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Las empresas son personas. La evidencia (I)

 

Aun de forma tímida, algunas empresas empiezan a darse cuenta de un hecho irrefutable: Las empresas son las personas, las empresas son personas. Y lo mismo diremos de las organizaciones de todo tipo, con o sin ánimo de lucro. Podemos decirlo al revés para que nadie tenga la tentación de contradecir el hecho: sin persona o personas no hay empresa.

Lo que frena a muchas empresas a potenciar interna y externamente a sus profesionales es el miedo.

Vaya novedad, ¿no?. Sí, el miedo a que se vayan, a perder a los buenos, a darles excesivo protagonismo. Aquí creo interesante recordar la frase de Napoleón “Aquel que teme ser conquistado seguramente será derrotado“. Es lícito que las empresas opten por retener el talento. Algunas incluso lo detienen. Pero me gustaría hablar de las empresas que tienen el valor de potenciar a las personas por encima de los riesgos que pueda comportar una política de ese tipo.

Todos somos conscientes de que en algunos colectivos hay profesionales con marca propia, con una marca personal tan poderosa que si se van de la compañía sus clientes les siguen. Sería, por ejemplo, el caso de abogados, arquitectos, publicitarios… Pero llegados hasta aquí la cuestión es ¿de verdad marchará de una empresa un profesional que se sienta bien en ella? Que cada uno medite su respuesta. Lo que es seguro es que el dinero ya no es el factor clave de retención de profesionales. Lo que quiere el profesional de una empresa es sentirse de verdad parte de ella, participar en las decisiones clave, participar en la comunicación de la compañía, compartir aspectos clave de la visión, de la misión, de objetivos, de valores…

Afortunadamente muchas empresas y colectivos empiezan a darse cuenta de la importancia del personal branding en la empresa como factor de refuerzo del branding corporativo. En una época en que las personas quieren entenderse con personas, ¿qué mejor medio de comunicación corporativa puede tener una empresa que sus propios profesionales?.

Humanizando la comunicación

Iremos hablando del tema. Aquí vemos un anuncio de la compañía de seguros Zurich que muestra el diferencial de la compañía con algo más que declaraciones de intenciones: Lo muestra con fotografías, con nombres y apellidos. Bravo por Zurich, una empresa que ha perdido el miedo. ¿Y la suya?

zurich

¿Por qué te quedarías tú en una empresa?

Nos decía ayer nuestro amigo y socio Pau Hortal que hoy saber retener a la gente valiosa ha de ser uno de los hitos de la buena gestión empresarial. ¿Qué necesitamos para poder decir “me quedo”?

En un momento como el actual puede parecer una frivolidad hablar de retener talento con un índice de paro que está por las nubes, digámoslo de entrada. Pero retener no tiene solo un significado físico porque muchas personas ante la imposibilidad, real o no, de largarse optan por aletargarse y este estado de hibernación es también una pérdida de talento en si misma.

Me he puesto a pensar en los motivos que he ido acumulando a lo largo de mi carrera para saber si una empresa me interesaba  y os los resumo:

Si no me siento comprometido con mi trabajo me largo. Necesito compartir la misión, visión y valores de la compañía y disponer de los elementos necesarios que me permitan ser consecuente con ellos, no me gustan las declaraciones de papel mojado.

Quiero sentirme apreciado, valorado y único, si no me largo. Sea a través de un plan de carrera o de por lo menos de una hoja de ruta que me permita evolucionar, crecer profesionalmente y que se reconozca en la organización.

No me conviertas en una máquina o me largo. Tener el grado suficiente de libertad y que se promueva mi creatividad experimentando cosas nuevas y que se valoren mis fracasos como parte integrante del proceso de crecimiento o aprendizaje.

Si me aburro tendré que largarme. Mi antídoto contra el aburrimiento es tener responsabilidades y desafíos que sellen mi compromiso con la empresa y ayudar a crecer a los demás.

Si me consideras un” empleado” no cuentes conmigo. Porque yo soy un profesional que tiene vida propia y quiero desarrollar proyectos con sentido que me permitan aportar lo mejor de mí mismo, crecer profesionalmente y tener una vida personal equilibrada. Yo soy mi marca y estoy a tu servicio porque eres mi mejor opción. Si mi marca no puede evolucionar con la empresa lo hará sin ella.

¿Qué quitáis o añadís? El debate está abierto.

Jordi Collell / asesor de marca personal