Entradas

Autenticidad, la luz en el camino de la marca personal, por @guillemrecolons

No es difícil que nos influya el éxito ajeno, para qué negarlo. Pero de ahí a perder nuestra esencia hay un trecho. Hoy aprovecho el misticismo propio del día de San Jaime, Yago, Santiago, Jacobo… para hablar de la luz que ilumina el camino de la marca personal, la autenticidad.

De las distintas definiciones de autenticidad que leo me quedo, una vez más, con la más minimalista: ser fiel al origen. Es bien cierto que en esta vida evolucionamos, cambiamos. Nuestros entornos se mueven, y nosotros nos movemos en consecuencia. Pero existen una serie de principios, de pautas, de reacciones, o de conductas que forman parte de nuestro ADN inmutable, es lo que configura nuestra personalidad. Y eso no se mueve, es lo que nos distingue de otras personas, lo que nos hace únicos, nuestro capital emocional diferencial.

No me cansaré de repetir que, sin el paraguas de la autenticidad el resto de valores que podamos abanderar carecen de sentido. No puedo creerme que seas una persona honesta si antes no tengo claro que eres auténtica, fiel a tus principios.

El capital emocional es un gran responsable de nuestro posicionamiento diferencial. Hemos de aceptarlo y potenciarlo, evitando como sea imitaciones sin sentido de personas a las que admiramos. Estos días ando trabajando con un cliente que es un gran admirador del ex banquero y ahora escritor Mario Conde. Respetable. Pero mi cliente sabe muy bien que él no será un Mario Conde, sabe distinguir entre admirar y emular.

A menudo, cuando estoy dando una charla suelo lanzar esa pregunta comprometedora: ¿Dónde quieres estar en 10 años? Lo habitual, y lo natural es que no haya ni una respuesta. Pero creedme, sueño con el día en que alguien me conteste: en 10 años quiero seguir siendo yo.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (2): Desde el corazón

Desde el corazón (las bases del autoconocimiento)

No sé si te pasa, pero tengo una sensación cada vez más potente de que en la vida, en la mía, en la de los demás, hay una desconexión con nuestros sentimientos, con el corazón. Quizás sean los tiempos convulsos que nos generan incertidumbre y miedo o que nos movemos dando bandazos, no lo sé, pero lo cierto es que conmigo mismo, con mis colegas y con mis clientes tengo que hacer serios esfuerzos para que la razón no ponga barreras a las emociones.

El primer paso para gestionar la marca personal es ser uno mismo y esto no es una tarea fácil o por lo menos evidente. Tenemos una fuerte tendencia en encorsetarnos en lo que de manera racional interpretamos como correcto y nos leemos desde esta perspectiva. Muchas veces la razón nos lleva por el camino fácil, nos ancla en nuestras zonas de confort atendiendo a un principio de prudencia, que no perdamos lo que tenemos, o económico, no gastemos recursos personales escasos en explorar nuevos territorios cuando nos ha costado tanto llegar a donde estamos o de miedo, la vida ya me ha dado tantos zarpazos…

¿Hacer lo racionalmente correcto nos hace más felices? Desde mi punto de vista estrictamente personal tengo que decir que no. Yo viví durante muchos años en mi zona de confort, siendo una persona políticamente correcta, tomando mis decisiones  y enfocando mi vida siempre con la razón por delante y estuve a punto de desaparecer en el intento porque no era feliz, acabé atiborrado de fármacos. Me costó un gran esfuerzo de humildad el aceptar que había una falta de sintonía entre lo que sentía entre el estómago y el pecho y lo que barruntaba mi cabeza y que tenía que cambiar de vida y manera de hacer. Y lo hice y aquí estoy.

Escuchar al corazón es una actitud de marca personal y está en la base del autoconocimiento. Significa vivir la vida con los ojos, los oídos y los sentidos en estado de permanente alerta para no dejar pasar ninguna posibilidad que se nos presente aunque nuestra razón nos diga que lo mejor sea forzar el paso y mirar hacia otro lado para no complicarnos la vida. Significa invertir en ti.

Cuánta felicidad nos hemos podido perder por no haber querido leer el mensaje de unos ojos sonrientes.

Significa también el abrirnos a soluciones que no tienen  nada que ver con lo que hemos considerado siempre como lógico y aceptar vivir situaciones que pueden parecer disparatadas. Significa dejarnos fluir sin ponernos barreras, ser iconoclastas, vivir con humor que no hay ninguna imagen ni situación que sea inmovible, para ser auténticamente creativos, con nosotros y con nuestro entorno.

Lo que los demás perciben de nosotros estará sesgado si no comunicamos desde el corazón y debilitaremos nuestra marca personal.

Para empezar a gestionar tu marca personal abre el corazón, a ti y a los demás, y deja que por un momento tu mente descanse.

Feliz semana.