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Crear comunidades es más emocional de lo que parece, por @guillemrecolons

Antes lo llamábamos hacer amigos, hacer contactos, ahora lo llamamos crear comunidades. Antes era la agenda, ahora es la red de contactos. Llegados a este punto, vale la pena que entendamos que no estamos hablando de leads, estamos hablando de personas. De personas únicas.

Qué hace a una persona única

Hace unos meses, utilizando un pasaje de El Principito, escribía en mi blog una entrada titulada Qué te hace una persona única en el mundo. Se basaba en una conversación entre el Principito y el zorro en que éste le invitaba a domesticarle para que el zorro pudiera sobresalir y convertirse en un ser único en el mundo.

La obra de Saint-Exupéry está llena de guiños a la diferencia y la singularidad, pilares básicos de la marca personal. Todas las rosas parecen iguales, pero la que cuidamos con esmero la convertimos en única, en nuestra.

Podríamos decir que lo que te hace una persona única es algo que sucede en la mente -y el corazón- de los demás. Tú puedes trabajar una identidad diferencial, pero no te servirá de nada si los demás no la perciben, y además, la perciben a su manera.

Ser un referente no es una decisión propia

Una cosa es que tengamos como objetivo ser referente en alguna especialidad y en alguna zona. Y otra distinta es conseguirlo. De nada servirá que te autodenomines líder, experto, gurú o pope. Eso únicamente tendrá valor si fluye en la mente de tu comunidad por méritos propios, no por que lo hayas dicho.

Siguiendo con la filosofía del zorro, hay una pasaje que para mí es la esencia del libro:

He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.

Y sigue el zorro,

Lo que hace más importante a tu rosa es el tiempo que has invertido con ella

Si unimos los dos conceptos, vemos que esta obra representa la espontaneidad. Nos invita a pensar instintivamente, con el corazón. Según el zorro, esa es la única manera de descubrir lo que realmente importa.

Leo en The Huffington Post que según un estudio de 2012, la toma de decisiones intuitiva puede dar resultados iguales o mejores que un enfoque analítico. Nuestra intuición ayuda a equilibrar nuestras decisiones -sirve para tender un puente entre el instinto y la razón.

Llego hasta aquí para concluir que ser referentes requiere componentes emocionales y racionales, y que los primeros pesan más que los segundos.

¿Crear comunidades o establecer lazos?

Ahora que nos hartamos de hablar de la necesidad de crear comunidades, planteo una pregunta: ¿No valdría la pena aplicar las enseñanzas del zorro y tratar de establecer lazos?

Quizás podamos volver a convertir nuestra red de contactos en una agenda de personas referentes, personas que nos hayan dejado una huella emocional imborrable, única. Hay un precio, claro. Se trata de cambiar el absurdo sistema de coleccionar contactos por el de establecer lazos. Nuestra agenda siempre tendrá menos individuos que las comunidades o redes de contacto, pero tendrá mucho más valor, ya que tendremos personas únicas, referentes, memorables. Nuestra gente.

No llamo a renunciar al uso de las redes sociales para establecer lazos, sólo a darles un carácter más personal, emocional y menos analítico. La frase del cantante Roberto Carlos Quiero tener un millón de amigos queda muy bien en un poema, en una canción, pero la vida real tiene sus límites, a menudo invisibles a nuestros ojos.

 

Disfruta el día, es tan único e irrepetible como tú.

Imagen: Flickr CC Search

¿La diferencia da miedo?, por @jordicollell

Si no somos capaces de diferenciarnos de los demás nunca lograremos levantar la cabeza en medio de la multitud y pasaremos desapercibidos. Esta afirmación que parece una obviedad está todavía muy lejos de ser admitida de manera individual y colectiva.

Si una cosa es cierta es que todos somos diferentes, no hay dos personas iguales tanto en los rasgos físicos como en la manera de ser y de comportarnos y a pesar de ello resaltar la diferencia, dar a conocer aquello que nos hace únicos todavía da miedo.

De entrada a nivel social y comenzando desde la propia escuela es más fácil gestionar personas que tienen patrones de comportamiento lo más parecidos posibles que gestionar la diversidad. La escuela sigue siendo todavía un factor de homogeneización de las personas y la diferencia es, por regla general molesta. El que sale de la media ya sea por arriba o por abajo lo tiene más o menos crudo para encontrar su lugar aunque se hagan esfuerzos de integración porque lo que se pretende es que vuelva al redil lo más pronto posible.

En las empresas y en la vida de los adultos, la diferencia es algo que se valora desde el punto de vista conceptual pero que en la práctica cuesta  aceptar y  promocionar.

¿Por qué la diferencia da miedo? Por una parte complica las cosas porque obliga a gestionar personas y situaciones de manera individual, cuanto más diferencia, cuanta más diversidad tengamos que gestionar más trabajo tendremos porque menos posibilidad habrá de partir de métodos y procedimientos fijos e inamovibles. La diferencia da de entrada más trabajo. Por otra parte diferencia y zonas de confort son conceptos contrapuestos. Lo diferente aleja de la comodidad de la repetición y obliga a tratar caso por caso y situación por situación, poniendo cada vez en evidencia o en tela de juicio las manera de actuar del pasado y obligan a ir inventando constantemente. La diferencia incomoda porque obliga a salir de las zonas de confort.

¿Por qué es tan importante la diferencia?

Los grandes cambios, los grandes avances, en la sociedad sociedad y en las personas siempre se producen cuando salimos de la zona de confort, cuando somos capaces de plantearnos las cosas de una manera diferente a la que hasta aquel momento fue la habitual y cuando sabemos leer la realidad desde una perspectiva nueva y distinta de cómo la hacen el resto de personas. Cuando el resto de mortales veían solamente una manzana que caía, Newton fue capaz de deducir la la ley de la gravedad, cambió su manera de ver la realidad, se convirtió en diferente, y cambió la visión que se tenía hasta aquel momento de los principios de la física.

Los grandes espíritus siempre han encontrado la oposición violenta de parte de las mediocridades

Una frase atribuida a Albert Einstein dice más o menos que los grandes espíritus siempre han encontrado la oposición violenta de parte de las mediocridades, las cuales no pueden comprender que alguien no se someta irreflexivamente a los prejuicios hereditarios, sino que haga un uso honesto y valiente de su inteligencia.

Personas iguales y métodos iguales son sinónimo de estancamiento tanto a nivel personal como colectivo.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la marca personal? La diferencia es aquello que nos permite distinguirnos de los demás. La gestión de nuestra marca personal nos permite dar a conocer  nuestra singularidad y qué es aquello que podemos aportar y que los demás no pueden. Todos tenemos una aportación singular que hacer y primero tenemos que descubrirla y después explicarla, porque tenemos tan interiorizado que todos somos idénticos, que no iguales, que nos cuesta darnos en qué nos distinguimos. Explicar nuestra diferencia con un relato claro y comprensible, contar a los demás nuestra propuesta de valor, tiene el objetivo de distinguirnos y de demostrar que salir de la zona de confort, hacer las cosas distintas tiene más ventajas que inconvenientes.

Para ser irreemplazables es necesario que seamos diferentes.

Imagen: Jason Paluck (Flickr Creative Commons)

Todos somos genios

 

Vuelvo a la carga  con el tema de la singularidad individual que complementa lo que comentaba hace un par de semanas sobre la complejidad.

Google Images

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Hace unos días redescubrí en La Contra de La Vanguardia la figura de Yaakov Hecht que es un pedagogo israelí que preconiza un nuevo modelo educativo basado en potenciar lo puntos fuertes individuales que el mismo llama educación a medida o educación democrática. El modelo de educación piramidal, que es el que todos conocemos, de un educador por cada, pongamos, veinticinco alumnos que imparte un programa común y homogéneo para cada uno de ellos está desfasado y su obsolescencia viene dada por perjudicar la eclosión del talento individual y cortar a todos los individuos por el mismo rasero dando como resultado personas mediocres, del montón, excepto, como siempre honrosas excepciones.

Para Hecht el cambio viene dado por permitir que cada alumno desarrolle sus mejores competencias individuales y las complete con aquellos conocimientos necesarios para alcanzar la excelencia en un entorno organizado en red en la que se comparte el conocimiento y se complementan las necesidades formativas. Porque todo niño es un genio en algún aspecto de su vida.

En definitiva es un modelo educativo basado en la marca personal. El mismo modelo de pensamiento y de organización se puede trasladar al mundo de la empresa.

Si lo que se pretende es conseguir un entorno en el que prime la creatividad y la innovación, la organización en red en la que el conocimiento se comparte y en la que cada individuo interactúa y coopera en función de sus habilidades y sus talentos parece ser más adecuada que la organización piramidal en la que prima más la lucha por subir peldaños que la creación de valor.

Y esto nos lleva a una nueva lectura del cambio de paradigma porque si en una primera versión hablamos del paso de empleados a agentes libres ahora pasamos de la gestión de recursos humanos a la coordinación de marcas personales, vaya quizás no tan nueva porque Andrés Pérez Ortega hace años que lo viene repitiendo.

De todos modos dejar de gestionar “recursos” para coordinar talento a través de la aportación única de valor individual no es una opción baladí y tiene otras consecuencias. Una de ellas es la transformación del modelo de adquisición de competencias profesionales ya que la formación basada en programas colectivos puede perder interés. Imaginemos un entorno en el que cada profesional puede adquirir su formación a través de los mejores profesores construyendo un curriculum a medida dependiendo de sus motivaciones personales, de sus gustos y de sus aptitudes y que permite valorar lo que cada uno sabe por encima del programa formativo, léase título, a través del cual lo ha adquirido. Actualmente los MOOC, los cursos abiertos, masivos y on line, permiten formarse con los mejores y a la carta por lo que quizás no estamos tan lejos como en un primer momento se puede pensar.

Al final los individuos singulares y complejos , mujeres y hombres con una marca personal potente, impulsan la creación de valor en las empresas y en los países y son más felices porque pueden desarrollar aquellas acciones que les permiten alcanzar su plenitud como personas.

La marca personal de los colaboradores potencia la marca corporativa y la marca personal de los ciudadanos impulsa la marca de cada país. Gestionar marcas personales es optar por un mundo mejor porque cada uno de nosotros somos geniales en algún aspecto de nuestra vida y lo importante es detectarlo y que tengamos la oportunidad de desarrollarlo.