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Una nueva mente

Esta semana, como la anterior, seguimos sin saber como puede acabar la cosa. Me refiero a la crisis claro. Partamos de la suposición de que al final la cosa acaba peor de lo esperado y nos quedamos todos a dos velas. Nos va a tocar aguantar pero como la vida sigue deberemos cambiar algunos puntos de vista para individualmente darle la vuelta a la tortilla, después ya lo haremos en grupo. Volvamos de nuevo con una de mis obsesiones de los últimos post: el cambio de paradigma.

Una vez tengamos los bolsillos vacíos, el apoyo público sea un bonito recuerdo y estemos solos ante el peligro de manera definitiva posiblemente haya llegado el momento de cambiarnos las gafas, pensar en positivo y pasar a la acción.

Daniel H. Pink escribió hace ya un lustro un libro que yo considero de cabecera. Se trata de Una Nueva Mente que lleva como apostilla “ una fórmula infalible para triunfar en el mundo que se avecina” y define seis competencias esenciales para poder ver  y cambiar con enfoque renovado  la realidad.

1)   Diseño. Se trata de desarrollar la capacidad de crear cosas con sentido, tanto objetos como servicios. Está relacionado directamente con la innovación pero da un claro paso al frente buscando la valores más elevados.

2)   Narración. Hasta ahora hemos desarrollado la habilidad de unir datos objetivos creando argumentos más o menos efectivos para explicar una realidad y convencer a los demás. El nuevo enfoque se basa en llegar al corazón a través de relatos.

3)   Sinfonía. Hasta ahora hemos sacralizado la especialización y el enfoque perdiendo la idea del conjunto. Se trata de adiestrarnos en ver la imagen global de cada situación que nos permita transgredir sus propios límites y unir ideas que en principio pueden parecer dispares y fuera de lugar.

4)   Empatía. El pensamiento lógico, que tan útil nos es y que nos distingue a los seres humanos, por si solo no basta. Necesitamos desarrollar la capacidad de comprender lo que realmente importa a los demás y que nos permite establecer relaciones duraderas.

5)   Juego. No se trata de no tomarse las cosas en serio, sino de una actitud de ver la realidad desde su lado divertido, paradójico, curioso. La vida no es drama sino descubrimiento. Aprendamos a valorar lo que vivimos como si fuera un juego, sin drama.

6)   Sentido. Venimos de la cultura del tener, de la abundancia de todo, sea material o no. La acumulación sin sentido nos ha llevado en parte a la crisis. Preocupémonos del sentido, del propósito de las cosas, en definitiva de ser.

Y por supuesto todos estos puntos son pilares en la gestión de una Marca Personal potente, indispensable para salir del lío en que estamos metidos perdiendo pocas plumas.

¿Y si nos quitan lo bailao? 6 ideas para seguir vivos

Esta semana, como la anterior, seguimos sin saber como puede acabar la cosa. Me refiero a la crisis claro. Partamos de la suposición de que al final la cosa acaba peor de lo esperado y nos quedamos todos a dos velas. Nos va a tocar aguantar pero como la vida sigue deberemos cambiar algunos puntos de vista para individualmente darle la vuelta a la tortilla, después ya lo haremos en grupo. Volvamos de nuevo con una de mis obsesiones de los últimos post: el cambio de paradigma.

Una vez tengamos los bolsillos vacíos, el apoyo público sea un bonito recuerdo y estemos solos ante el peligro de manera definitiva posiblemente haya llegado el momento de cambiarnos las gafas, pensar en positivo y pasar a la acción.

Daniel H. Pink escribió hace ya un lustro un libro que yo considero de cabecera. Se trata de Una Nueva Mente que lleva como apostilla “ una fórmula infalible para triunfar en el mundo que se avecina” y define seis competencias esenciales para poder ver  y cambiar con enfoque renovado  la realidad.

1)   Diseño. Se trata de desarrollar la capacidad de crear cosas con sentido, tanto objetos como servicios. Está relacionado directamente con la innovación pero da un claro paso al frente buscando la valores más elevados.

2)   Narración. Hasta ahora hemos desarrollado la habilidad de unir datos objetivos creando argumentos más o menos efectivos para explicar una realidad y convencer a los demás. El nuevo enfoque se basa en llegar al corazón a través de relatos.

3)   Sinfonía. Hasta ahora hemos sacralizado la especialización y el enfoque perdiendo la idea del conjunto. Se trata de adiestrarnos en ver la imagen global de cada situación que nos permita transgredir sus propios límites y unir ideas que en principio pueden parecer dispares y fuera de lugar.

4)   Empatía. El pensamiento lógico, que tan útil nos es y que nos distingue a los seres humanos, por si solo no basta. Necesitamos desarrollar la capacidad de comprender lo que realmente importa a los demás y que nos permite establecer relaciones duraderas.

5)   Juego. No se trata de no tomarse las cosas en serio, sino de una actitud de ver la realidad desde su lado divertido, paradójico, curioso. La vida no es drama sino descubrimiento. Aprendamos a valorar lo que vivimos como si fuera un juego, sin drama.

6)   Sentido. Venimos de la cultura del tener, de la abundancia de todo, sea material o no. La acumulación sin sentido nos ha llevado en parte a la crisis. Preocupémonos del sentido, del propósito de las cosas, en definitiva de ser.

Y por supuesto todos estos puntos son  pilares en la gestión de una Marca Personal potente, indispensable para salir del lío en que estamos metidos perdiendo pocas plumas.

Jordi Collell / Coach y Asesor de marca personal

¿Solo es marca personal lo que se ve y se toca?

Quiero compartir con vosotros un post de OSCAR DEL SANTO que apareció el pasado lunes 14 de noviembre en Puro Márketing en el que relaciona la marca personal con la espiritualidad. Se trata de un enfoque muy personal, sincero y novedoso por su contenido.

Que lo disfrutéis.

Jordi Collell

La espiritualidad y la marca personal

14-11-2011 (08:21:10) por Oscar Del Santo en Puro Marketing www.puromarketing.com

No existe ninguna razón objetiva para que todos aquellos que os consideráis espirituales (uso el término en su sentido más amplio, incluyendo a aquellos que practicáis una religión y a los que no), tengáis ninguna reticencia ni alberguéis ninguna duda sobre el concepto de Marca Personal tal y como ha sido desarrollado por los grandes nombres como Dan Schawbel o William Arruda. De hecho, una participación activa en la construcción de vuestra marca personal puede ser una de las experiencias más satisfactorias a nivel personal y más profundamente espirituales de vuestras vidas.

Para que esto sea así, es absolutamente necesario que tu personal branding esté perfectamente alineado y en sintonía con tus valores y creencias. Cualquier duda o desacuerdo interno que poseas se va a traducir (lo quieras o no, consciente o inconscientemente) en que ralentices y hasta impidas y auto-sabotees el desarrollo integral de tu marca y te acarreará consecuencias negativas tanto personal como profesionalmente. La experiencia nos demuestra que nada es más importante que una conciencia tranquila y que tu consciente e inconsciente remen con fuerza y convicción en la misma dirección.

Si eres auténticamente espiritual, tu definición de que constituye el éxito irá con toda probabilidad más allá de simplemente ganar dinero e incluirá aspectos tales como profundizar en tu relación con Dios/el Universo/el Tao (usa el término con el que te encuentres más a gusto para referirte a lo Innombrable), contribuir a la comunidad de seres humano en la que vives y desarrollarte a todos los niveles como ser humano en tu actividad profesional. No existe ningún conflicto entre los cuatro objetivos que acabo de enunciar y el que internalices esta afirmación y te empapes de ella hasta que se convierta en combustible que te motive y te impulse a dar lo mejor de ti mismo cada día es quizás el primer gran paso para construir una marca personal memorable.

Antes de llegar a ese punto deberás practicar una seria y larga introspección y mirándote al espejo ser sincero sobre los valores, las actitudes y la idiosincrasia que realmente responde mejor a esa marca llamada ‘Tú’. Esta fase es crítica, ya que es solamente cuando tu marca responda de verdad a una convicción de que te representa y ‘es tuya’ cuando darás lo mejor de mismo y pondrás tus habilidades y tu talento al mejor uso posible. Si eres espiritual, esa convicción sólo se convertirá en una realidad cuando tengas la certeza de que tu marca personal, con todos sus objetivos y aspiraciones, va más allá de ti mismo y cumple un objetivo con el que el Universo está de acuerdo.

Uno a de las creencias más importantes para ganar esta certeza es la convicción de que Dios quiere que des lo mejor de ti mismo en cada momento y en cada tramo de tu vida, y que al hacerlo de alguna manera te estás acercando a esa Fuente de todo lo que existe que es nuestro origen al igual que nuestro destino último. No he encontrado ninguna tradición espiritual que no apoye activamente este credo.

¿Por qué estamos aquí? ¿Qué hacemos en este momento histórico en este diminuto planeta de una lejana galaxia imbuida en un mar cuasi infinito de materia y energía? ¿Y cuál es el rol de cada uno de nosotros, insignificantes que a veces nos creemos, en esta inmensidad cósmica? Estas son preguntas que todos nos planteamos en algún momento de nuestras vidas, y a las que las diversas religiones y tradiciones espirituales intentan dar una respuesta más o menos acertada, cada una desde la perspectiva socio-cultural e histórica que las vio nacer.

Mientras intentamos dar sentido a nuestra aventura humana y a las miles de experiencias que colorean nuestras vidas desde que llegamos desnudos a este mundo y hasta el momento en que nos toca abandonarlo, el reto para todos es mirar más allá de nuestras circunstancias y conectar con esa Luz interior que siempre está dispuesta a guiarnos a cada paso si nos ponemos en disposición de escucharla. Alinear nuestra marca personal con esa luz sin miedo nos garantiza que hemos hallado el mejor compañero en el a veces difícil y tortuoso camino que conduce a nuestro destino. Y muchos estaremos dispuestos a caminar a tu lado.

Los 7 pecados capitales de la marca personal

A sabiendas o no una marca personal puede apartarse de las buenas prácticas. Los resultados de esta situación son generalmente malos para la salud tanto física como espiritual. En este post indico siete prácticas que apartan a una marca del buen camino y que es conveniente conocer para evitar o enmendar. Os invito a que me ayudéis a ampliar la lista.

Soberbia: Cuando proyectas a través de tu marca que eres superior a los demás, menospreciándoles. Incapacidad para reconocer el talento ajeno.

Una actitud de marca que se apoya en la soberbia acaba recibiendo como pago la ignorancia y el descrédito por parte de su audiencia. Es una buena vía para convertirse en spam.

Invisibilidad: Si no te ven no existes. Ojos que no ven marca que se muere.

Más claro el agua.

Avaricia: Dar poco y pedir mucho, no tener reciprocidad. No devolver favores, recomendaciones, retwiteos son sus manifestaciones básicas.

Pillar al avaricioso cuesta poco tiempo y acaba por ser ignorado.

Envidia: Cuando la misión implícita o explícita  de la marca es hundir a los demás.

Al final se pierde la credibilidad.

Reactividad: No tomar la iniciativa, actuar a remolque de los acontecimientos.

El riesgo es que sean las circunstancias las que impongan el camino a seguir y la marca sea un mero títere.

Falta de creatividad: No tener propuestas propias de valor, basarse siempre en opiniones y propuestas ajenas.

La marca que no crea  y que solo difunde contenidos ajenos se convierte en un rumor.

Apatía (falta de pasión): Huir del compromiso, no promover el cambio, no buscar y proclamar el sentido de las cosas que hacemos.

La pasión es la esencia de la marca. Cuando falta o no se transmite de manera eficaz la marca desaparece de la mirada de la audiencia y muere.

Si te das cuenta de que tu marca personal está entrando por alguno de estos derroteros actúa y por supuesto cuenta con nosotros.

Jordi Collell / asesor de marca personal