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Comunicar en positivo, por @elenatecchiati

¿Te gusta hablar con la gente? A mi me encanta pasar un buen rato con amigas y amigos, con compañeros de trabajo, también con clientes simpáticos y a veces intercambiar algunas palabras amables en el supermercado o en el metro, si tengo la ocasión. Sí, me gusta, cuando el rato es bueno, cuando me hace sentir mejor, cuando me doy cuenta de que estoy en un entorno de personas positivas. Por supuesto no tiene que ser todo perfecto, y entiendo que hay momentos en los que las cosas no van bien, situaciones en las que la vida ofrece situaciones difíciles, pero ser positivos nos hace sufrir menos, nos hace vivir mejor con los demás. Y la buena noticia es que tu imagen – y tu mismo – puede beneficiarse mucho de el arte de ser positivo.

Lo que das recibes.

Es la ley de la reciprocidad. Una sonrisa, una frase positiva y se siente la alegría en el ambiente. Sonreír al mundo deja una impronta de positivismo en el alma. Haz un experimento: la próxima vez que estés en la calle o en el supermercado, sonríe a las personas de tu alrededor. Verás la reacción.

Somos lo que comunicamos y como lo comunicamos.

Es la parte visible del iceberg de la marca personal. Vemos y percibimos lo que está en la superficie. Las palabras, la comunicación no verbal y la voz que usamos en nuestra comunicación diaria son las que dibujan nuestra identidad pública. Y aquí las buenas noticias: la actitud puede cambiar también desde la superficie. El lenguaje corporal influye sobre nuestras emociones, así como las palabras que usamos. Inténtalo, siéntate de manera más recta y más segura y espera hasta el final del texto.

Si cuentas algo sobre otros, cuentas algo sobre ti.

Nada de chismes, ¡que aburrimiento! Seguramente ya sabes que si lo hacen sobre otras personas un día lo harán sobre ti. Si tengo una opinión negativa sobre alguien, es así, vale, lo puedo explicar hablando del comportamiento, y no atacando la persona. A través de los chismes se hacen juicios de valor quizás exagerando un poco para arrojar una luz más negativa sobre la otra persona. Una cosa está clara: para tu imagen es negativo.

Busca tiempo para la comunicación positiva.

Estamos en un tiempo donde la mayoría estamos sometidos a un estilo de vida frenético, donde hay poco tiempo para descansar y tomarse la vida con calma. Lo que cuenta al final de todo son las relaciones humanas, los contactos que tenemos y la calidad de estos contactos, porque es exactamente eso lo que determina nuestro éxito profesional y personal. Tómate tiempo para charlar un rato con una persona a la que aprecies cada día, aunque solo sea por teléfono. Diferentes estudios nos indican que el apoyo de contactos positivos nos protegen de enfermedades no solo psíquicas sino que además nos dejan sentir parte activa y positiva de nuestra sociedad, es decir, nos hacen sentir más incluidos.

Tu imagen depende de tu comunicación interpersonal y de la calidad de esta comunicación. Dedicar tiempo a tu marca personal significa también dedicar tiempo a tus contactos, porque es cuando somos más felices y más satisfechos que trabajamos y desempeñamos nuestra labor a la perfección. Ser positivo significa hacer llegar tu sonrisa desde el corazón, para que así llegue al corazón de los demás.

Otra cosa: A través de tu postura más recta puedes ser más positivo (te acuerdas): ¿cómo te sientes ahora?

Image: Freepik

Una receta para levantar el ánimo

Hace pocos días una amiga antropóloga me explicó como en la antigüedad los “xamanes” curaban la depresión.

Cuando alguien se les acercaba para que le curaran y tenía los síntomas de lo que hoy denominamos depresión le hacían estas cuatro preguntas:

1.- ¿Cúanto tiempo hace que no bailas?.

2.- ¿Cúanto tiempo llevas sin cantar?.

3.- ¿Cúanto tiempo hace que no escuchas a tu silencio interior?.

4.- ¿Cúanto tiempo hace que no oyes contar un cuento?.

No se si a todos los que podemos estar más o menos deprimidos por la situación nos resultará aplicable esta cura… pero, ¿Qué cuesta intentarlo?

7 estrategias para sobrevivir a un cambio de jefe

Los cambios siempre nos ponen en estado de alerta, el respeto a lo desconocido puede convertirse en terror cuando de ello depende nuestro sustento y nuestra carrera. Si te han dicho que vas a tener un jefe nuevo no te preocupes, relájate y pasa a la acción. Y no olvides que saber transmitir lo quien eres , lo que quieres y lo que eres capaz de hacer a tu nuevo jefe es una acción básica de marca personal.
No tengo una receta mágica para superar la situación con nota pero creo que mi experiencia te puede resultar de utilidad.

1) Anticípate. Prepara a consciencia el mensaje que quieres dar a tu nuevo jefe. Vas a tener delante de ti a uno de tus clientes importantes, no dejes nada al azar, una presentación bien hecha despejará sus dudas y te posicionará.

2) No vayas a poner más problemas, ponte en su lugar y pregúntate qué esperarías que tus nuevos colaboradores te dijeran. No lo agobies con montañas de problemas y mucho menos con tus fantasmas. No hables mal de nadie y deja que el saque sus propias conclusiones de personas y situaciones.

3) Infórmate sobre tu jefe y  analiza su estilo. Esto es relativamente sencillo puedes buscar información en la red o a través de contactos, inténtalo y verás que da resultados excepcionales. Y cuando ya estés con el pregunta y comparte aquello que puede ser objeto de fricción.

4) Se positivo y di siempre la verdad. Presenta planes de acción realistas porque muy pronto tendrás que rendir cuentas y no escondas situaciones desagradables. Cuando tengas que decir algo comprometido o problemático no te quedes en la narración y presenta propuestas aunque al final tenga que decidir el.

5) Se objetivo. Los juicios de valor y las suposiciones pueden ser interpretadas como alucinaciones, evítalos. Plantea siempre situaciones contrastadas y en caso de tener que echar una moneda al aire dilo y no se te interpretará mal.

6) Arréglatelas para colaborar directamente con él. Busca un proyecto en que sea necesaria la interacción y explótalo a fondo, será una de las mejores inversiones en ahorro de tiempo y conocimiento mutuo.

7) Se comprensivo. Piensa que en los primeros meses su agenda estará sobrecargada, no seas tú un lastre, ayuda a aligerarla.

Y si no te atreves a poner en marcha los puntos anteriores , en lugar de desanimarte contáctanos y te ayudaremos. Tenemos los recursos y la veteranía para que salgas con vida y reforzado de la experiencia.

Jordi Collell