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Saca al tarado

Y en ese momento, abrí las cortinas del escenario para descubrir una enorme máquina dispensadora de Coca-Cola. Me agaché, me coloqué unas gafas de seguridad y comencé a ametrallar la máquina hasta que quedó hecha pedazos.

Así describe Kevin Roberts el momento mágico que le hizo uno de los profesionales más reconocidos del mundo empresarial. Y lo hizo en Canadá, en un teatro abarrotado de gente, con las autoridades de la nación, la policía y varias cadenas de TV retransmitiendo en directo el evento. Lo curioso es que el evento no era ametrallar una máquina de Coca Cola, sino demostrar las virtudes del libre comercio. Obviamente Roberts es un fan de Pepsi. Después de eso, Roberts fue durante muchos años el CEO mundial de Saatchi & Saatchi y además el autor de uno de los libros que no me cansaré de recomendar: Lovemarks.

Aquí, en este ENLACE tenéis la entrevista en que Roberts detalla los hechos.

Pero ¿A qué viene esta historia?, ¿Qué tiene que ver con la marca personal?

Lo cierto es que todos llevamos dentro a un tarado. Nuestro lado izquierdo del cerebro, el responsable del pensamiento lógico, lucha encarnizadamente para que nuestro tarado no salga jamás. Pero nuestro lado creativo, el derecho, va por libre, quiere volar, romper el statu quo, sobresalir, dejar huella.

No voy a recomendar a nadie que se lie a tiros con una máquina de refrescos, pero sí vale la pena considerar que para reforzar nuestra marca personal tiene que haber un momento de nuestras vidas en que dejemos salir al tarado. Ha de ser un momento mágico, irrepetible, que sorprenda a todo el mundo. El premio Nobel Camilo José Cela debía su fama a su literatura, pero también a sus exabruptos, su forma escatológica de relatar cómo absorbía 3 litros de agua por el ano. Hay muchos ejemplos, os invito a compartir los que conozcáis.

El caso es que no es malo romper la linealidad aunque sea una sola vez en la vida para dejar una marca imborrable.

Y ya lo sabéis, buscad un momento, un lugar, una audiencia y una buena razón y zas!, sacad al tarado!

Guillem Recolons / asesor de marca personal

6 trucos para no volver de vacío estas vacaciones

Te vas de vacaciones, quieres desconectar del día a día pero tienes grandes ideas en tu cabeza para hacer aquellas cosas que durante el año no has podido hacer. Escribir un relato, buscar materiales para preparar una idea de negocio, reparar un electrodoméstico o pintar las barandillas que están oxidadas desde hace tanto tiempo. Tu experiencia te dice que siempre, siempre que en vacaciones quieres hacer algo acabas por no llevarlo a buen término; ya sabes, la familia, los amigos, las excursiones que se comen los días enteros. Si quieres que este año sea distinto ahí van algunos consejos que te pueden ser de utilidad.

1) No te escondas, explica a todos los que te pueden poner palos en las ruedas lo que te propones hacer, el tiempo que prevés que te ocupará y que la ayuda que necesitas es que te dejen  tranquilo hasta que acabes. Puedes prometer a cambio que una vez cumplido el objetivo volverás a la normalidad y que tu dedicación con tus próximos será la habitual y esperada.

2) Ponte límites temporales. Evalúa la duración de tu tarea, marca los tiempos de ejecución y mantente fiel, dentro de un orden, a lo previsto. Para cuando lo hayas decidió y si es preciso reelabora las previsiones pero ten siempre en mente el horizonte temporal. Tu productividad aumentará de manera casi milagrosa.

3) Escoge el mejor momento para hacerlo. Puede ayudarte a ser más rápido y a trabajar mejor si buscas las zonas horarias que se adapten mejor a la situación. Por algo todos hemos conducido de noche mientras los niños duermen. No olvides que estás de vacaciones.

4) Créate entornos favorables. Mejor si lo haces mirando al mar o a aquella montaña tan inspiradora o en el jardín o en el balcón ahora que no hay vecinos. ¿Lo pruebas con música?

5) Haz pausas pero no dejes que te corten el rollo. Las paradas técnicas son solo técnicas, no vayas a hacer el aperitivo ni a ver aquel lago tan bonito durante una pausa. Lo que quieres es acabar, hacerlo bien y quedarte tranquilo, tus pausas deben ser breves porque lo bueno si breve dos veces bueno.

6) No abandones. Acaba y rompe con el maleficio. No pares hasta conseguirlo y si ves que no llegas en el tiempo previsto revisa el punto número dos y reprograma.

Ya verás cómo lo conseguirás. Esto funciona, te lo aseguro por propia experiencia y tu promesa de valor será una realidad y tu marca personal se verá reforzada.

Me lo cuentas a la vuelta.

Jordi Collell