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Personal Branding, el arte de invertir en ti (4) ¿Eres una marca bombero?

Escuchar al corazón es fundamental para crear una bases sólidas para gestionar nuestra marca personal, de esto ya hemos hablado en un artículo anterior, pero una escucha activa, a parte de atención, requiere saber preguntar adecuadamente. ¿Qué le hemos de preguntar a nuestro corazón para conocernos mejor?

Soy una de aquellas personas que en el pasado me calificaba como superviviente. Tenía la sensación del náufrago de estar achicando agua continuamente o desde la perspectiva del bombero de estar apagando fuegos constantemente pero en todas las situaciones la cosa como que no iba conmigo, yo estaba allí volcando eficiencia pero no pasión y parecía que la vida que vivía podía ser perfectamente la de otro. Y todo ello a pesar de tener un trabajo bueno y bien remunerado, una familia modélica y todo aquello que un hombre sensato puede querer. Y yo no era feliz.

Esta situación, querido lector, la revivo de manera periódica con algunos de mis clientes y es el producto de no haber podido desvelar lo que realmente nos importa en la vida.

Al fin y al cabo los seres humanos, en la enorme diversidad que nos caracteriza, tenemos muchos puntos de interés en común que vivimos y gestionamos cada cual a su manera.

Una buena manera de empezar a enterarnos de lo que está pasando en nuestro interior es valorar dónde estamos y dónde nuestra intuición nos dice que nos gustaría estar.

Y como lo más básico es lo que nos sustenta es bueno saber cómo valoramos nuestra salud, si nos sentimos bien con nuestro cuerpo, si las constantes vitales son las adecuadas: tensión, peso, nivel de ejercicio físico…Si nos acordamos de que tenemos un cuerpo al que hay que cuidar sólo cuando nos damos cuenta de que falla nuestro proyecto  personal se puede desmoronar cómo un castillo de naipes.

Veamos cómo vamos también a nivel de amor y de relaciones personales, si nos sentimos satisfechos, si es lo que realmente queremos o si, por el contrario, estamos aguantando situaciones por inercia.

El trabajo y el dinero son puntos importantes para chequear. Ahora que pintan bastos a causa de la situación de crisis que estamos soportando es un buen momento para tomar las riendas de nuestra vida y dejar de ser sufridores pasivos para pasar a ser protagonistas.

¿Tenemos el tiempo libre que necesitamos? ¿Disponemos de los espacios personales que nos ayudan a estar en contacto con nosotros mismos o vamos siempre a tope al servicio de los demás y de las circunstancias? Aunque pueda parecer que estas circunstancias nos marcan y condicionan de manera muy fuerte siempre podemos valorar si podemos hacer algo a favor de nuestro crecimiento personal.

Y así podemos ir pasando lista a  todos aquellos aspectos que son importantes para cada uno de nosotros.

Frente a un estado de satisfacción es muy importante que nos preguntemos qué podemos hacer para mejorar. En la vida hay, por lo menos, dos tipos de situaciones básicas: las que son susceptibles de cambiar a través de nuestras acciones y las que no lo son. Las primeras configuran lo que el genial Covey, recientemente fallecido, denomina círculo de influencia y las segundas el circulo de preocupación.

Si centramos nuestras acciones en el círculo de influencia somos realmente productivos y estamos enfocándonos hacia el cambio. En el círculo de preocupación acabamos acumulando situaciones en las que, por el momento no podemos ejercer ningún tipo de acción de cambio porque simplemente no dependen de nosotros y si nos centramos de manera única en ellas lo que realmente acabaremos acumulando será frustración.

Si nos centramos en nuestro círculo de influencia tendremos una tendencia a ser más proactivos, a adelantarnos a las circunstancias y a marcar el ritmo de las cosas. En cambio si nos centramos en el círculo de preocupación acabaremos siendo reactivos, a actuar al ritmo que nos marcan los acontecimientos. A medida que vayamos avanzando en nuestra proactividad iremos encontrando vías para recolocar situaciones anidadas en nuestro círculo de preocupación al círculo de influencia, no caigamos en la tentación pesimista de creer que somos incapaces de aumentar nuestra influencia.

Una vez sepamos dónde estamos y qué podemos hacer para ir avanzando hacia mayores niveles de satisfacción personal podremos plantearnos otros aspectos básicos de la gestión de nuestra marca personal que desarrollaremos en los próximos artículos.

Un trabajo es temporal, una marca personal es para siempre

 

Tu marca personal es tu bien más preciado.  Si haces memoria y recuerdas ¿Has hecho hoy algo para tu marca personal?  Y si haces balance…¿Crees que tu capital de marca está creciendo? Ningún inversor va a invertir en ti si tu capital de marca no crece. Os dejamos un vídeo que reflexiona sobre cómo están cambiando las cosas y sobre cómo el personal branding puede ayudarte a ser el elegido.

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¿Tenemos tiempo?

Decía en la versión anterior de este artículo que estábamos en una situación económica muy compleja. Lamentablemente 2 años después seguimos igual o posiblemente peor. Hemos pasado de un tasa de desempleo del 18% al 23%, hemos incrementado en un 50% el volumen de hogares sin cobertura económica (recientemente se ha citado la cifra de 1,5 millones). El nivel de pobreza sigue creciendo. Se habla incluso de que el 2013 tampoco será el año de cambio de la tendencia ya que probablemente hasta 2014 no empezaremos la senda real de la recuperación.

Para ayudar a resolver este problema se ha instalado en nuestra mente el concepto de cambio de modelo productivo: necesitamos una economía innovadora, una economía del conocimiento, etc. Sin embargo un cambio de modelo exige tiempo, esfuerzo y cuidados, y también un cambio de mentalidad. Somos, junto con el resto de países de la cuenca mediterránea, los mejores en el ranking de la “no innovación”.

Me refería en 2010 a la enfermedad de nuestro mercado de trabajo y a la necesidad de articular una serie de cuidados paliativos en forma de contrato único, medidas de flexibilidad en la relación de trabajo, cambios normativos en los criterios de la negociación colectiva, y necesidad de crear un sistema competitivo en la gestión de las políticas activas como elementos clave para que nuestro “enfermo” se sitúe en mejores condiciones para recibir el trasplante que supone este cambio de modelo. En ello si que hemos avanzado ya que alguna de estas medidas están contenidas en la nueva normativa laboral establecida recientemente por el ejecutivo del PP.

Mientras tanto seguimos sin realmente fundamentar los cambios estructurales y sobre todo culturales en los que debería de fundarse nuestro nuevo modelo productivo. Cambios que de acuerdo con lo recientemente afirmado por Juan Roig, Presidente de Mercadona, exigen implantar una nueva cultura del esfuerzo a lo que yo añadiría riesgo. Probablemente sea necesario impulsar la figura del emprendedor pero si no cambiamos nuestro esquema de valores, nuestro modelo educativo y algunas cosas más (entre ellas el acceso al crédito) queda mucho para situarnos en el camino adecuado.

Medidas como las de potenciar la innovación mediante un desarrollo intenso y sostenido de la calidad de nuestro capital humano, exige, incrementar la formación y el nivel de idiomas de nuestros jóvenes. Necesitamos cambiar el modelo formativo de nuestro país y hacerlo urgentemente, necesitamos implantar de nuevo una cultura de esfuerzo en nuestros jóvenes, necesitamos, entre muchas otras cosas y aunque esta pueda parecer una medida poco relevante, dejar de traducir todas las películas y las series de televisión.

Si los indicadores de alto fracaso escolar y la disgregación de un sistema universitario centrado únicamente en sus propias necesidades, son los elementos más relevantes de nuestra realidad educacional, no parece el mejor caldo de cultivo para potenciar la innovación. Aunque no soy, evidentemente un especialista en temas educativos, ni pretendo serlo, si me sorprende que nadie parezca estar preocupado por un sistema que permite que el 60% de los estudiantes universitarios no finalicen sus estudios, que no haya estímulos reales ni apoyo a las personas con más capacidad y que no se produzca un proceso de selección en base a las necesidades futuras del  mercado de trabajo. Me pregunto si tiene sentido tener un volumen muy importante de titulados universitarios si éstos posteriormente no consiguen desarrollar actividades profesionales relacionadas con su formación. Y no se muy bien si sólo con cambios en los modelos educativos será posible resolver este problema.

La segunda idea para potenciar un cambio en el modelo productivo sería el fomento del riesgo, o dicho de otra manera, el espíritu emprendedor. He estado durante muchos años en contacto con profesionales en situación de cambio y que se planteaban como alternativa profesional la creación de un proyecto empresarial. Pues bien muchos lo hacían solamente como alternativa, una vez habían constatado las dificultades para reincorporarse al mercado de trabajo por cuenta ajena. No tenemos en nuestro “ADN” una cultura de emprendedores.

Más allá de las iniciativas, selectas y que sin dudas razonables, es indudable que muchos de nuestros jóvenes –y más en estos momentos de dificultades- visualizan como única alternativa profesional un puesto de trabajo en la administración pública. Recientemente el PAIS señalaba que más del 50% de nuestros jóvenes sueñan con trabajar en la administración pública. O sea lo más alejado del espíritu emprendedor. Es posible que una parte de esta demanda está condicionada por las dificultades de acceder a un empleo que tienen nuestros jóvenes (nos debería de caer la cara de vergüenza cuando somos capaces de mantener unos ratios de desempleo en nuestros jóvenes cercanos al 45%). Mientras tanto creo que todos tenemos claro que nuestra realidad social no favorece sino que inclusive penaliza el esfuerzo, la asunción del riesgo y los intentos de emprender.

La última idea, conectada si cabe con la anterior es el esfuerzo inversor. Y cuando me refiero a este tipo de esfuerzo no me refiero únicamente a la necesaria adaptación de nuestro sistema financiero a este tipo de demandas sino a la potenciación del riesgo y del cambio en el modelo de los negocios, que en mucho caso exigen de la implantación y puesta en marcha de nuevas formas organizativas más flexibles que fomenten la creatividad en el seno de las organizaciones.

Desconozco de cuanto tiempo disponemos, pero es indudable que sin cambios en nuestro modelo educativo y la potenciación del espíritu del cambio y de la capacidad emprendedora no nos queda otro futuro que ser más pobres de lo que hemos sido legando a las próximas generaciones una realidad que probablemente no queríamos para nosotros mismos.

Después de Twitter y Linkedin, las empresas de RRHH apuntan a Facebook

jobandtalent permite a las empresas encontrar profesionales vía Facebook

Leía el otro día en RRHHdigital.com la noticia sobre jobandtalent. Me parece significativo que, después de Twitter y Linkedin, una iniciativa como jobandtalent considere Facebook como un punto de mira para captación de personas. Imagino que números son números, y 500 millones de usuarios no pueden pasar desapercibidos para nadie.

La novedad de jobandtalent consiste en haber lanzado una plataforma que facilita las cosas con los usuarios a  través de Facebook. Cada día estamos viendo como muchas empresas lanzan proyectos relacionados con RRHH y tecnología: una que nos ha gustado desde hace tiempo es Grupo Especialistas, liderada por el experto Pau Hortal. Esta empresa ofrece distintas plataformas que relacionan empresas con personas a través de la creación de redes profesionales corporativas. No nos engañemos, el planteamiento de Grupo Especialistas es más serio que otras propuestas que hemos visto por ahí. Ellos ofrecen la ventaja de generar soluciones a medida para las empresas.

Sea como sea, lo cierto es que la red es el nuevo terreno de juego para que las empresas encuentren profesionales y viceversa. Así que un consejo que daremos a cualquiera que exponga su CV a través de Linkedin, Infojobs, Xing, Facebook o cualquier otra red es que lo haga bien, que sea honesto con la información que facilita (al final todo se sabe) y sobre todo, que sepa explicar el porqué deben contratar a uno mismo y no a otro. En definitiva no deja de ser una respuesta a la pregunta ¿Qué te hace diferente?. Si alguien no sabe qué contestar a eso puede pedir ayuda a un profesional de marca personal.