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¿De qué estás hecho tú?

De compromiso, de sacrificio, de lucha, de perseverancia….¿Te has preguntado de qué estas hecho? A veces deberíamos hacer un alto en el camino para reflexionar sobre nuestra auténtica esencia. Recordar aquellos indicadores de paso que han sido claves en nuestro camino, o que todavía lo son. Esos valores grabados a fuego en lo más profundo de nuestro ser que nos acompañan toda nuestra vida, y dan sentido y autenticidad a nuestra marca personal.

“Estoy hecho de deporte”. Este es el título de la inspiradora campaña de la marca deportiva ASICS. Una campaña que ensalza los valores del deporte y que apela al esfuerzo y al sacrifico que supone una carrera deportiva. Un vídeo que pone en evidencia la importancia de los valores, ya sea en el deporte o en la vida misma.

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¿Aun crees que existe el talento como cualidad innata?

Luciano PavarottiCon mucha frecuencia solemos oír  exclamaciones como “es de otro planeta, ha nacido para, tiene un don especial, está tocado por la mano de Dios” para referirnos a las extraordinarias cualidades que tienen personajes como Rafa Nadal, Steve Jobs, Luciano Pavarotti… Durante muchos años y hasta hace poco tiempo, existía un determinismo muy extendido que partía de la base que el talento es esencialmente una cualidad innata, es decir, que viene predeterminada genéticamente. Y de esta forma, es el “talento innato” el que determina nuestro futuro en un ámbito de actuación concreto.

Afortunadamente, los que hemos dudado de este determinismo genético, ahora estamos de enhorabuena. Recientemente han aparecido numerosos estudios científicos que cuestionan muy seriamente la influencia de la herencia genética y dan una clara preponderancia al desarrollo del talento mediante el esfuerzo, el sacrificio y los siempre importantes elementos del entorno (familia, escuela, compañeros…). Apuntan hacia un paradigma absolutamente diferente.

De esta forma, tengo muy claro que no podemos entender el talento como una cosa en concreto, sino como un proceso. El talento, como la inteligencia, no es algo que se recibe o se hereda, es una capacidad que se aprende. Así, podemos afirmar que el talento no está al principio, sino al final de la educación. Evidentemente, no significa que entre las personas no existan importantes diferencias genéticas que comportan ciertas ventajas y desventajas. La genética otorga diferencias, pero también es cierto que la mayoría de las personas desconocemos nuestros verdaderos límites, que estamos muy lejos de conseguir lo que los científicos llaman el “potencial no actualizado”, es decir, hasta donde podemos llegar en una determinada disciplina.

Uno de los muchos estudios que corroboran estas hipótesis, se trata de una investigación realizada en el Conservatorio de música de Viena. Se pidió a los profesores de primer curso que ordenasen a sus alumnos según lo que ellos intuían era su facilidad para la música, lo que se suele llamar “talento innato”. Unos años después, al terminar sus estudios en el Conservatorio, se comparaba el nivel musical logrado con el talento o “facilidad innata” que tenían en primer curso. Sorprendentemente, no había ninguna correlación estadística entre esta facilidad inicial y el nivel musical conseguido. Por el contrario, se pidió a los profesores que ordenasen a los alumnos de último curso según la dedicación que habían tenido durante su etapa en el Conservatorio. Los estudios demostraron una grandísima correlación entre el tiempo dedicado y el nivel musical logrado. De esta forma, los científicos concluyeron que el nivel conseguido dependía básicamente del tiempo invertido en la formación y nada tenía que ver con esta presunta facilidad innata.

Afortunadamente para los que creemos en valores como el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio o el espíritu de superación, la ciencia ha demostrado que estos valores son mucho más importantes que nuestra herencia genética. Esto permite que todos podamos tener nuestros sueños. No estamos limitados por nuestra genética, lo estamos por nuestra determinación, por nuestro afán de superación, esfuerzo… Ya no tenemos excusas, depende de nosotros. ¡Vamos!

Quiero acompañarte en tu cambio, ¿te dejas?

Rediseñar su vida profesional a muchas personas les da auténtico miedo, hacerlo teniendo un trabajo cómodo y estable puede hasta parecer una temeridad. No obstante algunos piensan que el mayor fracaso es siempre no intentarlo. A continuación el relato de un experiencia personal.

Mi propósito es animar a los indecisos al cambio personal y profesional a ponerse en marcha

Hoy señores la cosa va de confesión, os quiero hacer partícipes del por qué estoy donde estoy y hago lo que hago. Mi propósito es animar a los indecisos al cambio personal y profesional a ponerse en marcha.

Siempre he creído que mi carrera profesional ha sido si no exitosa por lo menos resultona, en definitiva nunca me he quejado y siempre he tenido el convencimiento que la buena estrella me ha sonreído.

Cuando comencé la actividad laboral una vez acabados mis estudios universitarios ya me imaginaba que me esperaba un largo camino, lo que no sabía es que estaba lleno de baches y que muchas veces tendría que bajarme del vehículo y empujar o sacar los pedruscos.

El conocimiento abre puertas.

La primera cosa que descubrí fue que mis estudios primigenios “economía general” con un título obtenido a final de la década de los 70 de poco servían para realizar un trabajo de utilidad en la empresa. Es más, muchos de mis compañeros de curso se iniciaron en el funcionariado y algunos de ellos todavía siguen allí. Así pues lo que hice fue volver a aprender algo que me permitiera comer a largo plazo y descubrir las virtudes de estudiar un MBA y trabajar al mismo tiempo. Fueron dos años intensos, cansados que me dieron un primer aviso en mi hoja de ruta: el conocimiento abre puertas.

Lo cierto es que las cosas a partir de entonces no me fueron mal. Adquiridos los conocimientos necesarios pasé a acumular experiencia por el único método hasta ahora conocido para ello, dedicación, curiosidad y sacrificio. Durante años me olvidé del reloj a la hora de salir y de hacer malabares y funambulismo para atender las necesidades de presencia familiar, vamos de conciliar que a veces los hombres también lo hacemos. Valga un apunte para decir que a lo largo de mi trayectoria vital he acumulado seis hijos de los que estoy orgulloso y a los que me he dedicado y me dedico, los pequeños, con pasión, pero esto puede ser el origen de otro relato.

Anticiparse a los acontecimientos te da el control de las situaciones

Nunca me han despedido, he tenido suerte aunque a veces una indemnizacioncilla no me hubiera ido mal. Durante una época hasta pensé que con una ayudita hubiera podido hacer un patrimonio y pagar la entrada de un piso, hasta aquí llegaba mi inmadurez juvenil. Tampoco me he despedido y cuando en una determinada posición he visto que no aportaba o no me aportaba lo necesario simplemente he buscado un nuevo trabajo y algunas veces tengo que confesar que me ha costado porque soy muy comodón y uno se acostumbra a lo que tiene aunque sea poco productivo. Este es el segundo apunte a mi hoja de ruta: anticiparse a los acontecimientos te da el control de las situaciones. Si ves que aportas o te aportan poco muévete antes de que te muevan.

Las oportunidades pasan, muchas de ellas seguro que no se repiten, atrápalas al vuelo u otro lo hará por ti

A veces el cambio me ha llegado en forma de oportunidad. Estando en una posición directiva en una empresa perteneciente a un grupo un grupo multinacional nos llegó la noticia de que estábamos en venta. Bombazo cruel ya que habíamos pasado por una etapa de fuertes pérdidas, habíamos tomado las medidas necesarias para reflotar la situación y otro se iba a comer el pastel y nosotros si no en la calle a pasar el examen de una asignatura que estaba más que aprobada. Compramos la compañía. Si, cuatro directivos levantando financiación de debajo de las piedras, no teníamos ni un duro, hicimos un MBO cuando esta palabra empezaba a sonar en nuestro país. Tercer apunte en la hoja de ruta: las oportunidades pasan, muchas de ellas seguro que no se repiten, atrápalas al vuelo u otro lo hará por ti.

La compra de una empresa en muchos casos acaba con su venta una vez se ha hecho crecer, se ha consolidado y se ha convertido en un referente y esto fue lo que pasó. El comprador además del negocio en sí lo que quería era el equipo que lo había gestionado y me mantuve en la empresa durante algunos años, con una buena posición y sin oposición ni contestación, una situación cómoda en definitiva.

Nunca es tarde para realizar un sueño

Los años no pasan en balde y uno se hace preguntas sobre lo que querrá ser de mayor. Yo tuve un sueño: quería poner mi experiencia, mis conocimientos y mi bagaje acumulado al servicio de los demás, quería que lo que había vivido pudiera servir de ayuda a los que están al inicio del camino, a los que están apartando piedras o a los que apartados por la causa que fuere se quieren reincorporar y seguir la ruta. Y me volví a formar, largas noches de estudio conectado con una universidad americana, prácticas, exámenes y más prácticas. Y finalmente abandoné mi cómoda y bien remunerada situación. Cuarto apunte en mi hoja de ruta: Nunca es tarde para realizar un sueño.

Quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija

Y primero fue la creación de CT Coach Code y tiempo después con el amigo Guillem Recolons decidimos unir nuestras fuerzas al servicio de todos vosotros creando SOYMIMARCA para potenciar, impulsar y dar visibilidad a vuestras marcas personales. Quinto apunte: Quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija.

Ha sido un placer.