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Tres valores espirituales para tu marca personal

La huella que dejamos en los demás, nuestra marca personal, se proyecta en el mundo de los átomos a través del contacto directo, físico, tangible; en el mundo de los bits, las redes sociales y el universo internet y tiene también una dimensión espiritual que, sin lugar a dudas, tiene el poder de posicionar, diferenciar y convertir en memorable. 

Google Images CC

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Nuestra marca personal tiene que estar alineada con nuestros valores y nuestras creencias y la falta de sintonía con ellos provoca ineficiencias, disfuncionalidades y bloqueos porque en definitiva forman parte de nuestra identidad. Los valores y creencias constituyen el esqueleto de nuestra identidad espiritual.

En las fechas en que estamos me parece relevante destacar tres valores que, para mi, marcan la diferencia y sobre los que os invito a reflexionar.

  • El perdón: Perdonar es aceptar que  frente a cualquier afrenta, incumplimiento o daño recibido es posible comenzar de nuevo y que ninguna circunstancia negativa es permanente. Afecta a nuestra relación con los demás y con nosotros mismos. Muchas veces es más difícil perdonarnos que hacerlo con los demás.

Perdonar no es olvidar si no que es un proceso que nos permite  seguir avanzando a pesar del mal hecho o recibido.

Perdonar es un signo de fortaleza y de madurez y requiere un esfuerzo de comunicación porque deber ser explicado y comprendido.

  • La esperanza: Es la confianza de que veremos realizadas nuestra visión y nuestra visión a pesar de las dificultades con las que nos vayamos encontrando a lo largo de la vida. No es una fe ciega si no que es tener siempre un ojo puesto en lo que queremos ser y conseguir para que ilumine nuestras decisiones. La esperanza se refuerza con nuestros actos.

Detrás de la esperanza siempre hay un sueño y una marca que no sueña pierde su norte.

  • La solidaridad: Es la voluntad de ofrecer ayuda y dar apoyo a los demás. Está en conexión con el principio de dar antes de recibir y en el compartir. En un mundo interdependiente como el nuestro la solidaridad está en el centro del crecimiento y de la mejora personales porque compartiendo lo que posee cada uno de nosotros se construye una sociedad más poderosa.

No debemos confundir la solidaridad con el trabajar gratis. Una marca personal solidaria es reconocida por los demás y se convierte fácilmente en memorable.

¿Hemos integrado estos tres valores en nuestra marca personal?

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¿Cómo conseguir ser memorable?

 

¿Te has preguntado alguna vez cómo puedes conseguir ser más memorable? Dicen que recordamos todo aquello que asociamos a una imagen, aquello que nos resulta extraño o peculiar y todo aquello que hemos vivido con mucha emoción o intensidad.

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Los eventos de networking están a la orden del día y en este tipo de contextos es donde resulta más importante influir y dejar huella. Intercambio de tarjetas, presentaciones express y muchas caras nuevas…. Recibimos tantos impactos que es complicado acordarse de alguien en particular.

Ser memorable es encontrar una manera de causar impacto, de dejar una impresión duradera y de condicionar para que seamos la primera opción en la mente del otro.  Tanto para buscar trabajo, como para hacer networking o influir positivamente en nuestro entorno profesional es imprescindible conseguir ser memorable.

¿Cómo podemos conseguir ser el tipo de persona que crea momentos memorables? He aquí algunas maneras útiles y eficaces para conseguirlo:

  • Lenguaje verbal y no verbal: Tu lenguaje corporal, las palabras y las expresiones han de transmitir entusiasmo y alegría a todos los que entran en contacto contigo. La psicología moderna dice que la forma más eficaz de influencia es aprender a cambiar y controlar el estado emocional de una persona. La forma más sencilla de hacerlo es asegurarse de que nosotros dirigimos en primer lugar el estado emocional positivo de la toma de contacto.
  • Comparte tu historia:  Las historias son conversaciones de la vida misma, son creativas, potentes y detrás esconden una experiencia y un significado.  Comparte tu historia, inspira, entusiasma e involucra a las personas con las que interactúas, de esa forma conseguirás ser memorable.
  • Escucha a los demás: Practica la escucha activa, haz preguntas e intenta recordar algo de cada una de las personas con las que has conversado. Puede sonar complicado, pero si eres capaz de anotar en un papel el nombre y algo de lo que has hablado con él o ella, te será mucho más fácil gestionar el contacto post evento. En el mail posterior a la sesión de networking podrás hacer referencia a ello y conseguirás marcar la diferencia y crear empatía.

Ser una persona memorable significa ser alguien inolvidable. Y eso sin duda juega a nuestro favor tanto en nuestro entorno profesional como cotidiano. Cómo decía Cesare Pavese:

“No recordamos días, recordamos momentos.”

 

Tres actitudes para ser memorables

Cuando decidimos gestionar nuestra marca personal iniciamos un camino al final de cual conseguiremos que los demás nos recuerden y nos vengan a buscar cuando nos necesiten, seremos memorables y los elegidos. Ponerse a caminar no es garantía de llegar a destino, depende entre otras cosas de que no nos desviemos del camino trazado.

Hoy hablaremos de tres actitudes básicas que ayudarán para que nuestra marca personal sea sólida y consiga sus objetivos.

  • Coherencia. La coherencia es la conexión que existe entre lo que se dice y se hace. Es una actitud , un valor, básico en marca personal. Su falta se llama incoherencia y pone rápidamente en evidencia a las personas. Si declaramos que  gestionamos nuestra marca personal basándonos en principios como solidaridad, ayuda a las personas, trabajo en equipo, potenciación de los colaboradores y similares , hemos de actuar en consecuencia y demostrar que somos solidarios, que ayudamos a los demás, que trabajamos en equipo y que potenciamos a nuestros colaboradores. Parece muy sencillo pero no lo es. Nuestra marca es para los demás, entre otras cosas, una expresión de confianza en lo que prometemos.  Obrar de manera opuesta a nuestros principios, ser incoherentes, rompe está confianza y nos pone en una situación tan comprometida que puede llegar a hundir nuestra propia marca. La coherencia se refiere a lo que se dice con palabras y a lo que se manifiesta con nuestro lenguaje no verbal, atentos a este detalle porque tanto vale lo que está escrito o verbalizado como lo que damos a entender. De aquí que sea tan importante tener bajo control lo que transmitimos aun a riesgo de ser demasiado transparentes.
  • Consistencia. Me refiero a la firmeza o solidez de nuestros actos. Cubre un amplio espectro que va desde hacer bien las cosas materiales, no ser, en pocas palabras, un chapucero a tener trazabilidad en nuestras acciones con los demás. Decir hoy una cosa para mañana afirmar la opuesta puede hacer enloquecer a nuestros interlocutores y convertir nuestra marca en un esperpento, en una imagen distorsionada y grotesca. Si echamos una mano a alguien, si prometemos algo, no podemos convertir por arte de birlibirloque la mano en una soga y la promesa en una maldición. Si nos comprometemos con alguien tanto en lo personal como en lo profesional debemos mantener los términos del compromiso en las mismas condiciones en que fueron emitidos y aceptados. La falta de consistencia nos hace absurdamente impredecibles y lejos de convertirnos en memorables provoca en los demás el deseo de borrarnos de sus registros.
  • Compromiso que es sentirnos obligados a ser fieles a lo que hemos manifestado. Es muy fácil desaparecer de la vida de las personas y de las organizaciones como si nada hubiera pasado. Estar hoy y dejar de estar mañana sin ningún motivo real o aparente descoloca y hace mucho daño a los que han confiado en nosotros. Todos tenemos experiencias de este tipo y muchas veces somos muy laxos, demasiado. Se dice que en el amor y la guerra todo está permitido y basados en este refrán justificamos situaciones absolutamente reprobables. Siempre podemos pedir perdón pero todo tiene un límite y si lo sobrepasamos nuestra marca personal se irá devaluando a medida que corra la voz y seremos olvidados.

Seamos conscientes, de todos modos, de que nuestra historia no es una línea recta. Quien no haya sido incoherente, inconsistente o no haya faltado nunca a sus compromisos o es un santo o miente como un bellaco. Gestionar nuestra marca personal implica tener siempre en la mente nuestra misión, visión y valores para que nos inspiren el día a día y nos aporten grandes dosis coherencia, consistencia y compromiso.  Quizás no lleguemos a ser perfectos pero si que conseguiremos ir mejorando con el paso del tiempo. Este es el reto más importante.