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Marca Personal con los 5 sentidos (4): El Tacto

El sentido más externo del cuerpo humano es la piel; en ella se encuentran los receptores del tacto, del dolor, de la temperatura y de la presión que ejerce algo sobre nuestra superficie epidérmica.

Mediante el tacto sentimos las cosas que tocamos y así percibimos innumerables sensaciones sobre la realidad más cercana a nosotros.

La superficie de la piel contiene una serie de terminaciones nerviosas distribuidas por todo el cuerpo que transmiten sensaciones al cerebro, al igual que el resto de los sentidos, y nos emiten información sobre aquello que mantiene contacto con nosotros, tanto si lo tocamos nosotros como si algo o alguien nos toca.

Los estudios sensoriales nos afirman que el tacto es el sentido que nos mantiene en constante relación con el entorno, ya que no depende de un órgano concreto y localizado, como ocurre en el resto de los sentidos.

El tacto mantiene una especial relevancia en la relación entre personas, aunque muchas veces pasa desapercibida a nivel de conciencia, y en la mayoría de casos no le prestamos la importancia adecuada.

Para analizar la relación del tacto y su relevancia en cuanto a herramienta de relación y comunicación, y de aporte a nuestra marca personal, utilizamos las siguientes perspectivas:

 

1.    Proximidad.

En la mayoría de ocasiones desde las relaciones de carácter profesional no llegamos a tocarnos, más allá de un breve saludo o un apretón de manos.

La parte del lenguaje que estudia la comunicación en relación a la cercanía se llama proxemia. Con ella aprendemos a interpretar que hay tres anillos que definen el área de cada persona; la zona pública (general), la zona social (donde se producen la mayoría de las relaciones, y la íntima que es aquella que queda reservada a muy pocas personas y que normalmente guardamos con cierto celo.

Esto significa que invadir determinadas zonas de las personas puede producir una sensación de invasión de intimidad sin permiso y provocar molestia o incomodidad. De nuevo la observación y la interpretación del entorno es clave para saber

En ocasiones podemos invadir esta zona ,mediante movimientos corporales inconscientemente (movimientos del cuerpo o de los brazos)  incluso cuando nos acercamos al oído de una persona a decir algo confidencial.

 

 2.    Dar la mano

Un primer momento para traspasar la barrera de la zona íntima es el saludo: el apretón de manos.

La forma en la que damos la mano ha sido objeto de muchas relaciones tácticas, pero huyendo de detalles podemos concluir que la mano se da con el brazo en ángulo recto, sin apretar demasiado ni demasiado poco. Mirando a los ojos, y sabiendo el momento de retirarla.

Un apretón de manos dice mucho de la persona, en un momento más trascendente de lo estimamos en un principio ya que es la primera sensación vía tacto que una persona recibe de nosotros.

 

 3.    Tocar

Tocar, aunque sea levemente, es traspasar una barrera física tremenda, una barrera de protección que separa a las personas de los demás. Es curioso si nos planteamos la cantidad de personas que conocemos y con las que mantenemos una relación de mucho tiempo y sin embargo no las hemos tocado más allá de un saludo en forma de apretón de manos.

 

 4.    Agradecer.

Utilizar el tacto para imponer cordialidad en las relaciones es sin duda una de las funciones más importantes del tacto para una marca personal, y también, por sorprendente que te pueda parecer, para el ejercicio del liderazgo.

¿Quién no espera en forma de palmadita una aprobación por una decisión bien tomada o un trabajo bien hecho?

Concluyendo, hemos revisado que el uso y la comprensión del tacto como acción encaminada a transmitir sensaciones a los sentidos que éstos llevarán hasta el cerebro, tiene su importancia.

Tocar, palpar, dar la mano, agradecer y hasta abrazar. La marca personal se nutre de actitudes.

Ya quedan menos sentidos.

 

Marca Personal con los 5 sentidos (1) Introducción

Sí, una marca transmite tangibles e intangibles, valores y emociones; y sensaciones. Y después de hablar y hablar, escribir y escribir sobre dafos, estrategias, objetivos va siendo hora de llegar a los pequeños detalles que pueden hacer de un simple encuentro a una impresión que deje huella. ¿Seguro que son pequeños?

Parafraseando la televisiva propuesta de Axe con su premisa “la primera impresión es la que cuenta” vamos a analizar esos matices que rodean y potencian, y también pueden llegar a estropear, nuestro particular momento de la verdad.

Los cinco sentidos del ser humano sirven para conocer, reconocer y para relacionarnos con las demás personas y con el entorno.

Hemos leído en artículos anteriores la importancia de traspasar la barrera visual y momentánea para llegar a la memoria social de las personas, esa en la que se alojan las personas y esa mezcla de conocimiento y percepción que tenemos de ellas. Los estímulos que llegan del exterior son muy diversos, pero los órganos sensoriales los catalogan y concretan, y sólo actúan cuando el estímulo percibido alcanza un cierto nivel tanto de intensidad como de duración.

Así, los órganos de los sentidos captan impresiones que transmiten al cerebro y éste las convierte en sensaciones, lo que resalta la importancia de activar los cinco sentidos en las relaciones personales (una ventaja más del mundo off line).

Con la vista identificamos a las personas en el aspecto formal o estético y también por el lenguaje no verbal. Con el oído reconocemos a través del tono de voz estados de ánimo, y a través del lenguaje verbal también el grado de cultura y conocimiento de algún tema en particular. Con el olfato también identificamos a las personas y a través de él nos llegan sensaciones o recuerdos… y otras cosas más. El tacto nos descubre el grado de sociabilidad de las personas y la intimidad de nuestra relación con ellas. Por último el gusto… hablaremos de él también.

Os invito a seguir esta serie en los próximos días