicar Antonio Agustín y Sofía Delclaux. Conozco desde hace poco tiempo a Antonio y aunque compartimos una larga conversación recientemente en un Ave de Madrid a Barcelona no hemos tenido grandes oportunidades de conocernos bien, por lo que os aseguro que no tengo ningún interés especial en lo que voy a decir a continuación.

Simplemente, deciros, que el libro de Antonio y Sofía me ha parecido magnífico y que hay que leer sí o sí. Enmarcado en el contexto de la literatura de carácter profesional al que me refiero en el primer párrafo de esta entrada, han conseguido exponer con claridad y sencillez situaciones reales, referirse a personas de verdad, y lo hacen con un enfoque tremendamente didáctico y simple que invita a la lectura y a la reflexión. Aunque no me lo creí del todo cuando me lo comentó en nuestra reciente conversación, han conseguido establecer un nuevo mecanismo o formato de comunicación (probablemente ya utilizado en otros entornos) pero que para mí era desconocido, aunque totalmente fresco e enriquecedor.

Creo que todos los que, por obligación, hábito, costumbre o interés de aprendizaje, leemos muchos libros y manuales de gestión utilizamos, a menudo, la fórmula que yo denomino “en diagonal” y que significa que tendemos a situarnos en un texto de forma global y después prestamos atención específica a las partes que nos interesan. Lo siento, no es éste el caso ni la fórmula recomendable para la lectura de este libro. De hecho os reconozco que he intentado hacerlo algunas veces pero al final he tenido que volver sobre mis pasos. Siempre tenía la sensación de que me dejaba algo importante.

Tanto es así que me voy a proponer regalar el libro (con dedicatoria de los autores evidentemente) a mis tres hijos. Creo inclusive que podría ser un excelente manual sobre la función de DG para las universidades y escuelas de negocio.

Para remarcar lo que acabo de decir sobre el uso de este manual como herramienta de aprendizaje voy a referirme a algún mensaje que aparece en él. Frases escritas por los autores pero dichas por personas reales, cercanas, como cualquiera de nosotros. Podría citar muchas, sin embargo voy a señalar solamente dos: La primera es de Ricardo Currás “Los Directores Generales más cabrones airean los marrones, pasan de resolver problemas y se dedican a salvar el tipo sin aportar. Fundamentalmente porqué consideran a las personas meros instrumentos”. La segunda es la que formula Miquel LLadó haciendo referencia a su “maestro” Josep Maria Suriol sobre los consejos que le dio para orientar la carrera profesional. Aquí van: “-Concéntrate en hacer muy bien lo que haces hoy. El futuro ya vendrá-, -Cuando inicies tu carrera profesional tendrás personas que te reportarán que serán mayores que tú y cobrarán más que tú. Esto no debe preocuparte-, -No te preocupes por lo que ganas, preocúpate por el proyecto. Lo demás ya vendrá,-. Hasta los 35 años el tiempo corre a tu favor. Dedícate a aprender: Busca a las mejores compañías y a los mejores profesionales-.

Y para terminar quisiera recordar una frase que aparece en el libro “Las oportunidades casi siempre hay que ir a buscarlas. Difícilmente vienen a ti”. Antonio y Sofía sí que han sabido encontrarlas. Felicidades.

Pau Hortal / Socio Consultor / Soymimarca