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El combustible del mensaje, por @jordicollell

El liderazgo personal no consiste en una sola experiencia. No empieza y termina con la redacción de un enunciado de misión personal. Se trata más bien de un proceso que consiste en mantener en mente la propia visión y los propios valores, y en organizar la vida para que sea congruente con las cosas más importantes” Stephen Covey

Qué pretendemos cuando trabajamos la estrategia de la marca personal

Saber dónde queremos llegar es imprescindible para tomar el camino correcto. En la gestión de la marca personal cuando hemos definido nuestro proyecto, dibujado el modelo de negocio y profundizado en la propuesta de valor sólo nos falta comunicar definiendo el mensaje. Es aquí precisamente dónde queremos llegar y para ello nos falta todavía recorrer un buen trecho del camino.

Lo que te da sentido debe formar parte de tu mensaje

Si somos capaces de compartir con nuestro público aquello que  da sentido a nuestra vida tendremos la posibilidad de llegar a su corazón y quedarnos en él para siempre. Pero para que esto sea posible nosotros hemos de ser los primeros en tenerlo claro, el proceso es claro: si soy capaz de explicármelo a mí mismo con un lenguaje llano, claro y conciso podré transmitirlo de la misma forma. Por esta razón trabajamos en profundidad sobre el foco de cada cliente, sobre aquello que constituye el eje vertebrador de su existencia y sobre la manera de llevarlo a término. Definiendo la misión y la visión tenemos una parte del mensaje en marcha.

Sin principios no hay memoria 

Nuestro público nos aceptará por lo que seamos capaces de ofrecerle, por la propuesta de valor, nos dejará entrar en su corazón si compartimos con el nuestro foco y nos recordará si transmitimos de manera clara nuestros principios, nuestros valores , aquello a lo  que no queremos renunciar pase lo que pase y que nos ayuda a decir “no” en unas ocasiones y “adelante” sin restricciones en otras. Los principios marcan y definen la consistencia y la coherencia de nuestra marca personal y se guardan en el corazón de nuestra audiencia que es el motor emocional de su memoria.

La coherencia valida o destruye tu marca

Las grandes declaraciones son papel mojado si no van acompañadas de una vida ejemplar. Lo que sólo se dice con palabras y no se valida con actos acaba teniendo un valor escaso y está sometido de manera permanente a la duda.

Vivir la vida con coherencia con la misión y la visión, tomar las decisiones iluminados con sus postulados y amparadas con nuestros valores da una credibilidad irrefutable.

Explícalo siempre que puedas

Exponer situaciones de nuestra cotidianidad que demuestren que estamos viviendo y actuando de acuerdo con los principios que declaramos es imprescindible para que seamos creíbles. Aquí no vale el pudor porque todo lo que los demás no puedan ver pasará inadvertido y quedará aparcado en el mundo de las sombras, no en el las huellas. Esconderse, explicar que vivir una vida en coherencia vale la pena y que es posible aunque no sea fácil es un primer acto de comunicación de la marca personal. Nadie quiere héroes, nuestro público necesita ejemplos de que, a pesar de las contradicciones, de las idas y venidas, de dar dos pasos adelante y una atrás, de los fallos y de o errores, es posible avanzar hacia la coherencia y que es un camino que enriquece. Busquemos siempre ejemplos de nuestra vida que refuercen lo que estamos contando y si no somos capaces de encontrarlos es mejor callar.

Y, una vez más, te vuelve a tocar a ti

¿Tienes definidas tu misión y tu visión? ¿Has identificado tus valores? ¿Puedes ponerte como ejemplo para validar lo que estás explicando? ¿Te cuesta? No lo olvides, trabajar en visión y misión es el combustible del mensaje.

Si no sabes como hacerlo, no lo dudes, llámanos y te ayudaremos.

Foto: Jason Blackeye. Unsplash

Tres caminos para ser felices…y triunfar

Muchas empresas ya han experimentado que la última línea de la cuenta de resultados mejora directamente en función de la felicidad y satisfacción de sus colaboradores. Un estudio realizado por Gallup en una cadena de  almacenes  demostró que en las superficies en las que los empleados declaraban tener un nivel de satisfacción vital alto – léase felicidad – se generaba un aumento de beneficios de 21$ por metro cuadrado, que representaba un total de 32 millones de dólares para toda la cadena. Cómo para pensárselo, ¿no?.

Swan Achor nos cuenta en un artículo para la Harvard Business Review  (Enero-Febrero 2012 nº 90) como poder desarrollar un mayor grado de felicidad en el trabajo y también en la vida a través de prácticas sencillas y al alcance de todos. De su trabajo como investigador ha llegado a la conclusión de que las personas con una actitud mental positiva mejoran en todos los aspectos, desde la productividad hasta el compromiso pasando por la creatividad y por supuesto los resultados. El lo llama la ventaja competitiva de la felicidad.

En tiempos revueltos como los actuales puede parecer que lo de ser feliz, o es genético o no lo es. Porque  el horno no está para muchos bollos y las perspectivas en general son inciertas. Pues no señores, no hay ningún determinismo genético o ambiental que nos lleve a la felicidad, como todo en la vida se puede cultivar, si se quiere y además no es complicado.

Desarrollar nuevos hábitos: Simplificando, el cerebro es un músculo como cualquier otro y se puede ejercitar, entrenar, para conseguir mayores niveles de pensamiento positivo y de felicidad.

¿Cómo? Achor nos propone cinco ejercicios diarios:

–       Anotar tres cosas por las que nos sintamos agradecidos.

–       Mandar un mensaje positivo a alguna persona de nuestra red.

–       Meditar en el trabajo dos minutos.

–       Hacer 10 minutos de ejercicio.

–       Tomarse unos minutos para escribir en un diario para escribir la experiencia más significativa de las últimas 24 horas.

Ayudar a los colegas: Así de fácil y sencillo. En vez de poner palos en las ruedas echar una mano. ¿Cuando? Pues por ejemplo cuando van pasados de vueltas por el exceso de trabajo o cuando surgen situaciones especiales que requieren de una mano amiga.

Cambiar nuestra relación con el estrés: En vez de pasarnos la vida pensando en los efectos negativos del estrés y en la manera de controlarlo, pasemos a la acción.

El estrés es una parte inevitable en el trabajo. Siempre hay cosas que nos estresan, que parece que no superan. En la vida hay dos tipos de situaciones: las están bajo nuestro ámbito de control y las que no lo están. Cuando nos sintamos superados por las circunstancias dibujemos dos círculos y en uno de ellos anotemos todas las cosas que podemos controlar y en el otro las que no. Llamaremos al primero círculo de influencia y al segundo círculo de preocupación, y así los definió Covey, el autor de Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva. Vayamos luego al círculo de influencia a rematar uno por uno y uno tras otro cada uno de los asuntos y dejemos de lado los que están en el círculo de preocupación, porque hagamos lo que hagamos seguirán estando fuera de nuestro control. Seguro que nuestro nivel de estrés baja.

Y la felicidad es también un atributo de nuestra marca personal. Si se nos percibe como personas felices tendremos una  influencia positiva sobre los demás y conseguiremos nuestro objetivo como  marca: ser los elegidos.

5 ideas para disfrutar de la vida. ¿Te atreves?

¿Os ha pasado alguna vez no poder disfrutar de unas vacaciones ansiadas o de un aniversario o de una cita porque el pensar que pasará luego os ha aguado la fiesta? Y en el trabajo ¿aquel proyecto  o ascenso tan ansiado una vez conseguido se ha visto deslucido por las posibles dificultades futuras?  Y ¿el temor a no encontrar un empleo nos ha podido bloquear y hacer que nuestra búsqueda fuera infructuosa?

A mi solía pasarme y he podido comprobar que a muchos de mis clientes esta situación les ocasiona serias dificultades. La verdad es que nunca estamos del todo inmunizados contra la incapacidad de saber y poder disfrutar de lo que tenemos, sea lúdico  o un reto. La buena noticia es que con unos pequeños trucos la situación puede cambiar radicalmente y esto lo saben nuestros clientes que ya han probado la diferencia.

1) Para vivir el presente hay que planificar el futuro del mismo modo que los abuelos decían que lo que pica cura o que en la dosis adecuada un veneno puede curar.  Planificar no es lo mismo que controlar y hablando del futuro no podemos poner ventanas al campo pero si trazarnos una hoja de ruta. El primer paso es definir lo que queremos, imaginarnos lo que vamos a ser o a donde llegaremos. Y con esto tenemos una parte del camino recorrida y no por arte de magia ni por leyes universales tan en boga sino por una obviedad: el que va a ninguna parte no llega a ningún sitio. ¿Suenan los conceptos de misión y visión?

2) Sin brújula se pierde el norte o lo que es lo mismo necesitamos referentes para saber si el camino que seguimos es el que queremos y hemos escogido. Como tenemos poco control sobre muchos acontecimientos y a veces podemos tener la sensación de que perdemos el rumbo y lo que hacemos ha perdido sentido, vale la pena al iniciar el viaje marcar unas reglas del juego que nos ayuden en caso de duda, encrucijada o pérdida. Por esto nuestra marca personal tiene unos valores.

3) Tengamos presente a donde vamos antes de iniciar una acción. Stephen Covey en su clásico  “Los 7 hábitos de la gente efectiva” lo llama empezar con el fin en la mente. Programar a la luz de nuestros valores y de nuestra misión hará que nos acerquemos a nuestro objetivo con menos rodeos, dejando de lado el lastre inútil que con otro modo de proceder iríamos acumulando sin darnos cuenta. Probemos durante un mes con una tarea sencilla, preparemos al agenda de la semana valorando las actividades que vamos a hacer en función de lo que queremos y procedamos con consecuencia con las que nos alejen de nuestro objetivo o no nos aporten suficiente valor, os aseguro que se nota un cambio radical.

4) Aprendamos del error. Y no lo veamos como un tópico, es más desconfiemos de aquellos gurús o coachs que nos lo refriegan por la cara en barbecho. Solo podemos aprender de aquello que está en nuestro ámbito de influencia y si nuestra vida pasa por delante nuestro convirtiéndonos en espectadores no aprenderemos nada, ni de la propia vida ni de los errores. Con brújula, con cuaderno de ruta, con el fin en la mente podremos hacer frente a las adversidades externas y a nuestros propios fallos haciendo las correcciones necesarias para retomar nuestro propio rumbo.

5) A disfrutar. Ahora que el futuro ya no es una amenaza hazte el regalo de vivir el día a día intensamente, porque sabes a dónde vas y vas a donde quieres. Ya nada te lo impide.

Las personas con marca personal viven con intensidad el momento presente. Soymimarca te ayuda a conseguirlo, confía en nosotros.

Jordi Collell / asesor de marca personal