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¿Tú quieres ser el trabajador del futuro? Te lo ponemos a tu alcance.

Ayer cayó en mi correo un nuevo artículo de Didier Erwoine,  colega nuestro belga de Personal Branding, en el que hace una interesante descripción sobre el cambio en las necesidades del mundo laboral y las nuevas habilidades, aptitudes y actitudes que deben desarrollar los trabajadores para poder evolucionar de acuerdo con el nuevo entorno.

Como  el escenario que se dibuja es positivo y en los últimos tiempos andamos algo escasos de proyecciones que nos eleven la moral vamos a comentarlo y a ver sao empezamos bien la semana. Dejaremos las noticias tristes y las previsiones apocalípticas para la prensa, los economistas y los políticos.

Tenemos los cambios a la vuelta de la esquina

Las carreras profesionales ya no son lo que eran, de la línea recta vamos directos a una sinusoide, con ritmos irregulares y cambios frecuentes en el mismo sector o no. Para acabar de arreglarlo tenemos pruebas más que evidentes que las empresas no están ni en disposición ni en condiciones de ofrecer y mucho menos prometer empleos de larga duración por lo que la seguridad en el puesto de trabajo va dejando paso a la “empleabilidad” que es la capacidad para encontrar un trabajo  de manera más o menos rápida.

Como decíamos en un post anterior las descripciones de puestos de trabajo si no han muerto están entrando en agonía. Lo que si ya podemos ir enterrando es el concepto de empleado y la noción de “competencias”, entendiendo por tales lo que  las personas son capaces de hacer, como punto de referencia principal. Además el contexto económico empuja a las empresas a innovar y esto es muy difícil hacerlo en un entorno organizativo tradicional por sus toques burocráticos, por considerar a los trabajadores como robots reemplazables, por basar sus criterios de selección en signos psicomorfológicos y por ser en definitiva más gestores de “recursos humanos” que otra cosa.

Y con los cambios vienen las buenas noticias

La estructura burocrática está dejando paso a la organización por proyectos y a la organización en red en las que los trabajadores se asocian a proyectos, las jerarquías se disipan y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación se usan a tope.

No es difícil prever que en un entorno como el anterior cada trabajador podrá estar asociado a varios proyectos gestionando una auténtica cartera compartida con otros colegas que tendrán una categoría de socios por el alto nivel de interconexión que todo ello va a comportar.  Y esto no es ciencia ficción, algún día os contaremos las experiencias que en este sentido hemos vivido nuestra socia Montse Taboada y un servidor con algunos clientes.

Las empresas gestionarán auténticas marcas porque lo que se encontrarán los departamentos de RRHH son individuos que propondrán una oferta de servicios única, una oferta de talento global. He aquí otros que deberá adaptarse al cambio, los  RRHH me refiero.

Y como hemos enterrado al empleado damos paso al “imprendedor”  que es ni más ni menos que un auténtico emprendedor en el seno de la empresa tomando iniciativas, detectando oportunidades y movilizando recursos internos y externos.

El panorama es bonito, ¿no?.

¿Y la Marca personal qué?

Las buenas noticias que acabamos de ofrecer convergen en que el trabajador del futuro hará más de lo que se le pide y no por peloteo ni para hacerse ver sino porque estará íntimamente convencido de la utilidad de lo que esté haciendo y porque dará valor a una combinación original de talento, apostará por la creación y la originalidad, se encaminará sin miedo a asumir riesgos con iniciativa y audacia comprometiéndose personalmente en todas sus acciones y por si fuera `poco propondrá su propia visión.

¿Y cómo se llama todo esto?  Pues ni más ni menos que marca personal. ¿O no?

¿Por qué sabemos la verdad en dos segundos?

Merrill dijo que si tomaba decisiones deprisa acertaba el 60 % de las veces. Si se tomaba tiempo acertaba el 70% de las veces. Sin embargo, ese 10 por ciento extra pocas veces valía el tiempo que invertía.

Una de las pequeñas cosas con las que disfruto es entrar en las grandes librerías con el objetivo de pasar un rato agradable mirando libros, aunque normalmente siempre  acabando comprándome uno. Eso mismo hice, ya hace un par de años, cuando entré en Excelence y me compré un libro  simplemente porque me llamó la atención su título. Hace poco en una reunión con mis socios y con Pablo Adán salió el tema y les recomendé el famoso libro titulado Inteligencia Intuitiva de Malcon  Gladwell,  y quién me iba a decir en ese momento que me serviría, entre otras muchas cosas, para escribir este post sobre  la Intuición.

Pongámonos en situación,  ahora imagínate que empiezas a cruzar una calle y de repente te das cuenta de que un camión se te viene encima ¿tienes tiempo para pensar en todas las opciones posibles? Naturalmente que no.  Si los seres humanos hemos sobrevivido tanto tiempo como especie es sólo gracias a que hemos desarrollado otra clase de inteligencia a la hora de tomar decisiones de forma rápida y elaborar juicios muy rápidos a partir de poca información.  La parte del cerebro que se lanza a extraer esta clase de conclusiones se llama inconsciente adaptativo y el  estudio de esta forma de tomar decisiones es uno de los nuevos campos de estudio de la psicología.

Está nueva noción del inconsciente adaptativo  se concibe como una especie de ordenador gigantesco que procesa de forma rápida y silenciosa muchos de los datos que necesitamos. Se las arregla estupendamente para hacerse una composición rápida de lugar de lo que nos rodea, advertirnos de los peligros, establecer metas e iniciar acciones de forma elaborada y eficaz.

Cuando nos reunimos con alguien por primera vez, cuando entrevistamos a alguien para un empleo, cuando tenemos que tomar una decisión rápidamente y estamos sometidos a estrés, solemos utilizar esa parte del cerebro.

Te has preguntado alguna vez ¿por qué algunas personas son  brillantes a la hora de decidir y otras no? ¿Por qué algunos siguen su instinto y triunfan, mientras que otros siempre acaban dando un paso en falso?

Las personas intuitivas y que actúan en consecuencia, suelen tener mayor éxito. Estas personas desarrollan una perspicacia superior  que les permite percibir situaciones complejas en repentinos saltos de lógica.

Daniel Isenberg, profesor de negocios de Harvard, estudió a directivos de grandes empresas. Después de observarlos identificó cinco maneras diferentes en que los directivos utilizan la intuición.

  1. Les ayuda a detectar la existencia de un problema
  2. Para comportarse rápidamente de acuerdo a unos patrones de conducta bien aprendidos.
  3. Para comprobar los resultados de un análisis racional. Buscan hasta que esa sensación “en las tripas” y su intelecto van parejos.
  4. Para sintetizar retazos aislados de datos y experiencia en una imagen integradora.
  5. Para soslayar una análisis en profundidad y presentar una solución rápida.

Charles Merrill fue un filántropo, corredor de bolsa y uno de los fundadores de Merrill Lynch & Company, una vez  dijo  que si tomaba decisiones deprisa acertaba el 60 % de las veces. Si se tomaba tiempo acertaba el 70% de las veces. Sin embargo, ese 10 por ciento extra pocas veces valía el tiempo que invertía.

Tanto si crees que puedes hacerlo como si no, estás en lo cierto

Probamente  muchos de vosotros  mientras leíais este post, os ha venido a la mente algún momento o alguna situación en la que vuestra  intuición os ha llevado al éxito… Creo que ya es hora de que te escuches, que reconozcas que eres intuitivo y que creas en ti mismo, sólo así podrás construir una marca auténtica y coherente contigo mismo.

Montse Taboada / Personal Branding Coach / soymimarca

Como nuestra marca personal enriquece nuestras funciones o como sacar las ojeras de los departamentos de RRHH

Decimos muchas veces que el papel de los departamentos de recursos humanos tiene que cambiar comenzando por su nombre que suena a atávico. Nuestro amigo Andrés Pérez Ortega nos lo recuerda  siempre que encuentra una ocasión propicia y hace bien, no sea que nos olvidemos.

El futuro  pasará por gestionar las marcas personales de los colaboradores en una relación de cliente proveedor con las empresas y en esta tarea estamos comprometidos aunque hay un camino por recorrer y una tarea pedagógica por delante que si bien puede ser árdua no por ello es menos apasionante.

Durante esta transición muchos profesionales al servicio de sus compañías con  la mente abierta y el espíritu motivado para trabajar y desarrollar su marca personal se encuentran con un corsé que les desorienta: la descripción de funciones.

De la mano de Didier Erwoine, nuestro brillante colega belga, vamos a buscar una solución integradora para solaz de los profesionales comprometidos con su marca personal y siempre en beneficio del talento.

Las descripciones de funciones están ligadas al concepto de competencias que en definitiva no son más que capacidades para movilizar recursos para conseguir un resultado mientras que la marca personal va unida al concepto de talento es la unión de lo que una persona sabe hacer con sus motivaciones más profundas, con su compromiso y con la excelencia. Pierre Miralles decía que si la competencia se define por lo que un individuo sabe hacer, su talento se define por lo que hace mejor que los otros. Las competencias están ligadas a la sustituibilidad de las personas y el talento es un elemento singularizador y por ello diferenciador.

Nos dice Erwoine que el talento no cae del cielo, se trabaja como se talla un diamante. Es por esto que el objetivo de la gestión de competencias y de la formación debería ser no tanto llenar las lagunas como completar o afinar los talentos.

Partiendo de esta base una evolución lógica de la descripción de funciones puede consistir en focalizarse en competencias standard y los talentos particulares de cada persona sin describir forzosamente las tareas al máximo detalle y todo esto nos lleva a entrar en una dinámica basada más en proyectos concretos que en generalidades. Aquí cobra sentido la afirmación de que el puesto de trabajo para toda la visa se ha acabado porque entraremos, de hecho ya vamos por este camino, en una nueva etapa de relación entre la empresa y sus colaboradores.

Las competencias son tangibles mientras que el talento es único. Es muy difícil, por no decir imposible, definir un puesto enumerando talentos de entrada aunque a tiro pasado y con la experiencia de un desempeño  por delante la cosa cambia. De todos modos  tener bien explicados los talentos en un puesto  puede ser muy útil para el trabajador y su responsable pero en cualquier caso beberá ser personal y no reutilizable de una persona a otra.

Y mientras tanto, ¿qué hacemos para conjuntar la marca personal con las descripciones de funciones?

Nuestro amigo Didier Erwoine utiliza una bonita metáfora. Imaginemos que vamos a vivir a una casa. Como todas las viviendas tiene características fijas que son difíciles de modificar como la localización geográfica, la superficie de las habitaciones y su distribución, el espacio exterior…

Lo que haremos antes de entrar a vivir es personalizar esta casa rediseñando sus interiores a través de los muebles, tirando o levantando paredes o realizando otros trabajos de adaptación.

La casa en su estado inicial corresponde a nuestra función y hay un marco bien definido que delimita las funciones: exigencias ligadas al puesto de trabajo, tareas a ejecutar, competencias clave a desarrollar entre otras.

La manera con que rediseñamos nuera casa corresponde a nuestro estilo personal, a nuestra marca a nuestra aportación de talento a aquello a lo que vamos a dar importancia y valor en nuestra función, la imagen que queremos construir y todo aquello que es personal intransferible.

La marca personal permite ir más allá de la descripción de funciones que no es más que una base, un punto de partida, siendo responsabilidad de la persona que ocupa el puesto de trabajo saltarse los límites, redefinir sus contornos, darle sentido y en definitiva poner su toque personal.

De esta manera iremos labrando el futuro hasta que sea imposible volver atrás.

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca

El candidato que no está en las redes sociales es invisible

 

Cada vez somos más los que apostamos por la Marca Personal. Desde Soymimarca os ofrecemos esta entrevista publicada ayer por Nuria Peláez de La Vanguardia cuyo contenido y visión compartimos. Buen lunes y mejor lectura.

ENTREVISTA a Amparo Díaz-Llairó, autora del libro ´El talento está en la red´

“El candidato que no está en las redes sociales es invisible”

LVG Foto: Maite Cruz

Considerada una de las 10 mejores profesionales de Recursos Humanos en España según Top Ten Business Experts, Amparo Díaz-Llairó tiene 18 años de experiencia como directora de RRHH en diversas compañías y entidades financieras. Ha impartido cursos y conferencias internacionales en varios países de Europa, Estados Unidos y Oriente Medio, y este año ha formado a responsables de RRHH de más de 250 empresas. Acaba de publicar el libro “El talento está en la red” (Lid Editorial), donde analiza la influencia de las redes sociales en los procesos de selección yenseñaa candidatos y empresas a sacar el máximo provecho a las nuevas herramientas 2.0.

Todo el mundo conoce Facebook pero, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a redes sociales?

Podemos clasificar las redes sociales en profesionales, verticales y generalistas. En las profesionales, como Xing, LinkedIn o Viadeo, se conectan usuarios con similares intereses laborales y formación profesional, por lo que si se mantiene un perfil activo hay una alta probabilidad de encontrar empleo: muchas empresas buscan a sus futuros colaboradores a través de este nuevo medio de reclutamiento. Las redes sociales verticales, por su parte, se caracterizan porque buscan una especialización: están empezando a aparecer redes muy diversas sobre apasionados del motor, informática, marketing, cocina, etc. Facebook, por su parte, es una red generalista y no nació con el fin de ser una red para buscar empleo, pero cada vez se usa más para atraer y reclutar talento.

¿De qué manera?

Muchos profesionales de RRHH utilizan Facebook para realizar campañas de atracción de talento, interactuando con candidatos potenciales a la compañía, y para crearse su marca de empleador o employer branding.También lo usan para obtener información de carácter personal del candidato que en una entrevista personal no preguntarían.

Alemania ha prohibido que se use información de Facebook para descartar candidatos. ¿Está en riesgo la intimidad de los trabajadores?

Si un candidato publica en su perfil de Facebook cierta información de forma transparente para todos aquellos usuarios de la Red, está expuesto a que las empresas puedan revisar su perfil. Hay que ser extremadamente prudente con la información personal y profesional que se exhibe en las redes sociales. También es recomendable no mezclar contactos profesionales y personales dentro de un mismo grupo, ya que se puede cruzar información inconveniente. Por ejemplo, Facebook permiten crear grupos con diferentes niveles de privacidad y acceso a los comentarios, fotografías, vídeos, etc.

¿Tener un perfil en las redes sociales es suficiente para buscar empleo?

El profesional debe ser proactivo y crear su perfil no cuando necesite buscar trabajo sino antes. Darse de alta en una red social es sencillo, pero hay que invertir tiempo para atraer seguidores y construir una buena reputación digital, creándonos nuestra propia marca personal 2.0. Todas las personas que deseen desarrollar una carrera profesional deberían probar a poner su nombre en Google para comprobar qué se está diciendo de ellos y si están consiguiendo sus objetivos de marca personal 2.0. Actualmente no sólo el currículum sino también el perfil profesional en las redes debe ser la tarjeta de visita de un candidato que esté buscando un nuevo empleo. El que no está en las redes sociales es invisible: de hecho, algunos cazatalentos descartan a potenciales candidatos si no los encuentran en una red social profesional, por considerar que no se ha adaptado a las nuevas tecnologías.

¿Se han adaptado las empresas españolas a esta nueva realidad?

El reclutamiento 2.0 es más un cambio de modelo mental que un cambio tecnológico. Los profesionales de RRHH cada vez usan más las redes sociales para buscar perfiles de contenido técnico específico o mandos intermedios, pero sobre todo para atraer a la generación Y. Son los profesionales que ahora tiene entre 18 y 28 años, y que en sólo 5 años representarán el 80% de la población mundial. Según un estudio de Telefónica, el uso de las redes sociales entre los jóvenes aumentó en 2009 un 500%, lo que coloca a España como el segundo país de Europa por penetración con casi tres de cada cuatro internautas como usuarios de las redes. Las empresas deberán reinventar sus canales tradicionales de atracción de talento para captar a esta generación.

Nunca me llegó una oportunidad mientras estaba sentado en mi despacho

El  pasado 30 de septiembre  el título “Tener talento es haber descubierto para qué sirves” abría La Contra de La Vanguardia y nos servía una refrescante entrevista a Franklin Pitcher Johnson de la mano de Lluis Amiguet.

Franklin Pitcher es un profesional con marca  personal acuñada en los lejanos tiempos de la prehistoria del 2.0, fundador de innumerables empresas e inspirador de emprendedores en Estados Unidos.

Talento y Marca Personal van siempre unidos de la mano de manera que una persona con marca propia es sin lugar a ninguna duda una fuente poderosa de talento.

Descubrir para que servimos o dicho de otra manera qué es lo que nos hace vibrar, mover y sentirnos vivos es el primer pilar para definir nuestra marca. Es por ello que cualquier proceso de Personal Branding tiene que urgar en lo más profundo de la persona y poner al descubierto sus preferencias, sus habilidades y sus emociones y una vez conseguido esto el resto fluye de manera natural.

Todos tenemos talento, todos servimos para algo, todos tenemos la oportunidad de enfocar nuestra vida hacia aquello que le da sentido, descubrirlo es la llave hacia la auténtica felicidad y realización.

Una marca personal creada a partir de nuestro talento nos ayuda a ser auténticos y refleja nuestro carácter, nuestra visión del mundo y nuestros valores porque está en línea con lo que realmente somos.

El talento da autoridad a nuestra marca  personal y la distingue de otras porque es un activo individual que cada cual desarrolla a su manera y medida. El talento es singular.

Descubrir nuestra marca, desarrollar nuestro talento es abrir una puerta para el éxito, para la notoriedad, para ser únicos y es también el inicio de un viaje en el que tenemos la certeza de que pase lo que pase siempre llegaremos a un buen puerto, a nuestro puerto.

¿Te atreves a viajar con nosotros?

Jordi Collell