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¿Eres el rey de los marrones? Saber decir NO refuerza tu marca personal

Estás agobiado por un cierre, una entrega o una presentación que no acaba de salir como tu quisieras. Tu jefe, con cara felina y ademanes agresivos, merodea alrededor de tu mesa jadeando de impaciencia…y de repente suena el teléfono y te proponen partipar en un grupo de mejora, un comité de ahorro o acudir a apagar un incendio que no te incumbe. Huele a marrón!

Si esta situación no te es familiar, enhorabuena, tu ya no eres de este mundo y puedes apagar la pantalla porque lo que viene a continuación no te interesa. Si todavía eres un mortal ahí van unos consejillos traídos de ultramar.

Aprender a decir NO es una competencia básica. Ser el rey de los marrones y tragar con todo tiñe nuestra marca personal de un color no deseado y aunque lo hagamos de buena fe tarde o  temprano nos puede salir el tiro por la culata.

Leía hace poco en el libro de William Ury “The Power of a Positive No” cuatro argucias que nos pueden servir para no hacer lo que no queremos y al mismo tiempo salir con nuestra marca personal reforzada.

Digamos simplemente NO o No, Gracias. A veces la vía directa es la más corta y si lo hacemos con una sonrisa y damos las gracias por haber contado con nosotros, miel sobre hojuelas.

Acudamos a nuestros “principios”. Una persona con principios tiene una base sólida y se le supone una marca personal potencialmente fuerte.  Decir por ejemplo “tengo por principio no abrir un nuevo expediente mientras no tenga los cinco anteriores solucionados”  o “tengo por principio que en época de presupuesto /cierre/ entrega o lo que sea no participar en nuevas tareas” puede ayudarnos a encontrar la vía de solución.

Nuestra agenda nos salva, seguro. Siempre podemos agradecer la propuesta pero ¡qué mala suerte! No tengo ninguna entrada libre en mi agenda hasta dentro de tres semanas.

Ahora no entra dentro de mis planes. Pero en el futuro es posible que me interese lo que me proponéis, gracias de todos modos y seguimos en contacto.

Y siempre quedaremos como unos auténticos señores si decimos prefiero decirte que no antes que hacerlo en malas condiciones y nuesrro interlocutor nos agradecerá la honestidad y verá en nosotros alguien en quien se puede confiar. Esto es marca personal ,¿no?.

Si te ha gustado este post y te animas a trabajar con nosotros tu marca personal te enseñaremos cómo ser consciente de tus propios límites para  no acumular promesas y compromisos no cumplidos.

Ha sido un placer.

Jordi Collell / asesor de marca personal

Instantes de marca

Se nos ha muerto Maria Schneider.  Mi recuerdo se proyecta hacia un cine de Ginebra, olor a sudado, botellas por el suelo y el vecino de delante con gafas de pasta, barba, pelo largo sin lavar desde Dios sabe cuándo que se gira y comenta “nosotros somos de Valencia ¿y vosotros?”

Era el verano del 74 y Franco estaba convaleciente de una flebitis, su penúltimo verano, y nosotros, tres amigos recién salidos de los escolapios con el COU acabado y a punto de entrar en la universidad nos habíamos perdido en un pequeño trozo de España que era aquel cine sucio de la civilizada Suiza, los suizos debían de haber huido porque allí dentro no había ninguno.

La vida es un cúmulo de instantes, de momentos singulares que nos hacen únicos e irrepetibles como la escena que acabo de contar. Detrás cada situación por adocenada que pueda parecer hay siempre un instante sublime que nos pertenece y que nada ni nadie nos puede arrebatar.  Si somos capaces de contarlos en primera persona, si nos atrevemos a transmitir realmente lo que somos, si de estos momentos de sencillez personal conseguimos proyectar su imagen al mundo dejaremos el anonimato y habremos creado nuestro momento de marca.

María, que nos ha dejado, tuvo su momento de marca en el Último Tango en París, después que yo recuerde fuese y no hubo nada.

Identificar nuestros momentos nos hace tomar consciencia de lo que somos, de quienes somos y es un auténtico chute de autoestima. Yo soy singular, tengo muchas cosas que tú y el resto no tenéis, tengo mis instantes de marca.

Los hechos, los momentos no están aislados.  Uno tras otro configuran lo que somos, crean la imagen que los demás tiene de nosotros. Son como gotas de agua que convertidas en vapor vuelven a caer una detrás de otra sobre un vidrio transparente. Poner cada recuerdo en orden, buscar la conexión de cada momento con el siguiente hace que nuestra vida sea un relato coherente, explicable y por supuesto irrepetible.

Y esto es lo que nos diferencia, la manera cómo somos capaces de contar lo que somos, lo que hacemos y lo que queremos ser y hacer. Diferenciarse en este mercado homogeneizante, diversificado y por ello cruel, es explicar con claridad y rotundidad que porque somos únicos lo que hacemos también lo es aunque a simple vista pueda parecer similar a lo que hace otro, porque no hay dos profesionales iguales y porque con mi historia a cuestas yo estoy dando un servicio que nadie es capaz de dar.

Y esto y mucho más es lo que hacemos cuando creamos marca personal.

Y aquella tarde cine ha hecho posible que hoy compartamos este post. Desde Valencia, donde me encuentro ahora, un recuerdo para María que se nos ha ido.