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¿También te escondes dentro de una armadura?

Hace ya un cierto tiempo que me recomendaron  el libro” El caballero de la armadura oxidada”  de Robert Fisher. Se trata de un libro de lectura fácil y amena, por lo que os lo recomiendo. De todas maneras he decido en este post compartir con vosotros un breve resumen y  algunas de enseñanzas de la historia que nos relata el autor.

El libro narra una aventura de alquimia interior en la que el héroe, representado en la figura del Caballero, recorre un camino de transformación, toma conciencia de su armadura y se libera de ella para poder llegar así a la Fuente.

El caballero vive obsesionado con demostrar que es bueno, amoroso y generoso. Para estar siempre preparado para ayudar, se dejó puesta la armadura. Esta armadura representa la máscara con la que ocultamos a nuestro propio yo a los demás, también a las barreras que nos ponemos para acercarnos a nuestros seres queridos, o la máscara que utilizamos para no darnos cuenta de la realidad y meternos en nuestro propio mundo. Llevó tanto tiempo puesta la armadura que dejó de conocerse a sí mismo y un día cuando su mujer le amenazó con irse si no se la quitaba, se dio cuenta de que no podía.

La única persona que podía ayudarle se llamaba Merlín y vivía en los bosques. Tras un largo tiempo caminando solo y perdido encontró a Merlín, este  le propuso  que recorriera el sendero de la verdad y que dejara el de la mentira, que es el que había recorrido hasta ahora. Le dijo que cuando llegará a la cima de la montaña se liberaría de su armadura. En ese camino se encontraría con tres castillos: El del Silencio, el del Conocimiento y el de la Voluntad y la Osadía. Estos tres castillos son los pasos hacia el autoconocimiento personal.

En el primer castillo, El del silencio, en él cada vez que se daba cuenta de una cosa de sí mismo aparecía una puerta que le llevaba hacia habitaciones cada vez más pequeñas. Hasta que llegó a una en la que se encontró consigo mismo, su yo verdadero. Este castillo representa  la importancia del autoconocimiento personal, de escuchar no solo a los demás sino a nosotros mismos.

La mayoría de la gente está atrapada en una armadura”

Luego llega al castillo  del conocimiento. Un castillo grande pero muy oscuro. En él cada vez que descubre una verdad empieza a haber más luz. En este castillo descubre algo muy importante: Sólo si te amas a ti mismo podrás amar a los demás. Este castillo representa la necesidad de conocernos a nosotros mismos.

“Solo podéis amar a otros en la medida que os amáis a vosotros mismos”

Más tarde llega al castillo de la Voluntad y la Osadía. Pero al llegar allí descubre que en el otro lado del puente hay un dragón, que se llama  Miedo y  Duda. El caballero sabe gracias a sus amigos que el dragón solo es producto de su mente y que si se enfrenta a él dejará de existir. Creo que esto representa una de las últimas fases en el conocimiento de uno mismo, enfrentarse al dragón es como enfrentarse a todos nuestros miedos y dudas.

“El miedo y la duda son ilusiones”

La última parte del libro se desarrolla en la cima de la verdad. Allí tras escalar un rato se encuentra con una inscripción que le invita a soltarse del peñasco del que depende su vida en este momento. Lo hace y empieza aceptar muchas cosas de su vida y en ese momento empieza a caer hacia arriba y al llegar a la cima se da cuenta de algo muy importante: él es amor. Con las lágrimas que vierte se libera de lo poco que le quedaba de armadura.

“Casi muero por todas las lagrimas que no derrame.”

¿Cuál es tu armadura? ¿En qué estado está? ¿Has empezado a caminar por el sendero de la verdad? Si no empiezas contestándote a estas preguntas creo que te será difícil conseguir la cima de tu verdadera marca personal. Si me permites un consejo, haz tu propia ruta hacia la cima de la verdad. Sólo si  tienes claro cuál es tu hoja de ruta llegarás a alcanzar tus metas.

¿Qué es la Marca Personal?, ¿Para qué sirve?

 

La Marca personal (en inglés Personal Branding) es un concepto de desarrollo personal consistente en considerarse uno mismo como una marca, que al igual que las marcas comerciales, debe ser elaborada, transmitida y protegida, con ánimo de diferenciarse y conseguir mayor éxito en la relaciones sociales y profesionales. La marca personal persigue que la impresión causada sea duradera y sugiera el beneficio de la relación entre el titular de la marca y el observador.

©soymimarca

En los tiempos que corren, gestionar una marca personal es algo más que necesario, es  ganar un activo que difícilmente se puede valorar.

Al igual que las grandes marcas comerciales, aquellos que deseamos ser conocidos y respetados por nuestro trabajo, necesitamos una estrategia clara para desarrollar y posicionar nuestra marca. Quien no conoce a Bill Gates, Steve Jobs, Michael Dell, Porter,…todos ellos son grandes marcas… El concepto de marca personal no trata de convertir a las personas en objetos materiales, sino  al contrario, trata de que la persona no sea catalogada como un currículum vítae, igual a otros, sino que la persona sea vista como diferente y capaz de aportar su valor único e irrepetible.

A diferencia de otros enfoques de técnicas de mejora profesional que tienden a la mejora de las características personales, este enfoque de marca personal tiende a la promoción personal a través de la percepción que lo demás tienen de uno. Desde soymimarca te ayudamos a la creación operativa de tu marca.

¿Qué significa “creación operativa “? Significa que soymimarca no actúa sólo como un coach sino que llega al planteamiento táctico de IMPLANTAR la marca personal utilizando todos los recursos offline y también los recursos de la web 2.0.

¿Cuándo fue la última vez que te planteaste quién soy, que quiero y como puedo conseguirlo?

Ahora ya no hay excusas, es el momento de actuar y desde soymimarca te podemos acompañar en este proceso. ¿Te atreves?

¿Es siempre bueno que su gente sea su marca?

Adjuntamos artículo muy interesante de Tino Fernández sobre la marca personal en los profesionales activos que se publicó el pasado 28 de mayo en Expansión y Empleo. En artículo colabora nuestro consultor de marca personal Guillem Recolons y nuestro amigo Andrés Pérez Ortega, entre otros.

Muchas compañías recelan de los profesionales clave que alcanzan un protagonismo superior al de la identidad corporativa. Resulta difícil luchar contra ello.

Son embajadores excepcionales de las empresas, de sus marcas y de sus productos. Pero su gran capacidad de comunicación, la cantidad de seguidores que arrastran y el protagonismo que alcanzan, impulsado por las redes sociales y profesionales, asusta a más de una compañía.

Eva Levy, socia fundadora de Eva Levy & Partners, habla de empleados con mucho talento que son excelentes comunicadores. Se trata de profesionales clave que han entendido el poder de las redes sociales haciendo márketing de su marca personal a la vez que impulsan la de sus firmas, creando un auténtico valor económico y estableciendo relaciones con los clientes, los medios, los analistas y los accionistas.

Mónica Deza, socia directora de W&M Consulting Group, añade que estos empleados clave aprovechan las ventajas y circunstancias de un nuevo paradigma económico: “Cada vez hay más freelance en lo que se conoce como la gigeconomy, el entorno del pequeño trabajo. Se trata de profesionales bien formados, con una buena gestión de su marca personal y que aprovechan el talento fuera de las organizaciones, con grandes posibilidades de desarrollar su propia carrera”. Enseñar a la gente clave dónde está la suma de su marca personal con la de la compañía es un beneficio indudable para la propia empresa.

Nuevos expertos
Dan Schawbel, socio director de Millennial Branding y autor del bestseller Me 2.0, asegura que la recesión implica que no sea suficiente con ser bueno en el propio trabajo. “El escenario económico obliga a que cada uno sea un experto en su campo. Cada vez más, es necesario ser creativo para distinguirse de los demás. Tu gente es tu marca –talento es lo mismo que marca–, y una compañía debe decidir si finalmente permite a sus empleados este tipo de evangelización. Las ventaja de hacerlo es contar con una voz mucho más poderosa, con un mensaje más consistente para los clientes y que los empleados se sientan autorizados y mucho más productivos. Si las empresas no ven a sus plantillas como embajadores de su propia marca corren el riesgo de perderlos para otras compañías”.

Guillem Recolons, fundador de Lateral Consulting, explica que “las organizaciones se van dando cuenta de que resulta cada vez más difícil frenar el hecho de que la gente con talento desarrolle una identidad fuerte. Es mejor apoyarlas, porque al final van a favor de la corporación, siempre que esta marca personal esté vinculada a ella. Hay que dejar camino para desarrollar esa marca personal, que hablen de ella en la compañía, porque es un medio de comunicación con más fuerza y credibilidad que los mensajes corporativos. Y se debe vincular a los valores positivos de la firma”.

Detener o retener
Eva Levy coincide en que “si no te diferencias y no tienes a los mejores no es posible sobrevivir en un mercado tan competitivo. Hoy existe una necesidad de distinción de las empresas, y esta se da más por las personas que por los productos. Hasta ahora las organizaciones daban escasa importancia a esos profesionales”.

Levy advierte que, evidentemente, esa visibilidad puede implicar que headhunters y otras compañías puedan pujar por esos profesionales más brillantes. La cuestión es cómo retener el talento, y esto implica más una simbiosis que ofrecer más dinero. La búsqueda de los mejores ha de ser constante.

Mónica Deza asegura que “las empresas las hacen las personas. Muchas compañías están en la fase de detener el talento, en vez de retenerlo. Hay que tratar de que la gente no se vaya, invirtiendo en ella”. En este sentido Andrés Pérez Ortega, experto en marca personal, afirma que una de las claves es “captar a ese 1% de profesionales que realmente quieren desarrollar este tipo de actividades, utilizando como herramienta de márketing a esa minoría que tiene voluntad de sobresalir. De directores de recursos humanos se debe pasar a gestores de marcas personales”.

Sintonía
Por su parte Dan Schawbel cree que “al reclutar a cada profesional hay que estar seguro de que existe una visión y una misión común, y atributos de marca. Si no se contrata talento que se pueda integrar en la cultura de la empresa, este puede abandonar la organización en poco tiempo y arruinar el ambiente corporativo”.

La idea es que, una vez que se capta a los empleados adecuados, es necesario formarlos en todo lo que se refiere a la agenda de la compañía y permitirles el uso de las redes sociales para construir su marca y apoyar la misión de su compañía.

Schawbel considera que “la marca personal se vuelve egoísta y trata de ser más importante que la propia compañía cuando la persona y la organización no están en sintonía. Es entonces cuando el empleado tiende a abandonar la organización, a crear la suya propia o a trabajar para otra empresa que sí esté alineada con sus principales intereses”.

Guillem Recolons se refiere asimismo al temor que muestran numerosas firmas ante la posibilidad de desarrollar las marcas personales. “En esto influyen negativamente los casos de personas que no están contentas en su compañía. Crean su marca personal para decir ‘¡Aquí estoy!’; es una forma alternativa de salir de la empresa. Lo ideal sería que las organizaciones conozcan con qué empleados pueden contar, y que éstos sepan que las empresas cuentan con ellos”.

Andrés Pérez recuerda que “muchas compañías tienen miedo de la información que sale, de que la percepción que se tiene desde el exterior no sea la que controla el departamento de comunicación. Que la imagen que ofrece la compañía no sea la que esta desea que se tenga. Es un miedo absurdo a perder el control, porque no se puede ocultar ni tratar de controlar, sino sacar el máximo rendimiento a esa capacidad de comunicación y favorecer las herramientas de visibilidad”.