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3 Competencias básicas para ser un profesional del Siglo XXI

Una vez hemos asumido que el empleado es una especie en vías de extinción, por un lado la crisis ha diezmado una parte importante su población pero la causa principal es que las cosa han cambiado, las relaciones entre las empresas y sus colaboradores han pasado a ser de larga duración y gran dependencia a estar regidas por proyectos concretos que pueden ser largos o cortos pero tienen siempre un inicio y un fin. En este nuevo entorno la gestión de la marca personal pasa de ser un buen objetivo a una necesidad , quien no gestione su marca tendrá mayores dificultades para ser el elegido.

En medio de tanto cambio hay algunas competencias básicas que han cambiado. En el número de enero-febrero de 2012 de la Harvard Business Review se publican tres artículos cortos que se refieren a tres de estas competencias escritos por Andrew Molinsky, Thomas  H. Davenport, Bala Iyer y Cathy Davidson.

1. Cambiar de código entre culturas. Si estamos en un entorno laboral marcado por proyectos que van cambiando la capacidad para tratar con equipos y personas diversas, la multiculturalidad, toma un papel relevante. La capacidad de cambiar nuestra manera de hacer en cada nuevo entorno sin perder la esencia ni traicionar los principios personales es una necesidad de supervivencia porque de lo contrario las personas con la que hemos de colaborar  se encontraran descolocados y la relación puede dejar de ser positiva, creativa y productiva. La capacidad de diagnóstico de cada situación para comprender las necesidades del entorno, la voluntad de realizar los pequeños o grandes ajustes de adaptación y tener en la mente muy claro el objetivo al que estamos sirviendo son algunos de los pasos necesarios para ajustar el sintonizador a la realidad con la que hay que lidiar.

2. Ejercer influencia en el entorno digital. En algunas ocasiones hemos hablado del mundo de los átomos o real, y del mundo virtual o de los bits. En la red ambos mundos se funden y se ajustan. Esta competencia se basa en la capacidad de tejer redes profesionales que permitan aumentar la capacidad de influencia mucho más allá del entorno habitual. Construir redes eficaces requiere tres habilidades íntimamente relacionadas con la marca personal: reputación, especialización y posicionamiento. Que están relacionadas con saber a donde vamos, tener un mensaje claro y dirigido hacia el púbico adecuado. Y para las empresas aceptar y tolerar que sus colaboradores actúan en la red, gestionan su reputación y trabajan su posicionamiento personal y profesional es la contrapartida imprescindible, la que no juegue perderá a sus profesionales.

3. Trabajar con diversos focos de atención. Si bien antes se valoraba el estar centrado en una tarea o en diversas pero con una dedicación en términos de espacio tiempo compartimentada, lo que ahora la realidad pide es ser un auténtico multitarea con capacidad para ir cambiando de manera rápida para poder aprovechar todas las ventajas que ofrece la tecnología  y poder atender todos lo frentes sin dejar la piel en el intento. Requiere entrenamiento, voluntad de no encerrarse en antiguos paradigmas y ganas de aprender y estar motivado en un entorno en constante movimiento. Tolerar las interrupciones, gestionar varias situaciones al mismo tiempo y saber aprovechar para ello las facilidades que ofrece el entorno tecnológico son los puntos a trabajar para poder desarrollar esta nueva competencia.

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¿Tu carrera es de paja o de piedra? ¿Lo has pensado?

Hace unos años tomé la decisión de salir a correr todos los días. Venía de un largo paréntesis de sedentarismo y necesitaba poner en marcha mi organismo. El primer día me lancé a una carrera veloz y estuve a punto de acabar bajo las ruedas de un autobús, estaba tan exhausto que no me fijé mientras cruzaba una calle.

En mi carrera profesional siempre he sido un corredor de fondo, me he movido más por la consecución de resultados de manera sólida aunque no rápida que por la rapidez efímera del corto plazo. Y no me ha ido nada mal.

Ser un fondista en la vida y en la carrera profesional implica tener tenacidad. Cambiamos solidez por rapidez. ¿Recordáis el cuento de los tres cerditos? pues a mí me gusta construir la casa con ladrillos y si no es posible, con madera pero nunca de paja aunque las primeras necesiten tener cimientos y sean de elaboración más lenta porque la quiero al amparo de malos vientos y de lobos traidores en forma de crisis.

He visto profesionales con potenciales de carrera similares que han tenido resultados divergentes a causa de la diferencia de sus planteamientos respecto a la velocidad. De los que empezaron corriendo para tocar el éxito muchos se quedaron por el camino o alcanzaron cimas más bajas mientras los que decidieron marchar con paso firme pero seguro manteniendo el ritmo y la respiración adecuados acabaron en su mayoría en posiciones de más responsabilidad y mejor remuneradas que los primeros. Mientras que los primeros se acabaron desanimando y bajando la guardia cuando las dificultades se mantuvieron en el tiempo los segundos aguantaron y buscaron nuevas formas para llegar.

La tenacidad en un material es la resistencia que opone a ser roto, desgarrado, doblado o suprimido. Y la tenacidad en la vida ¿qué es? Pues más o menos lo mismo la capacidad para perseguir un objetivo a pesar de los obstáculos que se encuentren en el camino, es la resistencia a parar, a renunciar, a abandonar y es el empeño en continuar, reformular y adaptar para sortearlos.

Tenacidad va unida a objetivos personales. Tener formulado lo que queremos ser de mayores, haber escrito nuestra visión y misión y definido las reglas del juego que son los valores nos permite avanzar con el fin en la mente y nos da la perspectiva necesaria para situarnos y tomar las decisiones correctas.

Trabajar nuestra marca personal desarrolla  tenacidad. Ser frágil también es una decisión.

Jordi Collell / asesor de marca personal