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Lo gratis destruye la marca personal

Hace tiempo que estoy desconcertado viendo profesionales de diversa índole que ofrecen sus servicios gratuitamente. No es que a estas alturas quiera recortar la libertad de cada cual de hacer lo que le de la gana con su trabajo, claro que no, pero me pone de muy mal humor ver como personajes mediocres que son incapaces de hacer una aportación clara de valor confundan al mercado dando a entender que todo es gratis.

La crisis ha puesto en la cuerda floja la capacidad adquisitiva de la mayoría de conciudadanos, esto es una evidencia, y lo que una persona estaba dispuesta a pagar  por un servicio determinado hace unos años ahora no puede hacerlo porque simplemente tiene menos recursos.

Por otro lado cuando las arcas públicas iban más o menos sobradas podíamos acceder a muchos recursos sin necesidad de desembolsar un importe porque estaban financiados y teníamos la falsa sensación de que todo era gratis, falsa sensación porque la dura realidad ha demostrado que se pagaba con el dinero de todos o con lo que se pedía prestado. Y cuando el grifo se ha cerrado en el imaginario colectivo todavía sigue vivo el recuerdo de que algunas cosas deben de ser, falsamente, gratis y no porque no aporten valor si no por una especie de derecho, inconsciente, adquirido.

A pesar de todo lo anterior, ¿hasta que punto un profesional puede posicionarse a base de ofrecer gratis sus servicios? Yo soy de los que pretenden ganarse la vida con su trabajo aportando valor a sus clientes y lo voy consiguiendo, día a día, cliente a cliente mejorando constantemente, aprendiendo y estando al día para ofrecer el mejor servicio. Lo que mis clientes reciben es el resultado de años de práctica profesional, de experiencia y de aprendizaje  y me parecería una falta de honestidad conmigo mismo el no exigir que se recompense adecuadamente.

¿En que medida afecta a la marca personal la política de “gratuitismo”? Pagar por algo tiene un triple sentido por un lado remunerar a quien nos lo ofrece para que pueda seguir ofreciéndolo en el futuro, por otro es un indicador del valor que le damos a lo que recibimos y finalmente es un acto de compromiso porque estamos destinando unos recursos a una cosa en detrimento de otras opciones. Si nos acogemos al principio de ofrecer gratis nuestro trabajo o bien somos unos suicidas desde el punto de vista profesional o es que consideramos que lo que ofrecemos no tiene valor.

Yo no estoy dispuesto a confiar en alguien que no se valora a si mismo, ¿y tu?